jueves, 30 de marzo de 2017

El movimiento se demuestra unificando


"La nueva ultraderecha se parece a la antigua en todo, no solo en programas y peligros, sino también en los métodos utilizados para llegar al poder. La mentira, la política reducida a lo mediático, el fingido interés por cuestiones sociales o la habilidad para apropiarse de manifestaciones culturales ajenas están presentes ya en el fascismo de los años 30, especialmente en el italiano, donde los camisas negras se ganaron las simpatías de la clase media, de bastantes intelectuales y artistas y de algunos obreros utilizando ideas pujantes en su época como el sindicalismo, las vanguardias o la radiodifusión (...)
¿Es por tanto todo esto un problema de actitud, de cortedad de miras, de falta de organización? Puede serlo. Pero sobre todo se trata de un problema ideológico, aquel que surgió cuando los filósofos franceses de cuello vuelto fueron adoptados con entusiasmo por las élites progresistas académicas norteamericanas, muy influyentes en el ámbito teórico y en los consensos en torno al tratamiento del conflicto, pero totalmente inanes en la resolución del mismo y la política inmediata.
Si hay cuatro factores que se repiten en el actual movimientismo son la falta de materialidad en los análisis, el relativismo cultural, la aceptación inconsciente de valores neoliberales y la sobrevaloración del lenguaje y lo simbólico. Si hay uno que manda sobre todos es la falta de crítica a las contradicciones e inconsistencias que se producen.
No es nada nuevo que existan debates en torno a la regulación de la prostitución, sí que exista una parte del feminismo que utilice el argumento derechista de la libertad individual dentro del mercado. Resulta llamativo que publicaciones que dedican un gran espacio a deconstrucciones culturales para hacer visible el patriarcado no tengan entre centenares de artículos una entrevista a las Kellys (...)  Es sintomático que exista un debate en torno a la precariedad laboral y se exprese sin rubor que la economía colaborativa, el último invento para transformar al trabajador en una unidad de producción sin derechos y atomizada, sea una oportunidad que da la tecnología. Parece normal que exista polémica en torno a las formas de alimentación y su impacto en la salud y el entorno, no tanto que se tache de genocida a un señor que vende filetes. Parece sorprendente que en la discusión sobre los transgénicos se centre la cuestión en conspiraciones absurdas y no en su utilización como herramienta de control económico. Es doloroso que nadie parezca capaz de articular un discurso contra el integrismo religioso desde la laicidad (...)
Asumir que existen conflictos paralelos al del capital-trabajo no es lo mismo que asumir que esos conflictos son independientes y estancos los unos de los otros. Mientras que los movimientos revolucionarios del siglo XX se esforzaron por buscar qué era lo que unía a personas diferentes, el activismo del siglo XXI se esfuerza por buscar la diferencia de las unidades. Así, mientras que el concepto de clase es un intento de, basándose en un análisis de una situación material, buscar algo profundamente transversal que atraviesa nacionalidades, géneros y razas, el movimientismo actual parece empeñado en crear un sistema de análisis donde los individuos son poseedores de privilegios o receptores de opresiones que intercambian al margen de su posición en el sistema productivo. La cuestión no es negar, obviamente, que las personas tienen problemas específicos asociados al género, la raza o la orientación sexual, sino que esos problemas están estrechamente relacionados o bien con necesidades del sistema económico o bien con la estructura ideológica que lo justifica. Así mismo, esas personas no se enfrentarán de la misma forma a esos problemas al margen de la clase social a la que pertenezcan.
Si el capitalismo sabe de algo es de apropiaciones, de triturar con su gigantesca maquinaria de sentidos comunes ideas en apariencia radicales para devolverlas envasadas y desactivadas. Ya tuvimos un presidente negro en Estados Unidos bajo cuya administración los problemas raciales no mejoraron. El líder de la ultraderecha holandesa es homosexual, la líder de la francesa una mujer. Hace no mucho me contaban cómo en una empresa de economía colaborativa, donde la mayoría de sus trabajadores son falsos autónomos, habían instalado retretes unisex para luchar contra la discriminación de género. Hace poco leía un texto donde se explicaba cómo en una cadena de montaje de un país centroeuropeo, con una precariedad delictiva, había un comedor con productos respetuosos con las prohibiciones religiosas alimentarias. Algunas multinacionales se han mostrado solidarias con el refugees welcome.
Se diría que mientras que nos arrojan por la borda lo hacen siempre muy atentos a nuestras especificidades y creencias, a nuestra excluyente diversidad. Lo peor es que lo empezamos a asumir como una victoria"




lunes, 27 de marzo de 2017

El enemigo interno es el que se va fuera


Santiago Alba Rico: 
(Observatorio de la Islamofobia en los Medios)

"Definamos rápidamente la “islamofobia” como el resultado de una doble operación ideológica. La primera consiste en constituir un objeto de conocimiento manejable y adverso: el Islam con mayúsculas concebido como una unidad al mismo tiempo negativa e inasimilable que “hablaría” con una sola voz y dictaría a 1.500 millones de seres humanos, repartidos por todo el planeta, una conducta incompatible con “nuestros” valores occidentales. Negar al islam la variedad de cultos y culturas que sin embargo reconocemos al cristianismo, y absorber en una especie de bola sin fisuras sus complejísimas diferencias doctrinales y geográficas, sería sólo una banal expresión de etnocentrismo europeo si no fuese porque afecta a 21 millones de europeos que son al mismo tiempo musulmanes y forman parte de nuestras sociedades (...)
La ecuación velo/islam, allí donde el islam ha sido reducido a fanatismo, violencia y terrorismo, agrava la vulnerabilidad de las europeas musulmanas, víctimas de la mayor parte de las agresiones islamofóbicas (90% en Países Bajos, 81% en Francia, 57% en Inglaterra, 21% en España) y víctimas también del propio feminismo laico islamofóbico que las abandona a su suerte (...)
Esta construcción de una “comunidad” imaginaria, contra la que no deja de alertar el filósofo y arabista Olivier Roy, es quizás la obra más peligrosa de la islamofobia, pues acelera el proceso de construcción de un “enemigo interno” que, vinculando de manera fraudulenta la crisis de los refugiados y los atentados del Estado Islámico (cometidos en Europa, no lo olvidemos, por europeos radicalizados en nuestras cárceles), legitima un “sentido común” islamofóbico, promueve medidas securitarias dirigidas, de manera encubierta o no, contra la “comunidad musulmana” y facilita el crecimiento de los partidos xenófobos y de ultraderecha, empujando así a las minorías musulmanas -para cerrar el bucle- a refugiarse en su “comunidad”. Este exceso visible de cuerpo -individual y colectivo- se traduce en la inquietante percepción que se tiene en Europa del “número” de musulmanes: en España, por ejemplo, mientras que la cifra real es del 2%, nosotros “vemos” y “reconocemos” a nuestro alrededor hasta un 16%.
Basta una mirada a la historia para valorar los peligros de esta construcción de un “enemigo interno”. Se hizo en el siglo pasado con los judíos y se hace todavía, a escala mucho menor, con las mujeres o los homosexuales(...) 
Son las instituciones, los dirigentes y los periodistas los que naturalizan -como ocurrió durante siglos con judíos, mujeres y homosexuales- este rechazo “racista” hacia los musulmanes. Si hablamos de España, país donde han aumentado desde 2014 hasta un 500% las denuncias de islamofobia, es muy necesario alertar, antes de que sea demasiado tarde, sobre esta responsabilidad institucional".

