martes, 17 de octubre de 2017

El peligro nuclear del sistema doctrinal

 
Noam Chomsky:
 
 

"En el sistema doctrinal, Irán es una amenaza dual: es el principal partidario del terrorismo y sus programas nucleares plantean una amenaza existencial a Israel, posiblemente al mundo entero. Es tan peligroso que Obama tuvo que instalar un sistema avanzado de defensa aérea cerca de la frontera rusa para proteger a Europa de las armas nucleares iraníes —que no existen, y que, en cualquier caso, los líderes iraníes utilizarían sólo si poseyesen un deseo de ser incinerados al instante a cambio—.
Ese es el sistema doctrinal. En el mundo real, el apoyo iraní al terrorismo se traduce en el apoyo a Hezbolá, cuyo principal crimen es que es el único elemento disuasorio para otra invasión israelí destructiva del Líbano, y para Hamás, que ganó unas elecciones libres en la Franja de Gaza, un crimen que instantáneamente provocó duras sanciones y llevó al gobierno estadounidense a preparar un golpe militar. Es cierto que ambas organizaciones pueden ser acusadas de actos terroristas, aunque nunca cerca de la cantidad de terrorismo que proviene de la participación de Arabia Saudita en la formación y acciones de las redes yihadistas.
En cuanto a los programas de armas nucleares de Irán, la inteligencia estadounidense ha confirmado lo que cualquiera puede fácilmente averiguar por sí mismo: si existen, forman parte de la estrategia disuasoria de Irán. También hay que tener en cuenta el hecho inconfundible de que cualquier preocupación por las armas de destrucción masiva iraníes podría ser aliviada escuchando y dando relevancia al llamado de Irán a establecer una zona libre de armas de destrucción masiva en el Medio Oriente. Esta zona está fuertemente respaldada por los Estados árabes y la mayor parte del resto del mundo y está bloqueada, principalmente, por los Estados Unidos, que desea proteger las capacidades de las armas de destrucción masiva de Israel.
Dado que el sistema doctrinal se desmorona al inspeccionarlo, nos queda la tarea de encontrar las verdaderas razones de la animosidad estadounidense hacia Irán. Las posibilidades son fácilmente interpretables. Estados Unidos e Israel no pueden tolerar una fuerza independiente en una región que ellos toman como suya por derecho. Un Irán con un elemento de disuasión nuclear es inaceptable para los estados canallas que quieren arrasar lo que les apetezca en todo Oriente Medio.(...)
Corea ha sido un problema sustancial desde el final de la II Guerra Mundial, cuando las esperanzas de los coreanos para la unificación de la península fueron bloqueadas por la intervención de las grandes potencias, donde los Estados Unidos tienen la principal responsabilidad.
La dictadura norcoreana bien podría ganar el premio por la brutalidad y la represión, pero está buscando, en cierta medida, llevar a cabo el desarrollo económico, a pesar de la carga abrumadora que tiene su enorme sistema militar. Ese sistema incluye, por supuesto, un creciente arsenal de armas nucleares y misiles, que representan una amenaza para la región y, a largo plazo, para los países de más allá, pero su función es de disuasión, algo que es poco probable que el régimen norcoreano abandone mientras siga bajo amenaza de destrucción.
Hoy, se nos enseña que el gran desafío que enfrenta el mundo es saber cómo obligar a Corea del Norte a congelar estos programas nucleares y de misiles. Tal vez deberíamos recurrir a más sanciones, ciberguerra, intimidación; al despliegue del sistema antimisiles de la Defensa de Área de Alta Altitud Terminal (THAAD), que China considera una grave amenaza para sus propios intereses; tal vez incluso atacar directamente a Corea del Norte —que, se entiende, provocaría represalias por parte de artillería masiva, devastando Seúl y gran parte de Corea del Sur incluso sin el uso de armas nucleares—.

Pero hay otra opción, que parece ignorada: simplemente podríamos aceptar la oferta de Corea del Norte de hacer lo que estamos exigiendo. China y Corea del Norte ya han propuesto que Corea del Norte congele sus programas nucleares y de misiles. La propuesta, sin embargo, fue rechazada de inmediato por Washington, tal como lo había sido dos años antes, porque incluye un quid pro quo: hace un llamamiento a los Estados Unidos para que detenga sus amenazantes ejercicios militares en las fronteras de Corea del Norte, incluyendo simulacros de bombardeos de B-52.
La propuesta chino-norcoreana no es nada irracional. Los norcoreanos recuerdan bien que su país fue aplastado literalmente por los bombardeos estadounidenses, y muchos pueden recordar cómo las fuerzas estadounidenses bombardearon grandes presas cuando ya no quedaban otros blancos. Había informes optimistas en publicaciones militares americanas sobre el emocionante espectáculo de una enorme inundación de agua que aniquilaba los cultivos de arroz de los que depende "el asiático" para sobrevivir. Son muy dignos de leer, una parte útil de la memoria histórica.
El ofrecimiento de congelar los programas nucleares y de misiles de Corea del Norte a cambio de poner fin a acciones altamente provocativas en la frontera de Corea del Norte podría ser la base de negociaciones más profundas que podrían reducir radicalmente la amenaza nuclear e incluso poner fin a la crisis de Corea del Norte. Contrariamente a muchos comentarios encendidos, hay buenas razones para pensar que tales negociaciones podrían tener éxito. Sin embargo, aunque los programas de Corea del Norte se describen constantemente como la mayor amenaza que enfrentamos, la propuesta entre China y Corea del Norte es inaceptable para Washington y es rechazada por los comentaristas estadounidenses con una unanimidad impresionante. Esta es otra entrada en el registro vergonzoso y deprimente de la preferencia, casi por acto reflejo, por la fuerza cuando las opciones pacíficas pueden estar disponibles.
Las elecciones de Corea del Sur de 2017 pueden ofrecer un rayo de esperanza. El recién elegido presidente Moon Jae-in parece dispuesto a revertir las duras políticas de confrontación de su predecesor. Ha pedido explorar las opciones diplomáticas y dar pasos hacia la reconciliación, lo que sin duda es una mejora en comparación con los gestos amenazantes, que podrían llevar a un verdadero desastre"
 
 
 
 
 
 

miércoles, 27 de septiembre de 2017

La clase media


Daniel Bernabé:

