“En los países democráticos no se percibe la naturaleza violenta de la economía, mientras que en los países autoritarios lo que no se percibe es la naturaleza económica de la violencia”
Bertolt Brecht

"Hay que aprender de los errores del siglo XX y superarlos. El capitalismo no lo ha hecho. Los socialistas deben hacerlo"
Tariq Ali

"La cuestión no es mercado sí o mercado no, es qué espacio tenemos que concederle al mercado para que tenga efectos positivos y qué espacio tenemos que quitarle para que no tenga efectos negativos"
César Rendueles ("Capitalismo canalla" antídoto para "Los enemigos del comercio" de A. Escohotado)

"Los poderosos siempre han perseguido a los alfabetizadores, a los que paraban las balas con columnas de periódico, a los que hacían escudos con libros cargados de metáforas y razones. También a los que han hecho visibles a los invisibles, a los que enseñan a decir no con una sonrisa y también a los que enseñan desde el monte a recordar que no hay que vivir de rodillas"
J.C. Monedero

Qué son los PsyOps: "Los daños que causan las PsyOps [Operaciones Psicológicas] se reflejan en la aparición de cambios en el plano cognitivo y mental (...) Toda operación militar, y por tanto toda operación psicológica, tiene que contar con una cadena de mando. El análisis detallado de los mensajes a través de Twitter y Facebook ha permitido descubrir «nodos de red», o sea estados mayores implicados en la operación. Estos están entrenados en el uso de métodos de control de las multitudes para crear una situación de contagio entre individuos de diferentes medios y orígenes. De esa manera, los estados mayores logran localizar fácilmente los «repetidores de opinión», o sea los individuos que influyen sobre los demás. Los especialistas pueden entonces optar entre informarlos sobre el proyecto o mantenerlos en la ignorancia de lo que está sucediendo"
Valentin Vasilescu (experto en inteligencia militar)

"Gozamos de tres bienes de valor incalculable. La libertad de conciencia, la libertad de palabra y la prudencia de no usar nunca ninguna de las dos". Mark Twain.


sábado, 21 de julio de 2018

De las confusiones ideológicas en curso

 
Entrevista a Marcos Reguera:
 
