“En los países democráticos no se percibe la naturaleza violenta de la economía, mientras que en los países autoritarios lo que no se percibe es la naturaleza económica de la violencia”
Bertolt Brecht

"Hay que aprender de los errores del siglo XX y superarlos. El capitalismo no lo ha hecho. Los socialistas deben hacerlo"
Tariq Ali

"La cuestión no es mercado sí o mercado no, es qué espacio tenemos que concederle al mercado para que tenga efectos positivos y qué espacio tenemos que quitarle para que no tenga efectos negativos"
César Rendueles ("Capitalismo canalla" antídoto para "Los enemigos del comercio" de A. Escohotado)

"Los poderosos siempre han perseguido a los alfabetizadores, a los que paraban las balas con columnas de periódico, a los que hacían escudos con libros cargados de metáforas y razones. También a los que han hecho visibles a los invisibles, a los que enseñan a decir no con una sonrisa y también a los que enseñan desde el monte a recordar que no hay que vivir de rodillas"
J.C. Monedero

Qué son los PsyOps: "Los daños que causan las PsyOps [Operaciones Psicológicas] se reflejan en la aparición de cambios en el plano cognitivo y mental (...) Toda operación militar, y por tanto toda operación psicológica, tiene que contar con una cadena de mando. El análisis detallado de los mensajes a través de Twitter y Facebook ha permitido descubrir «nodos de red», o sea estados mayores implicados en la operación. Estos están entrenados en el uso de métodos de control de las multitudes para crear una situación de contagio entre individuos de diferentes medios y orígenes. De esa manera, los estados mayores logran localizar fácilmente los «repetidores de opinión», o sea los individuos que influyen sobre los demás. Los especialistas pueden entonces optar entre informarlos sobre el proyecto o mantenerlos en la ignorancia de lo que está sucediendo"
Valentin Vasilescu (experto en inteligencia militar)

"Gozamos de tres bienes de valor incalculable. La libertad de conciencia, la libertad de palabra y la prudencia de no usar nunca ninguna de las dos". Mark Twain.


lunes, 21 de mayo de 2018

Una vela a Dios y otra a Soros


Open Society, fundada en 1984. Eso ya era 1984 de Orwell, en que el totalitarismo coronaba su plenitud: el Gran Hermano lo mismo era el garante vigilante del orden social en todos sus resquicios como, consecuentemente, el maquinador en la sombra de la propia disidencia. Esta debe ser la culminación gloriosa del Espíritu Absoluto hegeliano que condensa en sí mismo la superación de todas las oposiciones dialécticas: y por tanto el cacareado fin de la Historia de Fukuyama... si no fuera por un ecosistema global y por miles de millones amenazados de muerte tanto bélica como medioambiental, lo que podría literalizar ese anhelado fin de la Historia. Al menos la humana, que no la universal de la inteligencia.

Ekaitz Cancela (La Marea.com):
 