"La clase media es una ficción pensada para el control social, un relato escrito por dedos de manicura esmerada.
La clase media fue la metáfora que, como cabeza de playa, ganó la guerra de conquista cultural ante un proletariado ausente de sí mismo.
La clase media es una mediocridad pagada a crédito.
La clase media es una fantasía de horizonte, un viaje a ninguna parte.
La clase media es como el gato de Schrödinger, su existencia depende únicamente del punto de vista del observador.
La clase media es un chaqué de alquiler para una boda destinada al divorcio entre las aspiraciones capitalistas y el decadente ahora.
La clase media es firme defensora de los derechos humanos siempre dentro de los límites de su sala de estar.
La clase media es el pilar de la democracia espectacular, un asentimiento ruin ante el poder del director de la representación.
La clase media es siempre una tragicomedia.
La clase media es simbiótica a la mentira de la excelencia, el emprendimiento y la formación continua.
La clase media niega al resto de clases sociales, un constructo liquidador por agregación.
La clase media es un prestidigitador social que hace desaparecer el conflicto en su chistera transformándolo en vasallaje amable.
La clase media es un joker sonriente con una ortodoncia mediocre.
La clase media, como propuesta, tiende siempre hacia el aburrimiento y el hastío, es la zombificación de la vida total.
La clase media es Paquito el Chocolatero pasado por el tamiz de un coreógrafo de Telecinco en los 90.
La clase media entiende la aventura como la variación del índice bursátil, al amor como inversión y la amistad como entente societario.
La clase media no folla, amplía capital en su pyme familiar.
La clase media entiende la vida como una sucesión de acontecimientos comerciales, trasunto de antiguas celebraciones religiosas.
La clase media es una imitación en plástico barato de la burguesía.
La clase media heredó el complejo de la burguesía frente a la nobleza. Lo somatiza con muebles rústicos y fotos de pared en un asador.
La clase media ahuyenta el peligro en complicadas ceremonias rituales llamadas seguros multirriesgo.
La clase media pasa del útero materno al monovolumen sin solución de continuidad.
La clase media ha desarrollado una capacidad de percibir las radiaciones de los tonos pastel sin parangón en el mundo animal.
La clase media encuentra belleza en una serigrafía barata impresionista que cuelga encima de la taza del váter.
La clase media es, ante todo, un permanente intercambiable. El éxito por la asimilación molecular con el vecino.
La clase media sabe que la realidad empieza allí donde termina el campo de golf.
La clase media vive presa en su urbanización residencial. Un confinamiento con altas vallas, cámaras de seguridad y rie(s)go automatizado.
La clase media es el metro de platino iridiado con el que medir los valores dominantes de un mundo en descomposición.
La clase media fagocita modas y tendencias al carecer de una identidad propia. Una persecución inútil de cualidades asociadas.
La clase media se escinde entre la imagen de quien cree ser y el reflejo que les devuelve el escaso rendimiento de sus productos bancarios.
La clase media es antes ahorradora que ciudadana.
La clase media cree entender el mundo financiero de la misma forma que los sabios medievales la cosmología.
La clase media española vivió su máximo esplendor en el momento de máxima especulación. Toda una declaración de principios formales.
La clase media sustituyó el confesionario por el despacho del director de sucursal bancaria.
La clase media desarrolla todas sus parafilias sexuales en torno al fetichismo del dinero.
La clase media quiere ser propietaria por encima de cualquier consideración. Cuando ni siquiera posee la llave de su existencia.
La clase media brilla con especial particularidad en los suelos pulidos de los centros comerciales, ungida por la luz fluorescente.
La clase media toma su vestuario de la caza, la hípica y el reaganismo textil. Un conjunto desafortunado de inmundicias estéticas.
La clase media mide la calidad del calzado por lo efectivo que resulta a la hora de pisar seres humanos en su carrera profesional.
La clase media es la previsible sonrisa del hombre del tiempo mientras que el huracán arrasa calles en el croma.
La clase media entiende de manera supersticiosa cualquier cambio como la amenaza que le desposee de sus conquistas.
La clase media, ante cualquier crisis, reacciona histérica buscando culpables ajenos a la estructura que les sostiene.
La clase media, ante el cambio inevitable, se posiciona como un perro guardián que ha perdido su territorio y la comida.
La clase media cree aspirar a ocupar el lugar de sus superiores pero solo busca nuevos amos más eficaces.
La clase media manifiesta su cansancio ante sí misma mi(s)tificando la experiencia vacacional como “unos días inolvidables”.
La clase media configura el imperialismo mediante el turismo.
La clase media busca “escapaditas” de fin de semana como el niño enrabietado que finge huir de sus padres sin perderlos de vista.
La clase media moriría de inanición sentimental ante el fin súbito de la ficción televisiva.
La clase media es la resaca que nos dejó el self made man.
La clase media ama los parques temáticos ya que la diferencia entre lo verdadero y lo falso le parece un capricho excéntrico.
La clase media entiende la felicidad como un nuevo sistema para agilizar los trámites burocráticos.
La clase media busca “experiencias enriquecedoras” porque padece de un trastorno severo de objetivos propios.
La clase media ha sustituido la biblia por el libro de autoayuda. La nueva religión de la eficiencia.
La clase media como gif animado: una repetición enfermiza de un momento aislado sin contexto aparente.
La clase media observa la cultura como una tiranía interrogativa sustituible por la comodidad del entretenimiento.
La clase media observa la ideología como una tiranía interrogativa sustituible por la ideología totalitaria de la no ideología.
La clase media odia Trayecto en noche cerrada.
La clase media prefiere la asepsia de la pornografía antes que el olor del sexo.
La clase media se cobija en la ironía permanente ante la ausencia de capacidad crítica.
La clase media detesta la líneas que surgen de la relación con la producción, pero es incapaz de vivir sin ellas.
La clase media intuye las amañadas reglas sociales pero niega su existencia como el marido infiel sorprendido con la amante.
La clase media está montada en el ascensor social pero como ascensorista de uniforme ridículo que mira las plantas a través de las puertas.
La clase media es el helecho de plástico en la oficina del máximo accionista.
La clase media es el ácaro que agradece vivir de la piel muerta que cae del macilento rostro de un banquero.
La clase media accede al orgasmo mediante la designación como mando intermedio o asesor de confianza.
La clase media siempre ficha dos veces por si la primera no ha quedado registrada.
La clase media es una carretera de planta circular en permanente atasco.
La clase media busca la salvación mediante los alimentos ricos en fibras y bajos en colesterol.
La clase media son las rebajas del capitalismo post-industrial
La clase media se define, sobre todo, por lo mezquino de sus sueños: aspiraciones individualistas entre cupones de descuento.
La clase media sustituyó la caridad por la solidaridad mediante métodos telemáticos.
La clase media domina el virtuosismo del escapista siempre que se habla de inicios biográficos.
La clase media mantiene una relación con el mando a distancia del televisor claramente fálica.
La clase media se refugia en la enología como el alemán del 39 en la obediencia debida.
La clase media está convencida de poder categorizar el mundo en los huecos del armarito de las especias.
La clase media piensa que el placer es tan solo la ausencia de dolor.
La clase media entiende como paraíso estético el diseño impersonal de los aeropuertos.
La clase media tiende a la mitomanía como un Dorian Gray mediante renting.
La clase media española utiliza el anglicismo con la esperanza de reconocimiento como buen salvaje aplicado.
La clase media mide el nivel de desarrollo de una sociedad por la profesionalidad y pulcritud personal de los limpiacristales del semáforo.
La clase media adora los posters inspiracionales y los discursos épicos del entrenador antes de un partido crucial.
La clase media mantiene la misma relación con la tecnología que sus abuelas con San Pancracio.
La clase media entiende la elegancia como un blasón nobiliario que se puede adquirir en unos grandes almacenes.
La clase media entiende la música como el hilo musical que no molesta para hacer “cosas”.
La clase media entiende la literatura como un proceso de acumulación de libros gruesos cuyo único fin es llegar a la última página.
La clase media entiende el cine como una forma óptima de presumir delante de su vecino de la alta definición del televisor.
La clase media entiende la pintura como un objeto rectangular inservible que se revaloriza con el tiempo.
La clase media entiende la escultura como el complemento perfecto para la rotonda o el jardín.
La clase media entiende el humor como el escarnio del inmediatamente inferior a él.
La clase media es capaz de probar el veneno si en la sección de Gente y Estilo de su semanal preferido lo recomiendan.
La clase media entiende la gastronomía como una forma óptima para presumir delante de sus amistades de una sensibilidad excelsa.
La clase media se desarrolla en el lugar común como las bacterias en una herida purulenta.
La clase media fagocita cualquier elemento asumido por el sistema rechazando con hostilidad la versión real del mismo.
La clase media solo admite la pasión en la música ligera o como texto publicitario.
La clase media ha sustituido el catecismo por la publicidad.
La clase media entiende el catolicismo como un branding personal algo esotérico.
La clase media siempre está donde tiene que estar, siempre habla lo debido y calla lo necesario.
La clase media se sentiría más cómoda si en las citas el otro llevara una etiqueta con el precio tatuada en la frente.
La clase media practica un tipo de higiene social refinada que consiste en calcular el poder adquisitivo del desconocido en cuestión de segundos.
La clase media entiende el concepto de responsabilidad como las directrices básicas para mantener un orden inalterable.
La clase media se sabe hija de su tiempo, hasta el punto de creer que el pasado es algo totalmente desconectado del presente.
La clase media ha reducido los Mandamientos cristianos a un código binario de conveniencia individual.
La clase media abjura del comunismo como el primate desdentado y famélico ante el fuego.
La clase media es capaz de crear virtualidades visuales sin ningún tipo de ayuda técnica.
La clase media se fascina con las biografías porque entiende la historia como la sucesión de decisiones de los “grandes hombres”.
La clase media es el ansiolítico más poderoso jamás creado por la mente perturbada del mercado.
La clase media aspira al turismo espacial en un futuro inmediato.
La clase media forma colas disciplinadas incluso en el caso de que no sepa ni a qué conducen.
La clase media agota la felicidad en el momento que el dependiente le entrega el producto adquirido.
La clase media observa la pobreza el tiempo suficiente para poder compadecerse de ella delante de sus amistades.
La clase media afirma que todo el mundo es clase media, pero ellos son más clase media que nadie.
La clase media media entre la lucha de clases.
La clase media no se merece una crisis, se merece un apocalipsis"
 
 
 

sábado, 29 de julio de 2017

Carmen carmini


A mis amigas artesanas y amigos vendedores ambulantes de la Plaza de las Flores gaditana, y alrededores, a su lucha contra la indiferencia del Ayuntamiento de Podemos y el constante abuso policial. Si lo hubiera sabido el primer día, cuando saludé a JC Monedero en la plaza San Francisco, quien fue muy amable, le hubiera dado el recadito para su amigo Kichi  (con quien por cierto me confundieron varias veces de noche, gafas y pelo rizado. Lo siento: el desnudo a las cuatro de la madrugada en la playa no era el alcalde)
(Y por supuesto, al insigne poeta callejero y del Cambalache, Calita de la Plata, con quien recitaba a Miguel Hernández desde nuestra nube borracha y fumada)

