lunes, 27 de marzo de 2017

El enemigo interno es el que se va fuera


Santiago Alba Rico: 
(Observatorio de la Islamofobia en los Medios)

"Definamos rápidamente la “islamofobia” como el resultado de una doble operación ideológica. La primera consiste en constituir un objeto de conocimiento manejable y adverso: el Islam con mayúsculas concebido como una unidad al mismo tiempo negativa e inasimilable que “hablaría” con una sola voz y dictaría a 1.500 millones de seres humanos, repartidos por todo el planeta, una conducta incompatible con “nuestros” valores occidentales. Negar al islam la variedad de cultos y culturas que sin embargo reconocemos al cristianismo, y absorber en una especie de bola sin fisuras sus complejísimas diferencias doctrinales y geográficas, sería sólo una banal expresión de etnocentrismo europeo si no fuese porque afecta a 21 millones de europeos que son al mismo tiempo musulmanes y forman parte de nuestras sociedades (...)
La ecuación velo/islam, allí donde el islam ha sido reducido a fanatismo, violencia y terrorismo, agrava la vulnerabilidad de las europeas musulmanas, víctimas de la mayor parte de las agresiones islamofóbicas (90% en Países Bajos, 81% en Francia, 57% en Inglaterra, 21% en España) y víctimas también del propio feminismo laico islamofóbico que las abandona a su suerte (...)
Esta construcción de una “comunidad” imaginaria, contra la que no deja de alertar el filósofo y arabista Olivier Roy, es quizás la obra más peligrosa de la islamofobia, pues acelera el proceso de construcción de un “enemigo interno” que, vinculando de manera fraudulenta la crisis de los refugiados y los atentados del Estado Islámico (cometidos en Europa, no lo olvidemos, por europeos radicalizados en nuestras cárceles), legitima un “sentido común” islamofóbico, promueve medidas securitarias dirigidas, de manera encubierta o no, contra la “comunidad musulmana” y facilita el crecimiento de los partidos xenófobos y de ultraderecha, empujando así a las minorías musulmanas -para cerrar el bucle- a refugiarse en su “comunidad”. Este exceso visible de cuerpo -individual y colectivo- se traduce en la inquietante percepción que se tiene en Europa del “número” de musulmanes: en España, por ejemplo, mientras que la cifra real es del 2%, nosotros “vemos” y “reconocemos” a nuestro alrededor hasta un 16%.
Basta una mirada a la historia para valorar los peligros de esta construcción de un “enemigo interno”. Se hizo en el siglo pasado con los judíos y se hace todavía, a escala mucho menor, con las mujeres o los homosexuales(...) 
Son las instituciones, los dirigentes y los periodistas los que naturalizan -como ocurrió durante siglos con judíos, mujeres y homosexuales- este rechazo “racista” hacia los musulmanes. Si hablamos de España, país donde han aumentado desde 2014 hasta un 500% las denuncias de islamofobia, es muy necesario alertar, antes de que sea demasiado tarde, sobre esta responsabilidad institucional".

 http://rebelion.org/noticia.php?id=224533




"Los 20 principales bancos europeos, entre los que se encuentran Santander y BBVA, registran el 26% de sus beneficios en paraísos fiscales, que les reporta 25.000 millones de euros aproximadamente y representan solo el 12% de su facturación y el 7% de su personal, según un informe de Oxfam Intermón y la Fair Finance Guide International, que sostienen que lo hacen para evitar el pago de los impuestos, para facilitar a sus clientes la elusión de estos o sortear ciertas regulaciones o requisitos legales (...)
“La nueva normativa de transparencia de la Unión Europea nos permite hacernos una pequeña idea de la ingeniería fiscal de los principales bancos europeos, y el panorama no es agradable. Los Gobiernos deben cambiar las normativas para evitar que los bancos y otras grandes empresas utilicen los paraísos fiscales para evadir y eludir el pago de impuestos o para ayudar a sus clientes a hacerlo”, afirma Miguel Alba, responsable de sector privado de Oxfam Intermón. Según el documento, los bancos no pagaron impuestos por los 383 millones de euros de beneficio que obtuvieron en siete paraísos fiscales en 2015. En Irlanda, las entidades bancarias europeas tributan a un tipo efectivo de no más del 6% (la mitad del tipo legal). Tres bancos –Barclays, RBS y Crédit Agricole– no pagan más de un 2%.
A costa de la pobreza
Intermón Oxfam denuncia, además, lo que supone esta práctica: “Roban a muchos países fondos que precisan para combatir la pobreza y la desigualdad, siendo los países más pobres los más perjudicados. Cada año, la evasión y elusión fiscal por parte de las grandes multinacionales priva a los países pobres de más de 100.000 millones de dólares en ingresos fiscales, dinero suficiente para financiar servicios educativos para los 124 millones de niños y niñas sin escolarizar o atención sanitaria que podría evitar la muerte de al menos seis millones de niños y niñas”.



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