"¿Podrían entonces populismos de distinto signo llegar al poder aliándose fuera de Italia?
Es difícil, ya que en el caso italiano ha sido posible porque el M5S no tiene un núcleo ideológico fuerte. Por el contrario, Podemos no podría hacer una alianza con Ciudadanos o VOX sin que eso supusiera el fin del partido. Retóricamente son populistas pero en cuanto a su constitución ideológica tienen que ver más con el movimiento postcomunista.
¿Cómo cartografiaría el espectro político que va desde el centro hasta la extrema derecha en España?
La anomalía política española con respecto al resto de países europeos tiene que ver con el mayor logro del Partido Popular, es decir, la capacidad de aglutinar dentro de un mismo partido a todo lo que va desde el centro derecha liberal hasta el postfranquismo. Pocas derechas han conseguido esto. De alguna manera, gracias al gran papel referencial y aglutinador que tiene el catolicismo en España han conseguido en la derecha utilizarlo para construir esa unidad de acción y representación que les ha proporcionado eficiencia electoral. Sin embargo, este país con el tiempo va evolucionando y el postfranquismo se va transformando, de modo que los que son más claramente fascistas se van diferenciando dentro de su carácter, surgiendo VOX. Por otra parte, aquellos que heredan del postfranquismo el nacionalismo españolista pero no otros elementos del repertorio político franquista van tomando otra deriva más diferenciada. Así ocurre que hay mucho votante urbano de derechas y nacionalista, que durante un tiempo pudo verse representado por el PP, pero según van erosionándose como partido del gobierno quedan huérfanos de una opción política.
Y ahí entra en escena Ciudadanos, un partido con trece años de historia y hasta hace pocos años residual.
Su gran acierto fue precisamente, desde una perspectiva autonómica y, por lo tanto local, saber dar el salto –dopados por los medios de comunicación– a una esfera nacional y reconstruir la derecha a través del centro. Exhibe, sin embargo, una retórica que en su nacionalismo recuerda a la extrema derecha, en su vertiente del norte de Europa, combinando un nacionalismo extremo con una exaltación del libre mercado, y postula la superioridad de la nación por sus buenos resultados económicos frente a los pueblos “vagos” del sur.
Curiosamente, de nuevo, la derecha vuelve a reconfigurarse a través de un solo polo –o eso ha intentado– utilizando el centro derecha como base al mismo tiempo que recursos discursivos que en otros países serían considerados de extrema derecha. Esto es debido en gran medida a que en España el nacionalismo sólamente se emplea para designar a los movimientos periféricos, no a aquellos con aspiraciones centralistas. Esa fue la operación que ha sido interrumpida, por el momento, después del movimiento que ha hecho el PSOE.
¿Considera que el fracaso de las vías tecnocráticas, en el caso de Renzi ya constatada y el aparente deterioro del ejecutivo Macron, pueden haber causado un efecto de reacción en la estrategia política de Ciudadanos hacia un discurso que incorpore de manera más explícita elementos nacional-populistas como se pudo ver en la presentación de la plataforma ‘España Ciudadana’?
No es un viraje, porque esos elementos siempre han estado allí. El elemento nacionalista español por parte de Ciudadanos ha estado desde sus mismos orígenes porque nace como reacción frente al nacionalismo catalán. En el momento en que Catalunya empieza a instrumentalizarse como el tema nacional –una vez desaparecida ETA y el conflicto en el País Vasco–, Ciudadanos traía consigo la herramienta para explotar el discurso en el campo de la derecha. Un discurso que el PP ha intentado usar en su favor.
Albert Rivera y Ciudadanos son el partido más calculador, en lo que se refiere a su discurso y programa, que hay en todo el arco parlamentario. Eso se vio en el caso de Cifuentes, donde no presentaron una opción ética sino que su reacción fue hacer una encuesta a ver qué opinaban los votantes. En principio, es una respuesta de una amoralidad que ningún otro partido se podría permitir si quisiera conservar a sus electores. Este carácter calculador a cualquier precio puede encontrarse en la manera en que Ciudadanos ha estado intentado construir una base electoral dando codazos a izquierda y a derecha, tenía que convencer al votante conservador del PSOE que ve con buenos ojos la tecnocracia. Una vez asegurado esto último, tenían que sacar la rojigualda y ser más nacionalistas que el Partido Popular.
Volviendo a la cuestión acerca del combate ideológico, ¿hasta qué punto el triunfo cultural de la derecha alternativa es un correlato del fracaso de la izquierda a la hora de articular un discurso tanto vanguardista como hegemónico?
Yo diría que el fracaso de la izquierda ha sido en un aspecto muy específico, pero no en otro. La izquierda conserva un monopolio del discurso en lo referido a la agenda social, cultural, minorías y formas de vida; no así en lo relativo a la economía o políticas públicas, cuestiones en las que fue derrotada a partir de los ochenta. Es precisamente por el triunfo de la izquierda en el consenso cultural sobre lo políticamente correcto en el espacio público lo que lleva a reaccionar a la Alt Right. En cierta medida, no es la reacción contra unos perdedores, es la reacción contra unos ganadores en el terreno cultural. Sin embargo, la gran ausencia tanto para la izquierda como para la Alt Right tiene que ver con que en la agenda económica no pueden ofrecer a la sociedad un modelo alternativo al del neoliberalismo dominante que, bajo una apariencia tecnocrática, es capaz de marcar los presupuestos generales de todos los países y gobiernos sin importar el color de los mismos.
Antonio Gramsci es un pensador cuyas ideas se han popularizado durante los últimos años en el campo político y teórico progresista. ¿En qué medida la Alt Right es gramsciana y se nutre del pensamiento teórico de la izquierda?
Si bien nadie en la Alt Right ha leído directamente a Gramsci, quien sí lo ha hecho ha sido Paul Gottfried. Él está llamado a ser uno de esos intelectuales que, pese a no ser muy conocido ahora, tendrá una gran importancia futura, en retrospectiva, debido a su influencia determinante sobre los cuadros medios de la Alt Right. Estos últimos encajan dentro de un perfil sociológico muy claro: provienen de una clase media en camino de precarización pero que han accedido a los circuitos universitarios y tienen por tanto una pátina cultural (...)  Existen por tanto nexos entre el pensamiento político más refinado de la izquierda con la Alt Right, que ha sabido recoger de estos pensadores una teoría sobre la identidad política y la construcción de hegemonía, que en origen era de la izquierda, pero que ahora han “pirateado” para sus propios fines"
 
