jueves, 30 de junio de 2016

Qué malos son los referendos para la democracia


John Pilger:

"El voto mayoritario de los británicos a favor de abandonar la Unión Europea fue un acto de democracia en estado puro. Millones de personas ordinarias se negaron a ser acosadas, intimidadas y despachadas despectivamente por personas supuestamente superiores de los principales partidos, por el mundo de los negocios y la oligarquía de la banca, y por los medios de comunicación.
En gran parte fue el voto de aquellas personas enfadadas y desmoralizadas por la enorme arrogancia de los apologistas de la campaña a favor de “permanecer” y del desmembramiento de una vida socialmente justa en Gran Bretaña. Los privatizadores apoyados por los conservadores y por los laboristas han minado tanto el último bastión de las reformas históricas de 1945, el Sistema Nacional de Sanidad, que lucha por sobrevivir.
La advertencia se produjo cuando en ministro de Hacienda, George Osborne, personificación tanto del antiguo régimen británico como de la mafia de los bancos en Europa, amenazó con recortar 30.000 millones de libras de los servicios públicos si la gente votaba de manera equivocada. Era de un chantaje monumental (...)
Es posible que los salacot desaparecieran hace tiempo, pero la sangre no se ha secado nunca. Un desprecio decimonónico por países y pueblos en función de su grado de utilidad colonial sigue siendo el eje de la moderna “globalización”, con su perverso socialismo para los ricos y capitalismo para los pobres: su libertad para el capital y la denegación de la libertad para el trabajo; sus pérfidos políticos y sus funcionarios politizados.
Todo esto ha llegado ahora a Europa y ha enriquecido a personas como Tony Blair y ha empobrecido y desempoderado a millones de personas. El 23 de junio los británicos dijeron ya basta.
El propagandista más eficaz del “ideal europeo” no ha sido la extrema derecha, sino una clase insoportablemente patricia para la que Reino Unido es el Londres metropolitano. Sus miembros más destacados se consideran a sí mismos tribunos liberales, ilustrados y cultivados del zeitgeist del siglo XXI, e incluso “majos”. En realidad son una burguesía con un insaciable gusto consumista y un viejo instinto de su propia superioridad. En su periódico, The Guardian, se han mofado día tras día de aquellas personas que pudieran siquiera considerar que la Unión Europea es profundamente antidemocrática, una fuente de injusticia social y de un virulento extremismo llamado “neoliberalismo”.
El objetivo de dicho extremismo es instalar una teocracia capitalista permanente que garantice una sociedad en la que haya una mayoría dividida y endeudada, gobernada por una clase empresarial, y una clase permanente de trabajadores pobres. Hoy en Gran Bretaña el 63 % de los niños pobres crecen en familias en las que trabaja un miembro. Se encuentran atrapados. Según un estudio, más de 600.000 personas que residen en la segunda ciudad de Gran Bretaña “sufren los efectos de la pobreza extrema” y 1.6 millones se deslizan hacia la miseria.
Los medios controlados por la burguesía, en particular la dominada por Oxbridge BBC, apenas reconocen esta catástrofe social. Durante la campaña del referéndum no se permitió que casi ningún análisis perspicaz se inmiscuyera en la estereotipada histeria sobre “salir de Europa”, como si Gran Bretaña estuviera a punto de ser arrastrada por corrientes hostiles a algún punto al norte de Islandia.
La mañana después del referéndum un periodista de radio BBC recibió a los políticos en su estudio como si fueran viejos amigotes. “Bien”, dijo a “Lord” Peter Mandelson, el desacreditado arquitecto del blairismo, “¿por qué esta gente lo desea tanto?”. “Esta gente” era la mayoría de los británicos.
El rico criminal de guerra Tony Blair sigue siendo un héroe para la clase “europea” de los Mandelson, aunque pocos lo reconocerían estos días. En un momento dado The Guardian calificó a Blair de “místico” y ha apoyado su “proyecto” de guerra depredadora. El día después de la votación el columnista Martin Kettle ofreció una solución brechtiana para la mala utilización que las masas hacen de la democracia. “Seguramente ahora podemos estar de acuerdo en que los referéndumes son malos para Gran Bretaña”, afirmaba el titular que encabezaba su artículo de una página. Ese “nosotros” no se explicitaba pero se entendía, lo mismo que se entendía el “esa gente”. “El referéndum ha conferido menos legitimidad a la política, no más”, afirmaba Kettle. “[...] el veredicto sobre los referéndumes debería ser firme. Nunca más”


lunes, 27 de junio de 2016

Lo que nos merecemos como país



Rajoy ya ha comprometido los nuevos recortes, así que Bruselas contenta. Y el PSOE aliviado: esta vez no tendrá que participar en ello.
España, el consuelo del Brexit.
Unidos Podemos no estará en el gobierno, y tampoco liderará la oposición: así es que el IBEX35 y sus medios, muy contentos.
Ha funcionado plenamente el discurso del miedo, al que el PSOE de los cinco escaños menos alimentó con fiereza. Esperan reforzarse como alternativa en la oposición a fuerza de discursos socialdemócratas radicales por parte de un partido socioliberal desde hace décadas, artífice del artículo 135 acerca del déficit con el que ahora nos van a castigar hasta el suplicio. Así que el PSOE contento.
 
