miércoles, 23 de diciembre de 2015

Brindis


Interesante manera de enfrentar a Merkel, Bruselas o al propio IBEX35: votar para que no pueda formarse gobierno en los próximos meses.
O en caso de formarse, que sea el bipartidismo el que arrostre las consecuencias de décadas de sus políticas neoliberales y sus burbujas. Para que el PSOE se trueque en el Pasok griego por la vía más rápida, y aislar social y electoralmente a los incondicionales del caciquismo derechista y su supurante corrupción tan grata a las grandes empresas. Aunque solo sea porque buena parte de los votantes del PP se van muriendo de viejos.
Una vía intermedia para un país que aún no se atreve a apostar por partidos anti-Troika tras la experiencia griega, hemos hallado la fórmula para truncar la agenda de las elites acreedoras un buen rato. Que en lo que a ellas respecta podría volverse angustioso.
Un brindis por el 20-D.




¿Por qué iba a interesar a Podemos integrarse en un gobierno que pronto debería ponerse manos al recorte para paliar 10.000 millones de déficit soslayado por los presupuestos más presurosos de nuestra Historia, y dedicarse a una nueva vuelta de tuerca en la reforma laboral exigida por Bruselas?
Para eso ayuda la imprescindible línea roja del referendum catalán de un Podemos que ha crecido a última hora gracias al voto catalán. Podemos se debe tanto a sus votantes como en principio el PSOE a la mayoría de los suyos para negarse a la gran coalición... hasta que no les quede otra. 
Insisto en que un previsible deterioro de la economía internacional podría terminar forzándolo.
La otra buena jugada ha sido pegarse a las confluencias, en especial a la figura de Ada Colau, a quien en este blog llevamos prefiriendo como líder presidenciable desde hace más de un año.
Y replantearse la confluencia con Alberto Garzón aunque fuera por la pura aritmética, como presiona Anguita desde hace tanto y con razón. ¿De veras cree Jorge Moruno que hubiera restado? En su éxito agridulce, los únicos que han restado han sido los errores y soberbia estratégica del núcleo irradiador. 
Qué pronto han olvidado que vienen desde apenas un 10% en las encuestas, y que las confluencias les han aupado con la inestimable ayuda de la soberbia simétrica de Rivera. 


miércoles, 16 de diciembre de 2015

Panoramas


Un éxito sin parangón la Cumbre de París en los titulares. Pero un fracaso enorme en la letra pequeña que especifica la voluntariedad, los acuerdos no vinculantes, que impide tocar el comercio internacional o el problema muy contaminante de las guerras, que desoye a África o las poblaciones insulares en el tope de 1,5º C condenándolas al genocidio programado y se niega a aceptar el pasivo de cientos de miles de millones con el mundo al que impedimos desarrollarse.
En el momento más delicado, un exitazo.



Ya está aquí. La subida de tipos de interés de la Reserva Federal. Fiesta para los países emergentes y, por contagio, del resto, en un contexto de preocupante retracción de las bolsas mundiales. Algo que apenas sale en los titulares de la prensa española, siempre fuera del mundo, pero los expertos internacionales tiemblan ante un incierto 2016. 
Varoufakis es de quienes lo vaticinan, al mismo ritmo en que trata de alentar un frente por una nueva construcción europea a la que va sumando ilustres como Lafontaine.
Gran Bretaña no puede jugar en serio a prescindir del 60% de su comercio exterior saliéndose de la UE, a no ser que la propia UE termine por desmantelarse por sí sola por degradación social y económica. Que no es descartable en el próximo lustro.
El miedo a los contagios también contagia ahora con antelación a los economistas del establishment.



Si España ha aprendido algo no debería otorgarle la mayoría absoluta a PP y Ciudadanos juntos, tal y como lo vaticinan encuestas recientes que anuncian el declive de C´s del contrato único y la violencia feminista.
Si no lo ha aprendido, será justicia poética que sea la derecha la que afronte una crisis para la que estamos muy mal preparados tras el rigor fiscal y las ayudas milmillonarias a los bancos, herencia tan suya.
O podríamos entrar en una dinámica de ingobernabilidad que se prolongara durante meses u obligara a nuevas elecciones: esta podría ser la mejor salida posible en el contexto internacional que se avecina.
El problema es que ese contexto de crisis internacional allane el camino a la gran coalición PP-PSOE exigida por el cacique González.
Finalmente quien debería salir reforzado en un futuro poselectoral sería el Alberto Garzón que sigue insistiendo coherentemente en procesos constituyentes, renacionalizaciones, reformas fiscales, anti-atlantismo o repúblicas democráticas para un nuevo país. 
El viejo país se nos va por el desagüe entre inanes debates a cuatro, o ladridos a dos.


sábado, 5 de diciembre de 2015

Bloques


Bien lo sabe el mando ruso: EEUU no tiene ninguna intención de acabar con el Estado Islámico. Siempre se ha tratado de generar el caos, la destrucción y el yihadismo para que el acceso a los recursos no lo dificultaran estados disidentes e independientes de la agenda imperial, de Irak a Siria.
Tampoco Turquía, el mayor comprador de petróleo al Daesh. Los bombardeos rusos alardean de haber reducido a la mitad ese tráfico de petróleo que fortalece al Estado Islámico y enriquece a la petrolera del hijo de Erdogan. Eso explica en buena parte el caza ruso abatido como represalia. Y delinea nítidamente los dos bloques de la guerra mundial larvada anunciada por el Papa.
Los poderosos siguen pretendiendo hacer lo que quieren y el resto defenderse como puede, del viejo Tucídides.






Se afianza en España el debate a cuatro, en formato tres menos uno. A la izquierda no se la invita, véase el caso de Alberto Garzón, y el ausente al que sí habían invitado se arroga haberlo ganado por seriedad.  
Al circo de la política no le crecen nunca los enanos.






Una Constitución que se pactó con los militares amenazantes en la habitación contigua, incluso de forma literal. Cuyo articulado social chapotea en papel mojado mientras garantiza a rajatabla la vieja estructura de poder institucional al servicio de la vieja oligarquía, hoy modernizada y globalizada, consolidando su posición tras llevar al país al desastre inmobiliario.
Se celebra la norma suprema fuente de todas nuestras libertades cercenadas y amordazadas sin pudor por las recientes leyes, sin que Bruselas ni la contestación democrática interior hayan podido impedirlo.
El TC anda ocupado a tiempo completo como ariete del nacionalismo centralista blandiendo militares al alba, eclipse de derecho a vivienda y trabajo dignos.
Todo se resuelve con unas reformas, incide el cuarteto del régimen: al que ha venido a sumarse últimamente la responsabilidad de Estado del núcleo irradiador de Podemos.

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