 
 

miércoles, 18 de julio de 2018

El peor alcalde, el rey

 
Nos gustaba como rey de copas continuas.
Le hemos dado pábulo como rey de corazones, tal y como llamamos del corazón a programas televisivos de gente que está solo por el dinero.
Miramos hacia otro lado como rey de espadas, vendidas a países terribles como Arabia Saudí.
Nunca dejó de ser rey de bastos, impuesto por el dictador, protegido por Suárez cuando la población exigía un referéndum para echarlo, según Forbes una de las mayores ciento cincuenta fortunas del mundo a costa del dinero de los españoles como comisionista en virtud de su condición de jefe de estado ineludible.
Evadía y blanqueaba a través de la Gürtel y se acogió a la amnistía fiscal de Montoro:
¿Y qué mejor rey para estos españoles...?
 
 

martes, 17 de julio de 2018

Leviatán mundial


Nazanin Armanian:
 
"La disolución del Pacto de Varsovia en 1991 fue una oportunidad para poner fin a la OTAN, y destinar el ingente gasto militar a resolver el principal problema de la humanidad: la pobreza que sufren 1.200 millones y cada día mata a 100.000 personas de hambre, más que la suma de los muertos en las guerras, por el terrorismo o en los accidentes de tráfico.
Sin embargo, La OTAN (1949) no nació con el Pacto de Varsovia (1955) para morir con él. Los países socialistas decidieron unirse en un pacto militar sólo después de la brutal agresión de EEUU a Corea del Norte (vecino de la Unión Soviética y China) que mató a 3 millones de personas, el 20% de la población.
El “el peligro Rojo” ya no era excusa: si no tienes enemigos, inventártelos. La fiesta del militarismo debería continuar, y la OTAN se hizo “bombero pirómano”:  fabricó la “amenaza del terrorismo islámico”, que incluso era más rentable que la “amenaza comunista”, ya que afirmaban que al igual que los fantasmas los “yihadistas” eran invisibles, indetectables y aterradores. Su capacidad de aparecer en cualquier parte del mundo le permitía a la Alianza intervenir en tierras lejanas como Afganistán -el país más estratégico del mundo-, y sin la autorización de la ONU, para “salvar al mundo de los bárbaros”. El negocio del miedo hará que los ciudadanos paguen con gusto a las empresas militares para que les “protejan”: Los “yihadistas” harán de buldócer en Yugoslavia, Afganistán, Irak, Libia y Siria, allanando el camino para que entren las tropas de la OTAN. Hoy, EEUU cuenta con unas 1000 bases militares en 156 países del mundo.
  • La OTAN es un instrumento del militarismo de EEUU
En vez de tratarles como vasallos, Donald Trump debería agradecerles a sus socios europeos por la cobertura política y legitimidad “democrática” que otorgan a sus invasiones. Es por ello que el jefe oficial de la OTAN es siempre un europeo, aunque es el Pentágono quien manda. La mera presencia de los europeos en la Alianza ha salvado a EEUU del aislamiento mundial, por ejemplo, durante los mandatos de Bush o Trump. Además, la invención del concepto “Comunidad internacional” que es usado – no para referirse a un conjunto de países que incluyan a gigantes como China, India, Rusia o Brasil, sino-, casi exclusivamente para referirse a una iniciativa política de EEUU, respaldada por Europa, le otorga una imagen de democrática.
  • EEUU ha mantenido a la OTAN por: 
  1. El afán de ocupar las regiones estratégicas del mundo una vez que el bloque socialista dejo de ser una barrea, y así garantizar su hegemonía mundial.
