miércoles, 16 de diciembre de 2015

Panoramas


Un éxito sin parangón la Cumbre de París en los titulares. Pero un fracaso enorme en la letra pequeña que especifica la voluntariedad, los acuerdos no vinculantes, que impide tocar el comercio internacional o el problema muy contaminante de las guerras, que desoye a África o las poblaciones insulares en el tope de 1,5º C condenándolas al genocidio programado y se niega a aceptar el pasivo de cientos de miles de millones con el mundo al que impedimos desarrollarse.
En el momento más delicado, un exitazo.



Ya está aquí. La subida de tipos de interés de la Reserva Federal. Fiesta para los países emergentes y, por contagio, del resto, en un contexto de preocupante retracción de las bolsas mundiales. Algo que apenas sale en los titulares de la prensa española, siempre fuera del mundo, pero los expertos internacionales tiemblan ante un incierto 2016. 
Varoufakis es de quienes lo vaticinan, al mismo ritmo en que trata de alentar un frente por una nueva construcción europea a la que va sumando ilustres como Lafontaine.
Gran Bretaña no puede jugar en serio a prescindir del 60% de su comercio exterior saliéndose de la UE, a no ser que la propia UE termine por desmantelarse por sí sola por degradación social y económica. Que no es descartable en el próximo lustro.
El miedo a los contagios también contagia ahora con antelación a los economistas del establishment.



Si España ha aprendido algo no debería otorgarle la mayoría absoluta a PP y Ciudadanos juntos, tal y como lo vaticinan encuestas recientes que anuncian el declive de C´s del contrato único y la violencia feminista.
Si no lo ha aprendido, será justicia poética que sea la derecha la que afronte una crisis para la que estamos muy mal preparados tras el rigor fiscal y las ayudas milmillonarias a los bancos, herencia tan suya.
O podríamos entrar en una dinámica de ingobernabilidad que se prolongara durante meses u obligara a nuevas elecciones: esta podría ser la mejor salida posible en el contexto internacional que se avecina.
El problema es que ese contexto de crisis internacional allane el camino a la gran coalición PP-PSOE exigida por el cacique González.
Finalmente quien debería salir reforzado en un futuro poselectoral sería el Alberto Garzón que sigue insistiendo coherentemente en procesos constituyentes, renacionalizaciones, reformas fiscales, anti-atlantismo o repúblicas democráticas para un nuevo país. 
El viejo país se nos va por el desagüe entre inanes debates a cuatro, o ladridos a dos.


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