martes, 29 de marzo de 2016

Algunas verdades sobre nuestra moderación



John Pilger:


"En los últimos 18 meses, la mayor concentración de tropas desde la Segunda Guerra Mundial –comandada por Estados Unidos– se está desplegando a lo largo de la frontera occidental rusa. Desde la invasión de la Unión Soviética por los ejércitos de Hitler, ninguna fuerza militar extranjera ha montado semejante amenaza demostrable contra Rusia.
Ucrania –una vez integrante de la Unión Soviética– se ha convertido en un parque temático de la CIA. Después de haber orquestado un golpe de Estado en Kiev, Washington controla de hecho a un régimen que está al lado de Rusia y es hostil a ella. Un régimen literalmente plagado de nazis. Las figuras parlamentarias prominentes de Ucrania son descendientes políticos de los conocidos grupos fascistas OUN [Organización de Nacionalistas Ucranianos] y UPA [Ejército Insurgente Ucraniano]. Elogian públicamente a Hitler y llaman a la persecución y expulsión de la minoría rusohablante.
Esta noticia casi no existe en Occidente, o es tergiversada para quitarle la carga de verdad.
En Letonia y Estonia –países vecinos de Rusia– el poder militar de Estados Unidos está desplegando fuerzas de combate, tanques y armamento pesado. Esta provocación extrema de la que es objeto la segunda potencia nuclear del globo es recibida en Occidente sin que se haga oír una sola voz.
Lo que constituye una perspectiva de guerra nuclear todavía más peligrosa es una campaña paralela contra China.
Casi no pasa un día en el que no se coloque a China en el estatus de “amenaza”. Según el almirante Harry Harris, comandante estadounidense de la zona Pacífico, China está “levantando un gran muro de arena en el mar de China Meridional”. Se refiere a la construcción de pistas de aterrizaje en las islas Spratly, que son objeto de disputa con Filipinas, una disputa que pasó desapercibida hasta que Washington presionó y sobornó al gobierno de Manila, y el Pentágono lanzó una campaña propagandista llamada “libertad de navegación”.
¿Qué significa esto en realidad? Significa que los barcos de guerra estadounidenses tengan libertad para patrullar y dominar el litoral marítimo chino. Trate usted de imaginar cuál sería la reacción de Estados Unidos si buques de guerra chinos hiciesen lo mismo frente a las costas de California.
Yo rodé una película llamada The War You Don’t See (La guerra que usted no ve) en la que entrevisté a distinguidos periodistas de EEUU y Gran Bretaña: reporteros como Dan Rather, de CBS; Rageh Omar, de la BBC; o David Rose, de The Observer. Todos ellos dijeron que si los periodistas y presentadores de radio y TV hubiesen hecho su trabajo y cuestionado la propaganda que sostenía que Sadam Hussein poseía armas de destrucción masiva; si los periodistas no hubiesen amplificado las mentiras de George W. Bush y Tony Blair y no se hubieran hecho eco de ellas, la invasión de Iraq en 2003 posiblemente no habría ocurrido, y cientos de miles de hombres, mujeres y niños hoy estarían vivos.
En principio, la propaganda que está preparando el terreno para una guerra contra Rusia y/o China no es muy diferente. Que yo sepa, ningún periodista de los medios de “la corriente dominante” occidental –un equivalente a Dan Rather, digamos– pregunta por qué China está construyendo aeródromos en el mar de China Meridional.