"La mera existencia de George Soros es un hecho de lo más rocambolesco para ilustrar tanto el presente momento histórico del capitalismo global como la forma en que se ha consolidado. Se trata de un magnate que ha acumulado semejante riqueza mediante la especulación en un sistema financiero que ha dejado a miles de personas en la cuneta y emplea su excedente en promover la democracia y los derechos humanos en el mundo. Desde 1985 hasta 2015 ha gastado 12.000 millones de dólares en la hazaña, según recoge la escritora Anna Porter en un libro sobre el filántropo. Y hay visos de que la cuantía siga en aumento después de conocerse la transferencia de 18.000 millones que hizo de su propia riqueza hacia la Open Society, fundación filantrópica que fundó en 1984. Mediante ella, de acuerdo a los datos de Porter, el magnate húngaro invierte la friolera de mil millones de dólares cada año en alterar las políticas globales.
Cuestiones como las de acabar con la desigualdad deben alejarse progresivamente de objetivos como los de sostener un Estado del bienestar poderoso. Se trata de un círculo endogámico asentado en eliminar la política en favor de un sistema de gobernanza privado. De esta forma, unas pocas personas eligen con sus inversiones cómo administrar los recursos en una sociedad al tiempo que se ahorran pagar impuestos al fisco gracias a sus donaciones.
La relación que todo ello guarda con el periodismo no deja de ser controvertida. Los ricos se han elevado a una esfera de la sociedad en la que cada vez son más impunes y pueden seguir minando los sistemas públicos mediante ingeniería fiscal sin que ocurra ningún escándalo. Los medios participan de esta arquitectura social erigida a nivel global con una fe ciega en que la filantropía pueda contribuir a salvar el periodismo, y así este pueda resucitar la democracia. Lejos aún de poder cumplir esta función mesiánica, nunca ha sido tan palmaria la relación entre investigar al poder económico con el dinero que el periodismo recibe de las fundaciones filantrópicas y su escasa capacidad para provocar el más mínimo cambio en la estructuras de poder que la aparición de George Soros en los Papales del Paraíso.
El dato de que el magnate se sirvió de una sociedad offshore para administrar su riqueza fue revelado recientemente por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigaciones (ICIJ), ganadores de un premio Pulitzer por la información en los Papeles de Panamá, a cuya publicación también  contribuyó el millón y medio de dólares que se sabe aportó la fundación Open Society (...)
La contradicción ilustra que se ha roto el hechizo, ya no existen medias tintas: el capitalismo ha entrado en una fase, eso que las élites han acuñado como posverdad, en la que un empresario oculta dinero de forma dudosa en paraísos fiscales al mismo tiempo que financia su descubrimiento.
Los tentáculos de la Open Society
Durante décadas, George Soros ha creado a través de su fundación una red de dimensiones estratosféricas vinculada  solo en Estados Unidos con más de 30 medios de noticias. En 2011, el Media Research Center (MRC) publicó un informe —el cual llegó a difundir el Wall Street Journal, propiedad Rupert Murdoch— donde apuntaba que desde 2003 hasta 2009 había gastado entre 48 y 52 millones de dólares en subvencionar la infraestructura mediática del país mediante la financiación directa a medios de propiedad privada, distintas organizaciones de periodismo de investigación e incluso a escuelas periodísticas. Huelga decir que el MRC es un organismo que se dedica a monitorizar a los medios estadounidenses, forma parte del movimiento conservador y su objetivo manifiesto es “neutralizar el brazo propagandístico de la izquierda liberal”. Lo cual dice mucho del rol que juega el periodismo en esta especie de lucha entre republicanos y demócratas (...)
De este modo, al mismo tiempo que financia a los medios de comunicación para que informen de manera libre sobre la actividad política, Soros otorga cuantiosas sumas de dinero a partidos políticos de forma directa o indirecta para avanzar en su agenda. En 2004 destinó cerca de 27 millones de dólares en apoyar agendas contrarias al presidente Bush y posteriormente transfirió directamente ocho millones a la campaña de Hillary Clinton, junto al millón que donó a la Fundación Clinton. Ello explica el motivo por el que la antigua secretaria de Estado presionara en su momento en favor de los intereses de Soros, como publicó esta revista en relación a los correos electrónicos filtrados por WikiLeaks.
Esta especie de corrupción de la esfera pública habermasiana que lleva a cabo el dinero privado de filántropos mientras dicen salvarla mediante el periodismo libre se ilustra perfectamente con algunos ejemplos concretos. En el año 2009, George Soros propuso a través de Project Syndicate una iniciativa para que los países desarrollados crearan una especie de “fondo verde” para combatir el cambio climático en los países en desarrollo mediante la inyección de miles de millones del Fondo Monetario Internacional (FMI) para proyectos agrícolas (...)
Una visión favorable al medioambiente que bien puede cambiar según sus intereses lo requieran. Si bien Soros ha incrementado sus inversiones multimillonarias en empresas estadounidenses y extranjeras que extraen petróleo y gas, también defendió una propuesta del gobierno de Barack Obama para emplear el gas natural como un combustible menos intensivo en carbono con el fin de tender hacia un “futuro de energía limpia”. Dicha medida gubernamental ofrecía grandes  incentivos a Westport Innovations, una compañía que convierte motores diésel para el uso de gas natural y es parcialmente propiedad de uno de los fondos de Soros, como señalaba The Street.
En resumen, Soros le enseña al periodismo una lección importante: la industria tiene futuro siempre que la billetera de los filántropos esté abierta. Pero la concepción de ‘sociedad abierta’ apoyada por el filántropo es una sociedad dependiente del dinero corporativo. Una interpretación bastante peculiar de aquella idea expuesta precisamente por Karl Popper en el segundo tomo de La Sociedad abierta y sus enemigos: “Si estamos en silencio, ¿quién hablará?”. Ahora todos los medios tienen la capacidad de hablar, pero no de lograr cambios de calado, puesto que quienes corrompen el sistema democrático son los mismos que financian la profesión que debe soportarlo; el componente crítico del periodismo se diluye ante la hegemonía cultural dominante, como revelan los Papeles del Paraíso. Lo resumía a la perfección el escritor Martín Caparrós cuando hablaba precisamente de dicha filtración: “El periodismo es un engranaje necesario de este juego hipócrita: el que obliga a los gobiernos a decir, cada tanto, ‘Oh, qué sorpresa, aquí se roba’, y hacer como si fueran a hacer algo”. Solo que el mercado ya ha superado a los gobiernos. El periodismo, inmerso en una crisis eterna, se encuentra en tierra de nadie batallando contra unos gigantes que no parecen ser otra cosa que molinos de viento. Como le ocurría al Don Quijote dibujado hace siglos por Cervantes" 


