jueves, 3 de noviembre de 2016

Vox populi internacional (nunca saldrá en el global El País)


Tras Varoufakis hace unos días, ahora Owen Jones (The Guardian):

"Con frecuencia, la democracia entra en rumbo de colisión con las élites económicas, y no siempre de forma sutil. La situación actual de España es un buen ejemplo. Pedro Sánchez, líder de los socialistas españoles, fue depuesto el mes pasado por un golpe de su propio partido, destinado a asegurar la abstención del PSOE en el Parlamento para permitir que el conservador Mariano Rajoy volviera al Gobierno.
Muchos de los votantes tradicionales del PSOE lo consideraron una traición. Para ellos, el Partido Popular de Rajoy no es más que el ala política de una élite inescrupulosa, corrupta y de derechas. Sin embargo, las revelaciones posteriores de Sánchez dejaron al descubierto las maniobras de importantes grupos de poder.
Tras dos elecciones marcadas por el colapso del bipartidismo y la imposibilidad de formar una mayoría parlamentaria estable, Sánchez intentó un gobierno de la izquierda al estilo del portugués. Pretendía gobernar con Podemos (un partido nuevo, sugido de los movimientos de protesta contra los recortes que han devastado la sociedad española) y conseguir el apoyo de los nacionalistas catalanes.
Pero esta misma semana Sánchez reveló que un grupo de corporaciones –entre las que están varios bancos y el gigante español de telecomunicaciones, Telefónica– sabotearon su plan. Si no permitía otro gobierno de Rajoy o no aceptaba la convocatoria de otras elecciones, organizarían una feroz campaña contra él a través de uno de sus diarios, El País, el periódico más importante de España. Sencillamente, no iban a tolerar una coalición con Podemos. Era una intervención directa de poderes fácticos para impedir la formación de un Gobierno progresista.
"Sánchez ha reconocido las presiones de la oligarquía, y que cometió un error al no buscar un acuerdo con nosotros", aseguró Pablo Iglesias, líder de Podemos. Y ciertamente, Sánchez tiene motivos para arrepentirse: intentó formar una alianza con otro de los beneficiarios de la implosión del bipartidismo, Ciudadanos, un partido de centro derecha, pero solo fue un ardid. Pidió a Podemos que apoyara dicha alianza, aunque sabía que rechazaría el ofrecimiento porque implicaba renunciar a una política económica de izquierdas. No era nada más que una forma de culpar a Podemos de la posible vuelta de Rajoy al poder.
Los socialistas españoles se encuentran ahora en una situación terrible. Sus bases están en rebeldía, y los triunfantes conservadores pueden utilizar la amenaza de nuevas elecciones, de las que el PSOE saldría mal parado, para que apoyen unos presupuestos reaccionarios. Los socialistas han iniciado el camino de sus compañeros griegos del PASOK, cuyos votantes naturales se pasaron en masa a Syriza. Además, los socialistas catalanes están tan descontentos con la jefatura del PSOE que hasta se podría producir una escisión, y Podemos se ha encontrado de repente con la posibilidad de presentarse como la única oposición real; pero eso no es un consuelo para las bases de Podemos, que se pueden ver obligadas a sufrir varios años más de un gobierno conservador del que pretendían liberarse"



No hay comentarios:

Publicar un comentario