 http://rebelion.org/noticia.php?id=224533




"Los 20 principales bancos europeos, entre los que se encuentran Santander y BBVA, registran el 26% de sus beneficios en paraísos fiscales, que les reporta 25.000 millones de euros aproximadamente y representan solo el 12% de su facturación y el 7% de su personal, según un informe de Oxfam Intermón y la Fair Finance Guide International, que sostienen que lo hacen para evitar el pago de los impuestos, para facilitar a sus clientes la elusión de estos o sortear ciertas regulaciones o requisitos legales (...)
“La nueva normativa de transparencia de la Unión Europea nos permite hacernos una pequeña idea de la ingeniería fiscal de los principales bancos europeos, y el panorama no es agradable. Los Gobiernos deben cambiar las normativas para evitar que los bancos y otras grandes empresas utilicen los paraísos fiscales para evadir y eludir el pago de impuestos o para ayudar a sus clientes a hacerlo”, afirma Miguel Alba, responsable de sector privado de Oxfam Intermón. Según el documento, los bancos no pagaron impuestos por los 383 millones de euros de beneficio que obtuvieron en siete paraísos fiscales en 2015. En Irlanda, las entidades bancarias europeas tributan a un tipo efectivo de no más del 6% (la mitad del tipo legal). Tres bancos –Barclays, RBS y Crédit Agricole– no pagan más de un 2%.
A costa de la pobreza
Intermón Oxfam denuncia, además, lo que supone esta práctica: “Roban a muchos países fondos que precisan para combatir la pobreza y la desigualdad, siendo los países más pobres los más perjudicados. Cada año, la evasión y elusión fiscal por parte de las grandes multinacionales priva a los países pobres de más de 100.000 millones de dólares en ingresos fiscales, dinero suficiente para financiar servicios educativos para los 124 millones de niños y niñas sin escolarizar o atención sanitaria que podría evitar la muerte de al menos seis millones de niños y niñas”.



sábado, 25 de marzo de 2017

Agüita con el cambio climático


"El control del agua provocará tantos conflictos como el petróleo y los llamados minerales estratégicos, que son aquellos de los que apenas hemos oído hablar pero que están en el centro de nuestras vidas, como el coltán de los teléfonos móviles. El cambio climático agudizará la lucha por el control de ríos, lagos, presas y acuíferos. La mayoría de las colonias israelíes en Cisjordania reúnen dos características, además de ser la avanzadilla estratégica para hacer inviable un eventual Estado palestino: están situadas en zonas altas para controlar mejor el terreno y asentadas al lado o sobre aguas subterráneas y manantiales. 
Los ríos Tigris y Éufrates han sido y serán fuente de conflictos. Turquía e Irak los han tenido en el pasado por el Tigris; Turquía, Siria e Irak los tuvieron por el Éufrates, un río que aprovechan de manera desigual. Las presas turcas y la reducción de caudal debido al cambio climático hacen pensar que habrá otro conflicto, tal vez militar, cuando Irak y Siria superen sus guerras civiles causadas por la invasión estadounidense de 2003 (...)
 Si 2016 fue el año más caliente jamás registrado, el tercero consecutivo, este que acaba de empezar será peor. La Tierra no había estado tan caliente como ahora desde hace 115.000 años. Según la oficina meteorológica del Reino Unido, la NASA y el Centro Nacional para información medioambiental (NOAA en su siglas en inglés), 16 de los 17 años más calientes se han registrado en este siglo. Parece que tenemos un problema. 
Los negacionistas no rechazan la existencia de una modificación en el clima y un aumento de las temperaturas, lo que niegan es que estos cambios se deban a la mano del hombre. En su opinión se trata de oscilaciones naturales que se llevan produciendo desde hace millones de años. Pese a que las evidencias científicas les desmienten, siguen con un mantra que coincide con el mantra de las empresas más contaminadoras: las petroleras.
Muchos de los informes presuntamente científicos que pululan por la Red y en algunos medios más o menos serios han sido impulsados y financiados por los contaminadores. La petroleras sabían desde hace 45 años la existencia de este problema, pero decidieron mirar para otro lado y seguir con el negocio (.
..)
Teníamos Kioto, pero tuvimos que convocar la cumbre de París porque lo acordado en Kioto no se había cumplido. Y unas semanas después hubo que organizar otra cumbre en Marrakesh para llenar de contenido a la letra pequeña de París. La lucha contra el cambio climático descansa sobre una minoría de científicos, ONG y algunos políticos concienciados. Debería incorporarse a la lucha diaria de la ciudadanía. No permitir que el negocio, a menudo sucio, de unos pocos valga más que la vida de todos. Es un empeño complicado en un sistema para el que no existen las personas, ni los pobres ni los medios; solo existen los capitales, el Monopoly y la ruleta"