La respuesta saltaría a la vista. Estados Unidos está rodeando a China con una red de bases militares, misiles balísticos, unidades de combate, aviones de bombardeo que transportan bombas nucleares. Este mortífero arco, que comprende Australia, las islas del Pacífico, las Marianas y Guam, Filipinas, Thailandia, Okinawa, Corea del Sur y, ya en Eurasia, también Afganistán e India. Estados Unidos ha puesto un dogal en el cuello de China. Pero esto no es noticia. Silencio mediático; guerra mediática (...)
En el circo conocido como la campaña presidencial estadounidense, Donald Trump aparece como un loco, un fascista. Ciertamente, es detestable, pero también es alguien que odia a los medios. Esto solo ya despertaría nuestro escepticismo.
Los puntos de vista de Trump sobre la inmigración son grotescos, pero no mucho más que los de David Cameron. Trump no es el Gran Deportador de Estados Unidos; sí lo es el ganador del Premio Nobel de la Paz, Barack Obama.
Según un gran comentarista liberal, Trump está “desencadenando las fuerzas oscuras de la violencia” de Estados Unidos.
¿Desencadenándolas? Este es el país donde los bebés le disparan a su madre y la policía está empeñada en una guerra asesina contra los estadounidenses negros. Este es el país que ha atacado y tratado de derribar a más de 50 gobiernos, muchos de ellos elegidos democráticamente, y bombardeado desde Asia a Oriente Medio, provocando la muerte y la miseria de millones de personas.
Ningún país puede igualar este sistemático récord de violencia. La mayor parte de las guerras de Estados Unidos (casi todas ellas contra países indefensos) no han sido iniciadas por presidentes republicanos sino por demócratas liberales: Truman, Kennedy, Johnson, Carter, Clinton, Obama (...) 
Donald Trump es un síntoma de esta actitud, pero también es un disidente. Dice que la invasión de Iraq fue un crimen; él no quiere entrar en guerra con Rusia y China. Para nosotros, el peligro no es Trump sino Hillary Cliton. Ella no es una disidente. Ella personifica la resiliencia y la violencia de un sistema cuyo cacareado “excepcionalismo” es totalitario con un ocasional rostro liberal.
Según se acerque el día de las elecciones, Clinton será saludada como la primera mujer en la Oficina Oval, sin que importen sus crímenes y mentiras; tal como fue alabado Barack Obama por ser el primer presidente negro, y los progresistas se tragaron sus tonterías sobre la “esperanza”. Y las bobadas continúan (...) 
En 2008, en su campaña presidencial, Hillary Clinton amenazó a Irán con “destruirlo completamente” con armas nucleares. Como secretaria de Estado en el gobierno Obama, ella participó en el derribo del gobierno democrático de Honduras. Su contribución en la destrucción de Libia, en 2011, fue casi jubilosa. Cuando el líder libio, el coronel Gaddafi, fue sodomizado en público con un cuchillo –un crimen que solo fue posible gracias a la logística estadounidense–, Clinton se regodeó diciendo: “Nosotros llegamos, lo vimos y él murió”.
Una de las más estrechas aliadas de Clinton es Madeleine Albright, la ex secretaria de Estado, que ha atacado a algunas jóvenes mujeres por no apoyar a “Hillary”. Es la misma Madeleine Albright que celebró infamemente por la televisión la muerte de medio millón de niños iraquíes diciendo “valió la pena”.
Entre los más grandes apoyos de Clinton están los grupos de presión israelíes y las empresas fabicantes del armamento que alimenta la violencia en Oriente Medio. Ella y su marido han recibido una fortuna proveniente de Wall Sreet".


