“En los países democráticos no se percibe la naturaleza violenta de la economía, mientras que en los países autoritarios lo que no se percibe es la naturaleza económica de la violencia”
Bertolt Brecht

"Hay que aprender de los errores del siglo XX y superarlos. El capitalismo no lo ha hecho. Los socialistas deben hacerlo"
Tariq Ali

"La cuestión no es mercado sí o mercado no, es qué espacio tenemos que concederle al mercado para que tenga efectos positivos y qué espacio tenemos que quitarle para que no tenga efectos negativos"
César Rendueles ("Capitalismo canalla" antídoto para "Los enemigos del comercio" de A. Escohotado)

"Los poderosos siempre han perseguido a los alfabetizadores, a los que paraban las balas con columnas de periódico, a los que hacían escudos con libros cargados de metáforas y razones. También a los que han hecho visibles a los invisibles, a los que enseñan a decir no con una sonrisa y también a los que enseñan desde el monte a recordar que no hay que vivir de rodillas"
J.C. Monedero

Qué son los PsyOps: "Los daños que causan las PsyOps [Operaciones Psicológicas] se reflejan en la aparición de cambios en el plano cognitivo y mental (...) Toda operación militar, y por tanto toda operación psicológica, tiene que contar con una cadena de mando. El análisis detallado de los mensajes a través de Twitter y Facebook ha permitido descubrir «nodos de red», o sea estados mayores implicados en la operación. Estos están entrenados en el uso de métodos de control de las multitudes para crear una situación de contagio entre individuos de diferentes medios y orígenes. De esa manera, los estados mayores logran localizar fácilmente los «repetidores de opinión», o sea los individuos que influyen sobre los demás. Los especialistas pueden entonces optar entre informarlos sobre el proyecto o mantenerlos en la ignorancia de lo que está sucediendo"
Valentin Vasilescu (experto en inteligencia militar)

"Gozamos de tres bienes de valor incalculable. La libertad de conciencia, la libertad de palabra y la prudencia de no usar nunca ninguna de las dos". Mark Twain.


miércoles, 19 de septiembre de 2018

Misiles inteligentes

 
Es obvio que si el estado está invirtiendo dinero en una industria que genera pérdidas para hacerle la ola a Arabia Saudí, puede invertirlo en reconvertir esa industria hacia las energías limpias conservando, incluso aumentando puestos de trabajo, en la actividad más rentable del futuro. Solo con 730 millones de pérdidas en diez años podría perfectamente pagar a todos esos trabajadores gaditanos mientras reconvierte con tranquilidad empresas y astilleros para cosas verdaderamente útiles para la Humanidad. La respuesta de Margarita Robles a los diputados del PP que la despreciaban afirmando que los misiles son más inteligentes que ella, hubiera sido concederles que la inteligencia de ellos, en cambio, es exactamente la misma que la de esos misiles. Otra cosa es que el aparato del PSOE vaya a importunar alguna vez a la terrorífica industria de las armas española.

Pascual Serrano:
 