Recuerden a Berlusconi en Italia: pues aquí andamos con el PP de Rajoy en las mismas. 
Allí como aquí, en un rearme del corrupto sistema tras aparatosos intentos populares de limpieza democrática de las instituciones, como lo fue el 15M. 
Eso sí, en Italia andan ahora con Beppe Grillo como bálsamo popular, ese sí que peligroso populista xenófobo. Como castigo al Renzi servil a Bruselas, y de los recortes.
Se sigue de suyo que sea el Rajoy de los recortes brutales, y los que vienen en adelante, del 100% del PIB de deuda y del déficit desbocado que penar contra las rebeldes Comunidades Autónomas, quien administre las consecuencias sociales y económicas de todo ello cuando la situación económica mundial vuelva a encallar en el mismo iceberg, cada vez mayor.
Justicia poética.
Y entonces reemergerá el PSOE como alternativa, qué duda cabe, como adalid del gobierno social y del cambio. 
El único consuelo hoy: ver perder a la mediocre España en la Eurocopa,  para imaginar el rostro agriado de millones de votantes. Esos dos tercios del total de votantes que aún siguen votando más de lo mismo: más de Bruselas y su yugo, del dogal humillante del euro y los intereses de deuda, del desarme del estado del bienestar y los derechos laborales y ciudadanos.
Justicia poética.

 
 

sábado, 25 de junio de 2016

Amor popular por la Europa raptada




Vicenç Navarro:

"Por desgracia, las encuestas creíbles y fiables sobre la UE (que son la minoría, pues la gran mayoría están realizadas o financiadas por organismos de la UE o financiadas por instituciones próximas) no recogen los datos de la opinión popular sobre la UE según la clase social. Sí que los recogen por país, y lo que aparece claramente en estas encuestas es que la popularidad de la UE está bajando en picado. Según la encuesta de la Pew Research Center, las personas que tienen una visión favorable de la UE ha bajado en la gran mayoría de los 10 mayores países de la UE (excepto en Polonia). Este descenso, desde 2004 a 2016, ha sido menor en Alemania (de un 58% a un 50%) pero mayor en Francia (de un 78% a un 38%), en España (de un 80% a un 47%). Grecia es el país que tiene un porcentaje menor de opiniones favorables a la UE (un 27%).
Ahora bien, aunque raramente se recoge información por clase social, sí que se ha recogido el distinto grado de popularidad que la UE tiene según el nivel de renta familiar. Y, allí, los datos muestran que hay un gradiente, de manera que a mayor renda familiar, mayor es el apoyo a la UE. Es razonable, pues, suponer que la parte de la población que tiene una visión más desfavorable de la UE es la clase trabajadora y otros componentes de las clases populares.
Y lo que también aparece claro en varias encuestas es que una de las mayores causas de tal rechazo es la percepción que las clases populares tienen del impacto negativo que tiene, sobre su bienestar, la aplicación de las políticas propuestas por el establishment político-mediático de la UE. Esta percepción es mucho más negativa entre las clases populares (clase trabajadora y clases medias, de renda media y baja) que no entre las clases más pudientes. En realidad, el rechazo, siempre especialmente agudo entre las clases populares, es claramente mayoritario entre la gran mayoría de la población. Ahí vemos que, según la encuesta Pew, el 92% de la población en Grecia desaprueba la manera como la UE ha gestionado la crisis existente en Europa; tal porcentaje es de 68% en Italia, el 66% en Francia y el 65% en España, países donde precisamente el descenso del porcentaje de población con la opinión favorable de la UE ha sido mayor (...)
Es en este contexto descrito en la sección anterior, que debe entenderse el rechazo de las clases populares del Reino Unido, rechazo que ha ido claramente acentuándose en los barrios obreros de aquel país, y muy en especial en Inglaterra y el País de Gales. El voto de rechazo a la permanencia en la UE procede en su mayoría de las clases populares. Y ha sido un voto no solo anti-UE pero también (y sobre todo) un voto anti-establishment británico y, muy en particular, anti-establishment inglés, siendo este último el centro del establishment británico, pues concentra los mayores centros financieros y económicos del país. El establishment británico y el establishment de la UE habían movilizado todo tipo de presiones (por tierra, mar y aire) a fin de que el referéndum fuera favorable a la pertenencia. De esta manera, es un claro signo de afirmación y poder que las clases populares se opusieran y ganaran al establishment. Por otra parte, los datos mostraban que lo que ha ocurrido, iba a ocurrir. La popularidad de la UE en el Reino Unido pasó de ser un 54% (ya uno de los más bajos de la UE) en 2004 a un 44% en 2016 (según Pew). En realidad, el Reino Unido es el país donde el porcentaje de población opuesta a dar mayor poder a la UE es mayor (65%) después de Grecia (68%) Y, según otras encuestas, el sector menos entusiasta con la UE eran las clases populares, que gradualmente han ido transfiriendo su apoyo electoral del Partido Laborista al partido UKIP (el partido anti EU)"