  2. El negocio que representa la propia guerra para el complejo militar-industrial. Hace 57 años, el presidente Dwight D. Eisenhower advirtió sobre el peligro de la creciente influencia de este sector económico sobre las políticas de EEUU: hoy Washington está dirigido por el Triángulo de Hierro: una alianza entre las empresas privadas militares, el Congreso, y los departamentos o agencias del Gobierno como los de Defensa, Energía, Seguridad o la NASA, y ninguno relacionado con las necesidades básicas de la población. Las guerras son un negocio, en el que los inversores invierten en invasiones: Venden armas, se deshacen del “stock” , prueban los nuevos artefactos en los laboratorios de las guerras, y también generan negocios paralelos relacionados como el tráfico de droga (encuentren puntos comunes entre Colombia y Afganistán) y la trata de seres humanos, sobre todos mujeres: Donald Trump, un presidente belicista que ha desmantelado la diplomacia y está vinculado con la industria de sexo comercial.
  3. Permitirle la posibilidad de participar en los propios asuntos intraeuropeos. Mediante bases militares, y cooperación “anti terrorista”, el Pentágono y la CIA controlan los ejércitos y los servicios de inteligencia de sus aliados, para conseguir la obediencia de sus políticos.
  • La OTAN Comete crímenes contra la humanidad
Desde 1991, la Alianza Atlántica ha destrozado la vida de al menos 100 millones de personas, entre muertas, mutiladas, desplazadas, huérfanas, violadas, desempleadas, etc. Ejemplos:
Yugoslavia, 1999: bajo el pretexto de “salvar a los albaneses del gobierno genocida de Milosevic”, la OTAN lanzó durante 78 días, unos 2.300 misiles y 14.000 bombas (incluidas las de racimo BL755 y uranio empobrecido), contra unas 40.000 viviendas, 300 escuelas, 20 hospitales, varios puentes, edificios patrimonios de la UNESCO  como el monasterio Gracanica y la fortaleza de Petrovarardin, tren con sus pasajeros, la cadena de televisión RTS con sus 16 empleados, fábricas como la farmacéutica Galenika o las plantas del complejo petroquímico de Pancevo, arrasando pueblos y ciudades enteras. Antes, el Ejército de Liberación de Kosovo (KLA), filial de Al Qaeda, creado a la imagen de los Contra de Nicaragua, y entrenado por el BND alemán, utilizo de forma masiva las técnicas de provocar el terror entre la población, incluida violaciones sistemáticas (al igual que sus colegas en Libia, Irak, Siria), mientras EEUU enviaba a nadie menos que su ex Embajador en El Salvador William G. Walker, implicado en el escándalo “Irán-Contragate”, como jefe de la Misión de Verificación de Kosovo. El 18 de noviembre de 1999 el Ministerio de Asuntos Exteriores alemán confesaba que no había encontrado pruebas de la existencia de “masacres” o “fosas comunes” de los albaneses. Para Walter J. Rockler, ex fiscal de los Juicios de Crímenes de Guerra de Núremberg, el ataque a Yugoslavia fue la agresión militar más descarada desde que los nazis atacaron Polonia para evitar las “atrocidades polacas” contra los alemanes.
La invasión económica siguió a la militar: Boeing, Ford Motor, General Motors, Honeywell, Motorola, Nextel, SBC entre otras, ocuparon el mercado del país que desapareció. “De repente” el precio de las acciones de las fábricas militares estadounidenses subió: Raytheon un 17%, Boeing un 12% y Lockheed Martin un 8%.  La crisis del capitalismo de EEUU necesita de grandes y continuas guerras.
(...)