"Amnistía Internacional ha documentado más de 36 bombardeos que “podrían constituir” violaciones y crímenes en virtud del derecho internacional. Las bodas, funerales, los mercados y los centros médicos son algunos de los objetivos de los bombardeos de la coalición liderada por Arabia Saudí en Yemen. El 23 de abril la aviación saudí bombardeó la celebración de una boda en la provincia yemení de Haya, 33 personas fallecieron y 41 resultaron heridas a causa del ataque, cuyo objetivo fueron las tiendas de invitados. Una imagen difundida por medios locales permitió identificar el origen de la munición utilizada en el ataque. Se trataba de los restos de una bomba guiada por láser GBU-12 Paveway II, fabricada por la empresa norteamericana Raytheon. Estos son ejemplos de la “utilidad” y “eficacia” de las bombas que venderemos a Arabia Saudí (...)
Por supuesto que los trabajadores de Navantia y sus familias tienen derecho a sobrevivir. Pero visto la anterior, toca reflexionar si es ético sostener esa manutención en la muerte de miles de civiles por el ejército de una monarquía absolutista. Sentencias del tipo de “si no las vendemos nosotros se las venderán otros” o “mi responsabilidad es mirar por el interés de mis vecinos como alcalde”, como han dicho los sindicatos y el alcalde de Cádiz, son razonamientos inmorales e incluso xenófobos. Recuerda ese argumento de la ultraderecha de que los que importan son los españoles y no los seres humanos. ¿A Kichi le importan los gaditanos (mejor dicho, su puesto de trabajo) y no los seres humanos no gaditanos? ¿De verdad el sindicalismo español no sabe ni de internacionalismo, ni de derechos humanos, ni de solidaridad hasta el punto de interesarse solo por los empleos de su empresa? Hubo un tiempo en que trabajadores de Europa se negaban a trabajar en las industrias que vendían armamento al bando golpista de Franco. Es evidente que todos los que defendemos el fin de la venta de armas a Arabia Saudí o cualquier otra dictadura debemos pensar en una alternativa para esos trabajadores, como desde el ecologismo la planteábamos para los mineros del carbón u otras reconversiones industriales que hubo en España (...)
La humanidad ha mejorado cuando los principios éticos y los derechos humanos se han puesto por delante de cuestiones particulares como el empleo de algunos, es el caso de la prohibición de las bombas de racimo o las minas antipersona, o el embargo a la Sudáfrica del apartheid. Es indiscutible que, en todos esos casos, se perdieron muchos puestos de trabajo, pero se entendió que había un motivo mayor.
Del mismo modo, países como Alemania, Bélgica, Holanda o Noruega ya no autorizan ni exportan armas que se puedan utilizar en el conflicto de Yemen, siguiendo directrices de la ONU y el Parlamento Europeo.
Lo preocupante es que España vive un boom en la venta de armas al mundo como nunca antes en su historia. Los millones de euros facturados entre el 2015 y 2017 han convertido a España en uno de los mayores proveedores mundiales de armas a Arabia Saudí. En estos años, ha ocupado el cuarto puesto en la lista de los principales exportadores de armas a la monarquía del Golfo, y ha conseguido posicionarse como el séptimo país del planeta que más comercializa armamentos y material bélico. Quizás lo que está haciendo la industria militar española es aprovecharse de que otros países sí tienen escrúpulos para apropiarnos de ese mercado.
Existe otro detalle todavía mucho más preocupante, como señala Pere Ortega, del Centre Delàs d’Estudis per la Pau, Navantia, empresa pública propiedad del Estado, es una empresa donde su cuenta de resultados siempre ha sido negativa. En 2016 se perdieron 230 millones, y en los últimos diez años 730 millones de euros. Y si pierde dinero es porque los costes de producción de sus buques son superiores al valor de su venta. Por tanto, las cinco corbetas que se venderán a Arabia Saudí por 1.800 millones para cubrir sus costes de producción deberían tener un valor más elevado. Las pérdidas se subsanan con recursos del Estado, es decir, ni Navantia ni los españoles ganamos dinero vendiendo esas armas a los saudíes, al contrario, se las vendemos por debajo de su coste, estamos subvencionando las armas con las que Arabia Saudí masacra en Yemen o impiden la llegada de alimentos y ayuda humanitaria a una población donde se calcula que siete millones de personas están al borde de la inanición. Este es otro argumento para ir trabajando en una alternativa a los trabajadores de Navantia. Como señala Ortega, los sindicatos de Navantia, el ayuntamiento de Cádiz, el Gobierno de Andalucía y el Gobierno del Estado no se han puesto a investigar y diseñar un plan de conversión de esa naviera. No se ha buscado la complicidad de colegios profesionales de ingenieros, de asociaciones profesionales y de empresarios para llevar un plan de revitalización de la zona. Y seguro que es posible una reindustrialización y puesta en marcha de nuevos servicios en toda la bahía de Cádiz para limitar el impacto negativo de una conversión industrial de Navantia (…)
Es curioso cómo, desde el poder, se apoyan unas causas de defensa de puestos de trabajo y no otras. Paradójicamente la mayoría no sabe que España está perdiendo dinero y puestos de trabajo por apoyar las sanciones a Rusia e Irán propuestas por Estados Unidos, puesto que se está bloqueando importantes ventas a esos países, sobre todo de productos agrícolas, sin que ni medios ni gobernantes hayan protestado o al menos reconocido. Países que, por cierto que no están bombardeando a nadie.
La sociedad española en general debe hacer suyo el problema de los puestos de trabajo de Navantia, pero también los trabajadores y sus familias deben hacer suyo el drama de la muerte de miles de personas por las armas que ellos fabrican. Esa es la solidaridad que nos hace humanos"