jueves, 23 de junio de 2016

Pues se ha puesto el día precioso


Ya no son solo informes parapoliciales falsos contra Podemos para que los divulguen los medios sin rectificación posterior:

"Todos conocemos el fervor privatizador del Partido Popular, pero externalizar la guerra sucia y la persecución política a un grupo mediático multinacional supera todo lo conocido. Las implicaciones de este hecho concreto son gravísimas, y deberían ser aclaradas a la mayor brevedad por la familia Lara, así como investigadas de oficio por la Fiscalía General del Estado y objeto de comisiones de investigación parlamentaria, tanto en Barcelona como en Madrid.
¿El jefe de seguridad de Planeta trabaja para la Policía Nacional? ¿Son compatibles ambas actividades? ¿Puede un jefe de seguridad de una empresa privada investigar y bucear en la vida privada de cargos electos? ¿Es esta una actividad frecuente en España? ¿Cuál es la relación entre el primer grupo editorial y de comunicación y las fuerzas de seguridad del Estado? ¿Tiene el editor de La Razón, A3 y La Sexta otros jefes policiales en nómina? 
Estas cuestiones abren otras cuyas respuestas el público tiene derecho a conocer: ¿Qué empresas españolas tienen en plantilla a agentes y jefes policiales más o menos encubiertos? ¿Qué tipo de investigaciones paralelas les piden o les han pedido realizar las fuerzas del Estado? ¿Sirven las empresas privadas para simular, como en este caso, que no es el Gobierno quien investiga a sus enemigos? ¿Vivimos en un país vigilado por una trama pública y privada de espionaje, control y acoso de adversarios políticos dirigida por gobernantes, empresarios y mandos policiales? Si esto es así, y todo indica que lo es, ¿qué capacidad de extorsión mantienen las grandes empresas de este país y organizaciones religiosas como el Opus Dei sobre los Gobiernos electos? (...)
Los ciudadanos tenemos derecho a conocer el verdadero alcance de este caso de una forma rápida y precisa. Especialmente, por el momento político que vivimos. La impresión que dejan las cintas de Interior es que el bloque bipartidista y su brazo financiero y mediático surgido con la Constitución de 1978 ha acabado creando una inmensa maraña de intereses comunes y cruzados, que poco o nada tienen que ver con la defensa del interés general, destinada a atacar a sus rivales con medios ilícitos y a perpetuarse en el poder a cualquier precio. 
La sospecha lógica que cualquier ciudadano siente tras saber que el jefe de Seguridad de Planeta trabaja para la policía e investiga para el Gobierno de turno es que los poderes fácticos que han sostenido durante 35 años el bipartidismo imperfecto han formado un Estado visible, cuyas instituciones están visiblemente corrompidas, y se han atrevido a ir tan lejos como para crear un Estado paralelo e invisible, lleno de secretos y favores, destinados a tapar los agujeros del Estado visible.
De confirmarse esta dramática impresión, cobraría un sentido nuevo la expresión Régimen del 78, que tanto incomoda a quienes prefieren usar la palabra régimen solo para referirse al franquismo"




lunes, 20 de junio de 2016

Derivas continentales


Noam Chomsky:

"Ambos partidos han estado girando hacia la derecha durante el período neoliberal de la última generación. La principal corriente demócrata se parece mucho ahora a los que solíamos tildar de “republicanos moderados”. Mientras tanto, el Partido Republicano se ha desplazado en gran medida fuera del espectro, convirtiéndose en lo que el respetado analista político conservador Thomas Mann y Normal Ornstein llaman “una insurgencia radical” que prácticamente ha abandonado la política parlamentaria normal. Con la deriva hacia la extrema derecha, el compromiso del Partido Republicano con la riqueza y los privilegios se ha hecho tan extremado que sus políticas reales podrían no atraer votantes, por tanto, han tenido que buscar una nueva base popular movilizada en otros campos: los cristianos evangélicos que esperan la Segunda Venida, los patriotas fanáticos que temen que “ellos” están quitándonos nuestro país, los racistas recalcitrantes, la gente con quejas reales que confunde gravemente las causas de las mismas y otros como ellos que son presas fáciles de los demagogos y que pueden convertirse fácilmente en una insurgencia radical.
En los últimos años, el establishment republicano ha conseguido suprimir las voces de la base que se había movilizado. Pero eso se acabó. A finales de 2015, el establishment estaba manifestando considerable desaliento y desesperación por su incapacidad para lograrlo, ya que la base republicana y sus opciones estaban fuera de todo control.
Los contendientes republicanos electos para la próxima elección presidencial manifestaron un claro desprecio por las deliberaciones de París, negándose incluso a asistir a los actos. Los tres candidatos que lideraban las encuestas en aquel momento –Donald Trump, Ted Cruz y Ben Carson- adoptaron la posición de la base mayoritariamente evangélica: los seres humanos no tienen impacto en el calentamento global, si es que tal cosa está verdaderamente produciéndose.
Los otros candidatos se niegan a que el gobierno actúe en esa esfera. Inmediatamente después de que Obama hablara en París prometiendo que EEUU estaría a la vanguardia de la búsqueda de la actuación global, el Congreso, bajo dominio republicano, votó a favor de tumbar sus recientes normas en la Agencia de Protección Medioambiental para reducir las emisiones de carbono. Como informó la prensa, este fue “un mensaje provocador ante más de 100 líderes mundiales, en el sentido de que el presidente estadounidense no cuenta con el apoyo total de su gobierno en la política sobre el clima”, por decirlo de forma eufemista. Mientras tanto, Lamar Smith, presidente republicano del Comité para la Ciencia, el Espacio y la Tecnología del Congreso, siguió adelante con su yihad contra los científicos del gobierno que se atreven a informar sobre los hechos.
El mensaje está claro. Los ciudadanos estadounidenses se enfrentan a una responsabilidad enorme en casa.
Una historia parecida informaba en el New York Times de que “las dos terceras partes de los estadounidenses apoyan que EEUU se incorpore a un acuerdo internacional vinculante para frenar el crecimiento de las emisiones de gases invernadero”. Y, por un margen de cinco a tres, los estadounidenses consideran que el clima es más importante que la economía. Pero no importa. Pasan por encima de la opinión pública. Ese hecho, una vez más, está enviando un mensaje fuerte a los estadounidenses. Es responsabilidad suya sanar un sistema político disfuncional en el que la opinión pública es un factor marginal. La disparidad entre opinión pública y política, en este caso, tiene implicaciones muy importantes para el destino del planeta.
Desde luego que no deberíamos hacernos ilusiones sobre una “edad dorada” del pasado. Sin embargo, los hechos que acabamos de revisar constituyen cambios significativos. El debilitamiento de la democracia funcional es una de las contribuciones del ataque neoliberal contra la población mundial en la última generación. Y esto no está sucediendo sólo en EEUU; el impacto puede ser mucho peor en Europa"



miércoles, 15 de junio de 2016

Capitalismo per capita

 
"El mito tiembla. Al parecer aumentan quienes estiman un fraude el aserto de que el capitalismo posee una infinita capacidad de generar crecimiento continuo. Tanto es así, que no se necesita ser precisamente uno de esos “trasnochados” izquierdistas para venir a alertar de cosas como un “petroarmagedón”, según una entidad tan “confiable” en su sesgo ideológico como Citigroup.
Sí, según los analistas del influyente grupo, citados por el medio RT, se aprecia toda una “resbaladiza espiral de la muerte”, la cual provocará una recesión universal que ningún país logrará evadir. Sucede que la retroalimentación negativa en la economía mundial y en los mercados financieros se rige por cuatro fenómenos interrelacionados: la vigorización del dólar estadounidense, los bajos importes de las materias primas, el debilitamiento de los flujos comerciales y de capital y la reducción del desarrollo de los mercados emergentes, de acuerdo con uno de los peritos, Jonathan Stubbs.
"Parece razonable suponer que un año más de fortalecimiento del dólar y caída de los precios del petróleo probablemente continúe impulsando esta retroalimentación negativa", comentaron los expertos, para quienes contrarrestar esta situación es "muy difícil", especialmente para los gobiernos de las naciones emergentes (...)
Para el reputado columnista de La jornada Alejandro Nadal está adviniendo una fase de estancamiento que podría prolongarse varios años. Las fuerzas que conspiran para que este letargo se ahonde y explaye en el tiempo son poderosas y atañen a todos los grandes centros de dinamismo económico. Y por la variada índole, resulta la mar de improbable encontrar un remedio a la situación. Entre esas adversidades figuran el proceso deflacionario que hoy afecta a EE.UU., Europa y China –los gigantes–; la imparable expansión del sector financiero y su hegemonía planetaria, y la profunda desigualdad, que continúa intensificándose (...)
Según Nadal, el asunto es diáfano. La deflación está relacionada con el desendeudamiento y responde a una combinación de factores macroeconómicos. Importante: no se trata de un fenómeno coyuntural, como creerían algunos incautos, porque el acrecentamiento en las dos últimas décadas estuvo sostenido por el endeudamiento y episodios de rápido aumento en los precios de los activos: burbujas. El ajuste que sigue cuando estas revientan “conduce al desapalancamiento y frena el crecimiento. Por eso en los centros de dinamismo económico mundial la deuda del sector privado” representa “un factor fundamental para entender el mediocre ritmo de crecimiento económico. Hoy el endeudamiento del sector privado (familias y empresas) en China y EE.UU. alcanza 207 y 198 por ciento del PIB, respectivamente” (...)
La desigualdad social –tercer punto– deviene enorme: nada menos que las 62 personas más ricas del orbe poseen exactamente lo mismo que la mitad más pobre de la población, según la organización Oxfam International, que entre las causas del estado de cosas relaciona el ensanchamiento de la concentración de fortunas, impuestos totalmente insuficientes a los grandes capitales, así como la imparable transferencia de beneficios a paraísos fiscales"






