domingo, 19 de marzo de 2017

Estibadores de derechos


"El voto en contra del PSOE, por el contrario, era un voto anunciado por el gestor Fernández a Rajoy. Imposible regalarle a Pedro Sánchez otro apoyo de Ferraz al PP. Máxime cuando en Holanda sus correligionarios han pasado de 38 escaños a 9 por haber gobernado en coalición con el Rajoy holandés cuatro años. Tras Grecia, es ya el segundo país de la Unión Europea que contempla la pasokización del socialismo. Votar ahora contra los estibadores hubiese supuesto proporcionar un argumento de peso a la izquierda del PSOE, hoy en abierta lucha electoral contra la derecha socialista. La negativa de la Gestora, pese a ser esperada, abre un compás de espera de unos noventa días en que la Gran Coalición PP-PSOE queda en suspenso hasta las primarias de mayo y el congreso de mitad de junio. Ahí queda esa imagen de ayer tras la votación. La mitad de los diputados socialistas aplaudiendo junto con los de Podemos a los estibadores, mientras que la mitad restante miraba hacia la bancada del PP.
La rotunda victoria de la estiba reabre la cuestión social en un momento en que los comisarios prusianos de la Unión Europea afilan las navajas para acometer un nuevo ataque frontal a los intereses de las clases medias y trabajadoras. Esta resistencia a los planes de los poderosos va a marcar, indudablemente, un modelo de agitación a todos los sectores sociales que van a verse navajeados por la Gran Coalición si es que, para entonces, continúa existiendo. Ayer mismo, la huelga de los taxistas madrileños y barceloneses, recogía la potente bandera de combate de los trabajadores portuarios en las calles y plazas de Madrid y Barcelona. De la experiencia de los estibadores, van a extraerse, por parte de todos los líderes sociales, no pocas lecciones que se evidenciarán pronto en la lucha contra los nuevos recortes sociales.
La conclusión política la ha formulado con acierto Alberto Garzón: si hay mayoría para esto ¿por qué no para otro Gobierno? Es muy obvio. Rajoy no sabe, quiere o puede gestionar el problema social; tampoco el problema territorial, ni mucho menos elaborar unos Presupuestos. La conflictividad laboral va a multiplicarse, el choque de trenes con la Generalitat es inminente, la contabilidad del Estado es inexistente. A la vista de este caos político, que Rajoy sólo trata de dilatar pero no de solucionar, hace falta un gobierno que no sea ingobernable, como el de Rajoy, por carecer de la mayoría que, precisamente, disponen quienes ayer mismo han derogado un  decreto ley. O la mayoría traduce en una alternativa de gobierno su triunfo en la reforma de la estiba, o será el propio presidente Rajoy quien acabe convocando elecciones para dejar de ser la minoría que es"




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