viernes, 28 de abril de 2017

De la academia francesa


"Ante el cuestionable tratamiento mediático de las izquierdas latinoamericanas por los medios de comunicación franceses, un conjunto de investigadores y especialistas de esta región ha deseado rectificar en esta tribuna algunas contra-verdades. 

En nuestra calidad de investigadores y especialistas en América Latina, la presencia de esta región en la campaña electoral francesa hubiera debido ser motivo de regocijo. Sin embargo, observamos con inquietud el tratamiento mediático del que es objeto. Después de algunas referencias humorísticas a la insularidad de la Guayana, nos alertó el grado de desinformación que evidencian las recientes polémicas, que van de la simplificación a interpretaciones totalmente fantasiosas. Esto nos preocupa aun más pues constatamos que grandes periódicos nacionales movilizan a figuras políticas complejas de la historia reciente para alimentar una confusión ya presente en las izquierdas radicales y el autoritarismo, como por ejemplo el titular sensacionalista del diario “Le Figaro”: “Castro, Chavez… Melenchon, ¿el apóstol de los dictadores revolucionarios?”.
No podemos dejar de interrogarnos: ¿se trata sólo de provocar el terror de un auditorio de electores indecisos? En efecto, numerosos medios de comunicación parecen no retener del balance de las izquierdas latinoamericanas sino los elementos que pueden contribuir a presentarlos como un espantapájaros, con el objeto de restar credibilidad a los movimientos políticos que se inspiran parcialmente de ellos.
Ante temas complejos y con frecuencia desconocidos, ciertos medios de comunicación tienen tendencia a tomar libertades con la historia y las realidades sociales contemporáneas de la región. Incluso en los medios de comunicación del servicio público, en particular el canal de televisión France 2, por ejemplo, en un reportaje de 2012 sobre la reelección de Hugo Chávez, lleno de errores groseros y de juicios, o más recientemente, en mayo de 2016, con la intervención de François Lenglet en el programa “ Des paroles et des actes” (Palabras y actos), donde acusa infundadamente de corrupción al presidente Evo Morales. Más allá de las imprecisiones factuales, constatamos una falta de interés generalizada en una comprensión real de las transformaciones sociales y políticas.
Algunos periodistas conocen a fondo los asuntos latinoamericanos contemporáneos y acuden a expertos capaces de proponer análisis muy agudos, en particular en el caso de la crisis política, económica y social de Venezuela. Pero frecuentemente los comentaristas más influyentes transmiten una visión fragmentada y estereotipada de la situación. “¿ Venezuela? ¡Fácil! ¡Mucho petróleo, presidentes autoritarios que monopolizan la televisión, una alimentación racionada y manifestaciones !”
El análisis de las causas estructurales y a largo plazo resulta obviamente menos atractivo para comprender las realidades económicas, sociales y políticas contemporáneas. Pese a su carácter fundamental, no se trata el tema de la inserción de los países latinoamericanos en la división internacional del trabajo y los “intercambios desiguales”. Sin embargo, uno de los principales factores de las economías de estos países reside justamente en el hecho de que dependen en gran parte de la exportación de materias primas y que la volatilidad de los precios de éstas tienen repercusiones inmediatas en las tasas de cambio y los mercados financieros nacionales. En la esfera académica, lo que ha sido teorizado como el “síndrome holandés” o “la maldición de los recursos naturales” (a largo plazo, los resultados económicos de un país son inversamente proporcionales a la amplitud de sus recursos naturales), parece ser desconocido por análisis periodístico que se pretenden científicos y objetivos (...)
Los gobiernos que precedieron a la “ola de las izquierdas” latinoamericanas llevaron a sus respectivos países a crisis económicas, sociales y políticas inéditas. Son embargo, ante políticas autoritarias y resultados económicos catastróficos, las opciones de estos dirigentes rara vez fueron cuestionadas por los discursos mediáticos franceses, como si la sumisión a las reglas del FMI garantizara la buena conducta para los “países periféricos”.
Evidentemente, los gobiernos de las nuevas izquierdas no disfrutaron de la misma indulgencia mediática. Sin embargo, sus progresos sociales y democráticos son numerosos. Las derivas y los fracasos son suficientemente conocidos y comentados en Francia para que no sea preciso citarlos (...)
 Estos movimientos políticos se originaron en las movilizaciones sociales de las décadas de 1990 y del 2000, y se estructuraron en torno a los sindicatos, a grupos de militantes por los derechos de los pueblos indígenas, colectivos y asociaciones de barrio, de defensa del ambiente o feministas. En el escenario político, se caracterizan por la voluntad de situarse entre la social-democracia y la izquierda radical. Las prácticas de desintermediación del acceso a la política institucional deberían permitir la reapropiación de lo político y la ampliación de la participación. En este sentido, las reformas constitucionales permitieron la introducción de referendos revocatorios en Venezuela o en Bolivia y en Ecuador la constitucionalización del buen vivir (...)
 En el plan social, las extremas desigualdades del continente no son lamentablemente recientes ni imputables a los gobiernos de izquierda. A través de diferentes estrategias y sin lograr liberarse de la renta producto de la exportación de materias primas, las políticas públicas de estos países han concentrado sus esfuerzos en reducir la fractura social. A pesar de la crisis económica, los años 2000 permitieron a más de 30 millones de brasileños superar la pobreza. En Bolivia, la proporción de la población que vivía en condiciones de pobreza crítica pasó de 66,4% en el año 2000 a 38,9% en 2015, mientras en Ecuador pasó de 44,6% en 2004 a 22,5% en 2014. En Venezuela, el índice de escolarización a nivel secundario pasó de 47% en 1995 a 75% en 2007, mientras el coeficiente de Gini [1] pasó de 0,435 à 0,402 y que millares de viviendas fueron construidas. Bajo las presidencias de Kirchner (2003-2015), Argentina inició un proceso de reconstrucción de los fundamentos del Estado social a través de la instauración de un subsidio universal para los niños, de pensiones de jubilación para todos y de la garantía de gratuidad de los sectores públicos (salud, educación) (...)
Así se ha elaborado la ignorancia de las evoluciones democráticas y políticas que atraviesan las sociedades latinoamericanas. Más allá de políticas gubernamentales, observar a América Latina sólo a través de la oportuna denuncia de derivas chavistas o castristas y de un “miserabilismo” condescendiente contribuye a mantener representaciones eurocentristas que niegan toda fuerza original, creadora y liberadora a sociedades particularmente innovadoras en el plano socio-político y regularmente agitadas por movilizaciones colectivas
Estas últimas, como todos los movimientos de organización colectiva “de base”, son poco citadas en los medios de comunicación dominantes, aunque representan hoy en día uno de los fenómenos políticos más interesantes"



jueves, 27 de abril de 2017

El movimiento nacional de siempre


Julio Anguita:


"De un tiempo acá, y en acelerada progresión, se vienen produciendo en ámbitos judiciales, gubernativos, ciudadanos y culturales decisiones y posicionamientos impensables hace menos de una década. La fina pátina que sobre el franquismo puso la Transición, empieza a desconcharse permitiendo atisbar el despertar del monstruo que el consenso hibernó. Pero no caigamos en la tentación de hacer recaer sobre la figura personal del dictador la responsabilidad única de un régimen asentado sobre sangre y persecución.