jueves, 23 de marzo de 2017

Una buena de Nietzsche


‘A las naturalezas vulgares todos los sentimientos nobles y magnánimos les parecen inútiles, y por tanto, antes que nada, poco creíbles; cuando oyen hablar de ellos, guiñan el ojo y parecen querer decir “ya habrá algún interés en juego, nunca se sabe”: son recelosos con el noble, como si este buscase su ventaja por caminos subrepticios. Si se los convence con demasiada claridad de la ausencia de propósitos y beneficios egoístas, el noble es para ellos una especie de insensato: desprecian su alegría y se ríen del brillo de sus ojos. “¡Cómo se puede alegrar uno de salir perdiendo, cómo se puede querer salir perdiendo con los ojos abiertos! A las emociones nobles tiene que ir ligada una enfermedad de la razón”: así piensan mientras miran despreciativamente, igual que desprecian la alegría que produce al demente su idea fija. La naturaleza vulgar se distingue por el hecho de que mantiene la vista fija imperturbablemente en su ventaja y de que este pensar en la finalidad y en la ventaja es incluso más fuerte que sus más fuertes pulsiones: no dejarse llevar por esas pulsiones a acciones inútiles, esa es su sabiduría y su sensación de la propia valía. Comparada con la naturaleza vulgar, la naturaleza superior resulta irracional: pues el noble, el magnánimo, el abnegado, está sometido en realidad a sus pulsiones, y en sus mejores momentos su razón hace una pausa (...) 
Este posee algunos sentimientos de placer y displacer con tal intensidad que frente a ellos el intelecto tiene que callar o que ponerse a su servicio: en esos sentimientos el corazón sustituye a la cabeza, y a partir de ese momento se habla de “pasión”. (Aquí y allá viene acaso lo opuesto y aparece, por así decir, la “inversión de la pasión”, por ejemplo en el caso de Fontenelle, a quien alguien le puso una vez la mano en el corazón mientras le dirigía estas palabras: “Lo que usted tiene ahí, caro amigo, es también cerebro”.) La sinrazón o la peculiar razón de la pasión es lo que el vulgar desprecia en el noble, sobre todo cuando esta última se dirige a objetos cuyo valor le parece ser enteramente fantástico y arbitrario. Se irrita con quien está sometido a la pasión del vientre, pero comprende el estímulo que en ella está haciendo de tirano; en cambio, no comprenden cómo, por ejemplo, alguien puede poner en juego por una pasión del conocimiento su salud y su honra. El gusto de la naturaleza superior se dirige a excepciones, a cosas que usualmente dejan frío y que no parecen tener dulzura alguna; la naturaleza superior tiene una medida de valor muy singular. Además, la mayor parte de las veces no cree que su idiosincrasia del gusto constituya una medida de valor muy singular, sino que, antes bien, establece sus valores y disvalores como los valores y disvalores válidos sin más, y cae de esa forma en lo incomprensible y poco práctico. Muy rara vez sucede que una naturaleza superior conserve la razón suficiente para entender y tratar a las personas cotidianas como tales: en la mayoría de los casos, cree que todos comparten la pasión que ella siente, solo que en muchos se mantiene escondida, y precisamente esa fe llena a la naturaleza superior de ardor y elocuencia. Pues bien, si esos hombres excepcionales no se sienten a sí mismos como excepciones, ¡cómo van a poder entender nunca a las naturalezas vulgares y estimar en su justa medida la regla!,  y así es como, en efecto, hablan de lo insensato y fantasioso que es el género humano y de cómo hace lo que lo aleja de sus propios fines, se llenan de asombro por lo loco que anda el mundo y se preguntan por qué no quiere proclamar su adhesión “a lo que necesita”. Esta es la eterna injusticia de los nobles”.’"



martes, 21 de marzo de 2017

Elites tan poco soberanas


"Claramente Grecia se beneficiaría de una salida de la cárcel de deuda y la liberación de unos tratados que impiden a su gobierno iniciar una política fiscal expansiva. La falta de coraje del gobierno de Tsipras y una opinión pública temerosa de la reintroducción de una moneda nacional explica que aún no se haya producido este evento. Restableciendo la dracma, Grecia podría recuperar el crecimiento muy rápidamente, ya que un estado que disfruta de un monopolio de emisión de moneda puede comprar todo lo que se encuentre a la venta en su territorio. Es decir, el Gobierno griego tendría la capacidad de dar ocupación a todos los recursos ociosos en su país. La pregunta no es si Grecia saldrá de la zona euro sino cuándo. 
España debería tomar nota pero al igual que en Grecia, nuestras élites están comprometidas con el proyecto europeo. Considero que el establishment español tiene un serio problema que va más allá de la negación de la realidad. Podríamos exculparlo pensando que las élites empresariales y políticas son incapaces de entender que el diseño de la moneda común ha sido erróneo. Pero lamentablemente la cuestión es más grave. Carecen de la sensibilidad humana necesaria para actuar con decisión en la reparación de los daños que ha causado la crisis a sus conciudadanos más desafortunados. Inquieta pensar que este establishment se comporta en realidad como las "élites compradoras" del antiguo imperio colonial portugués, cuyos intereses estaban mejor alineados con los de la metrópolis que con los de sus compatriotas. De otro modo, cuesta entender el enamoramiento de nuestro establishment con un proyecto europeo extremadamente peligroso para la estabilidad y el bienestar de nuestra sociedad. Nuestros dirigentes carecen totalmente de un proyecto de país que vaya más allá de repetir mecánicamente que la "solución es más Europa" sin explicar en qué consiste tal "solución". 
Padecen de una seria ceguera sobre la naturaleza de nuestra relación con los socios europeos. Estos han demostrado la más absoluta insensibilidad hacia los sufrimientos causados a la población de los países periféricos. Su actitud es más propia de sociópatas que de los aliados que creen tener los dirigentes españoles. Ninguno de los países superavitarios ha asumido la necesidad de contribuir a nuestra rápida salida de la crisis con una política expansiva que redujera sus abultados superávit comerciales. Éstos fueron la contrapartida a nuestro endeudamiento externo y privado y su reducción habría facilitado la salida de la crisis en la periferia. Por supuesto, una transferencia de rentas está fuera de toda cuestión. Los países del núcleo duro europeo, apoyados partidariamente por las instituciones europeas, impusieron todos los costes de la salida de la crisis sobre nosotros y prefirieron rescatar a los grandes bancos alemanes y franceses que a los pueblos del sur. Estos países hegemónicos no están dispuestos a modificar los tratados para reparar los fallos de diseño del euro. Sin la existencia de un demos europeo y sin un gobierno federal capaz de abordar un proyecto ambicioso de transformación es ingenuo pensar que Europa resolverá nuestros problemas. 
Las sociedades mediterráneas padecen de un bajo nivel de autoestima. Quizás por eso estamos encadenados a una relación patológica que recuerda a las de esas mujeres maltratadas que aún no han aceptado que su marido las tortura física y mentalmente. Urge que la sociedad española abra los ojos y entienda que somos nosotros los responsables de encontrar la solución más conveniente para nuestros problemas. Esto no es nacionalismo trasnochado, es sencillamente lo que hacen los estados escandinavos, como Suecia o Dinamarca, que se negaron a entrar en la unión monetaria porque pronosticaron, acertadamente, que exterminaría sus estados de bienestar. Sin titubear debemos recuperar el principal símbolo de identidad de un estado democrático y soberano: la moneda. No hay soberanía democrática sin soberanía monetaria. Regeneración democrática de nuestra política para someter a las oligarquías y soberanía monetaria son las dos caras de la misma moneda"