http://rebelion.org/noticia.php?id=246675

 

lunes, 17 de septiembre de 2018

Obsolescencia

 
En la animación de Steve Cutts la maquinaria destruye ecosistemas mientras extrae los minerales entre un ruido ensordecedor, grúas, camiones, contenedores llenos que parten en mil barcos. Aparece la mano de obra esclava montando los móviles, olvida mencionar genocidios como el del Congo.
Suena cristalino el eco mágico del Cascanueces de Tchaikovsky.
El producto final brilla en un podio publicitario irresistible, llegamos a leer la palabra inglesa obsolescence en los neones.
El personaje se pavonea por la calle con el último modelo, pero en lo que tarda en llegar a casa la cartelería ya anuncia dos, tres, cuatro nuevas versiones del mismo: la obsolescencia programada le hunde el fugaz ánimo de la plenitud de diseño. Para cuando abre la puerta vuelve a desinflarse en vacío.
Luego una pesadilla en la televisión de su salón que termina por presentar miles de versiones más, más la pesadilla propia en el sillón bajo acordes triunfales de Beethoven, entre montañas de chatarrería global acumulada en medio de una negrura posnuclear, de la que despierta precisamente con la vibración del aparato, entre sudores y un ataque de ansiedad.
Una envolvente melodía de new age le acompaña en su meditación y conversión, entre cantos de pájaros y seres queridos por el bosque... lo que termina siendo arrasado ruidosamente por las grúas iniciales del corto, de nuevo al ritmo desenfrenado de Beethoven.
Y el horror, esta vez despierto, en el rostro protagonista antes del fundido en negro.
 
                                                                      
                                                           
 
 

sábado, 15 de septiembre de 2018

Zombies

 
En el Congreso llegó a plantearse hace año y medio la pregunta al gobierno por su preparación ante un eventual apocalipsis zombie. Va sin coña.
Como el mito anda siempre embarazado de logos, suponemos que ello dispensaba de preguntarle al anterior o a este gobierno por su preparación ante la eventualidad de un próximo apocalipsis financiero. Ni siquiera en un 15 de septiembre que conmemora, plagado de sombras amenazantes, la histórica caída de Lehman Brothers entre cajas de cartón.
 
 

viernes, 14 de septiembre de 2018

El rapto de Europa

 
Michel Feher:
 