La Historia de España nos ilustra sobre algunas cuestiones que nos evitarán caer en simplezas y lugares comunes. Franco no inventó nada. Su Movimiento Nacional no fue otra cosa que la amalgama y sistematización de los contenidos de tres realidades históricas.
En primer lugar la Contrarreforma Católica (siglos XVI y XVII) que consolidó la simbiosis entre el trono y el altar junto con la ausencia de sentido cívico ciudadano en beneficio de una religiosidad de prácticas externas de oropel. La segunda, la institucionalización con Fernando VII del rechazo a usar la razón en los ámbitos de la vida, tanto privados como públicos; el casticismo, el misoneísmo y la persecución política extrema. La tercera ha sido la inmutable estructura de la propiedad como base de la también inmutable estructura del poder.
Este hábitat se ha cohesionado aún más cuando ha creído que su estatus social y la modorra mental en la que se ha instalado, corrían peligro. La tendencia hacia lo inercial y hacia la comodidad del no pensamiento, constituyen la base del franquismo sociológico de actividades culturales, fiestas patronales y discursos de cargos públicos. Incluso de muchos que se declaran de izquierdas. España, como decía Pierre Vilar, lucha siempre contra su pasado. Un pasado plagado de victimarios y víctimas por el nefando delito de ser librepensadores, reformistas, demócratas y demás especímenes que han incurrido en la funesta manía de pensar por su cuenta"



martes, 25 de abril de 2017

Tranquilidad francesa



"Pero vista con una perspectiva más amplia hay que reconocer que esta tranquilizadora victoria es al mismo tiempo engañosa. El más que probable futuro Presidente Macron representa y defiende un programa que intensifica todo eso que ha mostrado serias averías y disfunciones en los últimos treinta años a lo largo de los cuales se fraguó e incubó el malheur de Francia y desembocó en la crisis financiera global de 2008, desencadenante a su vez del grave proceso desintegrador que se vive en la Unión Europea desde entonces. ¿Qué supone esta victoria en ese contexto?
Macron será el presidente que continuará la devaluación interna, el ajuste salarial vía subempleo y precarización en la carrera hacia la competitividad. A juzgar por su programa y manifestaciones todo apunta a que él es el candidato más conforme con la actual línea germano-europea.
“Francia solo podrá influir sobre Alemania si tiene credibilidad en el plan económico y financiero”, “seremos fuertes en Europa y en el mundo, porque habremos hecho reformas”. Y el signo de esas reformas es inequívoco: forzar, un poco más, -desde luego no tanto como pretendía el programa del candidato conservador, François Fillon- lo realizado e intentado hasta ahora.
Macron quiere llevar mucho más allá la reforma laboral, a la que se opusieron el 67% de los franceses sin que la mayoría de ellos se decidieran a salir a la calle la pasada primavera. Si el hollandismo tuvo que aplicar aquella reforma eludiendo al parlamento, vía el artículo 49/3 de la Constitución, Macron adelanta que transformará el código de trabajo por decreto. Una temeridad (...)
La candidatura y la victoria electoral de Macron han sido un éxito, pero ese éxito ha precisado la demolición del sistema de partidos francés. Durante treinta años esos partidos han escenificado la ilusión de una alternancia, ilusión porque en las grandes cuestiones que ahora están en crisis -el proyecto europeo y las líneas maestras de la política socio-económica- no era real. Macrón ha roto aquella apariencia: no es “ni de izquierdas, ni de derechas”, siendo las dos cosas a la vez. En esta operación, el sistema ha tirado por la borda el recurso a aquella alternancia. ¿Un último cartucho?
Vista con distancia, la situación es crítica: todo lo que en Europa está produciendo radicalización y contestación va a continuar. Eso significa que lo que ha ocurrido con el Brexit y con la victoria de Trump va a seguir avanzando en Francia. En 2002 el Frente Nacional fue derrotado por Jacques Chirac por una diferencia de 60 puntos en la segunda vuelta. Ahora Marine Le Pen será derrotada por 20 puntos de diferencia. En estas elecciones Le Pen ha ganado un millón de votos más respecto a 2012. ¿Cómo evolucionará esa distancia en los próximos años si el sistema no cambia –y no hay el menor signo de ello? Mientras se felicita por ese margen, ¿ignora Francia que baila sobre un volcán?
Y mientras tanto, el panorama no se acaba con Le Pen. Surgen otras plataformas de ruptura altermundistas como la de Jean-Luc Mélenchon (que ayer obtuvo alrededor del 19,2% de los votos, es decir más de ocho puntos más que en 2012, un incremento muy significativo). La alternativa de Mélenchon no es destructiva sino transformadora, pese al absurdo signo de igualdad que se le pone con Le Pen en los medios de comunicación globales (“populismos” de uno u otro signo), pero preocupa, seguramente, aún más que Le Pen. Anoche había cierta decepción pero no ambiente de derrota en medios del movimiento altermundista la Francia Insumisa de Mélenchon. A partir de ahora “la izquierda” son ellos, dicen, y su perspectiva de futuro no es mala. La izquierda francesa se ha reinventado en esta campaña. Mélenchon se negó a dar una recomendación de voto para la segunda vuelta y anunció una “consulta pública” a su movimiento (...)
“En un año hemos cambiado el rostro de la vida política francesa”, dijo. Beneficiado por el escándalo de Fillon, Macron ha mantenido una campaña políticamente hueca en la que él ha sido el principal producto y mensaje. Pero ha funcionado. La República se ha tragado el producto. Una gran cuestión. Anoche Macron negó que su movimiento sea un lobby ni una burbuja"

sábado, 22 de abril de 2017

Espejo de té (Isaac Rosa)


"ESPEJO DE TÉ" 

Por el escritor Isaac Rosa (volver a leer el título al finalizar el artículo)
El artículo que cualquier madrileño de bien esperaba desde hace décadas:

 "No recuerdo otra dirigente política en la España reciente que haya reunido tantos odiadores a su alrededor como la expresidenta madrileña. Si no fuera porque es un fenómeno más regional que nacional, superaría al mismísimo Aznar de los días de guerra, chapapote y 11M. De hecho, ese parece ser su último servicio al PP, lo único que justifica ya su permanencia en la política: servir como diana, distraer nuestro desprecio, hacer buena a Cifuentes por contraste.
No es raro que tantos celebren su caída: en menos de una década de gobierno Aguirre dejó miles, cientos de miles, millones de damnificados. De su desgracia se alegran, en primer lugar, los votantes socialistas a los que birló la presidencia con el Tamayazo. A su alegría se suman profesores de la Marea Verde, médicos de la Marea Blanca, trabajadores de Telemadrid, colectivos vecinales que sufrieron sus atropellos urbanísticos, plataformas de todo tipo creadas para resistir sus políticas, usuarios de servicios públicos deteriorados y/o privatizados, pacientes de hospitales y ambulatorios sometidos a su experimento sanitario, madres y padres de la escuela pública, estudiantes seudobilingües, y en general cualquier dañado por el neoliberalismo versión Aguirre (mix castizo de libre mercado, mamandurria y saqueo de lo público).
Añadan a la celebración a muchos otros madrileños que, sin pertenecer a ninguno de los colectivos anteriores o no molestándoles tanto esos destrozos, sí se sienten asqueados por el pillaje que las ranas aguirristas han hecho sobre el dinero público con Gürtel, Púnica, Fundescam, Canal y demás tramas y tramitas. Y por último, sumen a no pocos compañeros de partido que también festejan hoy.
Junto a quienes celebran, habrá quien se solidarice con su desgracia, claro. Algunos afectos quedarán entre sus votantes, pues no hay que olvidar que Aguirre ha sido tan odiada como querida, ganando mayorías históricas para el PP y conectando ideológica y emocionalmente con un sector de la población que la adoraba. Algunos quedarán, como también la acompañarán en el sentimiento todos aquellos jetas que vivieron su gobierno como una barra libre sin fin.
Hace diez años, cuando el aguirrismo estaba en su máximo apogeo, Telemadrid lanzó una campaña promocional que se convirtió en uno de los mayores autotroleos de la historia, inolvidable. El lema era "Espejo de lo que somos", presentando la televisión madrileña como un espejo de los ciudadanos, pero muchos leímos "Espe jode lo que somos", referido a Esperanza (Espe) Aguirre. Maravilloso.
Yo hoy le he puesto un título poético a mi artículo, porque tengo el día inspirado, pero habrá quien quiera leer otra cosa. Es el odio que os nubla la vista, cuidado"



viernes, 21 de abril de 2017

Al fin presidente


Nazanín Armanian:

"El 4 de abril, EEUU lanzaba con pompa y flauta 59 misiles a la pista de aterrizaje de la base Al Shayrat sin dañar los aviones rusos allí estacionados. Moscú tampoco utilizó sus misiles S300 y S400 para impedírselo. Seis militares sirios perdieron la vida por esta agresión ilegal realizada para “castigar a Bashar Al Assad” acusado, sin prueba alguna de matar a civiles en un ataque con armas químicas tres días antes. La última versión del confuso incidente es del periodista que destapó el escándalo de “Irán-Contra”, Robert Parry, quien señala a la base de las operaciones especiales de Arabia Saudí e Israel en Jordania como el lugar del lanzamiento de aquellas armas. La agresión de EEUU había sido planeada antes del incidente químico, para que coincidiera con la visita de Xi Jinping a la Casa Blanca, asestando un duro golpe al presidente chino estando en el territorio hostil.
¿Por qué EEUU no castigó a los grupos terroristas que el día 16 de abril asesinaron en Alepo a 126 civiles chiitas, 68 de ellos niños?

Entre los objetivos del ataque a Siria estaban:

-Realizar una pequeña exhibición de fuerza antes del viaje del 11 de abril de Rex Tillerson a Rusia, quien pide a los rusos elegir entre Assad y EEUU, mientras el general McMaster cuestiona la autoridad del Secretario de Estado (que insiste en que la prioridad de EEUU es eliminar a ISIS que no al presidente sirio), y sin dejar opciones a Moscú sentencia: “derrocar a Assad ya es inevitable”. Si no es con un acuerdo con Kremlin, será a través de un ataque militar. Las dos facciones del gobierno de EEUU coinciden en no alterar la actual dinámica de la guerra de desgaste siria, alargándola durante años, con o sin Assad. 
-Crear una fractura entre Rusia y China. Al parecer, EEUU había informado al presidente Xi del ataque, pero no a Putin. 
-Enviar “un mensaje a Irán” decía el jefe de lCIA Director Mike Pompeo. Pretenden provocar a Teherán para que rompa el  acuerdo nuclear, y así obtener pretexto poder atacar las instalaciones militares iraníes (...)  
Sólo necesitaba este dantesco clima de guerra y el espectáculo de muerte y destrucción para ser aceptado como presidente de la superpotencia. Trump, al mostrar ser capaz de bombardear a naciones débiles como sus antecesores ha conseguido pasar de ser un personaje ridículo y odiado en EEUU a ser aplaudido incluso por el Partido Demócrata. ¡Recibió el apoyo del Congreso tras atacar la base siria, sin haberlo solicitado!
-Donald Trump abandona su idea de “deconstrucción” del sistema, para continuar con la línea que representó Hilary Clinton, convirtiéndose en el portavoz de quienes le criticaban. Así exporta la crisis interna de la Casa Blanca, entregando el poder a los militares con la frase de “La OTAN ya no está obsoleta“, y desdibuja el “Rusia-Gate” que ha afectado incluso a su yerno Jared Kushner por tener contacto con los rusos. 
Tras el fin del orden “antiguo” en 1991 por la desaparición de la Union Soviética, el capitalismo triunfante no ha conseguido crear un orden nuevo. Siria, Irán o Corea del Norte son lugares donde se sigue librando esta batalla para diseñar un nuevo equilibrio entre las potencias mundiales" 

http://blogs.publico.es/puntoyseguido/3866/los-10-objetivos-de-eeuu-en-tres-escenarios-belicos/ 