lunes, 28 de marzo de 2016

Reencuentro con los nuestros


Michael Collon:
"Señor ministro de Asuntos Exteriores Didier Reynders, tampoco le estoy agradecido. Ayer declaró que los terroristas atacan nuestro «modo de vida». Exactamente las mismas palabras que dijo Georges W. Bush el 11 de septiembre antes de atacar Iraq y Afganistán con excusas falaces. Señor Reynders ¿por qué no hizo referencia a sus declaraciones de abril de 2013 en las que elogiaba a «esos jóvenes a los que quizás un día se les erija un monumento como héroes de la revolución»?

¿Por qué no quiso venir cuando le invité, en junio de 2013, a participar a un debate «Jóvenes en Siria, cómo impedir que vayan»? ¿Eso no le preocupaba? ¿Creía que para «cambiar de régimen» como usted dice, todos los medios eran buenos, incluso el terrorismo? ¿No pensó que animándoles a cometer ese tipo de actos allí, algunos vendrían a hacer lo mismo aquí? Señor Reynders, no le estoy agradecido. Señora Milquet, tampoco le estoy agradecido. Usted era ministra del Interior en ese momento. Usted también se negó a participar en aquel debate, a pesar de nuestra insistencia, ¡cambiando constantemente de pretexto! Desde entonces, guarda silencio. ¿Avergonzada por haber ignorado los gritos de desesperación de las madres angustiadas al ver que sus niños ―porque eran realmente niños de 16, 17, 18 años― partían hacia el infierno sin que Bélgica hiciera nada para detenerlos? ¿No le asaltan los remordimientos al ver lo que ha sucedido? Señora Milquet, no le estoy agradecido.

¿No es hora de abrir un gran debate sobre las consecuencias de la política internacional que Bélgica ha llevado a cabo en los últimos años?

1. ¿Europa debe seguir respaldando a Estados Unidos y su política, que siembra la violencia en Oriente Medio?

2. ¿Bélgica debe seguir apoyando la violencia de Israel, negándose a hacer respetar el derecho internacional y tratando de «antisemitas» a los jóvenes que quieren defender los derechos de los palestinos?

3. ¿Bélgica debe seguir prosternándose ante los petrodólares de los Saúd (robados a los pueblos árabes en lugar de utilizar el dinero del petróleo y el gas en luchar contra la pobreza como en América Latina) cuando todo el mundo sabe que los Saúd financian la intoxicación de las mentes jóvenes mediante una versión envenenada y falseada del islam?

4. ¿Cómo se justifica el rechazo a conceder asilo a las víctimas de «nuestras» guerras en Iraq, Siria y Afganistán?

5. ¿Cuándo se hará público por fin el informe de la intervención «humanitaria» en Libia, donde la OTAN se alió con Al Qaeda para derrocar a Gadafi, violando la Carta de la ONU que prohíbe ese tipo de prácticas, con las consecuencias que esto ha tenido: Libia convertida en base del terrorismo internacional?"

viernes, 25 de marzo de 2016

Nuestro miedo, sus éxitos



Simon Jenkins (The Guardian):