"Una natalidad en declive, una hostilidad creciente hacia los extranjeros y una deflación crónica: la combinación de estos rasgos distintivos convertirá pronto a Europa en un asilo de ancianos fortificado donde, según sus recursos, los residentes achacosos podrán consagrar el tiempo que les queda a gestionar sus carteras o a exaltar sus raíces. ¿Sigue siendo posible contemplar otra salida? (…)
El tejido industrial de Europa del sur resistió mientras la devaluación de las divisas seguía siendo una opción, pero desde el principio de los 2000 la creación de la zona euro lo descompuso rápidamente. Un nuevo orden económico se puso entonces en marcha, fundado paralelamente sobre las exportaciones de las potencias septentrionales, el endeudamiento de sus adversarios meridionales y la explotación de los trabajadores de Europa central y oriental. En lugar de invertir en el conjunto del territorio europeo, los países del norte se decantaron por subvencionar la adquisición de sus productos –fabricados en gran medida en su hinterland post-soviético–prestando sumas considerables a las naciones mediterráneas en vías de desindustrialización.
Algo enmascaradas por el acceso del crédito del Sur –tanto para gobernados como para gobernantes– y también por la moderación salarial que los Estados del norte infligen a sus ciudadanos –por miedo a que la inflación perjudique la competitividad de sus industrias exportadoras–, las disparidades sociales y regionales acrecentadas por préstamos y subcontrataciones que forman la trama económica de la Unión Europea se ponen al descubierto tras el crack de 2008. Si el ansia de los Estados por intervenir –para salvar al sector bancario de la bancarrota– hace pensar en un primer momento en un resurgimiento del keynesianismo, los dirigentes europeos no tardarán, bajo los auspicios de Alemania, en adoptar el camino opuesto transfiriendo el coste del rescate de las instituciones financieras hacia sus propios conciudadanos.
Austeridad y fuga de cerebros
Desde el invierno de 2010, a través de la contracción de los presupuestos sociales y la reducción de los costes de trabajo, los poderes públicos se esfuerzan por restaurar la confianza de los mercados de renta fija en su propia deuda. Ya golpeados de lleno por la Gran Recesión de 2009, los países de Europa meridional serán propiamente devastados por las medidas destinadas a restaurar su atractivo a ojos de los inversores.
Su empobrecimiento ha impedido sin duda a los europeos del sur cumplir con la función de importadores de productos del norte que les había sido asignada hasta el momento. Por ello, el gobierno de Berlín y sus secuaces dentro de las instituciones europeas no dudaron en sacrificar el poder de compra de sus antiguos clientes. Antes incluso del inicio de la crisis financiera, los exportadores alemanes ya se habían desplegado hacia China y los Estados Unidos. Liberados de su dependencia respecto del mercado interior de la UE, se beneficiaron además del desempleo creado por las políticas de austeridad: estas les permitieron contratar los servicios de jóvenes licenciados españoles, italianos, griegos y portugueses abocados al exilio por falta de perspectivas en sus lugares de origen.
Los programas de consolidación presupuestaria impuestos por los dirigentes del norte –gracias al apoyo de sus colegas del este y a la diligencia de los “gobiernos de expertos” del sur– no olvidaron diseminar el odio y el despecho entre las poblaciones afectadas. Preocupados por orientar los reproches hacia objetivos menos inconvenientes que los proveedores de fondos cuyos deseos satisfacen, los electos europeos se esfuerzan entonces por promover los temas favoritos de la extrema derecha –el coste pretendidamente exorbitante de la inmigración y el odio del que han sido objeto aquellas personas ordinarias que se han quejado–, sin olvidar amonestar a los partidos populistas por propugnar soluciones excesivas para el “malestar identitario” del que se hacen eco (...)