Malos útiles


Armando B. Ginés

"Convertidos en mitos a combatir, los tres países citados en el titular conforman un inconsciente colectivo amenazado permanentemente en torno a dos variables denostadas históricamente por los mercados del llamado mundo libre, el antiguo comunismo y el cajón de sastre actual del populismo. A ello cabría añadir, como referente transversal para atizar los miedos atávicos del ciudadano tipo de corte occidental, el terrorismo en su versión yihadista y las posiciones denominadas antisistema (...)
Rusia, Venezuela y Corea del Norte son la línea que jamás se puede traspasar. Al menos, en la profunda conciencia personal. Aparecen como diques de pensamiento que operan subliminalmente para sesgar el espíritu crítico y ahormar las opiniones a una normalidad estandarizada.
Estamos ante un proceso complejo que intenta dotar de ideas infantiles al ambiente social, predisponiendo a las masas hacia actitudes de rechazo visceral contrarias a los países antes mencionados, configurando en paralelo un estado de opinión proclive a situar como amigos verdaderos a los partidos y dirigentes tradicionales, aun inmersos hasta la médula en sospechas más que fundadas de corrupción o culpables directamente de la crisis desatada en los últimos años (...)
Con significados complementarios, juntos albergan una capacidad de conmoción silenciosa que juega a favor de los intereses de clase de las multinacionales, las políticas de austeridad, del desmantelamiento de los servicios públicos y de la guerra sin cuartel contra el Tercer Mundo para seguir saqueando sus recursos y materias primas mediante gobiernos títeres sobornados por las potencias occidentales.
Putin y Rusia nos remiten al antagonismo puro, el comunismo irredento (si bien Moscú no es ni por asomo lo que su predecesora la URSS) enfrentado hasta la muerte con el capitalismo. Es decir, la guerra fría de baja intensidad. Como enemigo fatal y acérrimo, Rusia nos sitúa psicológicamente en el bando adecuado, ella es la maldad sin vuelta atrás y Occidente el chico bueno de la película. Tal demarcación nos da fuerza interna al saber en todo momento qué somos: la verdad auténtica versus la mentira de diablo rojo contumaz. El mundo funciona y gira en una pugna hasta las últimas consecuencias liderada por el universo rico, amable y democrático contra el relapso demoníaco de Putin. Estamos ante un maniqueísmo clásico, exento de matices, que nos ofrece un punto de anclaje fijo ante expectativas espurias o desnaturalizadas (...)
Maduro es el aquí y ahora, la decisión existencialista de tomar partido en directo. Para que la decisión no resulte difícil o costosa en exceso, los mass media distorsionan la realidad a fondo: lo real, expuesto en dos dicotomías inalterables, se funde en una colisión inevitable entre partidarios de los principios democráticos formales y el régimen opresor y represor del pueblo llano. Las noticias se convierten ipso facto en crónicas de violencia institucionalizada, en editoriales velados que dan credenciales de mártires a los próceres de las derechas locales y de las opciones más regresivas del espectro político (...)
Con los tres países reseñados y sus líderes singulares, Occidente alimenta su propia egolatría. Cada yo anónimo se siente fuerte sabiendo, odiando y soñando a enemigos de perfiles muy definidos. A veces la ficción supera a la realidad. De eso se trata, de crear trayectos unidireccionales que hagan lo real asumible; de inventar relatos que suplanten la cruda realidad por realidades más digeribles para la inmensa mayoría. No hay dioses buenos o aceptables sin opositores diabólicos"



sábado, 15 de abril de 2017

Imperativos que no liberan, libertad que no impera


Armando B. Ginés:

"El imperativo estructura nuestras sociedades posmodernas, aunque ahora el emisor de la orden sea un conjunto de normas sin rostro conocido. La orden se ha deshumanizado, diluyéndose la responsabilidad ejecutiva en un conjunto ideológico anónimo. Se sabe que hay que obedecer para mantenerse en una normalidad nebulosa. Somos conscientes de que obedecemos de manera instintiva: si nadie nos mira o rehuye o denuncia nuestra actitud con gestos de sorpresa o reproche, todo va bien y el emisor gran hermano se siente satisfecho en su poltrona fuera de la realidad tangible.
Hoy, las órdenes se han estandarizado y despersonalizado, interiorizando cada cual ese imperativo desleído y en apariencia neutral que nos indica qué debemos hacer en cada momento. Nada conocemos del emisor, de su presunta autoridad, de sus intereses, de sus capacidades, de su historia. De algún modo, el binomio emisor-receptor se ha roto. La ausencia de responsabilidad nos ha evaporado. La crisis es latente, provocando un malestar donde la jerarquía no tiene nombre y el receptor obedece sin rechistar ni posibilidad de expresar su oposición crítica ante ninguna instancia carnal. El Otro se ha esfumado, a nadie se puede culpabilizar de las situaciones creadas. El receptor es una isla desconectada de la realidad: su entorno vital es un Yo a la deriva, un sí mismo sumido en la neurosis de la duda permanente y el presente sin expectativas.
La crisis del lenguaje también se detecta en las vivencias cotidianas. Al salir al mundo diario, todo es una prescripción de mensajes que nos obligan a sumergirnos en un espacio preconcebido de emociones impuestas por la publicidad y la normalidad ideológica. El control de la realidad resulta evidente: a cada paso un mensaje, órdenes sutiles que mediante la sugestión y la repetición ahorman un mundo manufacturado donde solo hay que seguir las flechas y las prohibiciones para convertirse en un buen ciudadano. En apariencia, los trasiegos de las urbes modernas dan la sensación de caos o libertad absoluta; estamos ante un mar de voluntades guiadas por el impulso privado y el libre albedrío tan caro al neoliberalismo en boga.
Sin embargo, ese movimiento a millones de bandas muere en la obediencia ciega y subliminal del cumplimento de los objetivos sugeridos por los mensajes anónimos que vienen del gran hermano en la sombra. La meta de la supuesta libertad de acción es hacer coincidir la voluntad dirigida sibilinamente con la normalidad exigida por el emisor anónimo escondido en la maraña de órdenes encubiertas dentro de la ideología hegemónica y las normas subyacentes. Tal paradoja es invisible, formando una metáfora social adherida al ser del hombre y la mujer contemporáneos.
Narrar la experiencia propia se hace imposible en este escenario mediatizado por la anodina normalidad. Todos somos iguales en la precariedad. El lenguaje se ha pervertido de tal manera que ya no es efectivo ni útil para entendernos a nosotros mismos ni las relaciones complejas que nos enlazan con el Otro. Las diferencias sustanciales que marcaban las contradicciones en pugna (capital-trabajo, ciencia-mito y similares) han dado paso a una diversidad en la normalidad, donde cada cual exhibe su fatua idiosincrasia frente a otros colonizados por el mismo espíritu gregario. Exaltando los gestos diminutos y las diferencias accidentales creemos habitar sociedades plurales y libres. No atisbamos en este teatro de gritos inconexos que vivimos en comunidades donde las prohibiciones son santa y seña de nuestra vida cotidiana.
Está prohibido salirse del río de la normalidad. Prohibido bañarse en el pensamiento crítico. Prohibido inventar otros mundos. Prohibido oponerse a la cultura dominante. Prohibido desvelar que detrás de tantas prohibiciones hay un Otro que marca la vida hasta en sus más pequeños significados. Se ha fracturado el diálogo real entre los emisores y receptores de órdenes.
Ni con nuestra conciencia podemos entablar un diálogo sincero y sin tapujos. En ese sentido, las sociedades posmodernas han infantilizado el lenguaje en la dirección de lo que se enseña en las escuelas bancarias : unos detentan el capital-saber para que el resto, el elemento pasivo y discente, salga de su crasa ignorancia. Un monólogo siniestro y sospechoso. Y eso que todo en la vida, desde la cuna, es diálogo. El monólogo es una quimera, una especie de locura mística para no socializar la realidad tal como es.
Solo nos queda, al parecer, una solución radical: convertirnos en bebés e iniciar una nueva andadura para restablecer el Otro ausente, el emisor que se esconde detrás de nuestra impotencia actual. Dicen que antes de dormir, los bebés entablan diálogos significativos consigo mismo, buscando al Otro como referencia para establecer un Yo saludable y veraz.
Ese presente que ahora se nos niega ha estado desde que venimos al mundo plagado de preguntas maternales. La figura de la madre, sostienen algunos estudios psicológicos, nos hace preguntas frecuentemente para sondear nuestros deseos y estados de ánimo. En definitiva, nos estimula para que objetivemos nuestra experiencia individual y la comuniquemos con autonomía a través de gestos y balbuceos propios, ensayos de acierto y error para crear nuestra singular independencia posterior como adultos.
Hoy y ahora, el mundo ya no nos hace preguntas. Nos dice lo que debemos hacer desde que amanecemos hasta que nos refugiamos en la oscuridad de la privacidad hogareña. Haz esto se ha convertido en el paradigma de nuestra época frente al qué te pasa, qué piensas, qué te duele, qué quieres de nuestra madre biológica o putativa.
En suma, nos han cambiado a la madre conocida por un padre dudoso, espectral, anónimo, imperativo. Quebrar ese círculo es tanto como quitar la careta del Otro que nos oprime. El sentido de los significados sería muy distinto"

 http://rebelion.org/noticia.php?id=225402




viernes, 14 de abril de 2017

Europa de dos vías


A la inmensa minoría, FELIZ DÍA DE LA REPÚBLICA. Al resto, feliz otro día neofranquista, con su pan se lo coman.