"Pensemos como el enemigo. Supongamos que soy un terrorista del Estado Islámico. No me encargo de las bombas y las balas, dejo el trabajo sucio para los locos de base. Mi trabajo es lo que pasa después. Es convertir la matanza en consecuencias, los cadáveres en política. Soy terrorista ejecutivo. Llevo traje, no explosivos. Un vestíbulo manchado de sangre es un medio para un fin. El fin es el poder.
Esta semana he tenido otro éxito. He convertido un miserable acto psicopatológico en una acción que evoca a la guerra, aterroriza a la población e influye en la política. He llevado a un continente al shock. Políticos famosos han dejado todo a un lado para rociarme con clichés. Personas con corona me han inundado de odio glorioso.
Mido mi éxito en páginas de periódico y horas de televisión, en subidas de presupuestos de seguridad, recortes de libertades, reformas legales y –mi objetivo final– musulmanes perseguidos y reclutados para nuestra causa. No trafico con acciones, sino con reacciones. Soy un manipulador de la política. Trabajo con las estupideces de mis supuestos enemigos.
Los libros sobre terrorismo definen sus efectos en cuatro fases: primero el horror, después la difusión, luego los grandes discursos políticos y, por último, el cambio político culminante. El acto inicial es banal. Las atrocidades de Bruselas se ven casi a diario en las calles de Bagdad, Alepo y Damasco. Los misiles occidentales y las bombas del ISIS matan a más inocentes en una semana de los que mueren en Europa en un año. La diferencia es la respuesta de los medios. Un musulmán muerto es un perro con mala suerte en el lugar equivocado y en el momento equivocado. Un europeo muerto es una noticia de portada.
Este martes, los informativos de televisión se comportaron como sargentos de reclutamiento del ISIS. Su exageración no tenía límites, y la de la mayoría de periódicos tampoco en este caso. La BBC envió al presentador Huw Edwards a Bruselas. Mostró el horror de forma continua durante 24 horas, apoyándose en las palabras "pánico", "amenaza" y "terror". Los testimonios de la gente se regodeaban en sangre y tripas. Un reportero se montó en las escaleras mecánicas del metro de Londres para mostrar posibles objetivos futuros, para asustar a la gente que salía de los trenes. Era el sueño de cualquier terrorista.
Sobre esa base, los políticos entraron en escena. El presidente francés, Hollande, declaró que "toda Europa ha sido golpeada", amplificando el crimen del ISIS. Su popularidad aumentó de inmediato.
David Cameron se sumergió en su búnker Cobra y anunció que Reino Unido "afronta una amenaza terrorista muy real". Ahora un atentado es "altamente probable", según los servicios de seguridad. Las banderas ondean a media asta. La torre Eiffel está adornada con los colores belgas. El presidente Obama interrumpe su visita a Cuba para manifestar su "solidaridad con Bélgica". Donald Trump dice que "Bélgica y Francia se están desintegrando literalmente". Es difícil imaginar qué podría promocionar la causa del ISIS con mayor efectividad.
Osama bin Laden pretendía con el 11-S mostrar los países occidentales como inútiles y paranoicos, y su liberalismo como una farsa superficial fácil de romper. Con unas cuantas explosiones, sus pretensiones se caen y se vuelven tan represivos como cualquier Estado musulmán.
El martes por la noche, esta histeria estaba ya en su máximo esplendor cuando llegó el lobby de la seguridad. El  snoopers' charter ( decreto espía, apodo que recibe la legislación propuesta por el Gobierno británico para obligar a las empresas de telecomunicaciones a almacenar cierta información de sus usuarios durante un año) fue elogiado como algo vital para la seguridad nacional, a pesar de la oposición que recibe continuamente tanto en el Parlamento como por parte de los expertos en inteligencia.
Este mes, el exdirector técnico de la NSA Bill Binney se burló en The Times del poder "increíblemente intrusivo" de interceptación sin objetivos concretos que otorgaría esa normativa. El historial de navegación de cada ciudadano estará pronto en manos del Gobierno, vulnerable de ser  hackeado por cualquier comerciante o extorsionador.
Bajo la estrategia Prevent del Gobierno, las universidades y escuelas deben desarrollar programas para contrarrestar "el extremismo no violento, que puede crear una atmósfera conducente al terrorismo". La burocracia será impresionante. Se está diciendo que los colegios de educación primaria están pidiendo a los niños que se espíen unos a otros en busca de "comportamientos sospechosos". Lo mismo deben hacer los pasajeros de los trenes Virgin, como se les pide después de cada estación. Inglaterra se está volviendo la antigua Alemania del Este"


martes, 22 de marzo de 2016

Escuelas de derechos


¿Pero las deportaciones y campos de concentración de refugiados no nos refugiaban del terrorismo, Bruselas?
Ya se nos han vuelto a entrometer bárbaros barbudos y tan ajenos en nuestros paraísos de libertades y derechos.
Es que aún no somos lo suficientemente nazis: empecemos a deportar y torturar inmigrantes establecidos. Tal y como lo pretende el yihadismo, deseoso de fascistizarnos para que importemos nuestras propias guerras externas al corazón de nuestras mentiras civilizatorias.
Sin contar las decenas de miles de muertos en el Mediterráneo de parte de nuestras políticas humanitarias.
Una nueva intervención en Libia, ya programada por EEUU, ayudará.

Y acordemos nuevas partidas de miles de millones a Turquía para que acoja en nuestro nombre este tipo de ataques: en cuanto se reponga de los suyos, tras estos años de pasión turca por la financiación y connivencia con el EI contra los progresistas kurdos.

Lo fundamental es que Europa prosiga en el lado fantasioso de la defensa de los derechos humanos, pero esta vez también en casa.