sábado, 11 de junio de 2016

Cuando la socialdemocracia la abanderan las hordas comunistas


Vicenç Navarro:
 
"Ni que decir tiene que en el nuevo periodo democrático se hicieron muchos cambios, y muy en especial durante los gobiernos del PSOE que, siguiendo la tradición socialdemócrata en Europa, expandieron los servicios públicos del Estado del Bienestar (tales como el establecimiento del Sistema Nacional de Salud), muy poco desarrollados en este país. Mucho se hizo, pero mucho quedaba por hacer. Y lo que no se hizo se debió, en parte, a la aceptación e integración del PSOE en el aparato del Estado, convirtiéndose en el mayor pilar, después del PP, de aquel Estado, un Estado pobre (los ingresos al Estado español son de los más bajos de la UE-15), con escasa conciencia social (el gasto público social como porcentaje del PIB, que incluye el gasto público en sanidad, educación, servicios sociales, vivienda social, escuelas de infancia o servicios domiciliarios, entre otros, es también de los más bajos de la UE-15), muy poco redistributivo (el impacto de las transferencias públicas en el porcentaje de la población en riesgo de pobreza es de los menos eficaces y menos redistributivos en la UE-15) y uninacional (es decir, que niega su plurinacionalidad). Estas grandes deficiencias se acentuaron durante la Gran Recesión (2007-2015) bajo el mandato del gobierno del PSOE y más tarde del gobierno del PP (y bajo el mandato de CiU primero y de Convergència después en Catalunya), los cuales llevaron a cabo políticas sumamente impopulares que pertenecían a la sensibilidad neoliberal (...)
Lo que se necesita es mucho más que una coalición electoral o, como algunos han dicho, mucho más que “un casamiento de conveniencia”. La oposición al cambio va a ser enorme. La derecha (que en España se define como el centro) es la heredera de los que ganaron la Guerra Civil, y se les nota. Su cultura democrática es escasísima, como su práctica diaria atestigua. Véase la cobertura mediática de las elecciones por parte de El País, donde, sistemáticamente, manipulan e insultan a la coalición Unidos Podemos, y sobre todo a su candidato, Pablo Iglesias, presentado como el enemigo (no adversario, sino enemigo) nº 1 de España. Intentan atemorizar a la población, definiendo el programa electoral de tal coalición como extremista, homologando además la victoria de tal coalición con la desunión de España. Es difícil alcanzar niveles más extremos de mala leche.
Estas acusaciones realizadas por El País y por los mayores rotativos del Estado ocultan que las políticas que han apoyado tales rotativos han causado a las clases populares un dolor sin precedentes en el periodo democrático. Sus políticas supuestamente “moderadas” y “realistas” han puesto a 13,5 millones de españoles en riesgo de pobreza y exclusión social, tres millones más que cuando se inició la crisis, siendo el crecimiento de tal situación el mayor de la UE-15 (el grupo de países de semejante nivel de desarrollo al de España). Ello significa que 1 de cada 3 niños y 1 de cada 4 jóvenes están en esta situación. Y así un largo etcétera.
Y mientras, acusan al programa económico de Podemos (que intenta parar este desastre) de “extremista” y “utópico”, aun cuando atestiguo, como uno de los economistas que definieron el marco en el cual se desarrolló el programa de Unidos Podemos, que es un programa de claro corte socialdemócrata (cuando los partidos socialdemócratas eran socialdemócratas). En realidad, habiendo asesorado a todos los gobiernos socialistas durante el periodo democrático, me alejé de tales gobiernos al distanciarse estos, en su respuesta a la crisis, de tal tradición"




miércoles, 8 de junio de 2016

Lejanías tan cercanas


Rafael Poch (La Vanguardia):

