domingo, 27 de septiembre de 2015

Independencias


La España del oligopolio informativo, de la censura por incomparecencia de ideas críticas y alternativas, de la hipnosis colectiva respecto a ciertos temas, desde Venezuela a los cientos de miles en cunetas, se escandaliza hipócritamente de que el nacionalismo catalán haga otro tanto en casa. Y entonces sale otra vez Felipe González, para quien Pinochet cuidaba más de los derechos humanos que Maduro, e iguala a ese nacionalismo tan corrupto como el español, del que él mismo es eximio representante, con el estalinismo, en un nuevo alarde de equilibrio y diversidad informativa. Pero al final los catalanes se habrán ganado el estatuto de autonomía escamoteado, porque solo por las bravas entiende el establishment español.



El aspecto más gracioso de la LOMCE es que unos señores que vivimos trabajando para el Estado, con sueldos aún envidiables para la mayoría de recortados y esclavizados, con una red de seguridad laboral menguante pero que ya quisiera el resto para sí, debemos enseñarle a los chavales que deben buscarse la vida y negocio por su cuenta, que los pocos que triunfen en una economía previsiblemente estancada, deflacionaria o incluso quebrada, vivirán muy bien. Y los que no, merecerán ir al hoyo por su negligencia. Pero que se olviden del Estado.

La cómica paradoja española recalcada por Stiglitz en El precio de la desigualdad, que nuestro crecimiento basado en la construcción mostrara en esta crisis la endeblez de sus cimientos. Y el español es ese animal que tropieza dos veces con el mismo ladrillo.


 

domingo, 13 de septiembre de 2015

En deuda



China hunde a cámara lenta el crecimiento hasta ahora tan acelerado de sus burbujas. Su freno de mano amenaza con guerra de divisas internacional, el peor escenario para una crisis como la actual. Latinoamérica, un gran exportador de materias primas al imperio del Medio y receptor financiero, resultará de las regiones más afectadas. Los bancos españoles, con amplia presencia e influencia allí, de los más tocados por la crisis china. 
Pero a Rajoy, lector del Marca, China no le afecta. Veremos si tampoco a su convocatoria electoral prorrogada, o al comienzo de la siguiente legislatura en un gobierno de coalición en el que cuenta seguir participando, en secuela zombie.




El libro capital sobre economía del S.XXI no será El capital del siglo XXI de Thomas Piketty, con graves fallos teóricos según Varoufakis. Más bien estaremos en deuda con En deuda de David Graeber, un agudo y magistral tratado de antropología económica. Donde aprendemos que jamás hubo sociedades basadas en el trueque antes de la invención del dinero sino que desde el principio fue la deuda, que el dinero se acuñó por estados expansionistas y esclavistas para generar nuevos mercados entre los conquistados, a fuerza de impuestos para devolverle al César o al emperador de turno lo que es del César, cuya efigie acuñan las monedas, de ahí la falsedad de la oposición contemporánea entre estado y mercado: y un largo y sorprendente  etcétera. Occupy Wall Street pervivirá en la teoría.

Entretanto en torno a un 30% de españoles considera que los griegos no deberían pagar tanta deuda ilegítima, otro tanto muestra la valentía de reconocer que no sabe y por eso no contesta, y frente a ellos un mayoritario 43% pasto de propaganda tampoco sabe pero sí contesta.


http://enrealidado.blogspot.com/