Dando crédito a las fobias azuzadas por las formaciones nacionalistas, los dirigentes europeos no han dejado de perseguir un objetivo doble: se trataba de debilitar la oposición a sus recetas económicas, incitando a los electores de indignación nostálgica a dejarse seducir por auténticos reaccionarios, y al mismo tiempo de convencer a los ciudadanos indignados por un resurgir de una derecha abiertamente racista para actuar de barrera, otorgando sus votos a los defensores del statu quo.
El uso de la extrema derecha tanto como vía de salida a las frustraciones suscitadas por el sometimiento de los elegidos a sus acreedores, como a modo de repelente en cada cita electoral, fue eficaz hasta el invierno de 2015. Desde entonces, hay que hacer frente a dos desafíos imprevistos: por un lado la victoria en Grecia de una izquierda hostil a los dictados de Berlín –cuando el miedo a los fascistas de Amanecer Dorado debía asegurar el mantenimiento del poder a la coalición de derechas– y, por otro, la decisión de Angela Merkel de abrir las fronteras de Alemania a  los refugiados sirios –cuando un año más tarde el abandono de la operación italiana Mare Nostrum, consagrada al rescate de los barcos de migrantes a la deriva, señalaba que en Europa “humanitario” ya solo rimaba con “efecto llamada”(…)
Intransigentes en su voluntad de ahogar los últimos impulsos de generosidad que han atravesado el continente, los dirigentes europeos, al contrario, se han mostrado complacientes frente a las erupciones pestilentes, cuyas manifestaciones más estridentes han sido la campaña de los partidarios del Brexit y de Donald Trump. Si el trampantojo que ha constituido la victoria de Emmanuel Macron sobre Marine Le Pen pudo momentáneamente crear ilusiones, a partir de 2017 la estrategia consistente en integrar los discursos y prácticas de la extrema derecha y, al mismo tiempo, usar a sus representantes a modo de espantapájaros, ha dado lugar a un proceso de alianzas más o menos formalizado.
A la participación o apoyo de los partidos marrones a los Gobiernos italiano, austriaco, finlandés, belga, búlgaro, eslovaco y danés, se ha sumado la aprobación de Angela Merkel a la derecha bávara en su creación de un “eje” (sic) entre Berlín, Roma y Viena destinado a luchar contra la inmigración ilegal y las concesiones sin fin de las instituciones comunitarias hacia los grotescos impulsores del “Grupo Visegrad”. Puede también destacarse el dispositivo inspirado en el Retrato de Dorian Gray, en Francia, donde la verdad política del yerno ideal del Eliseo se inscribe en una máscara haciendo una mueca, que sirve de rostro a su ministro del Interior.
De un suicidio a otro
El color azul-marrón de la Europa actual debería facilitar su entendimiento con los Estados Unidos de Donald Trump. Pese a su desacuerdo respecto a la cuestión de la desregulación climática –que la administración republicana niega mientras la Comisión de Bruselas se jacta de llevar a cabo un combate compatible con el mantenimiento del valor accionarial de las empresas contaminantes–, los aires de convergencia abundan: en el ámbito del dumping fiscal –donde Irlanda, Luxemburgo o los Países Bajos tienen los mandos–; de la desregulación financiera –donde, en respuesta al desmantelamiento del dispositivo Dodd-Frank, los bancos europeos han obtenido el derecho de calcular a su antojo la exposición al riesgo de sus activos–, y por último en el de la fobia migratoria, los dirigentes de la UE no tienen en efecto nada que envidiar a sus homólogos de Washington"
 
