lunes, 3 de abril de 2017

El imperio se contraataca


Pascual Serrano:

"Lo de Estados Unidos es un imperialismo militar de pérdidas netas, en palabras del profesor de Relaciones Internacional Augusto Zamora R. Para sostenerlo aporta valiosos datos en su libro Política y geopolítica para rebeldes, irreverentes y escépticos (Akal, 2016), por ejemplo que a diciembre de 2014 la guerra de Afganistán le habría costado un billón de dólares, lo que equivale a diez presupuestos militares anuales de Rusia o dos de EEUU, que son de 500.000 millones.
La expresión más elocuente del dilema estadounidense la daba en 2011 el senador por Virginia, Joe Manchin: "Tenemos que elegir entre reconstruir Afganistán o América. A la luz del peligro fiscal de nuestra nación no podemos hacer ambas cosas". Han pasado los años y Estados Unidos parece definitivamente decidido a no reconstruir ninguno de los dos países.
Si ya en 2008, el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz titulaba su libro La guerra de los tres billones de dólares: El verdadero coste del conflicto de Irak. Ahora, según un reciente informe del Instituto Watson para Asuntos Públicos e Internacionales de la Universidad de Brown, conocemos que los gobernantes estadounidenses se han fundido 4,79 billones de dólares en los conflictos bélicos en los que se han embarcado desde 2001. Solamente los intereses de los préstamos de guerra ascienden a 453.000 millones de dólares (...)
En cambio lo que tienen es una deuda pública que se aproxima a los 20 billones de dólares, el 102,6% del PIB de EEUU. Ésta se ha cuadruplicado durante los últimos 14 años, ya que a comienzos de siglo se situaba en los 5,62 billones de dólares, el 54,7% del PIB. Hoy cada niño estadounidense nace debiendo casi 63.000 euros. No parece tan buena idea querer ser ciudadano de ese país.
Ahora viene lo más interesante. ¿Y a quién le deben los estadounidenses todo ese dinero que se han gastado en unas guerras en las que ni siquiera se han podido recuperar con el saqueo? La mitad a acreedores extranjeros, principalmente Japón y China, que acumulan el 37,2% de la deuda de EEUU en poder de otros países. Por tanto ya tenemos un mito derrumbado: la gran potencia mundial es fundamentalmente un tipo que debe dinero a un centenar de países para poder pagar unas guerras que le han dejado en bancarrota.
Sigamos repasando la situación del supuesto imperio. Ahora en cuanto a potencia industrial. Si en los años cincuenta Estados Unidos poseía el 50% del PIB mundial y era la indiscutible primera potencia económica hoy no llega al 20% (...) 
Según el FMI, en el año 2040 la República Popular China representará el 40% del PIB mundial, EEUU se quedará en el 15%, India será el 12% y la Unión Europea tendrá un escuálido 5%. Por su parte, el informe de PWC El Mundo en 2050 ¿Cómo cambiará el orden económico mundial? prevé que, para ese año, el segundo puesto será para India, que desbancará a Estados Unidos.
Hoy Estados Unidos es solo una potencia militar arruinada e ineficaz (...) 
En la actualidad, tiene capacidad militar ofensiva como la suma de las diez potencias siguientes y representa el 41% del gasto militar mundial, pero solo le sirve para que sus ciudadanos sufran carencias por la disminución del gastos en las otras partidas y, en cambio, ni siquiera gana las guerras, para humillación de sus dirigentes.
Desde su fracaso en Vietnam no ha logrado ninguna victoria: más de una década después no ha conseguido controlar ni Afganistán ni Irak. Es más, si otrora el principal objetivo de Estados Unidos era Irán, tras el desastre en el derrocamiento de Sadam Hussein, la República Islámica ha salido más reforzada que nunca. Y cuanto más intenta maniobrar Estados Unidos en su contra peor le sale. Hoy Estados Unidos ya necesita a Irán para restablecer el orden en la región y frenar el terrorismo. De hecho ha tenido que negociar el acuerdo nuclear, levantar las sanciones y devolverle los fondos que tenía congelados.
En términos geopolíticos otro de sus ridículos se está viviendo en Siria. Allí, las conversaciones de paz se están negociando oficialmente entre Rusia, Turquía e Irán, la primera potencia militar el mundo es la gran ausente.
Y en cuanto a su difusa guerra contra el terrorismo, a la vista está su fracaso. El caos es tal que hace unas semanas el fundador de WikiLeaks, Julian Assange, denunciaba en una conferencia de prensa a través de internet, que la CIA estadounidense ha "perdido el control de todo su arsenal de armas cibernéticas", que podrían estar en el mercado negro a disposición de "hackers" de todo el mundo (...)
El sentimiento de fracaso militar es el que ha llevado a Donald Trump a proponer... más de lo mismo. "Tenemos que ganar. Tenemos que empezar a ganar guerras de nuevo", dijo. Y prometió aumentar en 54.000 millones de dólares el presupuesto destinado al Departamento de Defensa, en detrimento de medio ambiente y educación"




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