Manuel Monereo:

"La biografía de Mélenchon es conocida. Nacido en Tánger –habla un excelente español con acento del Sur– desciende de españoles por ambos progenitores. Hizo una larga carrera en el Partido Socialista francés y fue ministro con Lionel Jospin. Abandonó el Partido Socialista y creó el Partido de la Izquierda. En las elecciones presidenciales de 2012 quedó en 4º lugar (11,1%) encabezando el Front de Gauche junto al Partido Comunista y otras fuerzas. En 2015 anunció que quería ser candidato a la Presidencia de Francia sin el Front de Gauche, fuera del marco de los partidos y apostando por una Francia insumisa. Ni más ni menos.
Seguramente el dato más característico de la personalidad política de Mélenchon es su conocimiento preciso de la crisis del sistema de partidos en Francia, combinado con una alta dosis de audacia que muchas veces deja a su equipo fuera de juego. Jean-Luc cree que poco o nada se puede hacer en el marco del sistema dominante y que es necesario innovar y arriesgar. Ha aprendido mucho de América Latina, de las izquierdas europeas, de Podemos y, sobre todo, de la compleja realidad de Syriza. Se podría decir, sin temor a equivocarse, que ha ido a estas elecciones en base a una enorme confianza en sí mismo, a un proyecto claramente alternativo y al convencimiento de que había una posibilidad ligada a él. Captó con inteligencia que el candidato Hamon no tendría demasiado recorrido, que una parte significativa del Partido Socialista terminaría apoyando a Macron y que solo él podría encabezar una alternativa democrática. Entendió que la línea divisoria izquierda/derecha (los socialistas siguen gobernando Francia) nada o poco dice y que el problema real era construir una alternativa nacional-popular al proyecto de Marie Le Pen. Para decirlo de otra forma, en momentos de excepción, hay que arriesgarse y tomar también medidas excepcionales; más allá de los partidos existentes y con una firme voluntad de gobierno y de poder.
El programa de Mélenchon es diáfano: poner fin a las políticas neoliberales desde un punto de vista republicano, ecosocialista y pacifista. El candidato de la Francia insumisa promueve, es la parte más polémica de su programa, un proceso constituyente en la perspectiva de la VI República; la defensa intransigente de los derechos de las personas, del Estado social y de la reindustrialización de Francia, apostando por un proteccionismo solidario a la altura de los desafíos de nuestra época. El ecosocialismo es tomado en serio convirtiéndose en el horizonte de un nuevo modelo de sociedad, Estado y de poder. Antes se ha dicho: la Francia insumisa no acepta las reglas neoliberales de la UE y apuesta por cambiarlas; si esto no fuese posible, iniciaría un proceso de salida de UE. Esto lo ha dejado claro una y otra vez. Su política internacional estará marcada por la paz, por la seguridad y un nuevo orden económico internacional más justo e igualitario. La prioridad es la defensa de la soberanía popular y de la independencia nacional con relaciones equilibradas con Alemania y la búsqueda de acuerdos equitativos con Rusia y con Eurasia"




George Monbiot:

"Cuando los think tanks y los millonarios hacen un llamamiento por la libertad, se cuidan de no especificar a la libertad de quién se refieren (...)
Cuando las corporaciones se libran de los sindicatos, coartan la libertad de sus trabajadores. Cuando los muy ricos se libran de pagar impuestos, otros sufren las consecuencias de contar con servicios públicos en quiebra. Cuando los financieros son libres para diseñar extraños instrumentos financieros, los demás pagamos por la crisis que causan.
Por encima de todo, los millonarios y las organizaciones que piden libertad ante algo que denominan "el papeleo". Lo que quieren decir por papeleo son los instrumentos para la protección del interés público. Un artículo del Telegraph de la semana pasada llevaba el siguiente titular: "Acabad con el papeleo que ahoga a Gran Bretaña tras el brexit para liberarlo de las cadenas de Bruselas". Efectivamente, nos ahogamos, pero no por el papeleo. Nos ahogamos porque el Gobierno desprecia las normativas europeas sobre calidad del aire. La contaminación resultante sí que libera a miles de almas de sus cuerpos.
Arrancar esas medidas de protección del interés público significa que millonarios y corporaciones estarán libres de las restricciones de la democracia. De esto van el brexit y Donald Trump. La libertad que nos prometieron es la libertad de los muy ricos para explotarnos.
Hay que reconocerle al Telegraph –un periódico inmerso en una campaña para desregular la economía británica en su totalidad una vez que abandone la UE– una inusual sinceridad sobre quiénes serán los verdaderos beneficiados. Según explica "el fin último de todo este proceso debería ser... liberar a los creadores de la riqueza". (Creadores de riqueza: un eufemismo para referirse a los millonarios). Entre los supuestos premios que enumera se encuentran cambios en la clasificación de los plátanos –lo que permitiría que plátanos muy curvos sean considerados como Clase 1–, una vuelta a las bombillas incandescentes y la libertad para matar tritones crestados.
Sospecho que a los hermanos Barclay, los millonarios dueños del Telegraph, los plátanos no les importan un carajo. Pero dado que su imperio de negocios incluye hoteles, transporte de mercancías, venta de coches, ventas a domicilio y repartos varios, puede que les interesen enormemente las directivas europeas sobre horarios de trabajo y otros aspectos de las leyes laborales, impuestos, estudios de impacto ambiental, así como la directiva sobre derechos de los consumidores, leyes sobre seguridad marítima y un amplio abanico de similares medidas de protección del interés público.
Si el Gobierno acepta esta "hoguera del papeleo" ganaríamos plátanos curvados y privilegios para matar tritones. Por otro lado, podríamos perder nuestros derechos al empleo justo, a un mundo vivo duradero, al aire limpio, al agua limpia, a la seguridad pública, a la protección del consumidor, a los servicios públicos funcionales y a los demás aspectos que caracterizan a una civilización. Qué difícil elección, ¿no creen?"