 

 

viernes, 18 de mayo de 2018

La guerra nuclear oculta de Trump


La guerra nuclear oculta de Trump se llama Reserva Federal, lo mismo que la de Obama y, antes de la crisis de 2008, la de los Clinton o los Bush. Solo que como conviene al personaje, la próxima vez el agujero y el desastre superarán con creces lo visto hasta ahora, porque los Bancos Centrales cómplices no detendrán nunca la nuclearidad de las finanzas hasta lograr remedar un nuevo 29. Y que el conflicto bélico mundial vuelva a rescatar económicamente  a un mundo de dudosos supervivientes.
 

Nomi Prins es colaboradora de TomDispatch. Su nuevo libro, Colusión: cómo los banqueros centrales amañaron el mundo (Nation Books), acaba de ser publicado en Estados Unidos. Fue ejecutiva en Wall Street:
 
"Estoy hablando de la Reserva Federal [conocida en Estados Unidos como la Fed].
Como banco central de los Estados Unidos, la Reserva configura la política financiera de la economía global manipulando el nivel de los tipos de interés. Aunque esto afecta a todo el mundo, muy pocos entienden el alcance de su influencia (...) 
Hemos llegado a un punto crucial: ningún presidente desde Woodrow Wilson (durante cuya administración fue creada la Reserva Federal) habrá nombrado a tantos consejeros de la Reserva como Donald Trump (...) 
Si Clarida es aceptado, se unirá al Presidente de la Reserva designado por Trump, Jerome Powell, y al próximo responsable del Banco de la Reserva Federal de Nueva York, John C. Williams. La Reserva de Nueva York normalmente funciona como una sola mente con Wall Street y como parte del trío más poderoso de esta entidad (...) 
No sorprende que Wall Street haya recibido con los brazos abiertos a la nueva plantilla de Trump para la Reserva, ya que sus miembros están predispuestos a relajar las restricciones a entidades financieras de toda clase (...)
Mientras Trump pone las cosas a su favor, den por hecho un impacto económico que se sentirá en los próximos años y podrá dejar el mundo devastado. Pero pueden estar seguros: si la Reserva puede ayudar a Trump a mantener la bolsa alta durante un tiempo con dinero fácil para la especulación de Wall Street y el dólar competitivo para una guerra comercial, lo hará.
La historia nos advierte
En tiempos en que la desigualdad, las dificultades económicas y las deudas personales e hipotecarias se incrementan y los sueldos no, ¿por qué todo esto nos debería importar a los demás? La respuesta es muy simple: porque la Reserva establece los tipos de interés, y por tanto el precio del dinero. Esto afecta, a su vez, indirectamente al valor del dólar; es decir, todo lo que compran.
Desde la crisis financiera, la Reserva ha mantenido el interés del dinero que prestaba a los bancos a casi el cero por ciento. Esto permitía a esos bancos pedir dinero para comprar sus propias acciones (como hacían muchas empresas) para inflar su valor, pero no el valor de su servicio a la economía real, por supuesto.
Cuando el dinero es fácil porque los tipos de interés son bajos o casi nulos, se benefician quienes tienen un acceso más directo a él. Por supuesto, esto significa que los grandes bancos, miembros de la Reserva desde sus inicios, consiguen los pedazos más grandes del dinero fabricado y pagan las menores tasas por ello (...)
Dinero fácil significa especulación fácil para Wall Street y sus principales clientes corporativos, lo que antes o después será una amenaza para el resto de nosotros.
Debe parecer que la época de las guerras comerciales, los mercados a la alza y los errores de Trump ha durado eternamente. En todo caso, no olvide que hubo un momento hace no mucho en el que las mismas políticas bancarias causaban agitación, rompían el país y devoraban la economía de tantos. Merece la pena tomarse un momento para recordar lo que ocurrió durante el Gran Desastre de 2008, cuando los grandes bancos libres de restricciones devastaron la economía antes de ser rescatados. En medio de la euforia actual del mercado, es un pasado fácil de ignorar. Por eso la toma de la Reserva por parte de Trump y su impacto en el sistema financiero es tan importante (...)
Tras la bancarrota de Lehman, la Reserva Federal y el Congreso ofrecieron, fundamentalmente a los grandes bancos de Wall Street, dieciséis billones de dólares en rescate y otros subsidios. Esta inyección de dinero les permitió salir del borde del colapso financiero. Al mismo tiempo, engrasó la bolsa y el mercado de deuda, tan desconectados de la realidad económica como el globo de El mago de Oz.
Después de casi triplicarse con respecto a la crisis post-financiera de la primavera de 2009, el año pasado el Promedio Industrial Dow Jones ascendió mágicamente de nuevo a casi el 24%. ¿Por qué? Porque a pesar de toda su campaña sobre “drenar el pantano” [frase que Trump usó en campaña como promesa de que atacaría a la élite de Washington], Trump adoptó exactamente la misma actitud de mimar a los bancos que el Presidente Obama. Defendió la política de dinero fácil de la Reserva y contrató a Steve Mnuchin, un antiguo compañero de Goldman Sachs y amigo especial de Wall Street, como secretario del Tesoro. Apostó por incentivar la malversación y el fraude que había al fomentar la desregulación de los bancos, como si la codicia y tendencia al riesgo de Wall Street se hubieran desvanecido.