"Quién domina el mundo", capítulo 7, Noam Chomsky
(Junto a "Hegemonía o supervivencia", su mejor libro en este siglo XXI):
 
"El significado de la Carta acompañante [de la Carta Magna], la Carta del Bosque, no es menos profundo y puede que hoy día resulte incluso más pertinente (...)
La Carta del Bosque exigía la protección de los comunes frente al poder externo. Los bienes comunes eran la fuente de sustento de la población en general: combustible, comida, materiales de construcción, lo que fuera esencial para la vida. El bosque no era un páramo salvaje, se había usado cuidadosamente a lo largo de generaciones, se había mantenido en común, con su riqueza a disposición de todos y preservándolo para generaciones futuras. Este tipo de prácticas se encuentran, sobre todo, en sociedades tradicionales que están amenazadas en todo el mundo.
La Carta del Bosque impuso límites a la privatización. Los mitos de Robin Hood captan la esencia de sus preocupaciones (no es de extrañar que Las aventuras de Robin Hood las escribieran anónimamente guionistas de Hollywood que estaban en la lista negra por su ideología de izquierdas).
No obstante, en el siglo XVII, esa ley era víctima del desarrollo de la economía de productos básicos y de la práctica y moral capitalistas.
En cuanto los bienes comunes dejaron de estar reservados para alimentar a todos y mediante el uso cooperativo, los derechos de la gente común quedaron restringidos a lo que no podía privatizarse, una categoría que continúa encogiéndose hasta hacerse casi invisible. En Bolivia, el intento de privatizar el agua lo frenó, en última instancia, un levantamiento que llevó al poder a la mayoría indígena por primera vez en la Historia (...)
Las limitaciones medioambientales [en el Salvador, contra la destructiva minería del oro avalada por el Banco Mundial] amenazan con privar a la compañía de beneficios, un delito que puede ser castigado según las reglas del régimen del inversor, mal llamado "libre comercio" (...)
[Luego viene el ejemplo de los minerales en el Este del Congo, sus millones de muertos para componentes de nuestros móviles]
Una equivalente internacional fue el concepto de terra nullius, empleado para justificar la expulsión de poblaciones indígenas en las sociedades de asentamientos-colonos de la anglosfera, o su "exterminio", como defendieron los Padres Fundadores de EEUU, en ocasiones con remordimiento postrero. Según esta útil doctrina los indios no tenían derechos de propiedad porque eran nómadas en una tierra salvaje. Por consiguiente, los esforzados colonos podían conferirle valor a lo que no lo tenía al darle a la tierra salvaje un uso comercial (...)
Los grises pronósticos de la tragedia de los comunes tienen quien los cuestione. La difunta Elinor Olstrom ganó el Premio Nobel de Economía en 2009 por un trabajo en el que mostraba que las reservas de pesca, los pastos, los bosques, lagos y aguas subterráneas están mejor gestionadas cuando hay un uso compartido. Pero la doctrina convencional se impone si aceptamos su premisa tácita: que los humanos están ciegamente impulsados por lo que los trabajadores norteamericanos, al alba de la revolución industrial, llamaron amargamente "el nuevo Espíritu de la época: ganar riqueza olvidando todo menos el yo"
Como los campesinos y los obreros ingleses antes que ellos, los obreros norteamericanos denunciaron ese nuevo espíritu que se les imponía y que consideraban degradante y destructivo, un ataque contra la naturaleza de hombres y mujeres libres. Y destaco mujeres: entre los más activos y vehementes en condenar la destrucción de los derechos y la dignidad de las personas libres  por el sistema industrial capitalista estaban las factory girls, mujeres jóvenes procedentes de las granjas. A ellas también las empujaron al régimen de mano de obra controlada, que en su momento solo se diferenciaba de la esclavitud en que era temporal"
 
 
 

martes, 20 de junio de 2017

Capitalismo y su retrato de Dorian Grey


"Durante muchos siglos las áreas más pujantes fueron China y la India. Europa incrementa su importancia a partir del siglo XII, pero con una posición subordinada respecto a los gigantes asiáticos hasta hace muy poco. La India fue la primera víctima de la debacle y comenzó a desplomarse ya en el siglo XVIII, cuando el imperio Mogol, que había traído una relativa prosperidad al país, inició su declive para dar paso progresivamente a un dominio inglés que destruyó su tejido industrial y lo relegó a la producción de materias primas para la metrópoli. La incorporación de la India al capitalismo se saldó con hambrunas que dejaron decenas de millones de víctimas en la era victoriana, y el descenso siguió en el siglo XX hasta tocar fondo. Sólo tras la independencia se evidencia una débil recuperación, que no se ha de olvidar que llega de la mano de la inserción en la economía global de grandes masas de población en condiciones de cuasi-esclavitud.
El caso de China es ligeramente diferente. Allí, la producción logra mantenerse hasta bien entrado el siglo XIX. En esa época, la dinastía Qing en el poder veía con preocupación el sistema que los británicos habían encontrado para comerciar en el rico y enormemente atractivo mercado chino, que no era otro que la introducción en el país del opio que estaban produciendo en la India, barato y en grandes cantidades. Cuando las autoridades chinas prohibieron este tráfico, que atentaba gravemente contra la salud y las condiciones de vida de la población, la respuesta británica fueron las guerras del opio (1839-42 y 1856-60), que ganadas por ellos supusieron la sumisión colonial de China y el derrumbe de su economía con un ritmo aún mayor que el de la India. Como no podía ser de otra manera, la caída de estos dos gigantes propició la consolidación de Europa como potencia productiva y un ascenso imparable de los Estados Unidos.

Es interesante observar cómo tras su mínimo a mediados del siglo XX, India y China emprenden una subida que es mucho más clara en el caso de China. Como Noam Chomsky recordaba en una ocasión, India y China aportan, de alguna forma, un experimento de evolución de dos economías a partir de una base igualmente desastrosa durante varios decenios y con un modelo de producción capitalista en un caso y centralizada en el otro. El hecho de que con todos sus errores y crímenes, el experimento chino se haya saldado con menos muertes por hambre y con mayores tasas de crecimiento viene a mostrar lo mismo que aprendieron en los años 90 los ciudadanos de la Unión Soviética con su triste experiencia, que por malos que fueran los regímenes de socialismo real, el capitalismo se las arregla casi siempre para ser considerablemente peor.

Angus Maddison dedicó su vida a escudriñar en los documentos del pasado las huellas de la actividad económica, y fue capaz de sintetizar sus estudios en gráficas que muestran la historia del mundo en unas pocas líneas coloreadas. Estos datos, amplia y reverentemente citados en las publicaciones del pensamiento único, se quiere que demuestren sólo la superioridad productiva del capitalismo. Sin embargo, es importante señalar también que esta supremacía se basa únicamente en la rapiña y la imposición bélica, santificadas por una monstruosa cobertura ideológica. Cuando somos conscientes de esto, las curvas de Angus Maddison se convierten en una prueba de cargo decisiva contra la más perniciosa de las doctrinas criminales que ha conocido la historia"


miércoles, 14 de junio de 2017

Capital popular


Pedro Montes:

"Desde el punto de vista político general, la cuestión clave que plantea el caso singular del banco Popular es si se debe inscribir en la estela de la gran crisis financiera padecida desde 2008 o si, por el contrario, es un relámpago anunciador de otras peligrosas tormentas por llegar. Mi opinión es que están pendientes enormes convulsiones y episodios de emergencia, a partir de tener en cuenta la situación de nuestro país como la más general de la situación financiera mundial.
Toda la seguridad propagandista que emite el gobierno sobre la solidez y solvencia del sistema financiero queda en entredicho por lo que ha ocurrido con el Popular, que ya se extiende a otras entidades, como es el caso de Liberbank. Los datos son imprecisos, pero se sigue reconociendo que los bancos siguen ocultando en sus balances decenas de miles de millones de activos tóxicos inmobiliarios, quizás algunos centenares de miles, que aún no han digerido a pesar del entramado institucional que se ha creado para aliviarlos de la carga destructiva que representan.
Por otra parte, todo el sistema bancario ha gozado en los últimos años de una evolución excepcional determinada por ser el canal fundamental por el que el Estado se ha financiado emitiendo cientos de miles de millones de euros hasta alcanzar la deuda pública el 100% del PIB y por el que el BCE ha inyectado liquidez a la economía con respaldo de esa deuda. Un circuito extraño, beneficioso para la banca, generado en un contexto de tipos de interés del BCE mínimos, o nulos, que tarde o temprano tendrá que acabar. Si la crisis de los bancos ha puesto en jaque al Estado hasta aquí, será el endeudamiento que ya alcanza el Estado el que ponga en jaque el equilibrio de los bancos ahora.
Alardear de los contribuyentes quedan descargados de los costes de intervención en el caso del Popular no se compadece con el hecho de que el Estado ha gastado en el mantenimiento del sistema financiero decenas de miles de millones de euros que y es una osadía porque aún no se sabe cómo acabará esta historia. Por no referirse al endeudamiento general que padece toda la economía española, incluidos los pasivos exteriores, por la que se convierte en uno de los países más vulnerables del mundo.
Convendría no olvidar que al final de 2016, después de 8 años de crisis, quiebras y reajustes financieros, los pasivos entre las empresas, las instituciones financieras, las Administraciones Publicas y los Hogares ascendía a 7,8 billones de euros, a los que sumar otros 2,6 billones de pasivos con el exterior de esos agentes. En 2009, esas cifras eran respectivamente de 7,7 billones y 2,3 billones, dejando de manifiesto que la carga explosiva del endeudamiento sigue intacta, e incluso algo más peligrosa por el aumento de los pasivos con el exterior.
Pero más importante aún. Destacados y solventes analistas vienen anunciando la proximidad de otra crisis financiera mundial cuya intensidad, sostienen, superará la que hemos conocido recientemente.
Las propias instituciones financieras internacionales deslizan sutilmente su preocupación por la situación existente. Como se sabe, la práctica de inyectar liquidez en cantidades desorbitadas por parte de la FED y el BCE ha sido el medio para detener la consecuencia incontroladas de la crisis.
La liquidez generada ha detenido su propagación pero al mismo tiempo ha multiplicado los riesgos de que sobrevengan convulsiones más graves. Si ello ocurre, por los múltiples factores de inestabilidad existentes, incluidos los políticos, no cabe pensar que el sistema financiero español quedará indemne, puesto que, como se ha resaltado, la economía española en términos de su endeudamiento global no se ha corregido, manteniendo todo el sistema una vulnerabilidad muy elevada (...) 
La economía productiva opera dentro una burbuja financiera que tendrá que desaparecer antes de que el capitalismo pueda normalizarse y emprender otra fase. Se ha de destruir mucho capital ficticio y especulativo para sanear economías, pero eso no acaecerá sin grandes traumas, tensiones y conflictos.
El caso del banco Popular nos pone un ejemplo perfecto de lo que tendrá que ocurrir: de la noche a la mañana todos los poseedores de acciones y bonos convertibles del banco han perdido todo su capital. Generalizar los problemas y angustias que sufren los afectados por la crisis del Popular nos puede servir de imagen de lo que está por suceder a otra escala"



viernes, 9 de junio de 2017

Lazos negros de ignorancia por whatsapp


Andrés Piqueras:
 
"¿Saben nuestras sociedades, por ejemplo, que Los Hermanos Musulmanes se crearon a instancias del imperio británico para asegurar su dominio en Egipto y en Asia occidental (eso que ellos llamaron “Oriente Próximo”)? ¿Alguien las ha informado por acaso que Al-Qaeda fue creada a final de los años 70 por EE.UU. para derrocar al legítimo gobierno afgano? Ese gobierno había desarrollado una política económica de inclusión de las distintas capas populares, un amplio programa de alfabetización e incluso una incipiente reforma agraria. Había conseguido que miles de mujeres fueran a la Universidad y que desempeñaran funciones y cargos públicos. Los talibanes de EE.UU. acabaron con todo eso. La desolación de la situación social hoy en Afganistán nos la muestran parcialmente nuestros telediarios. Del infierno que están viviendo las mujeres, sólo una pequeña parte.
¿Saben nuestras sociedades que ISIS es también una creación de las principales dictaduras de Asia Occidental, Arabia Saudita y Qatar entre otras, grandes aliadas de “Occidente”, bajo el encargo o la delegación de EE.UU. y Gran Bretaña, y apoyada logísticamente por Israel y Turquía? Precisamente en estos momentos esas dictaduras feudales se pegan entre sí por el control de la región y en función de si siguen la vieja política terrorista (como quieren Gran Bretaña y Qatar), o si van a cambiar las cosas en función de lo que la nueva Casa Blanca decreta (Arabia Saudita ha recibido miles de millones de ayuda militar estadounidense a cambio de que ahora deje de financiar a ISIS, pues ya no es un peón deseable para los grupos de poder que subieron a Trump al poder).
¿Es consciente la ciudadanía española de lo que significa que el rey de España hubiera ido antes a Arabia Saudita a vender armas al país que está detrás de la mayor parte del terrorismo internacional y que además ha invadido Yemen, destruyendo sus hospitales, su fuentes de alimentación y agua potable, generando allí una situación de emergencia por cólera y hambre?
¿Saben nuestras indefensas sociedades que Francia, Gran Bretaña y EE.UU. han apoyado militarmente a ISIS y/o a grupos afines (a los que coordina la OTAN), como Al-Nusra, en su guerra contra el pueblo sirio, y que el ejército español muy probablemente haya facilitado asesoramiento militar a grupos que mantienen vínculos con esas organizaciones terroristas y que aquél llama “oposición moderada”?
¿Saben nuestras buenas gentes que el gobierno español (y en primera línea algún militar que hoy va de alternativo) colaboró en el bombardeo de Libia, y que el genocidio de su pueblo no se ha detenido desde entonces, y que quienes mandan hoy en el país son facciones de las grandes organizaciones terroristas? Sucursales del fascismo modalidad asiática que fueron puestas por los países europeos y su jefe, EE.UU., con la señora Clinton como adalid de la guerra (hasta Trump en la campaña electoral la llamó “jefa de los terroristas”. Ninguna tontería).
¿Sabe nuestra población que EE.UU. ha bombardeado en abril pasado una base militar del único país y el único pueblo que le está haciendo frente al fascismo asiático (Isis, Al-Qaeda, etc.) en su territorio, en los numerosos campos de batalla abiertos en él? ¿Y que además ese bombardeo fue apoyado sin pestañear por nuestros gobiernos?
¿Saben ustedes que el gobierno español envía militares a la frontera rusa de Letonia, “para frenar el expansionismo ruso”, del país que gracias a su ayuda a Siria ha impedido que las banderas de Isis ondeen también en Damasco?
Entonces, ¿no les parece todo esto muy extraño? ¿Cómo se puede “luchar contra el terrorismo” y a la vez atacar a quienes lo combaten directamente? ¿Cómo se puede combatirle y al tiempo financiarle o apoyar a quienes lo financian? ¿Se lo pueden ustedes explicar?
¿Saben que allá donde hay recursos energéticos o riquezas minerales, o posiciones geoestratégicas, aparecen milagrosamente franquicias o sucursales de unas u otras de estas organizaciones terroristas: Al Qaida en el Magreb Islámico (Mali), Boko Haram (Nigeria), Ejército de Resistencia del Señor (República Centroafricana y Sudán del Sur), Al-Shabab (Somalia), Al-Qaida en la Península Arábiga (Yemen), Abu Sayyab (Filipinas)…?
¿Sabe nuestra desinformada población que (al igual que la actual desestabilización de Filipinas), las invasiones de Afganistán, Iraq, Siria y la perenne amenaza a Irán, así como el golpe fascista de Ucrania, intentan entre otros objetivos torpedear la “Nueva Ruta de la Seda” que quiere trazar China con el apoyo de Rusia? En lugar de construir redes comerciales y productivas, se trata con ello de dejar territorios devastados. Como se devastó Yugoslavia. Como se está intentando hoy por todos los medios reventar Venezuela.
¿Saben nuestras sociedades que los miles y miles de refugiados que pugnan por llegar a Europa lo hacen por escapar del horror que nuestros ejércitos y gobiernos han creado en sus países, el caos y la muerte que hemos llevado a sus casas?
¿Sabemos que la GUERRA, además de instrumento geoestratégico y medio para la apropiación de los últimos recursos vitales, es un arma económica de primer orden en estos momentos, para prolongar o preservar ganancias, para estirar rentas sobre materias, fuentes o ventajas comparativas, para reconstruir después de ella, para intentar desesperadamente frenar en suma el derrumbe económico destruyendo capacidad instalada, capital obsoleto, etc.?
¿Saben nuestras sociedades que alguien está moviendo muy oscuras y peligrosas fichas en el tablero mundial de la muerte, cuyas consecuencias son hacernos saltar por los aires, y que además utiliza la nueva modalidad de fascismo (del siglo XXI) para generar pánico social y aceptación de cuanta represión, vigilancia y control nos venga encima? Las calles de cada vez más países europeos están ya militarizadas. “Estados de excepción”, “estados de exclusión” y “estados de asedio” nos acompañan y acompañarán cada vez más en el planeta.
¿Alguien podría unir explicativamente y dar respuesta convincente a todas estas preguntas? ¿Están interesadas nuestras señorías y nuestros medios en saber, y en decir, algo de la verdad?