 http://rebelion.org/noticia.php?id=225270





miércoles, 12 de abril de 2017

La Europatía era esto


"En primer lugar, la crisis europea: muros contra los refugiados y aumento de la xenofobia, la aventura de Cameron con el referéndum británico, la sangría de Grecia… Pero luego vinieron más acontecimientos: el referéndum en Italia con la derrota de Renzi y las elecciones en Austria, que confirmaron la fuerza de la extrema derecha y el desvanecimiento de los partidos tradicionales. Y en 2017 tenemos elecciones francesas, holandesas y alemanas (y quizás italianas). Cada uno de estos procesos sólo puede acentuar la crisis europea.
En segundo lugar, la victoria de Trump. Amenaza inmediata, el repudio del Acuerdo de París sobre el cambio climático. Pero también hay que mirar hacia el gobierno que se perfila, con el peso de los tiburones de Wall Street y de la industria petrolera, los militares belicistas y la resurrección de los profetas ultraconservadores. Podemos ver lo que se nos viene encima: maná de los dioses para las finanzas y el neoliberalismo emparejado con el autoritarismo, como en sus peores momentos.
Pero existe todavía otra pesadilla que está por llegar: una nueva crisis financiera. La pregunta, por cierto, no es si esta crisis se producirá, sino cuándo se va a producir. El aumento de la volatilidad de los mercados financieros y la acumulación de la deuda son las consecuencias de una política amenazadora: el BCE puso dinero en circulación que revalorizó las acciones pero no impulsó la demanda y en particular la inversión, mientras que las tasas de interés negativas estrecharon los márgenes bancarios y estimularon nuevas operaciones financieras de riesgo, de las que el Deutsche Bank es un ejemplo (el valor nocional de los derivados es superior al valor del PIB mundial). Es decir, nuestro problema mundial son las soluciones al problema.
Al finalizar el año pasado, nos encontramos con una crisis de la demanda mundial y con una escasa capacidad para responder a una recesión, porque los bancos centrales no pueden hacer mucho.
Tomen nota, por favor: el centro del peligro está en Europa, que acumuló los mayores errores durante toda la década y lo pagará ahora con la ‘trumpificación’ de su política en Francia y Alemania (...)
En crisis anteriores, el mecanismo de ajuste fue la depreciación de los salarios a través de la inflación o los aumentos de impuestos, reforzada mediante la depreciación de la moneda. Las políticas fiscales y monetarias se utilizaron para devaluar una parte del capital y sobre todo para devaluar el trabajo, ajustando de esta manera el proceso de acumulación.
En las condiciones actuales, ninguno de estos instrumentos se encuentra disponible, al menos en la zona euro. Así que para este cambio gradual de régimen, el aumento del desempleo estructural se ha convertido en el instrumento más importante para reducir los salarios directos, y el aumento de los impuestos para reducir el salario indirecto (...)
 La primera conclusión es que las crisis forman parte del pulso del capitalismo, aunque en las últimas dos décadas las burbujas especulativas hayan tenido mayor volumen e impacto como resultado de la globalización y la liberalización financiera.
La segunda es que esta combinación de acumulación de dificultades por medio de la extracción de los ingresos financieros ha creado un proceso de endeudamiento insostenible, que condujo a la crisis de las subprime de 2007 y a la recesión de 2008, después de un largo período recesivo.
La tercera es que este proceso de endeudamiento se vio alimentado por la creciente desigualdad que, al igual que en la década anterior a la primera depresión (1929), estimuló la transferencia de ingresos de los trabajadores y pensionistas hacia las finanzas, primero a través de la deuda privada y luego de la deuda pública.
La cuarta es que la política de austeridad orientada hacia el aumento del desempleo tiene un efecto estratégico: debilitar el poder de negociación de los trabajadores y de los movimientos sociales y obtener la privatización los bienes públicos esenciales, y se diferencia así de las políticas de respuesta a la primera gran depresión, con las que se procuraba aumentar la inversión para crear puestos de trabajo.
La quinta conclusión es que la recesión y austeridad generan el espiral de la deuda, por lo que la austeridad es la causa más que la cura de la depresión. La austeridad es además una idea peligrosa. Para responder a la depresión es preciso poner fin a la austeridad y, por lo tanto, la reestructuración de las deudas.
La sexta conclusión es que para reestructurar las deudas es preciso abandonar el euro e imponer y reconvertir la deuda en la nueva moneda nacional, devaluada para promover la sustitución de importaciones y mejorar los saldos comerciales y, sobre todo, permitiendo asi la emisión monetaria y, por tanto, dejar de depender de la financiación a través de los mercados financieros, recuperando un banco central nacional. Después de la experiencia del gobierno griego, no es posible que la izquierda siga fomentando la ilusión de que la Unión Europea permite una negociación amable para un acuerdo que salve las economías endeudadas. Si Grecia ha enseñado algo ha sido que el castigo político y la destrucción de un país serán los instrumentos de la Comisión y del BCE para garantizar la protección de los acreedores y las rentas perpetuas para apoyar la financiación"

"A escala europea se distingue una ruptura de dos proyectos, que en gran parte, quedan representados por un soberanismo de raíz nacionalista propio de los países del centro de Europa y de la periferia de los países del Este europeo, del que se diferencian proyectos soberanistas de carácter popular en los países de la periferia meridional europea.  
En el primer caso, aparecen las expresiones de descontento popular articuladas, principalmente, por las clases dominantes de los países y zonas del centro capitalista pertenecientes al arco atlántico en crisis, catalizadas por UKIP en el caso del Brexit en Gran Bretaña, de la victoria de Trump en el conocido como cinturón del óxido (rust belt) de EE UU y el avance del FN en las zonas industriales en declive de Francia, que en el caso de los países del este, capitalizan los herederos de las viejas élites nacionalistas rurales reconvertidas en burguesías rentistas urbanas dependientes de Alemania y EE UU (...)
Se estaría ante los discursos defensores de la desglobalización, que en el caso de la derecha, pretenden articular una potente base popular con las que lograr triunfos electorales que les permitan acceder al control del Estado, y así reconstruir su capacidad económica y competidora frente a otras facciones de clase mejor insertadas en la globalización.  
En el segundo caso, los países de la Europa meridional sufren la crisis de un modelo de inserción subalterna en la UE, que ha especializado sus economías en economías de servicios desindustrializadas, basadas en el sector del turismo y el logístico, que han asumido en la Europa del euro una posición periférica dentro de la división del trabajo principalmente configurada por Alemania y demás potencias exportadoras europeas (Holanda y Suecia principalmente).  
El artículo de Louçã explica de manera acertada, las consecuencias de un modelo de especialización productiva de los países de la Europa meridional dentro de la economía euro, que ha traído como resultado la conversión en países endeudados, debido al fuerte déficit exterior contraído con los países del centro europeo y de fuera de la UE. Este proceso entra dentro de la dinámica de endeudamiento general de los países de la periferia europea, provocada por la estrategia exportadora alemana, la cual ha impuesto una división espacial dentro de la UE entre países del centro exportadores y dotados de una fuerte estructura industrial y tecnológica, y países periféricos endeudados que han reproducido un modelo comercial dependiente. Dicho esquema ha definido el proyecto neoliberal europeo, que con la crisis del euro, ha erosionado los consensos sociales que existían en dichos países respecto a la UE y, que de manera especial en España, Grecia y Portugal, ha generado la irrupción de proyectos que se reclaman de proyectos soberanistas de carácter popular.  
La expansión de la globalización económica ha resucitado no solo expresiones de identidades étnicas y locales, sino que ha resucitado al gran sujeto a través del cual se ha desarrollado la política a lo largo del siglo XX: el poder del Estado, lo que en palabras de John Agnew, convierte de nuevo al Estado nación “como la principal estructura de oportunidad para la mayoría de las formas de actividad política”, escenario que condicionará, guste o no, el debate de la reconstrucción de la izquierda en Europa"