Señales inminentes de crisis
Entrados en 2018, las sombras de 2008 ya comienzan a aparecer. Hace sólo dos meses, el Dow registró su peor descenso por día en toda su historia, antes de repuntar con fuerza. Entretanto, el país cuyos bancos causaron la última crisis se enfrenta a niveles récord de deudas de los consumidores y las empresas, y un paisaje geopolítico global vulnerable (...)
Igual que antes de la crisis financiera de 2008, hay un terrible nivel de confianza entre los políticos y los supervisores en que ni la economía ni el sector bancario tienen posibilidad de hundirse. Incluso el nuevo presidente de la Reserva Federal ve la posible necesidad de rescates como una reliquia de tiempos pasados (...)
Cuando una crisis golpea, la liquidez muere y los bancos cierran sus puertas al público. A la larga, usar la misma fórmula para la crisis hará volver arrastrándose a los ejecutivos de Wall Street al gobierno por ayudas, y entonces Donad Trump sabrá de verdad lo que es la negligencia financiera (...) 
Fue a mediados de mayo de 2015, cerca de un año después de que se hubiera publicado mi libro “Todos los banqueros del presidente” [sin traducción publicada], cuando recibí un correo electrónico de la Reserva Federal. Cada año, la Reserva, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial imparten una conferencia en la que se reúnen las mayores élites de los bancos centrales (...)
Dos meses más tarde, me vi sentada frente a una sala llena de banqueros de todo el mundo, escuchando a Janet Yellen, la presidenta de la Reserva, afirmando que lo peor de la crisis y sus causas ya había pasado. En respuesta, lo primero que pregunté a esa célebre multitud fue: “¿Queréis saber por qué los grandes bancos de Wall Street no ayudan a la economía real tanto como podrían?” La sala estaba en silencio. Hice una pausa antes de responder: “Porque nunca les habéis obligado”.
Añadí: “Los seis mayores bancos de Estados Unidos han sido recompensados por su peligroso comportamiento con una línea interminable de crédito fácil en rescates y préstamos. Se les ha dado pleno acceso a esos fondos sin consecuencias mayores, y sin normas que seguir a la hora de usar la generosidad de la Reserva para mejorar la economía real. ¿Por qué deberíais esperar su altruismo?”
Después de volver a casa, me obsesioné con destapar precisamente que los rescates y los préstamos de entonces eran sólo la punta del iceberg —la clase de iceberg que derribó el Titanic—; que ese dinero barato fabricado para Wall Street no había sido un caso aislado en EEUU.
Lo que la investigación de mi nuevo libro —“Colusión: cómo los banqueros centrales amañaron el mundo” [sin traducción publicada]— reveló fue cómo los bancos centrales y las entidades financieras han trabajado juntas para manipular los mercados globales durante la década anterior. Los principales bancos centrales se dieron a sí mismos un cheque en blanco con el cual resucitar a bancos sin solución, comprar bonos del Estado, hipotecarios y corporativos, y en algunos casos —como en Japón o en Suiza— acciones. No han tenido que explicar al público a dónde iban esos fondos o por qué. En vez de eso, sus políticas han inflado burbujas de activos, mientras miman a bancos privados y empresas bajo el disfraz de ayudar a la economía real.
Las políticas de bancos centrales de tipos cero y de compra de bonos, que se imponen en EE UU, Europa y Japón, han sido parte de un esfuerzo coordinado que ha cubierto la potencial inestabilidad financiera en los países más grandes y en los bancos privados. A su vez, ha creado burbujas de activos que podrían estallar en una crisis aún más grande la próxima vez.
Así que hoy estamos cerca —cómo de cerca es algo que aún no sabemos— del filo de un peligroso precipicio financiero. Los riesgos planteados por los mayores bancos privados aún están ahí, sólo que ahora son todavía más grandes de lo que eran en 2008, y en un escenario de mayor deuda. En los EE UU de Donald Trump, esto significa que hoy se están fomentando las mismas políticas arriesgadas. La diferencia es que el presidente está nombrando miembros de la Reserva que sólo aumentarán el peligro de estos riesgos en los próximos años (...)
La peor herencia que deje el residente Trump podría ser una crisis económica. Trump —y la Reserva que está ayudando a crear— no sólo no está prestando atención a las alarmas que suenan (ignoradas también por la última reiteración de la Reserva), sino que se ha asegurado de que ninguno de sus designados tampoco lo hará.
Cuando los políticos y los supervisores se duermen al volante, seremos el resto de nosotros quien lo sufra tarde o temprano. Porque la complicidad que ha seguido y sigue entre los principales bancos centrales del mundo es ahora un problema internacional"