domingo, 19 de marzo de 2017

Estibadores de derechos


"El voto en contra del PSOE, por el contrario, era un voto anunciado por el gestor Fernández a Rajoy. Imposible regalarle a Pedro Sánchez otro apoyo de Ferraz al PP. Máxime cuando en Holanda sus correligionarios han pasado de 38 escaños a 9 por haber gobernado en coalición con el Rajoy holandés cuatro años. Tras Grecia, es ya el segundo país de la Unión Europea que contempla la pasokización del socialismo. Votar ahora contra los estibadores hubiese supuesto proporcionar un argumento de peso a la izquierda del PSOE, hoy en abierta lucha electoral contra la derecha socialista. La negativa de la Gestora, pese a ser esperada, abre un compás de espera de unos noventa días en que la Gran Coalición PP-PSOE queda en suspenso hasta las primarias de mayo y el congreso de mitad de junio. Ahí queda esa imagen de ayer tras la votación. La mitad de los diputados socialistas aplaudiendo junto con los de Podemos a los estibadores, mientras que la mitad restante miraba hacia la bancada del PP.
La rotunda victoria de la estiba reabre la cuestión social en un momento en que los comisarios prusianos de la Unión Europea afilan las navajas para acometer un nuevo ataque frontal a los intereses de las clases medias y trabajadoras. Esta resistencia a los planes de los poderosos va a marcar, indudablemente, un modelo de agitación a todos los sectores sociales que van a verse navajeados por la Gran Coalición si es que, para entonces, continúa existiendo. Ayer mismo, la huelga de los taxistas madrileños y barceloneses, recogía la potente bandera de combate de los trabajadores portuarios en las calles y plazas de Madrid y Barcelona. De la experiencia de los estibadores, van a extraerse, por parte de todos los líderes sociales, no pocas lecciones que se evidenciarán pronto en la lucha contra los nuevos recortes sociales.
La conclusión política la ha formulado con acierto Alberto Garzón: si hay mayoría para esto ¿por qué no para otro Gobierno? Es muy obvio. Rajoy no sabe, quiere o puede gestionar el problema social; tampoco el problema territorial, ni mucho menos elaborar unos Presupuestos. La conflictividad laboral va a multiplicarse, el choque de trenes con la Generalitat es inminente, la contabilidad del Estado es inexistente. A la vista de este caos político, que Rajoy sólo trata de dilatar pero no de solucionar, hace falta un gobierno que no sea ingobernable, como el de Rajoy, por carecer de la mayoría que, precisamente, disponen quienes ayer mismo han derogado un  decreto ley. O la mayoría traduce en una alternativa de gobierno su triunfo en la reforma de la estiba, o será el propio presidente Rajoy quien acabe convocando elecciones para dejar de ser la minoría que es"




domingo, 12 de marzo de 2017

El país inmobiliario


Esenciales los escritos del profesor José Manuel Naredo respecto a la burbuja inmobiliaria española y el modelo de desarrollo económico español: por ejemplo que la expansión inmobiliaria por el territorio presenta un patrón de expansión tumoral...

Pilar Garrido, Miembro del Consejo de Coordinación de Podemos y responsable de la Secretaría de Políticas Sociales:

"La propiedad inmobiliaria es una pieza clave para entender el modelo político, social y económico español. Nos encontramos en un país donde los intereses de los propietarios  marcan de forma permanente el quehacer político; esto se traduce en decisiones y actuaciones normativas que benefician a la clase dominante propietaria, a la vez que ignoran sistemáticamente los intereses y las necesidades de la gran mayoría de ciudadanos y ciudadanas.
No debemos pasar por alto, tal como afirma D. Harvey, que existe una íntima relación entre el desarrollo del capitalismo y la urbanización; y es esa conexión la que fue configurando nuestro modelo inmobiliario durante el franquismo y la Transición. Las intervenciones sobre la ciudad estaban sujetas a los intereses privados de los propietarios del suelo, que se constituyeron en un verdadero poder fáctico. Esta manera de construir ciudad se institucionalizó con la Ley de Suelo de 1956; esta norma abría la puerta a la especulación y a la ganancia de grandes plusvalías, lo que condujo a la creación en los años 60-70 de las grandes empresas constructoras propias de la oligarquía franquista.
Esta trama, que se pone en marcha durante el franquismo, se asienta sin demasiados cambios durante la Transición y en la Democracia. El profesor Naredo apunta algunos de los requisitos que lo permiten: la refundación de la oligarquía franquista en un neocaciquismo que sigue extendiendo la cultura de la especulación y el pelotazo,  la crisis del planeamiento que hace posible la negociación de megaproyectos y grandes operaciones entre promotores y políticos al margen de los planes, y, por último, la existencia de recursos económicos baratos y abundantes tras la adhesión de España a la UE.
En este escenario, la proclamación en el artículo 47 de la Constitución Española del derecho de todos los españoles al disfrute de una vivienda digna y adecuada resulta papel mojado. Las élites ya han tomado una decisión: la prestación de vivienda, al contrario de lo que sucede en Europa, no va a formar parte de los contenidos que amparará el Estado del bienestar que empieza a construirse en España. La vivienda seguirá siendo una simple mercancía, un negocio.
Para que esta operación tenga éxito y genere importantes ganancias se necesita la connivencia del poder político, de las grandes empresas promotoras-constructoras y de los poderes financieros. Esto se concreta en el mantenimiento de una legislación urbanística de carácter intrínsecamente especulador, una política de vivienda de carácter económico cuyo objeto es tirar de sector de la construcción y un mercado financiero carente de control público. Todo ello, con el único objetivo de enriquecer a las élites políticas y económicas.
El marco normativo vigente y la institucionalización de la impunidad conducen a un sistema abusivo que facilita la especulación y permite que la corrupción urbanística campe a sus anchas. El conocido caso Malaya fue sólo la punta de un gran iceberg de corrupción urbanística que todavía, a día de hoy, sigue dando nuevos casos y titulares de escándalo.