lunes, 5 de junio de 2017

Mirífica lucidez, país jibarizado (in memoriam)

 

El discurso indignado de Juan Goytisolo en el Cervantes: "Digamos bien alto que podemos"


"Me reconozco plenamente en ella. Cervantear es aventurarse en el territorio incierto de lo desconocido con la cabeza cubierta con un frágil yelmo bacía.
Dudar de los dogmas y supuestas verdades como puños nos ayuda a eludir el dilema que nos acecha entre la uniformidad impuesta por el fundamentalismo de la tecnociencia en el mundo globalizado de hoy y la previsible reacción violenta de las identidades religiosas o ideológicas que sienten amenazados sus credos y esencias.
En vez de empecinarse en desenterrar los pobres huesos de Cervantes y comercializarlos tal vez de cara al turismo como santas reliquias fabricadas probablemente en China, ¿no sería mejor sacar a la luz los episodios oscuros de su vida tras su rescate laborioso de Argel?
¿Cuántos lectores del Quijote conocen las estrecheces y miseria que padeció, su denegada solicitud de emigrar a América, sus negocios fracasados, estancia en la cárcel sevillana por deudas, difícil acomodo en el barrio malfamado del Rastro de Valladolid con su esposa, hija, hermana y sobrina en 1605, año de la Primera Parte de su novela, en los márgenes más promiscuos y bajos de la sociedad? (...)
Sí, mientras se suceden las conferencias, homenajes, celebraciones y otros actos oficiales que engordan a la burocracia oficial y sus vientres sentados, (la expresión es de Luis Cernuda) pocos, muy pocos se esfuerzan en evocar sin anteojeras su carrera teatral frustrada, los tantos años en los que, dice en el prólogo del Quijote, "duermo en el silencio del olvido": ese "poetón ya viejo" (más versado en desdichas que en versos) que aguarda en silencio el referendo del falible legislador que es el vulgo.
Alcanzar la vejez es comprobar la vacuidad y lo ilusorio de nuestras vidas, esa "exquisita mierda de la gloria" de la que habla Gabriel García Márquez al referirse a las hazañas inútiles del coronel Aureliano Buendía y de los sufridos luchadores de Macondo.
El ameno jardín en el que transcurre la existencia de los menos, no debe distraernos de la suerte de los más en un mundo en el que el portentoso progreso de las nuevas tecnologías corre parejo a la proliferación de las guerras y luchas mortíferas, el radio infinito de la injusticia, la pobreza y el hambre.
Es empresa de los caballeros andantes, decía don Quijote, "deshacer entuertos y socorrer y acudir a los miserables" e imagino al hidalgo manchego montado a lomos de Rocinante acometiendo lanza en ristre contra los esbirros de la Santa Hermandad que proceden al desalojo de los desahuciados, contra los corruptos de la ingeniería financiera o, a Estrecho traviesa, al pie de las verjas de Ceuta y Melilla que él toma por encantados castillos con puentes levadizos y torres almenadas socorriendo a unos inmigrantes cuyo único crimen es su instinto de vida y el ansia de libertad.
Sí, al héroe de Cervantes y a los lectores tocados por la gracia de su novela nos resulta difícil resignarnos a la existencia de un mundo aquejado de paro, corrupción, precariedad, crecientes desigualdades sociales y exilio profesional de los jóvenes como en el que actualmente vivimos. Si ello es locura, aceptémosla. El buen Sancho encontrará siempre un refrán para defenderla.
El panorama a nuestro alcance es sombrío: crisis económica, crisis política, crisis social. Según las estadísticas que tengo a mano, más del 20% de los niños de nuestra Marca España vive hoy bajo el umbral de la pobreza, una cifra con todo inferior a la del nivel del paro. Las razones para indignarse son múltiples y el escritor no puede ignorarlas sin traicionarse a sí mismo.
No se trata de poner la pluma al servicio de una causa, por justa que sea, sino de introducir el fermento contestatario de esta en el ámbito de la escritura. Encajar la trama novelesca en el molde de unas formas reiteradas hasta la saciedad condena la obra a la irrelevancia y una vez más, en la encrucijada, Cervantes nos muestra el camino.
Su conciencia del tiempo "devorador y consumidor de las cosas" del que habla en el magistral capítulo IX de la Primera Parte del libro le indujo a adelantarse a él y a servirse de los géneros literarios en boga como material de derribo para construir un portentoso relato de relatos que se despliega hasta el infinito.
Como dije hace ya bastantes años, la locura de Alonso Quijano trastornado por sus lecturas se contagia a su creador enloquecido por los poderes de la literatura. Volver a Cervantes y asumir la locura de su personaje como una forma superior de cordura, tal es la lección del Quijote.
Al hacerlo no nos evadimos de la realidad inicua que nos rodea. Asentamos al revés los pies en ella. Digamos bien alto que podemos. Los contaminados por nuestro primer escritor no nos resignamos a la injusticia."




jueves, 1 de junio de 2017

La pasión de los libres


El filósofo Jorge Majfud, amigo de Chomsky y en esto coincidente con su visión de la educación oficial como sistema para sepultar la curiosidad y autonomía intelectual.

"Por este camino, seguramente tendremos más matemáticos y más ingenieros y necesitaremos más psicólogos y terapeutas de los que ya tenemos para atender a una inmensa cantidad de niños estresados, con problemas de ansiedad y con una infancia destruida. Es más: difícilmente tengamos adultos maduros y equilibrados con niños sin infancia, realidad que observo cada vez más en mis alumnos y pupilos universitarios. (...) 
Mi padre era un carpintero que solía cambiar muebles por libros que casi nunca leía. “Para qué tenés esos libros si nunca los lees”, le pregunté yo alguna vez. Con la sabiduría de un hombre humilde, me contestó: “porque los libros no le hace mal a nadie y siempre hay alguien que sacará provecho de ellos”. A la edad de mi hijo, con ocho o diez años, yo no vivía estresado como él por mis pruebas en la escuela. Cada día me hacía mi café (sí, tomaba café, té y los sábados les robaba el vino a los empleados de mis padre) y leía un artículo de la enciclopedia. Por las noches leía a escondidas Shakespeare en español, porque tenía terror que mis amigos me consideraran maricón por semejante afección. Yo iba a la escuela más pobre de mi pueblo, la 127, donde cada vez que llovía afuera llovía adentro también. No había calefacción pero nuestras maestras tampoco nos acosaban con las notas.
En 1999 renuncié a enseñar tecnología a adolescentes de trece años bajo argumentos que luego publiqué en algún diario: cuanto más bajo en la escala educacional, más preparación didáctica es necesaria, algo que yo carecía por completo. Por otra parte, el sistema educacional se basa en un error al no reconocer que el cerebro de un niño pasa por diferentes etapas hasta alcanzar la madurez de un hombre de veinte años. Hay una etapa emocional, otra social, otra estrictamente intelectual, etc. Cualquiera lo puede observar echando una mirada profunda a su propio pasado. Claro que los intereses y las capacidades individuales varían, pero el proceso de maduración intelectual y emocional es más o menos universal.
Es aquí, en Estados Unidos, donde veo el problema central del éxito: la pasión por el trabajo intelectual está destruida en la mayoría de los casos. En nuestro mundo crecientemente automatizado, cada vez es más necesaria más educación para lograr la misma seguridad laboral de generaciones anteriores. Básicamente por un problema ideológico: cada vez se le exige más al 99% mientras el 1% acapara cada vez más los beneficios de dicho progreso tecnológico. Un salario universal podría ser una solución parcial a un problema mayor. ¿Seguiremos insistiendo con una mayor e ilimitada efectividad? ¿Efectividad de qué? ¿Para ganar, para llenarnos de medallas de oro mientras el resto del mundo se muere de hambre, por los conflictos, o simplemente se suicida con sus “teléfonos inteligentes”? ¿Es necesario recorrer el arduo camino de los genios para terminar siendo unos depresivos adictos con claras deficiencias intelectuales y emocionales?
Mi padre me envió a la capital para terminar la secundaria. En mi melancólica soledad de Montevideo, por estudiar día y noche la teoría de la relatividad de Einstein, tenía muy malas notas en física, por leer a Sartre, a Kierkegaard, y a Sábato, tenía pésimas notas en literatura. Mi padre nunca me observó ni se fastidió por tantos fracasos; solo se limitaba a decir: “Cuando uno quiere, sube al cielo en una escalera de piola”.
Aquella pequeña gran sabiduría de mi viejo la compruebo cada día como profesor, como padre: de nada sirve tanta presión. A la larga, mil veces más importante que las habilidades es querer hacer algo. Sin embargo, casi toda la educación está organizada para matar la pasión por el conocimiento y la curiosidad intelectual. Todo con nuestra ayuda, si no de profesores al menos de padres que presionamos a nuestros hijos en un mundo híper competitivo para que no sean más desgraciados de lo que serían sin esa misma locura.
Sin embargo, de poco o nada sirve el rigor militar fuera de los cuarteles. No se puede amar ni esperar ser amados a la fuerza. Si no se ama, el amor es solo una palabra vacía. Como la vida, si no se vive.
Ese debería ser el objetivo central de toda educación: no el éxito de los esclavos sino la pasión de los libres"
 