"Fue el 12 de septiembre del año pasado. Recién derrotada Grecia, que acababa de tragarse, en julio, algo mucho peor que lo que su gallardo referéndum había rechazado con el 62% de los votos. Y lo dijo en París el ex ministro griego Yanis Varoufakis, en la Fiesta de l´Humanite: “Grecia es un laboratorio de la austeridad donde el memorándum se ha puesto a prueba antes de ser exportado. Todo lo que se ha experimentado con Grecia tiene en realidad a Francia en el punto de mira. La estrategia del gobierno alemán es alcanzar el dominio supremo sobre el presupuesto francés”, dijo.
El contenido de la reforma laboral francesa es trabajar más, cobrar menos, precarizar, dar más poder a las empresas y menos a los sindicatos. La indignación se dirige contra el gobierno francés, pero en realidad, Hollande y Valls, no hacen más que aplicar la lógica del europeísmo; la loca lógica de los tratados europeos, de la llamada “estrategia de Lisboa” y del euro (...)
“La reforma del derecho laboral deseada e impuesta por el gobierno de Valls es lo mínimo que hay que hacer”, dice ahora Jean-Claude Juncker. Así lo impone el derecho ilegítimo de los tratados europeos, cuyo mandato ha sido tres veces rechazado en las urnas; en Francia y Holanda en 2005, y en Grecia en julio de 2015"





El filósofo Jorge Riechman:

"Y es que en 2014, por vez primera en la historia de la era industrial (salvo shocks petrolíferos), menguó la disponibilidad de energía por persona. Y en 2015, por primera vez, la temperatura promedio de la superficie de la Tierra superó un grado centígrado de aumento con respecto a la época preindustrial. Como señala Juan Carlos Barba, hemos chocado ya contra el iceberg, pero aún no nos damos por enterados…
Hoy ya hemos alcanzado the limits to growth, los límites del crecimiento sobre los que alertaba el primer informe al Club de Roma en 1972; sabemos que un ulterior crecimiento basado en el consumo de mayor cantidad de recursos naturales y mayor ocupación de espacio ambiental alejará todavía más a nuestras sociedades de una economía sustentable; y es obvio que, al sobrepasar los límites, estamos bloqueando aceleradamente opciones que podríamos necesitar en el futuro. La época en que las sociedades humanas y sus economías eran relativamente pequeñas con respecto a la biosfera, y tenían sobre ésta relativamente poco impacto, pertenece irrevocablemente al pasado. Parece que no acabamos de hacernos cargos de la dureza de las rupturas y discontinuidades históricas que tenemos por delante, vinculadas con la escasez de energía y materiales, el deterioro de las condiciones climáticas y ecológicas y el aumento de la conflictividad social y geopolítica –al borde del abismo. La fantasía básica de nuestra época es que el crecimiento exponencial de las tecnologías digitales sobrecompensará el descenso energético y los demás límites biofísicos… Y es pura fantasía –pese a que el orden existente se apoya en ella.
"Muchos son los problemas, una la solución: economía mapuche de subsistencia" (reza uno de los ARTEFACTOS del poeta chileno Nicanor Parra). Hoy cabe sospechar que, de forma sustentable, podríamos estabilizar economías de subsistencia modernizadas, con energías renovables y tecnologías intermedias…pero no esas economías industriales hipertecnológicas cada vez más automatizadas que espera el sentido común dominante. La cuestión no estriba en ser optimistas o pesimistas: se trata, antes que nada, de analizar la realidad sin hacernos trampas en el solitario. La cultura dominante se ha situado –y nos ha situado a todas y a todos- fuera de la realidad. Basta con reflexionar un rato sobre clima y energía para darse cuenta de ello… Nuestras sociedades desiguales, petrodependientes y biocidas no deberían reprimir esta reflexión, a comienzos del Siglo de la Gran Prueba"
 
 
 
 

sábado, 4 de junio de 2016

En ello



El Banco de España prosigue en la vieja tradición de Fernández Ordóñez y se inmiscuye donde no le compete: en propulsar reformas del mercado laboral en contra de los trabajadores. 
Lo de garantizar el crédito a familias y empresas para levantar la economía se deja en manos de competentes vírgenes, mientras que ha sido el gasto público deficitario el que ha tirado del carro. Hasta hemos bajado de los cuatro millones de parados en un periodo sin gobierno al que amenazan todos los presagios y sortilegios más negros de la OCDE por ello.

