sábado, 11 de junio de 2016

Cuando la socialdemocracia la abanderan las hordas comunistas


Vicenç Navarro:
 
"Ni que decir tiene que en el nuevo periodo democrático se hicieron muchos cambios, y muy en especial durante los gobiernos del PSOE que, siguiendo la tradición socialdemócrata en Europa, expandieron los servicios públicos del Estado del Bienestar (tales como el establecimiento del Sistema Nacional de Salud), muy poco desarrollados en este país. Mucho se hizo, pero mucho quedaba por hacer. Y lo que no se hizo se debió, en parte, a la aceptación e integración del PSOE en el aparato del Estado, convirtiéndose en el mayor pilar, después del PP, de aquel Estado, un Estado pobre (los ingresos al Estado español son de los más bajos de la UE-15), con escasa conciencia social (el gasto público social como porcentaje del PIB, que incluye el gasto público en sanidad, educación, servicios sociales, vivienda social, escuelas de infancia o servicios domiciliarios, entre otros, es también de los más bajos de la UE-15), muy poco redistributivo (el impacto de las transferencias públicas en el porcentaje de la población en riesgo de pobreza es de los menos eficaces y menos redistributivos en la UE-15) y uninacional (es decir, que niega su plurinacionalidad). Estas grandes deficiencias se acentuaron durante la Gran Recesión (2007-2015) bajo el mandato del gobierno del PSOE y más tarde del gobierno del PP (y bajo el mandato de CiU primero y de Convergència después en Catalunya), los cuales llevaron a cabo políticas sumamente impopulares que pertenecían a la sensibilidad neoliberal (...)
Lo que se necesita es mucho más que una coalición electoral o, como algunos han dicho, mucho más que “un casamiento de conveniencia”. La oposición al cambio va a ser enorme. La derecha (que en España se define como el centro) es la heredera de los que ganaron la Guerra Civil, y se les nota. Su cultura democrática es escasísima, como su práctica diaria atestigua. Véase la cobertura mediática de las elecciones por parte de El País, donde, sistemáticamente, manipulan e insultan a la coalición Unidos Podemos, y sobre todo a su candidato, Pablo Iglesias, presentado como el enemigo (no adversario, sino enemigo) nº 1 de España. Intentan atemorizar a la población, definiendo el programa electoral de tal coalición como extremista, homologando además la victoria de tal coalición con la desunión de España. Es difícil alcanzar niveles más extremos de mala leche.
Estas acusaciones realizadas por El País y por los mayores rotativos del Estado ocultan que las políticas que han apoyado tales rotativos han causado a las clases populares un dolor sin precedentes en el periodo democrático. Sus políticas supuestamente “moderadas” y “realistas” han puesto a 13,5 millones de españoles en riesgo de pobreza y exclusión social, tres millones más que cuando se inició la crisis, siendo el crecimiento de tal situación el mayor de la UE-15 (el grupo de países de semejante nivel de desarrollo al de España). Ello significa que 1 de cada 3 niños y 1 de cada 4 jóvenes están en esta situación. Y así un largo etcétera.
Y mientras, acusan al programa económico de Podemos (que intenta parar este desastre) de “extremista” y “utópico”, aun cuando atestiguo, como uno de los economistas que definieron el marco en el cual se desarrolló el programa de Unidos Podemos, que es un programa de claro corte socialdemócrata (cuando los partidos socialdemócratas eran socialdemócratas). En realidad, habiendo asesorado a todos los gobiernos socialistas durante el periodo democrático, me alejé de tales gobiernos al distanciarse estos, en su respuesta a la crisis, de tal tradición"




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