martes, 30 de mayo de 2017

Restauración con becarios al fondo

Marca España es que el diamante en bruto pero sin diamante de Susana Díaz afirmara, antes de quedarse sin chalecito en Ferraz, que la juventud del 15M con una formación y cultura estratosféricamente superior a la suya estaba enojada porque aspiraba a un chalecito en la playa. Su mentalidad lo dice todo, lo explica todo de este país.
Restauración es que Sánchez ande ya comiéndose su entrevista con Evole en Salvados, cuando cobró conciencia de repente de que había una juventud crítica y preparada detrás de los votos a Unidos Podemos, y como es lógico diametralmente ajena al PSOE puesto que piensan, al contrario de sus menguantes millones de votos apesebrados.
Restauración Michelín con becarios al fondo, a la rueda del capital financiero, y familias en los contenedores de las sobras afuera. 
 
Más Monereo:

"Rajoy va a continuar, acorralado por los escándalos, defendiendo hasta el final el proceso de restauración en marcha. No olvidemos que ésta tiene cuatro objetivos decisivos: primero, perpetuar la monarquía y sus instituciones básicas; segundo, alinearse con unos EEUU en proceso de transformación y, sobre todo, con su estrategia geopolítica y militar; tercero, consolidar el cambio de modelo social imperante en nuestro país, es decir, aceptar el papel de España en la nueva división del trabajo que está organizando la UE bajo la hegemonía del Estado alemán; cuarto, intentar resolver, sin grandes costes, la llamada “cuestión catalana” en un momento en el que el PP pacta de nuevo con el PNV y busca relacionarse con los antiguos partidarios de Convergencia y Unió.
No sorprenderá demasiado que sobre estos grandes temas, la posición del PSOE sea débil o cuando no abiertamente coincidente con el PP y con Ciudadanos. De estos temas cruciales solo en uno parece que el PSOE pueda definir espacios de convergencia y unidad con las demás fuerzas políticas democráticas y de izquierdas. Me refiero a la cuestión social, en concreto, a la denuncia del nuevo modelo sociedad que progresivamente se va imponiendo en nuestro país. Oponerse a la desigualdad, a la precariedad del trabajo, a la pobreza y a la exclusión no es demasiado difícil. Cambiar el patrón productivo y de poder; confrontar con los Tratados y directivas que vienen de la UE; defender un modelo de relaciones laborales basado en el pleno empleo, derechos sociales y laborales de las clases trabajadoras; proponer un nuevo sistema fiscal progresivo que grave a las grandes rentas y fortunas; en fin, tomarse en serio la necesidad patriótica de (re) industrializar España, es ya otra cosa, requiere, sobre todo, una definición política fuerte, un proyecto de país claro en favor de las grandes mayorías sociales. En el centro, la ruptura generacional, la cuestión de las y los jóvenes, entendida como síntesis y definición de un nuevo bloque democrático y plebeyo.
Lo que viene, a mi juicio, es una dura y compleja lucha por la hegemonía en las izquierdas. Este será el núcleo duro de la nueva mayoría en gestación, de la unidad en el nuevo equipo dirigente: con Pedro Sánchez se puede ganar a la derecha y neutralizar a Unidos Podemos; seguramente ya no será como en el pasado, pero se debe garantizar un PSOE hegemónico y una formación morada minoritaria, predispuesta a apoyos externos y con limitadas capacidades alternativas, un Unidos Podemos que devenga en una IU algo más grande. No mucho más. Es la nostalgia del “viejo orden”, de la estabilidad del bipartidismo perdido. ¿Recordamos todavía su fundamento?: modo de organización del poder para que ganen siempre los que mandan y no se presenta a las elecciones; la clave es un PSOE claramente mayoritario de tal forma que no tenga que pactar las políticas con su izquierda, es decir, que lo haga con su derecha, con la real, la fáctica, la trama. La partida está en su enésimo comienzo y subestimar al país real, el de carne y hueso, es la vieja política, la de Felipe González, la de Susana Díaz, la de Cebrián. Sería bueno no intentar repetir el pasado"

 http://rebelion.org/noticia.php?id=227253

viernes, 26 de mayo de 2017

Atrapados por la trama


Manuel Monereo:

"La corrupción ya es una gangrena. Descompone a los partidos y se vuelve sistémica. No solo aquí, sino en casi todas partes de esta Europa alemana del Euro. La corrupción es la otra cara de la norteamericanización de la vida pública y señala el dato más característico de nuestra época, la supremacía de los grandes oligopolios privados sobre la política, que expresa una contradicción cada vez más acentuada entre capitalismo y democracia. Norteamericanización significa el paso del pensamiento único a la política única, a la homogeneidad creciente de las fuerzas políticas, al declive de la oposición y al fin de los grandes partidos obreros de masas. Norteamericanización significa el fin de la especificidad europea y la subalternidad cultural, política y militar a los Estados Unidos de Norteamérica (...)
El término trama tiene que ver directamente, no con la corrupción en general, sino con el “mecanismo único” que relaciona poderes económicos con los grandes medios de comunicación, la clase política y lo que se ha llamado las cloacas del Estado, es decir, la privatización de los servicios de seguridad del Estado. La trama ha existido siempre, de una u otra forma ha estado ahí fijando límites, vetando política y criminalizando a aquellas fuerzas que eran consideradas como un peligro para su inmenso poder. Lo nuevo, lo específico de esta fase es que ahora pretende dirigir directamente la política, fijar la agenda e impulsar un nuevo orden económico y social que, por definirlo de alguna forma, lo llamaríamos una democracia limitada y oligárquica para una sociedad basada en la desigualdad, la pobreza y la exclusión social. No hay que engañarse. Aquí, como en todas partes, lo que se quiere imponer es el fin del movimiento obrero organizado, de los grandes sindicatos y partidos de masas, el fin, sin matices, de la izquierda en un sentido fuerte y radical. Objetivo: impedir el cuestionamiento político y cultural del desorden económico neoliberal capitalista.
Cuando hablamos una y otra vez de que no existe en puridad una derecha y una izquierda que defina campos políticos y programáticos reales, nos referimos a que solo existe derecha, una derecha que pendulea entre un extremo y otro y una izquierda –la socialdemocracia en sentido amplio- que tiende a convertirse en la otra cara de la derecha, en un bipartidismo cada vez más perfecto entre republicanos y demócratas, entre liberales y conservadores; en definitiva, entre una derecha que lo es y una izquierda que apenas es un nombre, un símbolo y una tradición agotada (...)
El otro dato es que se quiere desvelar lo que cada día se vive en el Congreso y en el Senado. Hay un acuerdo real entre las tres grandes fuerzas (PP, Ciudadanos y el PSOE) con el objetivo de neutralizar a Unidos Podemos e impedir la alternativa. El tripartito dominante convive con una supuesta oposición cada vez más formal y que practica el viejo arte de “hacer como que” se está en contra, de “hacer como que” hay diferencias cuando en realidad se comparten las grandes políticas y solo se diverge en lo accesorio, en lo parlamentariamente presentable. Cuestiones como el techo de gasto o el CETA definen muy bien los campos con la presencia, de nuevo, de nuevo, de los viejos aliados representativos de las burguesías vasca y catalana. Independencia ¿de qué? ¿para qué?
Decía el siempre joven Mariátegui que los grandes conflictos sociales se viven individualmente. Están, por así decirlo, en nuestra cabeza como posibilidad y como alternativa. Hay siempre una dimensión individual en la acción social que aparece una y otra vez cuando tenemos que optar y participar en elecciones colectivas. Las personas saben perfectamente que estamos viviendo una época de involución civilizatoria, de cambio a peor, de inseguridad ontológica y de miedo al futuro. Sí, el miedo como componente del momento histórico que vivimos. Los que mandan, la trama, trabajan con el miedo, lo cuidan, lo miman y lo hacen parte central de su estrategia. En los pocos momentos en los que tenemos recogimiento y capacidad de pensar, este miedo aparece como resignación, como aquello de “más vale malo conocido”. El problema es que lo que cada vez nos da más miedo es la vida que tenemos, la vida que viene, el malvivir que nos dejan"

http://rebelion.org/noticia.php?id=227106


jueves, 25 de mayo de 2017

Interés en las deudas


Juan Torres:
 