 http://www.espacio-publico.com/se-abre-o-se-cierran-oportunidades-para-el-cambio-en-europa#comment-5881

lunes, 10 de abril de 2017

EEUU Today


El hipermediático Trump entendió perfectamente que necesitaba un gesto de fuerza para disipar el cerco mediático en casa promovido por los Demócratas de Obama-Clinton y agencias estatales a su servicio que le vincula a Rusia, y que tanto daño le está haciendo. Estratégicamente impecable. Y cuando se tiene delante el gusto por las armas químicas resulta más fácil. La desregulación financiera mortal que está llevando a cabo, en cambio, ha gozado de la complicidad de todos los medios para eclipsarla. Bueno, y que a él y a su hija les preocupan mucho los niños gaseados, como nos han contado los medios, típica sensibilidad de presidente de los EEUU, que ha bombardeado tantas veces a la Israel del fósforo blanco, por ejemplo.

Tom Enhelhardt :

"En esos años, buena parte de los estadounidenses ha sido convencida de que el secretismo es un aspecto fundamental de la seguridad nacional; que lo que sepamos acabará haciéndonos daño; y que la ignorancia del funcionamiento de nuestro propio Estado –sumido hoy en la penumbra del secretismo– nos protege del “terror”. En otras palabras: el conocimiento es peligroso y la ignorancia, seguridad. Sin embargo, tan orwelliano como puede sonar, esto se ha convertido en lo normal en el Estados Unidos del siglo XXI.
Que el gobierno deba tener el poder de vigilarnos en estos momentos es apenas un dato de la realidad; que nosotros debamos tener el poder de vigilar (o simplemente controlar) a nuestro propio gobierno es un lujo de otros tiempos. Esto ha demostrado ser una fórmula eficaz para arribar a la desmovilización que define a esta época, aunque encaje bastante mal con cualquier descripción normal del funcionamiento de una democracia o con la hoy excesivamente anticuada creencia de que una sociedad informada (en contraposición a una sociedad no informada, o incluso desinformada) es decisiva para el funcionamiento de tal gobierno.
Por otra parte, mientras los más altos funcionarios de la administración Bush lanzaban su Guerra Global Contra el Terror después del 11-S, seguían obsesionados por los recuerdos de la movilización por Vietnam. Ansiaban unas guerras en las que no hubiera periodistas curiosos, ni horribles recuentos de bajas, ni bolsas con cadáveres volviendo a casa que provocarían manifestaciones ciudadanas. En su mente, para el público estadounidense solo habría dos papeles disponibles. El primero respondía a la memorable exhortación del presidente George W. Bush: “Ir a Disney World, en Florida, con vuestra familia y disfrutar de la vida del modo que nosotros queremos que se disfrute” –en otras palabras, ir a comprar al centro comercial–. El segundo, era agradecer eternamente y elogiar a los “guerreros” estadounidenses por sus hazañas y sacrificio. Para mejor o para peor (invariablemente, acabaría siendo para peor), sus guerras debían ser sin pueblo y libradas en tierras remotas, de modo que no alteraran la vida de Estados Unidos, otra fantasía de nuestra época.
La cobertura mediática de estas guerras debía ser cuidadosamente controlada: periodistas “incrustados” en las unidades militares; las bajas (estadounidenses) mantenidas en el menor número posible; y las propias acciones militares realizadas en secreto, “inteligentes” y cada vez más robóticas (de ahí, los drones) con la muerte centrada exclusivamente en el enemigo. En resumen, la guerra “a la americana” debía transformarse en algo inimaginablemente aséptico y distante (es decir, si uno vive a miles de kilómetros de ella y puede comprar a lo loco). Además, el recuerdo de los ataques del 11-S ayudó a hacer potable cualquier cosa que Estados Unidos hiciera a partir de entonces.
En esos años, la consecuencia en casa sería una época de desmovilización. La única excepción –tal vez sea la que algún día intrigue a los historiadores– serían los pocos meses anteriores a la invasión de Iraq por parte de la administración Bush, cuando cientos de miles de estadounidenses (millones, en el mundo) de repente salieron a la calle para manifestarse una y otra vez (...)
Aún está por verse si acaso en el Estados Unidos de Trump, con esa sensación de pérdida de vigor de la desmovilización, la política guerrera estadounidense y la de privilegiar a las fuerzas armadas volvieran a convertirse en el blanco de la movilización popular. ¿O acaso Donald Trump y sus generales de teflón tendrán las manos libres para hacer lo que se les antoje en el extranjero, pase lo que pase en casa?
En muchos sentidos, desde su fundación Estados Unidos ha sido una nación hecha por las guerras. En este siglo, la pregunta es: ¿podrían su ciudadanía y su forma de gobierno ser deshechas por ellas?"