http://rebelion.org/noticia.php?id=241627
 
 

miércoles, 16 de mayo de 2018

O Historia o Eurovisión

 
Disfrutemos ahora de nuestros frutos de Eurovisión en lugar de fingir horrorizarnos con cada bebé gaseado o periodista acribillado: ningún europeo o americano, de futboleros a intelectuales, resulta ya creíble al respecto, por mucha tortícolis que nos torture el mirar siempre hacia otro lado.
(A mis alumnos de ayer y hoy)
 
 Ilan Pappe, historiador israelí, Director del Centro Europeo de Estudios de Palestina en la Universidad de Exeter.

 
"Setenta años después de la creación del Estado de Israel ya no podemos hablar de conflicto israelí-palestino.
Los fundadores del Estado de Israel fueron principalmente personas que se establecieron en Palestina en el comienzo del siglo XX. Vinieron sobre todo de Europa del Este inspirados por ideologías nacionalistas románticas en auge en sus países de origen, decepcionados por su incapacidad para asimilarse a estos nuevos movimientos nacionalistas y entusiasmados por las perspectivas del colonialismo moderno.
Algunos eran antiguos miembros de movimientos socialistas que esperaban fusionar su nacionalismo romántico con experimentos socialistas en las nuevas colonias. Palestina no siempre fue su única opción pero se convirtió en la preferida cuando se hizo patente que encajaba bien con las estrategias del Imperio británico y la visión del mundo de los poderosos cristianos sionistas a ambos lados del Atlántico.
Desde la Declaración Balfour de 1917 y durante todo el período del Mandato británico de 1918-1948, los sionistas europeos comenzaron a construir la infraestructura para un futuro Estado con la ayuda del Imperio británico. Ahora sabemos que esos fundadores del Estado judío moderno eran conscientes de la presencia de una población nativa con aspiraciones propias y con su propia visión de futuro para su patria.
La solución a este “problema” –en lo que se refiere a los fundadores del sionismo– fue des-arabizar Palestina para facilitar la vía hacia el surgimiento del Estado judío moderno. Fueran socialistas, nacionalistas, religiosos o laicos, los dirigentes sionistas planearon el desalojo poblacional de Palestina desde la década de 1930.
Al final del Mandato británico los líderes sionistas tenían claro que lo que ellos imaginaban como un Estado democrático solo podría existir sobre la base de una presencia judía absoluta en su territorio.
Setenta años de limpieza étnica sostenida  
Aunque oficialmente aceptaron la partición endorsada por la resolución 181 de 29 de noviembre de 1947 (sabiendo que sería rechazada por los palestinos y por el mundo árabe), la consideraron como un desastre porque preveía para el Estado judío casi la misma cantidad de palestinos que de judíos. Que esa resolución únicamente otorgara el 54% de Palestina al Estado judío lo consideraron igualmente insatisfactorio.
La respuesta sionista a ese reto fue embarcarse en una operación de limpieza étnica que expulsó a la mitad de la población de Palestina y demolió la mitad de sus pueblos y la mayoría de sus ciudades. La respuesta panárabe, insuficiente y tardía, no pudo evitar que el sionismo se apoderase del 78% de los territorios palestinos.
Sin embargo, estos “logros” no resolvieron el “problema de Palestina” para el recién fundado Estado de Israel. Al principio pareció manejable: la minoría palestina que quedó en el interior de Israel fue sometida a un severo gobierno militar y al mundo ni le preocupó ni cuestionó el alarde israelí de ser la única democracia de Oriente Próximo. Además, la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) se fundó en 1964 y tardaría en influir en la realidad sobre el terreno.
Entonces pareció que líderes del mundo árabe como Gamal Abdel Nasser irían al rescate de Palestina. Ese momento histórico de esperanza, sin embargo, fue breve. La derrota del ejército egipcio en la guerra de junio de 1967 y su éxito parcial en la guerra de octubre de 1973 disminuyeron el compromiso oficial egipcio con Palestina. Desde entonces ningún régimen árabe se ha interesado de verdad por el destino de Palestina a pesar de que las sociedades árabes lo han hecho suyo plenamente.
La guerra de junio de 1967 permitió a Israel hacerse con la totalidad de la Palestina del mandato pero eso solo profundizó el problema de colonización al que ya estaba haciendo frente: más territorio suponía más población nativa.