Igualmente tenemos a Obama, líder de un país donde se espía y persigue disidentes, donde se impide el voto a millones y se trampean elecciones, se sostienen campos de concentración, se ejecutan ciudadanos por las calles, posee la mayor población carcelaria del mundo, se aplica la pena de muerte desde el sistema judicial más corrupto y racista posible, se niegan derechos sanitarios a millones, se violan los derechos laborales de millones, incluidos niños en las maquiladoras propias, se deportan ilegalmente mujeres y niños que huyen del infierno alentado por la propia EEUU: impartiendo lecciones de derechos humanos en Cuba y Argentina.

Trump y Le Pen son solo el síntoma. El resto lo ponemos el resto.
Las viejas máscaras falaces de Europa y EEUU que solo nos creemos aquí a fuerza de propaganda pregnante, no así para el resto del mundo que sufre nuestras crueles e inhumanas consecuencias desde hace unos siglos, han dejado de ser funcionales incluso para nuestra propia ausencia de conciencia.

Por tanto criminalicemos a quienes conservan por aquí algún vestigio de ella.
Médicos sin fronteras o Intermón Oxfam, buenismos poco operativos. 
Gobernantes criminales europeos como Orban o Rajoy es lo que demandan estos tiempos difíciles, según se vaya agravando la depresión económica mundial mientras se sigue inyectando liquidez ficticia al sistema bancario. 
Como en los buenos tiempos.

A por el enemigo interno, como en los buenos tiempos.


miércoles, 16 de marzo de 2016

La voz a EEUU debida


David Brooks (La Jornada):

"Los jóvenes son factor clave en el inesperado surgimiento de Sanders, algo que desquicia y alarma a las cúpulas políticas y económicas del país. Aquí está no sólo el eco, sino un buen número de los veteranos de Ocupa Wall Street, como el de Black Lives Matter, el movimiento para elevar el salario mínimo de trabajadores, el movimiento ambiental frente al cambio climático, el eco de las movilizaciones por los derechos de los inmigrantes, y del movimiento antiguerra.

Pero sobre todo, lo que impulsa estas expresiones son las consecuencias de la aplicación de las políticas neoliberales (desregulación, desmantelamiento de programas sociales, privatización de servicios públicos, asalto contra los sindicatos, y sobre todo liberalización del sector financiero) dentro de Estados Unidos, que han inclinado al país hacia una plutocracia mientras se eleva la desigualdad económica a niveles sin precedente desde poco antes de la gran depresión.

Mientras tanto, Sanders ha impuesto el mensaje de estos movimientos, sobre todo el de Ocupa Wall Street, en el centro del debate electoral, y con su invitación a una revolución política ha generado entusiasmo, sobre todo entre jóvenes, con el cual está sacudiendo a las cúpulas y también obligando a Clinton a girar hacia la izquierda sobre temas como la migración y la desigualdad económica.

Sanders ha logrado interrumpir la narrativa oficial al poner sobre la mesa asuntos que no se tocaban, como los acuerdos de libre comercio (sobre todo el TLCAN), como el aparente derecho de Estados Unidos a intervenir en otros países y promover cambios de régimen. En el último debate, la semana pasada en Miami, no sólo repudió el bloqueo contra Cuba, sino recordó la invasión de Bahía de Cochinos, al igual que los intentos por derrocar al gobierno sandinista con el apoyo estadounidense de la contra en Nicaragua (vale recordar que Sanders visitó Nicaragua en los 80). Anteriormente ha recordado las intervenciones estadounidenses en Irán y en el Caribe"



sábado, 12 de marzo de 2016

Búsquedas de motor


 Robert Epstein es investigador principal en temas de psicología en el Instituto Estadounidense de Investigación del Comportamiento y la Tecnología (AIBRT, por sus siglas en inglés) de California. Es autor de 15 libros. Fue jefe de edición de Psychology Today. Este artículo es un anticipo de su próximo libro: The New Mind Control.