 

martes, 11 de septiembre de 2018

El fin del largo siglo XX

 
Andrés Piqueras:
 
"Difícil escapar a la sensación de que vivimos dentro de una especie de “acelerador social de partículas”, de partículas históricas, de fragmentos de lo que fueron sociedades, economías, que hoy se ven sometidas a una “tensión electromagnética” insoportable, de manera que todo lo sólido está estallando por los aires.
El vértigo de la aceleración se debe al derrumbe de toda la economía del valor, la caída de la rentabilidad del capital a consecuencia de su propio proceso de sobreacumulación que se arrastra de forma definitiva desde los años 70 del siglo XX. Pero mientras este magma subterráneo de crisis va haciendo su camino, su causalidad profunda llega a las conciencias humanas a través de los fenómenos políticos que acontecen en la superficie de la corteza terrestre. Cada vez más difíciles de pasar desapercibidos, incluso para poblaciones mundiales entrenadas para no ver ni entender nada de lo que ocurre.
La sensación de vértigo es más acusada desde el derrumbe de la Unión Soviética, en que el mundo vivió la metamorfosis del imperialismo estadounidense -consagrado por el poderío militar, industrial, financiero y monetario resultado de la Segunda Guerra Mundial-, hacia un sistema de gobernanza que buscaba establecer un “orden legal” de alcance mundial destinado a la supremacía del mercado sobre las sociedades a escala universal.
Este sistema fue muy cuidadosamente elaborado sobre una base ideológica que permitió la verdadera toma del poder educativo, mediático, jurídico y político por las grandes empresas en EEUU a partir de la década de 1970. Fue así, controlando las instituciones de enseñanza superior, que en EEUU y en las formaciones sociales centrales en general, se creó el cuerpo de funcionarios gubernamentales, de ejecutivos empresariales, de economistas, políticos y periodistas orgánicos, que han impuesto y refuerzan diariamente la formación del “sentido común”, el pensamiento único que colabora con esta dominación y que, paradójicamente, en esta etapa constituye una de las contradicciones principales que impide al capitalismo realmente existente cualquier suerte de reacción de auto-salvación frente a su crisis sistémica (…)
Pero ante la posibilidad de un nuevo mundo productivo-energético, última vía para poder hacer una transición más o menos “suave” al post-capitalismo, el capitalismo degenerativo realmente existente sólo puede oponer destrucción y putrefacción. El hegemón no parece dispuesto a dejarse relevar sin destruir y su capacidad de destrucción es varias veces planetaria. Su peligrosidad es mayor si tenemos en cuenta que su zona de seguridad energética (y la de sus subordinados imperiales) está precisamente en Asia Occidental. No puede dejar que esta región se le vaya de las manos, aunque tenga que financiar yihadistas, paramilitares y terroristas de todo pelaje en ello. EE.UU. tiene alrededor de un cuarto de millón de efectivos del Ejército, la Marina y las Fuerzas Aéreas, en el 70% de los países del mundo, con más de 450 bases militares extraterritoriales. Con 607.000 millones de $ de presupuesto militar declarado, suma casi tanto como el gasto militar de todo el resto del mundo junto. Ha sido EE.UU. quien ha lanzado la «guerra contra el terrorismo» desde hace más de dos décadas, y con ella ha arruinado países y destrozado sociedades enteras: Afganistán, Somalia, Irak, Libia, Siria… Además, esa especial guerra perdura y se extiende hoy por más de 60 países, principalmente a través de operaciones secretas. De hecho, se ha convertido en la forma en que la principal potencia tiende a implantar su particular visión de un «dominio total» («Full-spectrum dominance», como fue definido en el clave informe del Pentágono titulado Joint Vision 2020). Es su estrategia para devastar territorios, hacerlos ingobernables, y así agujerear la zona de estabilidad chino-rusa. Por cierto, que la misma deja también a Israel y Arabia Saudita (dos aspirantes a ser la potencia regional) en una muy incierta situación, de ahí que su matonismo crezca por momentos (…)
 1) La facción de poder norteamericana que sostiene a Trump ha enterrado la “globalización neoliberal” que buscaba la hegemonía universal vía el “orden legal” al que los países se adherían –vía los Acuerdos de Libre Comercio y la OMC- para convertirse en vasallos de EEUU (aplicando las leyes de Washington). El fin de la era neoliberal se da en el contexto de la disolución social, de la total decadencia del sistema político: la democracia liberal. También del fracaso de esas capas de clase de políticos, funcionarios y “expertos” que llegaron a los puestos de poder al negar la sociedad y mantener una fe irracional en el mercado, manifestándose totalmente incapaces de pensar de otra manera y poder así maniobrar frente al nuevo curso de los acontecimientos. Nos dejan un sistema económico moribundo, viviendo artificialmente de dinero inventado y una huida hacia adelante a partir de deudas sobre deudas. El propio FMI augura que el próximo (y probablemente inminente) estallido de la crisis podrá ser más de 10 veces mayor que el de 2007-2008.
2) Ese “orden tan bien construido” tenía, además, una falla fatal: la posibilidad de que los países con un Estado fuerte recuperasen la soberanía nacional y popular para establecer sus propias políticas. Este ha sido el caso de China (y ya también de Rusia). Otras formaciones sociales pueden seguir su sendero, bajo su zona de estabilidad contra el caos (Siria e Irán, en especial; mientras que Venezuela vive el dramatismo de estar situada en lo que todavía, aunque ya no por mucho tiempo, puede ser la “zona de exclusión” de EE.UU., su “patio” intocable; tiene por ello que resistir prácticamente sola un poco más, hasta que esa zona se descomponga también, para poder entrar en el paraguas de la zona de estabilidad de las potencias emergentes. El problema es que EE.UU. también sabe que cuenta con poco tiempo para destruirla).