La guerra también transformó el núcleo de la dirección del Estado judío: el pragmático Partido Laborista fue reemplazado por los revisionistas de derechas y por los nacionalistas, menos preocupados por la imagen exterior de Israel. En cambio, estaban decididos a quedarse con los territorios ocupados como parte del Estado de Israel manteniendo la limpieza étnica de 1948 por otros medios: transfiriendo a la población local, enclaustrándola y despojándola de todo derecho civil y humano elemental y, al mismo tiempo, institucionalizando un nuevo marco legal para la minoría palestina del interior de Israel que perpetuase su estatuto como ciudadanos de segunda categoría.
La resistencia palestina en forma de dos intifadas y las protestas civiles dentro de Israel no han impedido que el Estado judío haya establecido a principios de este siglo un Estado judío de apartheid en toda la Palestina histórica. La resistencia palestina, ignorada por los países árabes y por el resto del mundo, han provocado acciones bárbaras y extremas de Israel que han menoscabado su condición moral ante el mundo.
Sin embargo, la “guerra contra el terrorismo” tras los ataques del 11-S, los amargos frutos de la invasión anglo-estadounidense de Iraq, y la Primavera Árabe permitieron a Israel mantener sus alianzas estratégicas con las élites políticas y económicas de Occidente y más allá (con China e India, e incluso Arabia Saudí).
Hasta ahora la ambigua situación internacional no ha debilitado la realidad económica de Israel. Se trata de un país con un alto desarrollo tecnológico y de economía neoliberal que ha afrontado bien la crisis de 2008 pero que cuenta con una de las mayores brechas en desigualdad y polarización entre los miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico. Esta volátil realidad socioeconómica provocó en 2011 un movimiento de protesta popular, aunque resultó bastante ineficaz. Sin embargo, siguen latentes las condiciones para otra gran oleada de protestas que podría desencadenarse de producirse otro levantamiento palestino o una guerra como consecuencia de la imprudencia de la política del presidente de Estados Unidos, Donald Trump y del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu. Ambos están haciendo todo lo posible para arrastrar a Israel a una guerra con Irán y Hezbolá.
De la descolonización a la paz
Setenta años después de su creación, Israel es un Estado racista y de apartheid cuya opresión estructural de los palestinos sigue siendo el principal obstáculo para la paz y la reconciliación.
Es mucho lo que ha conseguido fusionando comunidades judías de todo el mundo en una nueva cultura hebrea y creando el ejército más fuerte de la región. Sin embargo, todos estos logros no han legitimado al Estado ante todo el mundo.
Paradójicamente, solo los palestinos podrían otorgarle plena legitimidad o aceptar como legítima la presencia de millones de colonos judíos mediante la solución de un solo Estado.
El proceso de paz reproducido y orquestado por Estados Unidos desde 1967 ignoró por completo la cuestión de la legitimidad israelí y la perspectiva palestina del conflicto. Esta indiferencia junto con las iniciativas diplomáticas que no cuestionaron la ideología sionista que conforma las actitudes de la mayoría de los judíos israelíes son las principales razones de su fracaso.
En 2018 ya no se puede hablar de conflicto árabe-israelí. Los regímenes árabes están dispuestos a establecer relaciones estratégicas con Israel a pesar de la objeción de su ciudadanía y, aunque todavía existe el riesgo de una guerra israelí con Irán, por el momento no parece que vaya a involucrar a ningún Estado árabe.
Desde nuestro punto de vista parece igualmente inútil seguir hablando de conflicto israelo-palestino. La terminología correcta para describir el estado actual de las cosas es la continuación de la colonización israelí de la Palestina histórica, o como lo llaman los palestinos “al Nakba al Mustamera” (la Nakba en desarrollo).
Por lo tanto, 70 años después hay que recurrir a un término que puede parecer obsoleto para describir lo que realmente puede traer paz y reconciliación a Israel y Palestina: descolonización. Cómo ocurra exactamente aún está por ver. Requeriría en primer lugar una posición palestina más precisa y unida sobre el desenlace político o la actualización del proyecto de liberación.
Tal proyecto contará con el apoyo de israelíes progresistas y de la comunidad internacional, que también tendrán que hacer su parte. Deben trabajar para la creación de una democracia para todos desde el río hasta el mar basada en la restitución de los derechos denegados a los palestinos en los últimos 70 años, el principal de los cuales es el derecho al retorno de los refugiados.
Este no es un plan a corto plazo y requeriría una presión sostenida sobre la sociedad israelí para que renuncie a sus privilegios y se enfrente a la verdad de que esta es la única forma de llevar la paz y la reconciliación a un país desgarrado desde dentro"
 