Este negocio inmobiliario llega a su cenit durante los años 2002-2007. Durante este tiempo, se construyen cada año en España más viviendas que en Francia y Alemania juntas. Concretamente, en el año 2005  se construyen  cerca de 1 millón de viviendas. Las plusvalías generadas se cuentan por miles de millones de euros. En la Comunidad Autónoma de Madrid, estas plusvalías (200.000 millones de euros) superan el PIB de dicha Comunidad (168.000 millones de euros).
Mientras esto sucede, mientras unos pocos, los de siempre, se enriquecen, se embolsan dinero a manos llenas, el precio de la vivienda crece de manera exponencial, un 185% entre 1998 y 2006. Esta situación significaba duplicar el esfuerzo que una familia debía realizar para acceder a una vivienda.
Pero los beneficios parece que nunca son suficientes para el sistema capitalista. Su carácter depredador y sus prácticas especulativas a gran escala abocan finalmente a nuestro estado a una crisis financiera e inmobiliaria de grandes dimensiones, producto del estallido de la burbuja inmobiliaria.
¿Qué sucede entonces? ¿Se proponen desde el gobierno cambios sustanciales? ¿Se protegen los derechos de las personas afectadas por la crisis?
La respuesta es no; durante la crisis se mantiene el rumbo, no se exigen responsabilidades, se sigue protegiendo al capital y no se afronta la grave situación de emergencia habitacional que viven muchas familias españolas. La trama persiste, esperando que escampe y pase el chaparrón.
Mientras, a nuestros gobernantes, a los partidos del régimen, les toca arreglar el desaguisado. La receta, socializar las pérdidas y privatizar los beneficios. Se aprueban los “rescates bancarios”. Los bancos en apuros gozan de la ayuda económica de los poderes públicos, disfrutan de miles de millones de euros, pero, curiosamente, esos mismos poderes públicos se niegan a realizar cambios normativos que amparen los derechos de los ciudadanos y ciudadanas, verdaderas víctimas de la crisis. El resultado, más de medio millón de desahucios sin alternativa habitacional y deudas perpetuas para muchas familias. Vidas rotas, truncadas, por el simple hecho de querer acceder a una vivienda, por querer formar un hogar.
La oligarquía es ajena a todo eso, defiende únicamente sus intereses, los de una minoría privilegiada, no hay más. Ellos no piensan en lo colectivo, en la comunidad, en nosotras (...)

Esta alternativa debe pasar sí o sí por desarticular la trama y por recuperar la autonomía del Estado, el funcionamiento democrático de la instituciones y el vínculo social de la economía"




Desternillante y veraz


"La única sorpresa que nos deparará la siguiente legislatura será saber en qué partido militará Toni Cantó"






jueves, 9 de marzo de 2017

Assange sobre Chávez


Julian Assange (Wikileaks):

"En el libro de Proverbios dice que “una casa se construye con sabiduría, y se establece por medio de entendimiento. Sus cuartos se llenan de hermosos tesoros a través del conocimiento”. Pero hay algo más en todo esto. El siguiente verso es “Los sabios son más poderosos que los fuertes” 
El conocimiento es poder. 
Tengo el gran honor de dirigirme a Ustedes en este aniversario por la muerte de un hombre que ha luchado amplia y aguerridamente contra el imperialismo, el neocolonialismo y otras formas de opresión a los pueblos, especialmente en América Latina.  
Chávez tuvo el papel más importante en el escenario global con sus incansables esfuerzos para seguir avanzando en la integración y cooperación regional y construir un mundo multipolar. 
Denunció las injusticias tal y como él las veía y en el 2001 fue el único líder que denunció el asesinato cometido por los Estados Unidos de civiles inocentes en Afganistán , indicando: “Ustedes no pueden pelear el terrorismo con terrorismo”. Poco después de 6 meses, los EEUU apoyaron un golpe de estado en su contra que fue revertido cuando cientos de miles de venezolanos tomaron las calles, muchos de ellos con la Constitución en sus manos. 
Como todos nosotros, él no estaba libre de pecado, pero sus virtudes sacudieron la tierra. Como director de Wikileaks, sacamos a la luz los secretos de los poderosos y además construimos una Biblioteca distinta y poderosa , una biblioteca que contiene la información sobre cómo realmente funciona nuestro mundo y sus instituciones, que contiene información que por siglos ha estado solamente en manos de las élites y que ahora ―no sin correr riesgos y persecuciones― hemos democratizado y puesto a disposición del pueblo, sin distinción de orientación política o credo (...)
Recuerdo a los presentes que Ecuador pagó y sigue pagando un alto precio al otorgarme el asilo para protegerme de la persecución política por haber expuesto los secretos del imperio. Su Embajada en Londres sufrió amenazas de ataque por la policía británica y hasta el día de hoy, es sujeta de niveles de vigilancia que no tienen comparación alguna. 
Denegar el salvoconducto para que yo pueda ir a Latinoamérica es un acto de imperialismo puro, de países que ocupan altos cargos en Naciones Unidas, y, sin embargo, se rehúsan a reconocer y habilitar el ejercicio de un derecho universal, y lo hacen en total impunidad, burlándose, además, de la soberanía de un país del Sur y de toda la región Latinoamericana que respaldó unánimemente mi asilo, constituyendo un grave insulto a la dignidad de nuestros pueblos y al mismo sistema de Naciones Unidas. Hacer esto por años muestra el deterioro y grave retroceso del sistema internacional de protección de derechos humanos para todos.  
Ni hablar de mi país, Australia, un sirviente más de los intereses imperialistas, que en siete años no ha abogado por mí ni una sola vez y que además busca criminalizarme para que yo no pueda volver a casa. A pesar de una Resolución firme de la más alta autoridad en temas de Detención Arbitrarias que después de analizar detenidamente mi caso, estableció que mi detención ha sido arbitraria e ilegal y el deber de dejarme en libertad de inmediato e indemnizarme, tanto Suecia como el Reino Unido la ignoran por completo. 
Pero a pesar de todo, el imperio no ha logrado silenciarme. Soy libre simplemente porque soy libre de expresarme. Y disfruto de esta libertad gracias al coraje de Ecuador y otros Estados, entre ellos Venezuela, que se han unido para apoyarme. Mi lucha puede convertirse en una historia exitosa para la libertad de expresión y los derechos humanos"