3) China constituye ya una potencia mundial con capacidad de resistir los embates del Gran Imperialismo (y a diferencia de Rusia no ha sido vencida en la Guerra Fría). Para posibilitarse a sí misma como nuevo hegemón necesita construir un orden mundial multipolar -lo que Rusia también busca por razones parecidas- sobre el cual basar el conjunto de sus relaciones. Esto contraría el objetivo estadounidense de restablecer la unipolaridad vía la potencia militar, las transnacionales y el dólar.
4) La agresión de las potencias imperialistas contra Siria para rediseñar el mapa de Asia Occidental [El Oriente Medio Ampliado], la intervención de Rusia a pedido de Damasco, y más tarde la colaboración de Irán (y hasta cierto punto, paradójicamente, también de Turquía), para combatir al Estado Islámico y demás fuerzas paramilitares y terroristas, catalizó a partir de 2013 una nueva realidad geopolítica que se caracteriza por la pérdida de poder político (y limitación del poder militar) de EEUU en esa importante región, sin hablar de los aspectos comerciales y económicos (gasoductos rusos en Turquía e Irán, y este último país entrando en el meollo de la Ruta de la Seda, con crecientes relaciones económicas bilaterales con China y Rusia).
5) La Unión Europea, ejemplo de un mecanismo supraestatal neoliberal basado en el “avasallamiento consentido” (que termina siendo avasallamiento a secas, como demostró el caso de Grecia), se encuentra frente a una muy difícil redefinición de sus relaciones con EEUU por las previsibles nuevas sanciones de Washington contra Irán y las medidas contra China y Rusia que desatarán potenciales guerras y crisis económicas, financieras y monetarias muy perjudiciales para los intereses europeos (los cuales EE.UU. ha ignorado de forma despreciativa). Europa pierde peso en el mundo a pasos agigantados, pero todavía es un actor clave en el equilibrio de fuerzas mundial. Hacia dónde se incline podrá decidir la balanza de fuerzas final. Por el momento y aceleradamente, los planes de EE.UU. pasan por enfrentarla a Rusia y que Europa vuelva a ser el campo de batalla mundial, lejos de las costas norteamericanas. Los Estados sin soberanía que componen la UE, con la excepción de Alemania, se ven supeditados a lo que decida este país en adelante. Su clase capitalista se encuentra desgarrada entre sus compromisos de seguridad (militar, económica y de inversiones) con el Eje Anglosajón, y los intereses reales que la llevan a estrechar lazos con el mundo asiático emergente. El despliegue militar de EE.UU. en Europa oriental (poniendo ahora nuevo énfasis en Polonia –e incluso Macedonia-) y la guerra económica contra Rusia, van destinados a disuadir a la clase capitalista alemana de escoger la segunda opción. Mientras, el perjuicio económico para el conjunto de la UE es ya evidente. Ésta no saldrá de su crisis económico-política (por no hablar de sus atolladeros energéticos) mientras no establezca buenas relaciones con Rusia, como un país también europeo que más que amenazar puede contribuir a su seguridad energética y militar. Por eso, el “aliado” norteamericano que empobrece y pone de nuevo en un riesgo atroz a Europa, puede empezar a desvelarse cada vez más para las propias poblaciones europeas como un “amigo” peligroso. ¿Terminará, en todo caso, de desempolvar la UE su viejo proyecto de defensa común, fuera de la tiranía de EE.UU.? Hay señales de cambio incluso en algunos de los países más subalternos de aquél (como Italia –no tanto en España mientras el PP no termine de autodestruirse-). De Europa depende que la emergencia de Asia sea en realidad la de Eurasia.
6) Las luchas literalmente “a muerte” entre las facciones de poder estadounidense pondrán al mundo en un riesgo sumamente grave, como posiblemente no ha conocido hasta ahora. La facción guerrerista unipolar, que busca el enfrentamiento militar (antes de que EE.UU. se convierta en una potencia mediana) no dará cuartel. Por ahora, la impunidad de EEUU e Israel han dañado (quizás irremediablemente) la credibilidad de la ONU y demás instituciones del orden multilateral. No parece imposible que pronto estalle una grave crisis en torno al disfuncionamiento del Consejo de Seguridad y que se plantee la disyuntiva de sufrir la suerte de la Sociedad de Naciones. En todo caso, el sabotaje de lo que resta de mecanismos multilaterales implica asimismo una redefinición de la OTAN: ¿aceptarán la UE, Japón, Canadá y Australia que la OTAN pase a ser el principal instrumento para que EEUU, Israel y Arabia Saudita sigan actuando con total impunidad y en contra de sus intereses? ¿O por el contrario pueden presionar para que la solución bélica en Asia Occidental sea una en la que todos puedan ganar algo? Rusia es el actor central en ello. Macron y buena parte de la UE ya lo han reconocido. Se trataría de que Rusia garantice la no nuclearización de Irán, a cambio de que los cuerpos de ejército, fuerzas paramilitares y terroristas sostenidas por las potencias “occidentales” se retiren de Asia. La energía para Europa y EE.UU. podría estar garantizada si se creara una Comunidad Mundial del Petróleo y del Gas, a imagen de la construcción europea de postguerra en torno al carbón y el acero. Sería un punto de entendimiento mundial (basado en la seguridad energética común) mientras se realiza la inevitable transición energética"