 
 
 

sábado, 12 de mayo de 2018

Patriotismos de alquiler

 
Vicenç Navarro:
 
"La Constitución asigna al Estado central la mayor responsabilidad para aplicar aquellos artículos que en teoría deberían garantizar tal derecho. Y así lo ha interpretado la práctica jurídica. En España es solo el estado central el que tiene la máxima autoridad para obligar al cumplimiento del mandato constitucional (que ignora). El establishment político español, que continuamente promueve la visión de España como “el estado más descentralizado del mundo”, subraya que tal autoridad la tiene solo el Estado central, relegando a la autoridad municipal (que también es Estado) una responsabilidad muy menor. Y ahí está la raíz del problema, pues el Estado español, heredero del Estado dictatorial que lo precedió, está altamente influenciado por poderes financieros e inmobiliarios que, a través de los partidos conservadores y liberales (que a nivel popular se definen como las derechas), condicionan las políticas públicas sesgadas a favor de los propietarios de las viviendas a costa de los usuarios de tales bienes.
Esta realidad está sistemáticamente ocultada en la movilización de las derechas en España y Catalunya contra los ayuntamientos de Barcelona y Madrid gobernados por partidos progresistas, acusándoles de no haber resuelto problemas como el de los desahucios, mientras que son estos partidos de derechas (y muy en particular el PP y Ciudadanos) los que a través de su influencia sobre las ramas ejecutivas y legislativas, así como sobre los aparatos del Estado como el jurídico, tienen mayor responsabilidad por la falta de soluciones a estos problemas. En realidad, tales ayuntamientos han llevado a cabo políticas públicas (que analizaré en este texto) que han podido paliar parte del drama social del difícil (cuando no imposible) acceso a la vivienda sin poder resolverlo, pues ello requiere cambios muy sustanciales por parte del gobierno español y también, en parte, de la Generalitat (en el caso de Catalunya), que no están ocurriendo.
Causas del enorme problema social: el excesivo precio de los alquileres
Hoy estamos viendo una burbuja enorme, predominantemente del alquiler. Los precios de los alquileres están creciendo a una velocidad desmesurada. Según la agencia Fotocasa, el precio del alquiler se ha incrementado un 49% en Catalunya y un 27% en Madrid desde 2013, aumento que desborda la capacidad adquisitiva de la población, seriamente afectada por el descenso de los salarios y de las tasas de ocupación de las clases populares que se ha venido produciendo durante todos estos años de la Gran Recesión. Ello explica que el 42% de la población de Barcelona que vive de alquiler lo haga en hogares para los que los gastos del hogar representan el 40% o más de sus ingresos. Según el Fondo Monetario Internacional España es el país de la OCDE (el club de países más ricos del mundo) que peor relación tiene (después de Polonia) entre los precios de la vivienda y los ingresos del hogar (Global Housing Watch FMI). Ello aplica también en el precio de los alquileres. Estos altísimos porcentajes (más del 40%) de los ingresos familiares que se dedican a pagar los alquileres (en el caso del 42,7% de la población de Barcelona que vive de alquiler) contrasta con los existentes en países europeos tales como Francia, Suiza o Alemania donde tales porcentajes son mucho más bajos, 16,5%, 18,2% y un 23% respectivamente.
La gravedad de la situación de los desahucios
Una consecuencia de esta realidad es el elevadísimo número de desahucios en España. Durante 2017 se produjeron en España casi 100 desahucios cada día del año (según el Consejo General del Poder Judicial) por no poder pagar el alquiler. En el año 2016 estos desahucios fueron en un número mayor (34.193) que los desahucios por no poder pagar la hipoteca (20.397). Y es también en este capítulo donde se ve más claramente el sesgo a favor de la propiedad y en contra del usuario. En realidad, las leyes aprobadas por el Estado central, altamente influenciadas por intereses financieros e inmobiliarios, son abusivas en su excesivo empoderamiento del propietario a costa de los derechos de los usuarios, lo cual ha ocurrido con particular dureza durante el gobierno del PP (...)
La desprotección del usuario en España es tal que el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Civiles de la ONU (CESCER) ha condenado (el año pasado) al Estado español por violar el derecho de la vivienda de las familias desahuciadas. Pero tal situación continúa, y ha sido, de nuevo, la misma derecha catalana (ahora rebautizada como PDeCAT) la que ha propuesto ahora incluso endurecer todavía más tal sesgo pro propiedad de la Ley de Enjuiciamiento Civil, de manera tal que su propuesta en la Comisión de Justicia del Congreso de los Diputados permitirá, cuando sea definitivamente aprobada, el “desahucio exprés”, forzando la expulsión de los inquilinos de la propiedad en cuestión de dos meses, autorizando así que las personas propietarias de piso, sociedades sin ánimo de lucro y agencias públicas de vivienda aceleren el desahucio. Es importante señalar que el PP y Ciudadanos incluso intentaron expandir tal derecho de “desahucio exprés” a la banca y a los fondos de inversión, que necesitan tales pisos vacíos para poder movilizarlos masivamente y conseguir mejorar su rentabilidad.  
Otras causas del crecimiento del precio de los alquileres
Una causa importante del crecimiento de los alquileres es la escasa oferta de pisos en alquiler, insuficiente para cubrir la demanda. Y ahí en este tema, el Estado ha hecho muy, pero que muy poco para incrementar tal oferta. Algunos datos muestran esta realidad. Solo el 2,5% del total de la vivienda en España es vivienda pública de alquiler social, encaminada a ofrecer acceso a la vivienda a los grupos más necesitados. Este bajísimo porcentaje contrasta con porcentajes mucho más elevados como un 17% en Francia, 21% en Dinamarca, 30% en los Países bajos y un largo etcétera. De nuevo, y una vez más, España está a la cola de Europa en porcentaje de vivienda en régimen de alquiler social"
 