Afganistán, desde el 2002 hasta hoy: Entre el octubre del 2002 y el abril del 2003, y bajo el falso pretexto de vengarse el 11S, la OTAN invade y ocupa Afganistán. Los cazas anglonamericanas sueltan 10.000 toneladas de bombas sobre el país, sepultando bajo los escombros a decenas de miles de civiles. Usaron bombas de fragmentación, las “podadoras de margaritas” (daisy cutters), las antibunker GBU-28, el AGM-86D, la nueva versión de los misiles Cruise y bombas revestidas con el uranio empobrecido. Destruyen depósitos de agua, centrales eléctricas, cultivos y el ganado, provocando además una catástrofe humana:  UNICEF advirtió de que podían morir de hambre hasta 100. 000 niños. La OTAN utilizó más munición radiactiva aquí que en la Guerra del Golfo Pérsico (1991) y la de Yugoslavia juntas: nacieron cientos de bebés con severas malformaciones como el Síndrome de Hiroshima, y una cuarta parte de la población se convirtió en invisibles refugiados, que huyen de Taliban y de la OTAN.  Cientos de soldadas de la OTAN han denunciado sus propios compañeros en Afganistán e Irak de violaciones y abusos: ¿Qué no habrán hecho a las mujeres desarmadas de dichos países? EEUU ya tiene al menos 11 bases militares y varias cárceles a la semejanza de Guantánamo en este agujero negro que es Afganistán.
Libia, 2011 hasta hoy: Por su petróleo, agua y ubicación la OTAN invadió el país más próspero de África en nombre de castigar a Gadafi “por masacrar su pueblo” lanzando durante siete largos meses bombas y misiles sobre las ciudades y aldeas: el libio liberado es el libio muerto. Luego derrocó y asesina a su jefe de estado (acuérdense de Fuimos, Vimos y Él murió” de Hilary Clinton), a pesar de que la resolución del Consejo de Seguridad sólo le habia autorizado crear una zona de exclusión aérea. Hoy, millones de desesperados libios son víctimas del “Caos creativo” que buscaba EEUU en este país.
  • La OTAN destruye las democracias europeas
Por 1) el creciente presupuesto destinado a mantener la Alianza, 1,67 billones de dólares (2018), a costa de reducir los gastos sociales. Los gobiernos invasores ni siquiera destinan parte del botín de estas guerras a mejorar la vida de sus ciudadanos. En EEUU, donde 48 millones de personas viven debajo de la línea de pobreza y la ONU afirma que tiene la tasa de la pobreza infantil más alta en el mundo desarrollado, se destina 596.000 millones de dólares a la “defensa”, eufemismo del negocio de  “guerra”.
Por 2) al ocultarles a los ciudadanos los objetivos reales y las consecuencias de las guerras de la OTAN, les convierte en cómplices de sus crímenes: hace que de alguna manera apoyen la matanza de civiles bajo el seudónimo de “daños colaterales”, la tortura (“técnicas de extracción de información”), el secuestro y el encarcelamiento de personas inocentes, siempre que sean de “otros países”.
(...)
EEUU busca nuevas y grandes guerras: ha roto el acuerdo nuclear con Irán, y ha creado una OTAN sunnita que está haciendo prácticas matando a Yemen gota a gota. Está diseñando un Comando Atlántico para el Ártico, que al parecer alberga una cuarta parte de los yacimientos inexplorados de hidrocarburo del mundo. Todo ello sin dejar de cercar las fronteras de China y provocar, sin motivo, el enfado del dragón.
En 2017, el gasto militar de la OTAN fue 900.000 millones de dólares, el 52 % del gasto mundial, y la “amenaza rusa” 66.300 millones. Por otro lado, Arabia Saudí, el segundo después de EEUU en gasto militar, destinó 69.400 millones a las armas, unos 55.000 millones más que Irán.
La guerra ya no es el ultimo recursos para resolver conflictos, es un negocio redondo y es el terrorismo de estado. ¿Por qué será que, en vez de crear un Ministerio para la Paz, nuestros gobiernos invierten en investigaciones militares"