"En España estamos viendo en estos últimos años que sucede algo parecido. Los ayuntamientos más endeudados son precisamente los del Partido Popular y cuando han llegado partidos o coaliciones de centro-izquierda se han de dedicar a reducirla con enorme esfuerzo.
Se ha dicho hasta la saciedad que el problema de deuda que ahora tiene la economía española se debe a que antes de la crisis la gente corriente vivía por encima de sus posibilidades pero los datos también contradicen esa idea. Según los del Banco de España, en 2008 a las familias le correspondía el 25% de la deuda total y el 35 % de la deuda no financiera (excluida la de los bancos, es decir, sólo la de las familias, la del sector  público y la de las empresas no financieras). A las empresas no financieras, el 33% de la total y el 47 por ciento de la no financiera. Al sector público el 11,8 % de la total y el 16% de la no financiera y a las entidades financieras, el 30,3% de la total. Y, además, el 49,1% de las familias y el 83,5% del 20% con menos ingreso no estaban endeudadas. Y la mayoría de las familias (73,4%) con menos renta (40%) solo tenían en aquel año la deuda correspondiente a su vivienda habitual.
En contra de lo que se quiere hacer creer, las familias y las personas corrientes, o las pequeñas y medianas empresas, no son las adictas a la deuda, y endeudarse no es lo que buscan los partidos políticos más progresistas. Todo lo contrario, son ellos quienes sufren la deuda como lo que es, una esclavitud resultado de la desigualdad y de las políticas de creación artificial de escasez y de bajos ingresos.
La razón de por qué la deuda es tan elevada en todas las economías es otra, doble y bien clara. Por un lado, porque es el negocio de la banca y ésta tiene suficiente poder como para imponer un modelo generalizado de crecimiento económico impulsado por la deuda para garantizar y aumentar sus beneficios. Y, por otro, a causa de los intereses que la multiplican sin cesar.
Gracias a las normas que regulan el sistema bancario desde hace décadas, la banca tiene el privilegio de poder dar prestamos creando el dinero que presta desde la nada, es decir, sin tenerlo previamente. Y es obvio que un privilegio como este no lo desperdicia sino que lo utiliza a la máxima potencia.
Si el negocio de la banca es dar préstamos (si solo recibiera depósitos se arruinaría) y lo que busca es aumentar su beneficio, lo que tiene que hacer es crear deuda constantemente. Para ello, utiliza su poder, que es enorme precisamente por ese mismo privilegio, para imponer las políticas que restringen el ingreso y que obligan a endeudarse constantemente, o que implican modos de vida (viviendas en propiedad) que necesitan financiación externa, o para corromper a los políticos y obligarlos a realizar gastos cuantiosos, sean necesarios o no pero que deben financiarse con su crédito.
Quien es adicto a la deuda es la banca porque esa es la fuente de sus ganancias y de su impresionante poder, no solo financiero, sino también mediático, cultural y político.
La segunda razón que hace que la deuda se multiplique es el interés.
El dinero que un banco central o un banco comercial da en préstamo viene, como he dicho, de la nada. Por eso los bancos centrales pueden prestar al 0% a los bancos privados, como igual podría hacer un banco privado o comercial (otra cosa es que el interés se utilice como incentivo o desincentivo en la vida económica). Pero éstos últimos lo prestan al interés más alto que pueden y, además, con fórmulas de interés compuesto que multiplican la deuda en poco tiempo: una al 7% se duplica en 10 años, por ejemplo.
Los datos que muestran el peso de los intereses en la deuda total son abrumadores. De cada 100 euros de deuda pública acumulada en el conjunto de la UE-28 de 1995 hasta finales de 2015, más de la mitad (57,6 euros), corresponden a intereses, en la eurozona 60,5 euros y en España 61,4 en ese mismo periodo.
Cuando se nos dice que hay que salvar a los bancos lo que se quiere decir es que hay que crear las condiciones que les permitan seguir creando deuda. Y es precisamente por ello que en estos últimos años en que se han ido rescatando con inmensas cantidades de dinero público (que han obligado a endeudarse aún más a los Estados) lo que ha ocurrido es que la deuda ha vuelto a crecer espectacularmente. Lógico: un banco rescatado es el que de nuevo comienza a generar deuda.
Nos decían que había que imponer las políticas de recortes para que bajara la deuda pero lo que se buscaba era justo todo lo contrario: reducir la capacidad de generar ingreso propio para que los bancos volvieran a prestar y a crear deuda. Por eso en 2015 había en Europa cinco billones más de deuda pública que en 2007, y 2,4 billones más que en 2010. Y por eso la deuda total ha aumentado en 57 billones de dólares en todo el mundo desde 2007 a mediados de 2016, y la de los Estados ha pasado de 26 billones de dólares a 56,5 billones en ese mismo periodo.
La prueba del engaño es que la deuda haya subido de esa manera justamente en el periodo de aplicación de políticas de recortes sociales y rescate a la banca justificadas como las imprescindibles para disminuirla"



Terror y humor


Que dice Trump, rodeado de los saudíes, que Irán es el gran patrocinador del terrorismo mundial.

Nazanín Armanian:
 
"No es ninguna casualidad que la visita de Trump y su séquito a Riad se programase para el 19 de mayo, el día de las elecciones presidenciales de Irán, con el fin de influir en sus resultados. Entre otros objetivos, la administración Trump buscaba:
  1. Imitar a Obama, quien acudió a la sede de los Hermanos Musulmanes en Egipto, para pronunciar un discurso con varias letras pequeñas.
  2. Mostrar que no es islamófobo, algo que ya sabíamos: él es aporófobo. Expulsa a los pobres, sean mexicanos, árabes o indios, que no a sus élites mafiosas.
  3. Revitalizar las alianzas tradicionales en la región, debilitadas en la era de Obama, y prometer a las élites sunitas del Golfo Pérsico que su estabilidad estaba asegurada.
  4. Recuperar la estrategia tradicional de EEUU de apoyar la estabilidad de las monarquías árabes (que también mantienen, a golpe de sus dólares, el orden en Jordania, Egipto y Pakistán) para mantener el actual mapa global de las rutas comerciales de la región. Apoyar el Islam político (siempre de derecha y fundamentalista) forma parte de esta política.
  5. Hacer negocios: mil millones de dólares, saqueados de las arcas públicas de Arabia, para crear miles de puestos de trabajo en las empresas de armas de EEUU. Manchados de sangre de los yemeníes, sirios o iraquíes, entre otros pueblos. Los misiles que fabriquen apuntarán a Irán. Así acabará también con las voces críticas con Arabia Saudi en las filas del Partido Demócrata.
  6. Conseguir cien millones de dólares para el negocio de mujeres emprendedoras de Ivanka Trump en el Fondo Monetario Internacional, así como consolidar los negocios propios de Trump, como un complejo hotelero. La prensa revela que desde el anuncio de su candidatura, Trump ha creado al menos 46 nuevas empresas.
  7. Expulsar a Rusia del negocio de armas con Arabia, que mostraba interés por los misiles tácticos Iskandar rusos.
  8. Exhibir la fuerte presencia militar de EEUU en el Golfo Pérsico, algo reducido en la era de Obama por su prioridad de contener a China.
  9. Aumentar el peso de Arabia Saudi en la región en perjuicio de Irán y Turquía, países difíciles de domar.
  10. Conseguir que los wahabíes saudíes, algo menospreciados por Obama, suavicen sus ataques verbales a EEUU.
  11. Acercar a los líderes árabes a Israel, a partir de una alianza tácita contra Irán, nombre del país más repetido en la cumbre. ¡Ni una mención a Palestina! Trump ha puesto los cimientos materiales de una gran guerra chiita-sunita de los 55 países sunitas presentes en el encuentro contra Irán, construyendo la OTAN árabe. Así, serán los jeques quienes financien las guerras de EEUU en la región.
  12. Consolar a la Casa Saud por haber sido objeto de los ataques del Trump candidato por varias razones: no acoger a los refugiados sirios, donar millones de dólares a la Fundación Clinton, pretender que EEUU le hiciera el trabajo sucio en Siria, volar las Torres Gemelas (como afirmaba la CIA), tener a mujeres esclavizadas y matar a los gays.
  13. Pasar un rato divertido, riéndose de la audiencia que escuchaba las patrañas de ser aliados en la lucha antiterrorista, siendo ambos patrocinadores del yihadismo desde 1978. La misma CIA condecoró con la medalla George Tenet al príncipe heredero Saudi Mohammed por su lucha contra el terror. Otra cosa es pretender neutralizar al sector antioccidental (que no antiimperialista) de la Casa.
  14. Ignorar y desactivar la Ley de Justicia contra los Patrocinadores del Terrorismo que denuncia a Arabia Saudi por el 11-S, que el propio Trump defendía cuando era candidato, o sea que el terrorismo islámico no es fruto de la exclusión de los musulmanes.
  15. Mostrar el poder de convocatoria del rey Salman, que reunió a unos 50 jefes de Estado musulmanes en Riad para recibir a Trump, y así justificar esta infame alianza con un peso pesado.
  16. Sabotear los intentos de Irán de reconciliarse con Arabia Saudí, empujándoles a una terrible guerra.
  17. Construir una nueva alianza entre EEUU, los Estados sunitas (árabes, turcos, paquistaníes, etc) e Israel contra Irán, gran rival geopolítico, al que declararon “el mayor patrocinador del terrorismo mundial”.
  18. Regalar una carta verde a los saudíes para entrar en una guerra con Irán, a pesar de que puede terminar con la propia existencia de Arabia Saudí"                                                                                         http://blogs.publico.es/puntoyseguido/3920/los-28-objetivos-de-trump-en-su-visita-al-triangulo-de-las-religiones-semiticas/