miércoles, 8 de marzo de 2017

Altas presiones


Pascual Serrano

"Ya tenemos en portada de periódicos, apertura de informativos y centro de tertulias la denuncia de la Asociación de la Prensa de Madrid contra Podemos por su “acoso” y “presión” a periodistas. La organización de periodistas ha convertido en principal noticia nacional una información sin fuentes identificadas, ni datos, ni pruebas ni testimonios de periodistas con nombre y apellidos. O sea, un rumor, eso que en primer curso de Periodismo dejan claro que no es noticia.
La siguiente reflexión es analizar ¿qué puede hacer más daño, lo que diga un diputado de Podemos en la oposición a un periodista de un diario, una radio o una televisión nacional, o lo que publique o difunda uno de esos periodistas sobre un diputado?
Decir que un diputado de Podemos, o un tuitero de Podemos, coacciona y limita la independencia de un periodista de El País, Antena3, la Ser o de un tertuliano de LaSexta es como si Goliath denunciase la agresión de David. Es evidente que un periodista en cualquiera de esos medios tiene muchas más capacidad de fuego contra cualquier político de la oposición que al contrario (...)

¿Y por qué un político no puede pretender descalificar y minar la credibilidad de un periodista si considera que el trabajo que muestra esa periodista no está contrastado, o, lo que es lo mismo, miente? Los políticos, además de recibir rapapolvos constantes de ciudadanos y, por supuesto, de periodistas, critican y descalifican si lo consideran oportuno (y dentro de la legalidad) a todo tipo de profesionales: a fiscales como el del juicio del caso Noos, a arquitectos como Santiago Calatrava, a directores de hospitales, a abogados, a banqueros, a policías y comisarios, a militares, al reyincluso a jueces. La APM pretende que los periodistas, esos profesionales que pueden desde sus tribunas (precisamente) “minar la credibilidad y el prestigio” de políticos o quien consideren bajo la cobertura de la libertad de expresión, después no puedan recibir críticas. Un político, e incluso un militante, puede (y debe) denunciar y criticar si el periodista ha difundido mal sus palabras, le acusa de algo falso o silencia su voz ante la opinión pública. Eso también es luchar por la libertad de expresión (...)

No deja de ser curioso que está denuncia de la APM aparezca dos meses después de que, con los votos de Podemos, esta asociación haya perdido la subvención de 8,6 millones de euros que recibía del gobierno madrileño para que sus periodistas y familiares pudieran tener una sanidad privada y no tuvieran que mezclarse en salas de espera y quirófanos con el resto de los mortales. Les faltó decir que eso también era un ataque a la libertad de expresión.
Los periodistas saben bien que quién atenta contra la libertad de expresión no es un fan de Podemos conectado a Twitter ni Pablo Iglesias durante el acto de presentación de un libro, sino esos bancos que retiran o niegan financiación a los medios que no les gustan, esos grandes anunciantes que con sus anuncios deciden quiénes se mantienen y quiénes desaparecen, esa publicidad institucional que políticos gobernantes reparten entre los medios sumisos. También saben que la principal censura que sufren es una precariedad laboral por la que cada día se van a casa sabiendo que trabajarán mañana solo si lo que han escrito le gusta (en forma, pero también en contenido) a sus jefes y a los que pagan a sus jefes.
Lo que es un ataque al periodismo, querida presidenta de la APM, es ocultar durante veinte años a los españoles que el presidente del gobierno de entonces le confesase en una entrevista que no convocó un referéndum sobre la monarquía porque sabía que lo perdía."




lunes, 6 de marzo de 2017

Republicanismos


A José Palazón, incombustible, valiente y jamás arredrado ante el poder, pese a tantas amenazas durante años. La gran labor de PRODEIN y su premiada foto de la valla con vistas al golf. Nos sumamos a la oleada de solidaridad internacional. Que se recupere, la Humanidad que no mira para otra parte lo necesita. La que sí lo hace, ya dijo Einstein que era más de temer aún que los tiranos y sus aparatos represivos. A Miguel de Historia, su amigo, que lo debe estar pasando mal desde Canarias. Un abrazo enorme a todos.
(Por cierto, esperamos la contestación a este texto del filósofo Fernández Liria, fundador de los fundadores de Podemos, republicano a la kantiana, y con quien compartimos la amistad con Tino de la Calma, artista callejero e inefable de Lavapiés)

"El republicanismo ha sido siempre "propietarista". Considera que todo ciudadano ha de disponer y controlar, de una u otra manera, los recursos materiales que le permitan vivir sin depender de amo, de patrón, para evitar encontrarse en la situación de quien "al ajeno arbitrio está atenido", tal como escribe Luis de León en su Oda a la Vida Retirada: para evitar estar sometido al derecho ajeno o ser allieni iuris. Pues esto convierte al individuo en esclavo: el salario, que retribuye la venta por horas de un ser humano, convierte al individuo en esclavo, lo somete a voluntad ajena.
Por cierto, que "propietarismo" es una palabra de "reciente factura", utilizada por el actual republicanismo académico, que, a mi juicio, reduce excesivamente el asunto del que se trata, y que no es otro que el de las condiciones materiales de la sociedad civil que garantizan la igualdad, la igual libertad entre los ciudadanos. Algo no reductible solo a la propiedad, pues la sociedad civil se auto produce mediante el ethos o cultura material de vida en su totalidad. "Propietarismo" es, sin embargo, para lo que tratamos, un término útil, que pone a las claras que no pueden darse entre los seres humanos relaciones sociales igualitarias, si una parte de los individuos no tiene relación directa, no mediada, con los medios materiales que posibilitan su trabajo libre (...) 
Rousseau había sido leído por Kant. Kant lo conocía.
Es sabido. Le alteró su potente rutina intelectual según se dice. 
Pero Kant opta por otra línea, no plebeya, no democrática, de república, en la que la ciudadanía queda restringida a los que ya poseen bienes y son autónomos.
Pero lo que me induce a dejar de lado a Kant es su metafísica, su ontología antropológica, el sujeto trascendental individual, preformado innatamente, al margen de la comunidad social. La ontología antropológica de Kant, en la línea de desarrollo abierta por Descartes, y proseguida por el utilitarismo ilustrado, es el individualismo ontológico. En esas metafísicas ontoantropológicas, que rompen con las orgánicas al republicanismo, el individuo por nacimiento está constituido como un saco o recipiente de capacidades y facultades innatas. Un "balde" lleno de capacidades innatas es el término crítico que usa el gran antropólogo Tim Ingold. Me permito añadir la dirección electrónica de un interesante artículo de Ingold, que hemos publicado en Espaimarx, con permiso del autor, y en traducción de Carlos Valmaseda: http://www.espai-marx.net/es?id=10231 (...)
Una individualidad constituida a priori, con un imperativo moral innato, una racionalidad prefigurada, guiada por un deber ser. En este modelo, la subjetividad republicana no necesita ser formada, ni hay problemas de ethos diversos, de ethos históricos no republicanos que impiden el republicanismo (...)
No hay problemas de consenso, ni de reconocimiento de los demás, pues el sujeto está preformado, no es producto de una cultura material de vida histórica, y su preformación incluye ya el tender al deber ser. Tampoco hay tematización posible sobre el ethos, de la cultura material de vida, de forma que esta permita, favorezca, la igualdad, y la antropología respublicana (...)
La tradición que yo asumo es la de Aristóteles, y el aristotelismo republicano, la de la metafísica de la prioridad ontológica de la comunidad sobre el individuo, tal como escribe Aristóteles en Política. Que es, desde luego, en tanto antropología comunitaria, la propia de todos los republicanismos históricos, en primer lugar, los clásicos, tanto los de inspiración griega como los de inspiración romana, no aristotélicos.
Que el individuo es "por naturaleza" animal social-político, y que sus capacidades y facultades, incluidas las que lo capacitan para ser ciudadano, no son innatas sino que se generan y desarrollan como consecuencia de aprender a vivir en una comunidad, dentro de su cultura material de vida: nos hacemos constructores de casas, y citaristas, cuando tocamos la cítara o construimos casas, porque "el acto es anterior a la potencia", para decirlo, otra vez, con Aristóteles, tal como lo escribe en Ética Nicomaquea y en Metafísica, de donde salen las respectivas citas. Por tanto, el asunto de la creación de un ethos, de una cultura material de vida republicana, esto es, de un nuevo sujeto social, un proceso que sucede en la sociedad civil, es fundamental para la constitución de antropologías republicanas, es fundamental para la articulación de una república"