"Durante una campaña electoral existen otros tipos de influencia que se equilibran unos con otros –una gran variedad de periódicos, programas de radio y televisión, por ejemplo– pero a todos los efectos, Google no tiene competencia y la gente confía en sus resultados de la búsqueda, suponiendo que el misterioso algoritmo de búsqueda de la empresa es completamente objetivo e imparcial. Este alto nivel de fiabilidad, junto con la falta de competencia, coloca a Google en una posición única para producir impacto en unas elecciones (...)
¿Ha favorecido alguna vez esta empresa a algunos candidatos en particular? En la elecciones presidenciales de 2012 en estados Unidos, Google y sus principales ejecutivos donaron más de 800.000 dólares al presidente Barack Obama y solo 37.000 a su oponente, Mitt Romney. Y en 2015, un equipo de investigadores de la Universidad de Maryland y otros sitios demostró que los resultados de la búsqueda de Google favorecían invariablemente a los candidatos demócratas (...)
En la mayoría de los países, el 90 por ciento de las búsquedas online se realiza con Google, lo que brinda a la empresa aún más poder para dar la vuelta a elecciones del que tiene en Estados Unidos; gracias al rápido aumento de la penetración de Internet, este poder está en crecimiento. En nuestro artículo en la PNAS, Robertson y yo consideramos que hoy día Google tiene la posibilidad de darle la vuelta al 25 por ciento de las elecciones nacionales de todo el mundo sin que nadie se dé cuenta de lo que está ocurriendo (...)
Este grado de poder junto con este nivel de invisibilidad no tiene precedente en la historia de la humanidad. Sin embargo, lo que nosotros descubrimos sobre el SEME era apenas la punta de un descomunal iceberg (...)
 Ya lo ha revelado Edward Snowden con toda claridad: estamos moviéndonos rápidamente hacia un mundo en el que los gobiernos y las corporaciones –a veces trabajando juntos– están recogiendo cada día cantidades ingentes de información sobre cada uno de nosotros, sin casi ninguna –o ninguna– restricción legal sobre el uso que puede darse a esos datos. Cuando se combina la recogida de datos con el deseo de controlar y manipular, las posibilidades son ilimitadas, aunque quizás la contingencia que más intimida sea la expresada en la afirmación de Boulding sobre la posibilidad de una “dictadura oculta que emplee formas democráticas de gobierno”.
Desde que en 2015, Robertson y yo presentamos a la PNAS nuestro primer informe sobre el SEME, hemos completado una elaborada serie de experimentos que han aumentado mucho nuestra comprensión del fenómeno (...) Ahora tenemos evidencias que sugieren que casi en cualquier asunto en el que en principio las personas estén indecisas, la ordenación de resultados de la búsqueda tiene consecuencias en casi todas la decisiones que ellas adopten. Tienen intensas consecuencias en las opiniones, las creencias, las actitudes y los comportamientos de quienes en todo el mundo navegan en Internet, todo ello sin que las personas tengan conocimiento alguno de que eso está sucediendo (...) En uno de nuestros últimos experimentos, resultados de la búsqueda que habían sido manipulados cambiaron la opinión de algunas personas sobre las ‘bondades’ del fracking en un 39 por ciento.
Segundos más tarde, la decisión que usted adopte o la opinión que usted se forme –acerca del mejor dentífrico, si el fracking es una tecnología fiable, dónde irá en las próximas vacaciones, quién sería el mejor presidente o si es real o no el calentamiento global– está determinada por la breve lista que tiene en la pantalla de su ordenador, aunque usted no tenga la menor idea de cómo se ha confeccionado la lista.
La tecnología ha hecho que sea posible realizar la manipulación –indetectable y que no deja huella alguna– de poblaciones enteras que no están cubiertas por las regulaciones y leyes existentes"
 
 

sábado, 5 de marzo de 2016

Apuntes sin chaleco salvavidas


Noam Chomsky: 