 
 

miércoles, 9 de mayo de 2018

El Cairo confidencial

El género negro, mejor que cualquier ensayo sociológico para explicar cómo funcionan las cosas en esos sitios a lo largo de sus diversas clases sociales. Donde la corrupción se entrevera de salmodias ocasionales de los textos sagrados, en especial entre los más corruptos. O cómo siguen funcionando por aquí, apenas disimulado, en nuestros ministerios, judicaturas o escuelas de regreso nacionalcatólico, donde las cloacas hacen emerger cintas de vídeo para doblegar políticos...
 
(A Lavapiés, siempre engalanado de múltiples colores para recibir como merece a nuestra historiadora más exótica)

Conferencia de Juan Goytisolo:

"Si tuviese siete vidas como los gatos probablemente Méjico sería una de mis vidas. A Carlos y Silvia Fuentes, que pasaron una semana en mi casa en el centro de la Medina de Marrakech, les llamó la atención el gran parecido con los barrios populares de Méjico. Para mí Méjico resulta algo muy familiar. Esta variedad de rostros, de orígenes, tan lejos de una sociedad compacta como lo era la sociedad española, antes de la llegada masiva del turismo y luego la inmigración. En París he vivido siempre en un barrio multiétnico, Sentier, en el que los franceses son una minoría más. Un barrio habitado por judíos, armenios, paquistaníes, indios, pero sobre todo turcos, que me ha resultado muy estimulante. Lo describo en una de mis novelas que creo más premonitorias de lo que está ocurriendo en Europa, Paisajes después de una batalla (...)
Siempre hay que tomar contacto con lo supuestamente extranjero como algo que nos enriquece. Toda mi vida ha sido una tentativa de sumar, y no de restar. Siempre digo que si hubiera tenido siete vidas, habría dedicado una a París, como ha sucedido, otra a Marraquech, como la que tengo, probablemente otra a Méjico, otra a El Cairo, otra a Estambul y alguna más (...)
Fuera de los cronistas de Indias, el número de los escritores viajeros fue en España, hasta fecha muy reciente, muy escaso. Este es uno de los grandes fallos de nuestra cultura: esta falta de curiosidad ha provocado que, en lugar de sujetos de contemplación, hemos sido objeto de contemplación (...) El reproche que me hicieron durante mucho tiempo en España fue: "¿Y a qué viene ese interés suyo por el mundo árabe?". Cuando en realidad el problema es: ¿a qué viene esa falta de interés por el mundo árabe, que está solo a 14 km de España...?"