viernes, 3 de marzo de 2017

Moro de actualidad


Tomás Moro (Utopía)

"Quisiera que alguien se atreviera a comparar con esa justicia la de otros países, donde moriría uno antes de hallar el menor vestigio de justicia y de equidad. Porque ¿qué clase de justicia es aquella que permite que cualquier aristócrata, banquero, financiero --u otro de esos que no hacen nada, o nada que tenga gran valor para el bien público-- lleve una vida holgada y suculenta, en el ocio o en ocupaciones superfluas, al paso que el obrero, el carretero, el bracero y el labriego han de trabajar tan dura y asiduamente como bestias de carga --a pesar de que su labor sea tan útil que sin ella ningún estado duraría ni un año--, soportando una vida tan mísera que parece mejor la de los burros, cuyo trabajo no es tan incesante y cuya comida no es mucho peor, aunque el animal la encuentre más grata y no tema el porvenir? Más a los obreros aguijonéalos la necesidad de un trabajo infructuoso y estéril y los mata la premonición de una vejez indigente, puesto que el jornal cotidiano es tan escaso que no basta para el día, imposibilitando que puedan aumentar su fortuna guardando algo cada día para asegurar su vejez. ¿No es ingrato e inicuo el estado que a los nobles --así los llaman--, a los banqueros y demás gente holgazana o aduladora, les prodiga tantos placeres frívolos y sofisticados y tantas riquezas, al paso que mira impasible a los campesinos, carboneros, peones, carreteros y obreros, sin los cuales no existiría ningún estado? Tas abusar de su trabajo mientras están en sus mejores años, el estado --cuando más tarde están abrumados por los años o por una enfermedad que los priva de todo--, olvidándose de tantos desvelos, de tantos servicios prestados por ellos, los recompensa, en el colmo de la ingratitud, con la muerte más miserable"

miércoles, 1 de marzo de 2017

Violencia estructural de género


Vicenç Navarro:

"La mujer española cubre las enormes insuficiencias del Estado del Bienestar español, con un coste humano enorme. La mujer española tiene tres veces más enfermedades debido al estrés que el hombre. Tiene también un coste social elevado, pues la sobrecarga de la mujer explica que España tenga una de las fertilidades (número de niños por mujer fértil) más bajas del mundo. La mujer española cuida (dentro de la familia) a los infantes, a los jóvenes (que viven en casa de los padres hasta los 29 años como promedio), a sus parejas y a los ancianos, y, además, el 53% trabaja también en el mercado laboral. Ser mujer en España es ser un ser humano estresado por tantas responsabilidades, y con escasísima (prácticamente nula) ayuda por parte del Estado.
Y todo ello ocurre en una sociedad que se define como “muy pro familiar” en la que la familia es supuestamente el centro de la sociedad. La hipocresía de la estructura de poder dominada por los hombres (responsable del subdesarrollo del Estado del Bienestar, como mostré en mi artículo anterior) aparece, entre otros muchos casos, en la narrativa oficial del país, que se presenta como “muy pro familiar” que contrasta con el nulo apoyo a la familia por parte del Estado, cuyas políticas públicas aquellas estructuras de poder determinan. El poder de clase y el poder del hombre (el género dominante en las estructuras del poder del Estado) explican la enorme pobreza de los servicios de ayuda a las familias (y en España, cuando decimos familia, decimos mujer). Y este subdesarrollo de estos servicios hace un daño tremendo a la mujer y a toda la sociedad (...)
Otro servicio de una enorme importancia para ayudar a las familias (y por lo tanto a la mujer) son las escuelas de infancia, un servicio muy poco desarrollado en España, y ello a pesar de la gran evidencia existente en la literatura científica que muestra que la inversión pública en las escuelas de infancia en un país es una de las inversiones más importantes que puede hacer un Estado, ya que el desarrollo emocional, psicológico e intelectual de un infante es esencial para el futuro de un país. Y tal desarrollo requiere de una interacción y socialización con otros seres humanos (además de las madres y los padres) desde una edad muy temprana (...)
Una de estas intervenciones es la de establecer servicios de apoyo a las mujeres que les permitan compaginar sus responsabilidades familiares con su proyecto profesional. La otra intervención pública consiste en facilitar una revolución cultural, socializando al hombre en la corresponsabilización de las obligaciones familiares. Y la tercera intervención es facilitar la independización de los hijos e hijas de sus padres, dejando el hogar familiar a edades más tempranas que ahora. No es bueno para una sociedad que los hijos e hijas vivan con los padres hasta que tienen 29 años como promedio. No deberían sobrepasar los 18 años. Eso requiere toda una serie de intervenciones que faciliten su emancipación.
Debe establecerse el 4º pilar del bienestar: ¿qué es este pilar?
Está claro que la liberación de la mujer es una exigencia para el bienestar de toda la sociedad, hecho poco apercibido por las clases dominantes en España (...)
De ahí que facilitar esta integración de la mujer en el mercado de trabajo sea una exigencia humana y también económica. Y esto es lo que vieron los gobiernos suecos ya en los años sesenta. Tuve el enorme privilegio entonces de conocer a Alva Myrdal, que con su esposo, Gunnar Myrdal (más tarde Premio Nóbel de Economía), establecieron las bases de las políticas familiares en Suecia. Ya en los años cincuenta, el gobierno sueco era consciente que en un futuro próximo faltarían personas para ocupar los puestos de trabajo (...) 
De ahí que Suecia tenga el porcentaje mayor de mujeres en el mercado de trabajo, y España tenga uno de los porcentajes menores. Una condición para la integración de la mujer en el mercado laboral es facilitar su integración estableciendo unos servicios de ayuda a las familias, como escuelas de infancia y servicios domiciliarios para las personas con dependencias (tal como hicieron en Suecia), lo que se conoce en España como el 4º pilar del bienestar. Tales servicios están muy poco desarrollados en España"