http://blogs.publico.es/puntoyseguido/5042/seis-observaciones-politicamente-incorrectas-sobre-la-otan/

 

lunes, 9 de julio de 2018

Trabajos de mierda


Entrevista a David Graeber (autor de "Debtocracy" y referente de Occupy Wall Street)
 
"SW
Vayamos directamente a eso. ¿Cuál es la definición de un trabajo de mierda?
DG
Un trabajo de mierda es un empleo que es tan innecesario, incluso perjudicial, que hasta la persona que lo está haciendo cree íntimamente que este empleo no debería existir.  Naturalmente, tiene que fingir: esa es la parte estúpida, que de algún modo tienes que fingir que hay alguna razón para que este empleo exista. Pero por dentro, crees que si este trabajo no existiera, o bien nada cambiaría en absoluto, o el mundo de hecho sería un lugar un poco mejor. (…)
Los “cumplimenta-casillas” están ahí para permitir a una organización que diga que está haciendo algo que realmente no está haciendo. Es una especie de comisión de investigación. Si el gobierno se ve implicado en algún escandalo  — digamos, policías disparando a un montón de ciudadanos negros — o hay alguien aceptando sobornos, hay algún tipo de escándalo. Se forma una comisión de investigación, fingen que ellos no sabían lo que estaba sucediendo, aparentan que van a hacer algo sobre ello, lo que es completamente falso (...)
 Por un lado, tienes empleos que son trabajos explotadores, pero que son realmente útiles. Si estás limpiando baños o algo así, los baños necesitan ser limpiados, así que al menos tienes la dignidad de saber que estás haciendo algo beneficioso para los demás, incluso si no obtienes mucho más. Y por otro lado, tienes empleos donde eres tratado con dignidad y respeto, te pagan bien, tienes buenas prestaciones, pero sin decirlo, trabajas sabiendo que tu empleo, tu trabajo, es completamente inútil (...)
Pero las empresas hacen esto, también. Están siempre creando comités. Hay cientos de miles de personas alrededor del mundo que trabajan en conformidad con bancos, y eso de los comités es una fantasmada total. Nadie tiene la intención de seguir alguna de estas leyes que se les imponen. Su trabajo es simplemente aprobar cada transacción, pero por supuesto no es suficiente aprobar cada transacción porque parece sospechoso. Entonces, tienes que inventar razones para decir que hay algunas cosas que investigaste. Hay rituales muy elaborados de pretender investigar un problema, que en realidad no estás investigando para nada.
SW
Entonces entras en los “manda-tareas”.
DG
Los “manda-tareas” son la gente que está ahí para dar a la gente trabajo que no es necesario, o para supervisar a la gente que no necesita supervisión. Todos sabemos de quienes estamos hablando. Mandos intermedios, naturalmente, son un ejemplo clásico para esta categoría. Tuve gente que no tenía pelos en la lengua, “sí, tengo un trabajo de mierda, soy un mando intermedio. Fui ascendido. De hecho solía hacer este trabajo, me pusieron arriba y me dijeron que supervisara a la gente, que les hiciera trabajar. Y sé perfectamente bien que ellos no necesitan a nadie para supervisarlos o hacerles trabajar. Pero tengo que aparecer con cualquier excusa para existir de algún modo.” Así, finalmente en una situación como esa, dices, “Muy bien, vale, vamos a presentar estadísticas de objetivos, de modo que pueda probar que estás haciendo realmente algo que yo ya sé que estás haciendo, de manera que pueda sugerir que yo fui el tipo que te hizo hacerlo.”
De hecho, tienes gente rellenando todos estos formularios, de modo que están gastando menos tiempo en su trabajo. Esto sucede cada vez más en todo el mundo, pero en EEUU alguien hizo un estudio estadístico y descubrió, creo que como un 39% es el tiempo medio que un oficinista se supone que trabajaría en lo suyo realmente. Cada vez más, se ocupan de correos electrónicos administrativos, reuniones sin sentido, todo tipo de llenado de formularios, y de documentación, básicamente.
Administración inflada
SW
En el pensamiento marxista o radical, hay esta idea de trabajo productivo e improductivo. Me pregunto cómo conecta la categoría de trabajo de mierda con el concepto de empleos o trabajos improductivos.   
DG
Es diferente. Porque ese productivo o improductivo se refiere a si está produciendo plusvalía para los capitalistas. Esa es una cuestión bastante diferente. Nuestro trabajo de mierda es una valoración subjetiva del valor social del trabajo de las propias personas que lo hacen.
Por un lado, la gente acepta de algún modo la idea de que el mercado determina el valor. Esto es cierto en la mayoría de los países actualmente, de hecho. Casi nunca oirás de la gente empleada en ventas o servicios diciendo, “yo vendo palos de selfie, ¿Para qué quiere la gente palos de selfie?  Eso es estúpido, la gente es tonta.” Ellos no dicen eso. No dicen, “¿Bueno, por qué necesitas gastarte cinco dólares en una taza de café?” Así, la gente que trabaja en el sector servicios no cree que tengan trabajos de mierda, en casi ningún caso. Aceptan que si hay un mercado para algo, y la gente lo quiere, ¿quién soy yo para juzgarlo? Compran la lógica del capitalismo hasta ese grado.  