Están los republicanos modernos que se hacen llamar demócratas, mientras la antigua organización republicana quedó fuera del espectro, porque ambas partes se desplazaron a la derecha durante el periodo neoliberal, igual que sucedió en Europa. El resultado es que los nuevos demócratas de Hillary Clinton han adoptado el programa de los viejos republicanos, mientras éstos fueron completamente desplazados por los neoconservadores (...)
Por ejemplo, destaca que todos los candidatos republicanos niegan el calentamiento global o son escépticos, que si bien no lo niegan dicen que los gobiernos no deben hacer algo al respecto. Sin embargo el calentamiento global es el peor problema que la especie humana ha enfrentado jamás, y estamos dirigiéndonos a un completo desastre. En su opinión, el cambio climático tiene efectos sólo comparables con la guerra nuclear. Peor aún, los republicanos quieren aumentar el uso de combustibles fósiles. No estamos ante un problema de cientos de años, sino de una o dos generaciones


La negación de la realidad, que caracteriza a los neoconservadores, responde a una lógica similar a la que impulsa la construcción de un muro en la frontera con México. “Esas personas que tratamos de alejar son las que huyen de la destrucción causada por las políticas estadounidenses.
En Boston, donde vivo, hace un par de días el gobierno de Obama deportó a un guatemalteco que vivió aquí durante 25 años; tenía una familia, una empresa, era parte de la comunidad. Había escapado de la Guatemala destruida durante la administración Reagan. En respuesta, la idea es construir un muro para prevenirnos. En Europa es lo mismo. Cuando vemos que millones de personas huyen de Libia y de Siria a Europa, tenemos que preguntarnos qué sucedió en los últimos 300 años para llegar a esto


Hace apenas 15 años no existía el tipo de conflicto que observamos hoy en Medio Oriente. Es consecuencia de la invasión estadounidense a Irak, que es el peor crimen del siglo. La invasión británica-estadounidense tuvo consecuencias horribles, destruyeron Irak, que ahora está clasificado como el país más infeliz del mundo, porque la invasión se cobró la vida de cientos de miles de personas y generó millones de refugiados, que no fueron acogidos por Estados Unidos y tuvieron que ser recibidos por los países vecinos pobres, a los que se encargó recoger las ruinas de lo que nosotros destruimos. Y lo peor de todo es que instigaron un conflicto entre sunitas y chiítas que no existía antes


Las palabras de Chomsky recuerdan la destrucción de Yugoslavia durante la década de 1990, instigada por Occidente. Al igual que Sarajevo, destaca que Bagdad era una ciudad integrada, donde los diversos grupos culturales compartían los mismos barrios, se casaban miembros de diferentes grupos étnicos y religiones. La invasión y las atrocidades que siguieron instigaron la creación de una monstruosidad llamada Estado Islámico, que nace con financiación saudita, uno de nuestros principales aliados en el mundo


Uno de los mayores crímenes fue, en su opinión, la destrucción de gran parte del sistema agrícola sirio, que aseguraba la alimentación, lo que condujo a miles de personas a las ciudades, creando tensiones y conflictos que explotan apenas comienza la represión.
Una de sus hipótesis más interesantes consiste en cruzar los efectos de las intervenciones armadas del Pentágono con las consecuencias del calentamiento global.
En la guerra en Darfur (Sudán), por ejemplo, convergen los intereses de las potencias con la desertificación que expulsa poblaciones enteras de las zonas agrícolas, lo que agrava y agudiza los conflictos. Estas situaciones desembocan en crisis espantosas, como sucede en Siria, donde se registra la mayor sequía de su historia que destruyó gran parte del sistema agrícola, generando desplazamientos, exacerbando tensiones y conflictos


 Si el nivel del mar sigue subiendo y se eleva mucho más rápido, se va a tragar países como Bangladesh, afectando a cientos de millones de personas. Los glaciares del Himalaya se derriten rápidamente poniendo en riesgo el suministro de agua para el sur de Asia. ¿Qué va a pasar con esos miles de millones de personas? Las consecuencias inminentes son horrendas, este es el momento más importante en la historia de la humanidad