Vigilancia global


Ignacio Ramonet, fundador de Le Monde Diplomatique:


"Durante mucho tiempo, la idea de un mundo “totalmente vigilado” ha parecido un delirio utópico o paranoico, fruto de la imaginación más o menos alucinada de los obsesionados por los complots. Sin embargo, hay que rendirse a la evidencia: aquí y ahora vivimos bajo el control de una especie de Imperio de la Vigilancia. Sin que nos demos cuenta, estamos, cada vez más, siendo observados, espiados, vigilados, controlados, fichados. Cada día se perfeccionan nuevas tecnologías para el rastreo de nuestras huellas. Empresas comerciales y agencias publicitarias cachean nuestras vidas. Con el pretexto de luchar contra el terrorismo y otras plagas, los gobiernos, incluso los más democráticos, se erigen en Big Brother, y no dudan en quebrantar sus propias leyes para poder espiarnos mejor. En secreto, los nuevos Estados orwelianos intentan, muchas veces con la ayuda de los gigantes de la Red, elaborar exhaustivos ficheros de nuestros datos personales y de nuestros contactos, extraídos de los diferentes soportes electrónicos. 
Tras la oleada de ataques terroristas que desde hace veinte años viene golpeando ciudades como Nueva York, Washington, París, Toulouse, Bruselas, Boston, Ottawa, Oslo, Londres, Madrid, Túnez, Marrakech, Casablanca, Ankara, etc., las autoridades no han dejado de utilizar el enorme pavor de una sociedad en estado de shock para intensificar la vigilancia y reducir, en la misma proporción, la protección de nuestra vida privada. 
Que se entienda bien: el problema no es la vigilancia en general; es la vigilancia clandestina masiva. Ni que decir tiene que en un Estado democrático las autoridades están completamente legitimadas para vigilar a cualquier persona que consideren sospechosa, apoyándose en la ley y con la autorización previa de un juez. Como dice Edward Snowden:
"No hay problema cuando se trata de escuchas telefónicas a Osama Bin Laden. Los investigadores pueden hacer este trabajo mientras tengan permiso de un juez –un juez independiente, un juez de verdad, no un juez anónimo–, y puedan probar que hay una buena razón para autorizar la escucha. Y así es como se debe hacer. El problema surge cuando nos controlan a todos, en masa y todo el tiempo, sin una justificación precisa para interceptar nuestras comunicaciones, sin indicio jurídico alguno que demuestre que hay una razón plausible para violar nuestros derechos".
Con la ayuda de algoritmos cada vez más perfeccionados, miles de investigadores, ingenieros, matemáticos, estadísticos, informáticos, persiguen y criban las informaciones que generamos sobre nosotros mismos. Desde el espacio nos siguen satélites y drones de mirada penetrante. En las terminales de los aeropuertos, escáneres biométricos analizan nuestros pasos, “leen” nuestro iris y nuestras huellas digitales. Cámaras infrarrojas miden nuestra temperatura corporal. Las pupilas silenciosas de cámaras de video nos escudriñan en las aceras de las ciudades o en los pasillos de los supermercados. Nos siguen la pista también en la oficina, en las calles, en el autobús, en el banco, en el metro, en el estadio, en los aparcamientos, en los ascensores, en los centros comerciales, en carreteras, estaciones, aeropuertos…
Además, con el desarrollo en marcha de la “Internet de las cosas”, muchos elementos de nuestro hogar (refrigerador, botiquín, bodega, etc.), incluso nuestro vehículo, van a poder suministrar también informaciones valiosas sobre nuestras costumbres más personales.
Hay que decir que la inimaginable revolución digital que estamos viviendo, y que trastoca ya tantas actividades y profesiones, también ha desbaratado completamente el campo de la información y el de la vigilancia. En la era de Internet, la vigilancia se ha vuelto omnipresente y totalmente inmaterial, imperceptible, indetectable, invisible. Además, ya es, técnicamente, de una excesiva sencillez (...)
En cierto modo, la vigilancia se ha “privatizado” y “democratizado”. Ya no es un asunto reservado únicamente a los servicios gubernamentales de información. Aunque, gracias también a las estrechas complicidades que los Estados han entablado con las grandes empresas privadas que dominan las industrias de la informática y de las telecomunicaciones, su capacidad en materia de espionaje de masas ha crecido de forma exponencial. En la entrevista con Julian Assange que publicamos en la segunda parte de este libro, el fundador de WikiLeaks afirma: 
"Las nuevas empresas, como Google, Apple, Microsoft, Amazon y más recientemente Facebook han establecido estrechos lazos con el aparato del Estado en Washington, especialmente con los responsables de la política exterior. Esta relación se ha convertido en una evidencia […]. Comparten las mismas ideas políticas y tienen idéntica visión del mundo. En última instancia, los estrechos vínculos y la visión común del mundo de Google y la Administración estadounidense están al servicio de los objetivos de la política exterior de los Estados Unidos".
Esta alianza sin precedentes –Estado + aparato militar de seguridad + industrias gigantes de la Web– ha creado este Imperio de la vigilancia cuyo objetivo claro y concreto es poner Internet bajo escucha, todo Internet y a todos los internautas"