Sin embargo, entonces se fijan en el mercado laboral, y dicen, “espera un minuto, me pagan 40.000 dólares al año por sentarme y hacer memes de gatos todo el día y quizá contestar alguna llamada telefónica, eso no puede estar bien.”  Así pues, el mercado no siempre tiene razón; claramente el mercado laboral no funciona de un modo económicamente racional. Hay una contradicción. Tienen que idear otro sistema, un sistema tácito de valores, que sea muy diferente del productivo o improductivo para el capitalismo.
SW
¿Cómo se relaciona el aumento de estos trabajos de mierda con lo que nosotros consideramos trabajos productivos?
DG
Bueno, eso es muy interesante. Tenemos esta narrativa del aumento de la economía de servicios. Ya sabes, desde los años 80 nos estamos alejando de la industria manufacturera. Del modo que lo presentan, en estadísticas económicas, parece que el trabajo agrícola mayormente ha desaparecido, el empleo industrial ha caído — no tanto como la gente parece creer, pero lo ha hecho — y el empleo en el sector servicios se ha disparado. 
Pero eso también es porque ellos descompusieron el sector servicios para incluir empleos de oficina, gerenciales, de supervisión y administrativos. Si tú los diferencias, si miras el sector servicios en ese sentido, de gente que está cortándote el pelo o sirviéndote una comida, bien, la verdad, ese sector servicios ha permanecido muy constante en el 25% de la fuerza de trabajo durante los últimos 150 años. No ha cambiado para nada. Lo que realmente ha cambiado es esta gigantesca explosión de “traslada-papeles”, y ese es el sector de empleos de mierda.
SW
Tú llamas eso a la burocracia, al sector administrativo, al sector de mandos intermedios.   
DG
Exactamente.  Es un sector donde ambos, lo público y lo privado, más o menos se funden. De hecho, un área para la proliferación masiva de estos empleos es precisamente donde no está del todo claro lo que es público y lo que es privado: la interfaz, donde privatizan los servicios públicos, donde el gobierno está respaldando a los bancos.
El sector bancario es una locura. Hay un tipo con el que comencé el libro, de hecho. Yo le llamo Kurt, no sé su nombre verdadero. Él trabaja para una subcontrata de una subcontrata de otra subcontrata que trabaja a su vez para el ejército alemán. Básicamente, hay un soldado alemán que quiere mover su ordenador de una oficina a otra. Tiene que presentar una solicitud a alguien para que llame a alguien para que a su vez llame a alguno, esto va a través de tres empresas diferentes. Finalmente, tiene que conducir 500 kilómetros en un coche alquilado, rellenar los formularios, embalar el ordenador, trasladarlo, alguien más lo desembalará, y él firmará otro formulario y se marchará. Este es el sistema más ineficiente que posiblemente pudieras imaginar, pero está todo creado por esta interfaz de material entre lo público y lo privado, que supuestamente hace las cosas más eficientes (...)
Tienes a esos tipos, equipos de gente, cuyo trabajo al completo es escribir los informes que ejecutivos importantes presentaran en las grandes reuniones. Grandes reuniones que son una especie de encuentros equivalentes a las justas feudales, o como altos rituales del mundo corporativo. Entras ahí, y tienes todo este equipo, has logrado toda esta historia, tus puntos de poder y tus informes y etcétera. Así, hay equipos completos que están allí solo para decir: “yo hago las ilustraciones para el informe sobre estos tipos,” y “yo hago las gráficas,” y “yo hice y puse al día la base de datos”.
Ni siquiera nadie lee estos informes, solo están ahí para lucirse. Es el equivalente a un señor feudal.  Yo tengo un tipo cuyo trabajo es simplemente arreglarme el bigote, y otro tipo que está puliendo mis estribos, etc.  Sólo para demostrar que puedo hacer todo eso (...)
Fue ese sentimiento de una injusticia tan fundamental lo que creo que verdaderamente dirigió el movimiento [Occupy Wall Street]más que ninguna otra cosa. Me di cuenta de que creaban esos trabajos fantoches, donde básicamente tu estas ahí para hacer que los ejecutivos se sientan bien con ellos mismos. Ellos tienen que recuperar trabajo para que otra gente lo haga. En educación, en salud, esto es increíblemente evidente. Siempre lo ves. Las enfermeras a menudo tienen que gastar la mitad de su tiempo de trabajo rellenando formularios. El profesorado, profesores de escuela primaria, gente como yo no es tan malo en la educación superior como lo es si estás enseñando quinto grado, pero sigue siendo malo (…)
Una de las cosas que es muy importante del estudio que hice sobre los trabajos de mierda es lo deprimida que está la gente. Salió de manera contundente en las explicaciones que me dieron. En teoría, estás consiguiendo algo por nada, estás sentado ahí y te están pagando por hacer casi nada, en muchos casos. Pero esto solo desmoraliza a la gente. Hay depresión, ansiedad, todas esas enfermedades psicosomáticas, espacios de trabajo terribles y comportamiento tóxico, que incluso empeoran por el hecho de que la gente no puede comprender qué motivos tienen para estar tan disgustados."
 