Algo que se termina con los nuevos recortes europeos que se nos vienen encima para reducir ese déficit, y de paso seguir aumentando alarmantemente la deuda pública para mayor gloria de los cobradores de intereses.

El PSOE sigue hundiéndose en su propia ambigüedad: ¿con quién tiene intención de pactar tras el 26-J, con el bloque de derechas o con Unidos Podemos? Juntos van a rozar la mayoría absoluta bastante más que PP-C´s. Pero todos los signos cupulares apuntan a gran coalición, o a convertirse en el auténtico obstáculo para formar gobierno de cambio. 
Antes de empezar, y ya se niegan a pactar con la confluencia para arrebatarle la mayoría al PP en el Senado, uno de los grandes obstáculos o dogales que afrontará el gobierno de la que se anuncia una legislatura corta e inestable, atenazada por la crisis económica y las exigencias de Bruselas.

Rajoy ya ha firmado con plena desfachatez la carta de sumisión y recortes mientras promete más bajadas de impuestos.
¿Y qué gobierno en el que participara el PSOE se atrevería a plantarle cara a Bruselas? 
¿No tendrá que esperar a su momento mayoritario la confluencia social, mientras se fortalece como oposición a los partidos del régimen del 78?
Esperemos que no se olviden tan pronto de la auditación de la deuda, o de la necesidad de renacionalizar sectores estratégicos: pero siempre necesitarán un amplio y militante respaldo social hoy demasiado latente y paralizado, en lugar de hallarse ya en la calle apoyando las revueltas sociales francesas, junto con griegos portugueses e italianos.
Señor Varoufakis: ¿el fruto social está aún muy verde?
Estamos en ello.



Despertares

 
"Idéntico determinismo rige las relaciones sociales y la desigualdad galopante, que no es fruto del destino sino de un plan de diseño que el viejo Noam Chomsky ha descrito en un documental titulado Réquiem por el sueño americano que revuelve las conciencias y las tripas.
El de Chomsky es un decálogo que explica por qué un 1% acumula la misma riqueza que el 50% de la población mundial y cómo la democracia se ha convertido en un ficción desde que a partir de los años 60 del siglo pasado la industria cedió el poder a los bancos y a las grandes multinacionales, elevados a la categoría de amos de una Humanidad dividida entre quienes dan las órdenes y quienes las obedecen.
Lo que vemos ahora al otro lado de la ventana no dejan de ser las mismas sombras que contemplaba aquel grupo de hombres encadenados en la caverna imaginada por Platón, proyectadas por las grandes corporaciones que integran la plutocracia que nos gobierna. El sistema que describe Chomsky se ha cincelado para permitir que el poder queden en manos de unos pocos y se ha ido perfeccionando para impedir que la tortilla se dé la vuelta.
La única democracia vigente es la de los negocios. Para hacerlo posible, hubo que reducir la participación y despolitizar hasta el sometimiento. La economía fue objeto de un rediseño: la especulación suplantó a la producción y ésta se deslocalizó y creó la auténtica competencia que hoy rige, que no es entre las empresas sino entre los trabajadores, obreros occidentales contra chinos, de manera que la explotación de unos atenace a los otros. Simultáneamente, se alteró la fiscalidad para que los ricos dejaran de pagar y el sostenimiento de los países recayera sobre las espaldas del grueso de la población.
El capitalismo clásico saltó por los aires y la economía de mercado empezó a aplicarse sólo a los pobres. Para los ricos se reservó una suerte de Estado niñera, un red de seguridad para bancos y corporaciones que dejaron de temer a las quiebras porque, llegado el caso (como ha ocurrido) los contribuyentes saldrían al rescate. ¿Cómo conseguir la aceptación de ese estado de cosas? En primer lugar, explica Chomsky, destruyendo la solidaridad y atacando los pilares del Estado del Bienestar, desde la educación pública a la Seguridad Social. Si la máxima imperante es “no te preocupes por los demás”, no tiene sentido pagar pensiones a la viudas o matrículas universitarias. Un licenciado que arrastra la deuda de sus estudios se integrará con más facilidad en el sistema.
En segundo lugar, facilitando a la población una droga similar al soma de Un mundo feliz. La publicidad fabrica los deseos y por ende consumidores perfectamente desinformados que actúan de manera irracional. Igual que votan. La televisión e Internet provocan que las personas dejen de ser protagonistas de sus vidas para asumir el papel de meros espectadores. Y en tercer lugar, arrasando las relaciones laborales con una destrucción sistemática del movimiento sindical, la única barrera frente a la “tiranía corporativa”.
Concentrada la riqueza, concentrado el poder. Las empresas acumulan más derechos y libertades que las personas -condición ésta que se niega a los inmigrantes- y pueden manipular las elecciones e imponer a sus candidatos, simples marionetas en manos de un lobbismo cada vez más refinado. Los supuestos reguladores aplican las normas que les dictan los regulados y, llegados al extremo, los causantes de las crisis son los elegidos para llevar la economía de nuevo a la casilla de salida.
Para salir de la pesadilla en la que se ha convertido el sueño americano y el nuestro, que en eso de los sueños sí que hay una relativa igualdad, Chomsky recomienda el activismo y la organización para la reconquista de los derechos, la suma constante de muchas pequeñas acciones. Tampoco es que derroche optimismo. Le faltó quizás recordar la cita de Paul Valery: “La mejor forma de hacer tus sueños realidad es despertarse”."