"Junto a este poderoso cohete y muchas otras innovaciones de carácter propiamente militar, el sistema televisivo de Russia Today se incluye entre los más eficaces ingenios del arsenal ruso.
La red de RT, dice Kusturica, contrarresta efectividad del estereotipo de Hollywood en materia de información que es la CNN (Cable News Network o Cadena de Noticias por Cable), “un canal de televisión estadounidense en el que las personas son buenos o malas, pero los negros, los hispanos, los rusos y los serbios son siempre los villanos y los norteamericanos blancos, dondequiera que los veas, son OK!"
En la práctica, los observadores más avezados en temas de propaganda en el plano internacional valoran a CNN como difusor de los puntos de vista oficiales de la política exterior del gobierno de los Estados Unidos en los medios, aunque ello no se exprese formalmente en su programación ni se confirme o acepte por sus representantes oficiales.
El ex Secretario de Estado John Kerry y varios congresistas republicanos se molestaban porque RT difundiera en todo el mundo argumentos contra la idea de la inevitabilidad del capitalismo liberal; que Estados Unidos es el líder mundial del caos; que Monsanto no está produciendo alimentos sanos; que la Coca-Cola es ideal para la limpieza de automóviles y aleaciones pero no para el estómago de los humanos; que en Serbia el promedio de personas que mueren de cáncer ha aumentando drásticamente debido a los bombardeos de la OTAN en 1999; que las huellas de la CIA están en la crisis ucraniana y que fueron mercenarios de Blackwater quienes dispararon contra el policía ucraniano y no activistas de Maidan como mentirosamente difundió occidente.
RT es una amenaza real para la propaganda de estado de Estados Unidos porque les llega a los estadounidenses "en sus propias casas y en un perfecto inglés, mejor que el que se usa en CNN."
Y es por ello, recuerda Kusturica, que Washington busca silenciar a RT por la fuerza, como hiciera la OTAN con la televisión estatal Serbia en abril de 1999.
Por su parte, según suposición de Emir Kusturica, Moscú también desearía destruir a la CNN, abanderada principal de la propaganda exterior estadounidense y su vocero primordial en la difusión radio televisiva. "CNN asegura en sus transmisiones que desde la década de 1990 Estados Unidos de América ha sido líder en las acciones humanitarias y no en las guerras, como si de sus aviones militares descendieran ángeles en vez de lluvias de bombas asesinas, lo que lanzan sin piedad" dice el cineasta.
Es verosímil la idea de que el Pentágono recurra a la fuerza para acallar a RT porque se conoce que ésta ha comenzado a llegar cada vez más a los corazones de los estadounidenses, en horario estelar, con un mensaje que desmitifica el sueño americano y revela muchas verdades que han estado ocultas durante décadas de los ojos de los norteamericanos.
Nacido en la actual Bosnia y Herzegovina, Emir Kusturica es un cineasta serbio de 60 años, actor y músico. Ha ganado numerosos premios internacionales por sus películas y, en 2007, fue nombrado Embajador de Serbia en la UNICEF.
CNN, es un canal de televisión estadounidense fundado en 1980 por el empresario Ted Turner. Actualmente se identifica como parte de la corporación Time Warner, y se dice operado por Turner Broadcasting System, una subsidiaria de Time Warner. CNN fue la primera cadena de televisión en cubrir noticias las 24 horas del día. Inicialmente, por la orientación política que se atribuía a Turner, se le reputaba a CNN una proyección más progresista, pero pronto, a raíz de su adquisición por otros intereses, perdió su orientación de apariencia independiente hasta convertirse en lo que es hoy: el más fiel vocero de la política exterior de Estados Unidos.
Su filial CNN en Español tiene por sede la ciudad de Atlanta, donde mismo la tiene la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA)"


lunes, 3 de abril de 2017

El imperio se contraataca


Pascual Serrano:

"Lo de Estados Unidos es un imperialismo militar de pérdidas netas, en palabras del profesor de Relaciones Internacional Augusto Zamora R. Para sostenerlo aporta valiosos datos en su libro Política y geopolítica para rebeldes, irreverentes y escépticos (Akal, 2016), por ejemplo que a diciembre de 2014 la guerra de Afganistán le habría costado un billón de dólares, lo que equivale a diez presupuestos militares anuales de Rusia o dos de EEUU, que son de 500.000 millones.
La expresión más elocuente del dilema estadounidense la daba en 2011 el senador por Virginia, Joe Manchin: "Tenemos que elegir entre reconstruir Afganistán o América. A la luz del peligro fiscal de nuestra nación no podemos hacer ambas cosas". Han pasado los años y Estados Unidos parece definitivamente decidido a no reconstruir ninguno de los dos países.
Si ya en 2008, el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz titulaba su libro La guerra de los tres billones de dólares: El verdadero coste del conflicto de Irak. Ahora, según un reciente informe del Instituto Watson para Asuntos Públicos e Internacionales de la Universidad de Brown, conocemos que los gobernantes estadounidenses se han fundido 4,79 billones de dólares en los conflictos bélicos en los que se han embarcado desde 2001. Solamente los intereses de los préstamos de guerra ascienden a 453.000 millones de dólares (...)
En cambio lo que tienen es una deuda pública que se aproxima a los 20 billones de dólares, el 102,6% del PIB de EEUU. Ésta se ha cuadruplicado durante los últimos 14 años, ya que a comienzos de siglo se situaba en los 5,62 billones de dólares, el 54,7% del PIB. Hoy cada niño estadounidense nace debiendo casi 63.000 euros. No parece tan buena idea querer ser ciudadano de ese país.
Ahora viene lo más interesante. ¿Y a quién le deben los estadounidenses todo ese dinero que se han gastado en unas guerras en las que ni siquiera se han podido recuperar con el saqueo? La mitad a acreedores extranjeros, principalmente Japón y China, que acumulan el 37,2% de la deuda de EEUU en poder de otros países. Por tanto ya tenemos un mito derrumbado: la gran potencia mundial es fundamentalmente un tipo que debe dinero a un centenar de países para poder pagar unas guerras que le han dejado en bancarrota.
Sigamos repasando la situación del supuesto imperio. Ahora en cuanto a potencia industrial. Si en los años cincuenta Estados Unidos poseía el 50% del PIB mundial y era la indiscutible primera potencia económica hoy no llega al 20% (...) 
Según el FMI, en el año 2040 la República Popular China representará el 40% del PIB mundial, EEUU se quedará en el 15%, India será el 12% y la Unión Europea tendrá un escuálido 5%. Por su parte, el informe de PWC El Mundo en 2050 ¿Cómo cambiará el orden económico mundial? prevé que, para ese año, el segundo puesto será para India, que desbancará a Estados Unidos.
Hoy Estados Unidos es solo una potencia militar arruinada e ineficaz (...) 
En la actualidad, tiene capacidad militar ofensiva como la suma de las diez potencias siguientes y representa el 41% del gasto militar mundial, pero solo le sirve para que sus ciudadanos sufran carencias por la disminución del gastos en las otras partidas y, en cambio, ni siquiera gana las guerras, para humillación de sus dirigentes.
Desde su fracaso en Vietnam no ha logrado ninguna victoria: más de una década después no ha conseguido controlar ni Afganistán ni Irak. Es más, si otrora el principal objetivo de Estados Unidos era Irán, tras el desastre en el derrocamiento de Sadam Hussein, la República Islámica ha salido más reforzada que nunca. Y cuanto más intenta maniobrar Estados Unidos en su contra peor le sale. Hoy Estados Unidos ya necesita a Irán para restablecer el orden en la región y frenar el terrorismo. De hecho ha tenido que negociar el acuerdo nuclear, levantar las sanciones y devolverle los fondos que tenía congelados.
En términos geopolíticos otro de sus ridículos se está viviendo en Siria. Allí, las conversaciones de paz se están negociando oficialmente entre Rusia, Turquía e Irán, la primera potencia militar el mundo es la gran ausente.
Y en cuanto a su difusa guerra contra el terrorismo, a la vista está su fracaso. El caos es tal que hace unas semanas el fundador de WikiLeaks, Julian Assange, denunciaba en una conferencia de prensa a través de internet, que la CIA estadounidense ha "perdido el control de todo su arsenal de armas cibernéticas", que podrían estar en el mercado negro a disposición de "hackers" de todo el mundo (...)
El sentimiento de fracaso militar es el que ha llevado a Donald Trump a proponer... más de lo mismo. "Tenemos que ganar. Tenemos que empezar a ganar guerras de nuevo", dijo. Y prometió aumentar en 54.000 millones de dólares el presupuesto destinado al Departamento de Defensa, en detrimento de medio ambiente y educación"