 

Guerra comercial y comercio bélico

Juan Torres:
 
"Pero lo que está empezando a ocurrir ahora es que las medidas de Estados Unidos no se dan en el anterior clima de concesión mutua y de respeto al status quo, que es lo que diferencia un clima de competencia económica, más o menos agresiva pero aceptada, de una guerra comercial .
Cuando se produce una escalada de respuestas más o menos generalizadas a la agresión inicial (como ocurrió en 1930 cuando Estados Unidos elevó unilateral y rápidamente sus aranceles), cuando se desata la guerra, lo  que viene inmediatamente después es una caída en cadena del comercio internacional con efectos depresivos ya ampliamente analizados en la historia económica.
Hoy día sabemos que las guerras comerciales casi nunca resuelven los problemas que supuestamente trata de solventar el país que las desata con sus medidas proteccionistas. En este caso, Trump no va a defender los intereses de América y de los americanos en su conjunto ni va a salvar a los sectores económicos que pretende proteger. Actualmente, las empresas estadounidenses y en realidad todo su comercio internacional forman parte de cadenas internacionales de valor, de modo que las medidas proteccionistas de Trump sólo van a producir subidas de precios que proporcionarán beneficios extraordinarios a unas pocas empresas pero menos renta efectiva y menos ventas al conjunto de la economía (los aranceles sobre las importaciones de acero o aluminio, por ejemplo, van a perjudicar a las industrias del automóvil y la construcción). Tampoco van a hacer más competitivos a los sectores a quienes se trata de proteger porque éstos tienen problemas estructurales que no se curan eliminando la competencia exterior.
Cuando la protección no es mutuamente consentida, como ahora, se busca hacer daño con ella. Y eso es lo que harán China o Europa apuntando a los intereses y sectores que más empleo generan en Estados Unidos o incluso a los que en mayor medida apoyan electoralmente a su presidente. Trump ni siquiera conseguirá mejorar el balance exterior estadounidense porque está estableciendo aranceles a productos que se utilizan como inputs intermedios en su industria nacional: lo comido por lo servido. Estados Unidos se va a pegar un tiro en el pie.
La historia económica también nos ha enseñado que las guerras comerciales suelen traer consigo problemas monetarios de toda índole y crisis financieras, que las medidas agresivas que llevan consigo se imponen rápidamente pero luego son más difíciles de eliminar y que no suelen tener vencedores sino que pierden casi todos los que se ven involucrados en ellas.
Pero si hay algo especialmente preocupante de entre lo que nos enseña la historia económica de las guerras comerciales es que, con mucha frecuencia, terminan en conflictos armados y a veces generalizados. No lo olvidemos, porque quién sabe si detrás de una estrategia comercial de apariencia nacionalista y de factura económica tan torpe lo que hay en realidad es una ofensiva de la poderosa industria armamentística.
Aspirar a que exista un comercio completamente libre es una excusa para proteger a los más fuertes y creerse el discurso de quienes dicen que lo defienden es una ingenuidad que se paga caro. Pero pensar que el proteccionismo a ultranza puede resolver los problemas de las sociedades modernas es una simpleza quizá peor. Se necesita un sistema mundial de acuerdos multilaterales basados en la equidad y el equilibrio, en la protección de los más débiles, en el uso sostenible de los recursos naturales y en la salvaguarda de los intereses futuros de la humanidad. Todo lo contrario de lo que lleva a la guerra que se avecina"