miércoles, 1 de junio de 2016

Contra la falacia naturalista financiera


El Nobel Joseph Stiglitz:

"La rama de la teoría económica inspirada en los mercados competitivos --que lo explica todo a través de factores de oferta y demanda-- no es un buen marco de referencia. En nuestra sociedad, hay mucha explotación, de diversos tipos –racial, de género, del poder monopolístico, en forma explotación de los trabajadores, los problemas de la gobernanza corporativa... Esto pone de relieve todos los fracasos del mercado. Una estadística que ilustra este hecho es que la productividad laboral ha seguido creciendo de forma bastante continua, pero hasta 1973 los sueldos y la productividad se movían en paralelo. Esto es lo que cabría esperar. Sin embargo, desde mediados de los años setenta la productividad sigue creciendo al mismo ritmo, pero los salarios se han estancado. ¿Por qué?
¿Cuál es su respuesta?
El poder de los monopolios aumenta los precios y por tanto baja los sueldos reales, y el eliminar la negociación colectiva los reduce aún más, lo que asfixia a los trabajadores. Así es cómo se debilita a los sindicatos. Dirigimos la globalización para que los trabajadores compitan con los trabajadores en China. Hay un sinfín de maneras en las que las reglas de juego han cambiado en perjuicio de los trabajadores, y el rentismo es uno de esos componentes.
¿La “financiarización” es otro?
El sector financiero ha crecido de un 2,5% a un 8% del PIB, y no hay ninguna prueba de que esto haya mejorado el rendimiento de la economía. Estos tipos son los maestros de la extracción de rentas, y han perfeccionado sus habilidades para quitar el dinero a la gente sin contribuir al progreso social. Crean riqueza arriba, pero también crean miseria abajo.
¿Cómo lo hacen?
Mediante préstamos abusivos, discriminando a las minorías, con las prácticas abusivas de las tarjetas de crédito, la usura… Cambian las leyes en su propio beneficio. En Estados Unidos, si pides un crédito de estudiante, no puedes cancelar la deuda aún estando en bancarrota casi en ningún caso. ¿Quién sería capaz de diseñar una estructura legal así? Los bancos. Eso es oprimir a los de abajo, y el dinero está yendo de abajo arriba. Además, han cometido innumerables fraudes. No terminaría nunca con la letanía de las cosas que han hecho. Jugaron un papel crucial al cambiar el marco económico entero para impulsar el cortoplacismo y la extracción de rentas rápidas en vez de invertir en la gente.
Usted ha analizado el modo en que funciona el sistema fiscal contra la reducción de la desigualdad. ¿Qué propone para combatir la evasión?
Los paraísos fiscales no son un acto de la naturaleza. De hecho, los crea el Congreso. Hemos creado un marco legal para que los ricos y las empresas, dentro de la ley, no paguen impuestos. Pero esto se puede cambiar. Se podría decidir que a aquellos que tienen el dinero en un territorio que huele mal se les impongan unos impuestos disuasorios. Por ejemplo, puedes decirle a cada americano que tiene que declarar toda su riqueza a nivel global, también la que tenga en las Islas Caimán. Ya que estas no están sujetas a los principios de transparencia, vais a pagar un sobreimpuesto del 80%. Así acabaríamos con los paraísos fiscales en una noche
Algunos aducen que si en un país como España se subieran los impuestos esto crearía una huída de capitales, porque siempre va a haber un sitio al que los ricos puedan llevar su dinero para no declararlo. Usted está diciendo que eso solo pasa porque permitimos que pase.
Exactamente. Si Europa se uniese y actuase unida en esto, podría resolverlo fácilmente. La mayoría de países europeos tienen un sistema de impuestos basado en la residencia, y si eres residente en las Islas Caimán no tienes que pagar impuestos en España. Esto se podría cambiar diciendo “si tienes un negocio en España, pagas tus impuestos ahí. Y si no quieres hacer negocios en España, puedes irte del país”.