lunes, 22 de mayo de 2017

PETA CETAS

Lección magistral al cuñado en torno al CETA, la civilización y el comercio (sospechosas referencias de Rivera a "Los enemigos del comercio" de Escohotado). La cultura y la formación política no se esnifan.
Podía haber añadido, por ejemplo, que en tales mal llamados Tratados de Libre Comercio se cumple siempre la misma constante, desde el ALCA al TTIP: las disposiciones y articulado referidos al comercio constituyen apenas el 20% del total. El resto es garantizar el poder omnímodo de las corporaciones sobre los estados.
O que más del 70% del supuesto flujo comercial que "liberan" consiste en transferencias de capital entre la sede central de cada transnacional y sus filiales en otros países.








martes, 16 de mayo de 2017

Mayos galdosianos


Santiago Alba:

"Ese famoso 2 de Mayo, fecha secuestrada también por la derecha, miles de madrileños afluyeron de manera espontánea a la Puerta del Sol, sin previo acuerdo ni instrucciones, en un “impulso” que Galdós describe de manera extrañamente familiar para el lector de la segunda década del siglo XXI: “Durante nuestra conversación advertí que la multitud aumentaba, apretándose más. Componíanla personas de ambos sexos y de todas las clases de la sociedad, espontáneamente venidas por uno de esos llamamientos morales, íntimos, misteriosos, informulados, que no parten de ninguna voz oficial, y resuenan de improviso en los oídos de un pueblo entero, hablándole el balbuciente lenguaje de la inspiración”. Galdós, como antes Kant, sabe distinguir una “turba” de un “pueblo”; una “turba”, por ejemplo, fue la que derribó a Godoy en el famoso motín de Aranjuez, que el escritor canario había descrito en su novela anterior con un enorme desprecio. Detrás de los motines siempre hay manos espurias que maniobran en la sombra e intereses enfrentados de las clases dominantes, que movilizan en su favor las peores pasiones de las muchedumbres. El 2 de Mayo en Madrid hay, en cambio, una “revolución”, pues es el impulso moral del pueblo, completamente horizontal, el que, en ausencia de reyes y de ejército, se levanta contra el invasor.
Ese ”impulso moral” es el que, frente a la “turba” amotinada, Galdós llama “pueblo”. Que se trata de un impulso “moral” --de una transformación de la sensibilidad colectiva-- lo demuestra el contraste, subrayado por el escritor, entre la crueldad de la turba que asaltó la casa de Godoy en Aranjuez y la extraña actitud de los madrileños, inclinados por una inspiración superior a arrojarse contra las tropas francesas, a caballo y mejor armadas, pero a perdonar la vida a los soldados  aislados a los que conseguían separar del ejército y acorralar en los portales de la calle Mayor. Es ese impulso moral, prolongado y pervertido después en una guerra sucia y terrible, el que Galdós asocia de manera orgánica con el nacimiento de la “conciencia nacional” y con su defensa activa, el “patriotismo”, en el sentido nuevo que esa palabra adquiere en Francia en 1789.
Ahora bien, si aceptamos con Galdós que España nace el 2 de mayo de 1808 mediante una revolución popular y --enseguida-- una guerra internacional, conviene llamar la atención sobre esta doble paradoja fundacional. La primera es que el País Vasco y Catalunya, que no tienen Estado, se construyen como “nación” antes que España, que nace primero como Estado y sólo más tarde como “nación”. La segunda, aquella de la que se ocupa propiamente Galdós, es la de que la “nación española”, fraguada en una guerra espantosa, nace ya dividida y esa división, que el novelista vive aún efervescente y trágica a finales del siglo XIX, va a marcar el curso completo del siglo XX. España nace dividida --y como división belicosa-- no sólo porque nace sin dejar hueco a las otras naciones ya constituidas sino porque la propia guerra contra el invasor extranjero es ya guerra civil más o menos sorda entre los propios “patriotas”: si todos coinciden en combatir a Napoleón porque “nuestra sarna nos la rascamos nosotros mismos”, unos quieren una “restauración” del pasado contra las “novelerías francesas” y otros, en cambio, quieren aprovechar la quiebra del orden monárquico y la aparición del “pueblo”, ahora único “regente” de hecho del territorio, para hacer una pequeña revolución francesa “española”, revisar el Estado y alumbrar la Nación a partir del principio de la preeminencia de los “reinos” sobre el “rey”, a saber, a partir del principio de la “soberanía popular”. 
Es esta lucha entre naciones y dentro de la nación recién constituida la que va a conferir al Estado español la hechura ortopédica inestable, siempre malograda y casi siempre violenta, que se prolonga hasta 1975 y, en formas amortiguadas, hasta 2017. España es el caso evidente, contra el marxismo ortodoxo, de un Estado que no opera sólo como instrumento de dominio de clase sino como escenario de pugnas ideológicas no resueltas. El 2 de mayo de 1808 es un momento constituyente fallido que, tras la primavera prematura de Cádiz, negada como acontecimiento histórico en el decreto real de 1814 (“nunca pasó”), da lugar a una restauración feroz. Ha habido después otros momentos constituyentes, todos fallidos, entre ellos, por supuesto, la II República y la “transición democrática” del 78. El movimiento 15M, gestado hace seis años también en la Puerta del Sol y a la manera galdosiana, como impulso moral y “sin voz oficial”, ha sido el último de ellos. La diferencia entre el 2 de mayo de 1808 y el 15 de mayo de 2011 tiene que ver, en todo caso, con el contexto institucional. El “pueblo español” nace en la Puerta del Sol sin reyes ni ejército, entre las ruinas de un orden institucional en descomposición que no se recompondrá hasta 1978; renace en la Puerta del Sol, 200 años después, en un contexto igualmente de crisis, pero no de descomposición. El 15M se fragua --o estalla-- en el marco de una crisis de régimen, de partidos, de gestión, una crisis económica y política, española y europea, pero no de Estado; es decir, en una crisis posrevolucionaria o no-revolucionaria. El 2 de mayo fue una revolución, el 15 de mayo no, y ello precisamente porque el 15 de Mayo es un 2 de Mayo del siglo XXI.  Ambos momentos constituyentes, en todo caso, se parecen porque constituyen virtualmente otro país al mismo tiempo que revelan los obstáculos para su constitución: el de unas clases dominantes que se resisten a la preeminencia “de los reinos sobre el reino”; es decir, al desarrollo pleno de la soberanía popular"