miércoles, 26 de octubre de 2016

Orwelliana con España oligofrénica de fondo


El Gran Wyoming (Infolibre):

"Resulta que no era Ciudadanos sino el PSOE la opción del ÍBEX 35 para que el cambio que ansiaba la mayoría de la población –que sacó muchos más votos que la opción que nos va a gobernar, digan lo que digan los medios de comunicación todavía sabemos sumar– no sucediera. Ciudadanos era el señuelo, la maniobra de despiste. Ahora se entiende la incomprensible exclusividad que el PSOE otorgó a Ciudadanos a la hora de negociar. Nadie entendió aquel flechazo. Para justificar esa intransigencia previamente había que demonizar, criminalizar al socio con el que sus propios votantes les empujaban a pactar: Podemos.
Ahí entraron los medios de comunicación en tromba. Recuerdo cuando Manuela Carmena dijo que era muy difícil gobernar cuando no se tiene a ningún medio de comunicación de tu lado y salieron indignados calificando esas palabras como dignas de un líder de dictadura bolivariana –que, por cierto, no hay ninguna–, defendiendo su independencia y proclamando que los medios de comunicación no están del lado de nadie. ¡Manda huevos!
Y sí, pudo haber desaciertos en las formas, pero eso no es lo importante, a no ser que se anden buscando excusas. También el PP ha dicho una y otra vez que el PSOE está del lado de ETA y pisotea la memoria de las víctimas sin que esto sea un inconveniente para ponerles al frente del Gobierno. Con un pequeño matiz: esto es falso, lo del terrorismo de Estado, por desgracia, no, y varios cargos, incluidos el ministro de Interior y el secretario de Estado para la Seguridad, fueron condenados por ello. Barrionuevo, Vera y Sancristóbal, a diez años de cárcel; Francisco Álvarez, Miguel Planchuelo y José Amedo, a nueve años y seis meses; Ricardo García Damborenea a siete años. También fueron condenados cinco policías más. Claro que sacar esto no viene a cuento a la hora de hacer amigos, pero no debe servir de excusa para evitar sentarse a hablar. Los excesos verbales de los dirigentes pueden ser un inconveniente, pero nunca una imposibilidad. Los votantes trabajan todos los días y esperan soluciones y que dejen de hurtarles derechos y servicios que les pertenecen.
Para justificar la continuidad del Gobierno del PP había que criminalizar a través de los medios de comunicación al que todos creíamos que sería el socio de Gobierno del PSOE, la formación Unidos Podemos y sus confluencias, que ya gobernaban juntos en ayuntamientos y comunidades autónomas.
La constatación del ejercicio de manipulación en el que se ha convertido la información es una muestra más de la abolición progresiva de derechos fundamentales sin los que el sistema democrático carece de sentido (...)
Una vez aceptado el reto y conseguido el objetivo de formar parte del llamado arco parlamentario se procede a su exterminio por la vía de la criminalización. Convertidos en malhechores, en elementos antisistema prototerroristas, su aportación a la gobernanza del país queda automáticamente descartada en tanto constituyen el principal enemigo de la democracia y la libertad: "Son autoritarios". Por activa y por pasiva los diferentes portavoces de la "gestora" lo afirman de forma categórica: es imposible una alianza con ellos. Sólo queda la abstención.
La reciente protesta de un grupo de estudiantes en la Universidad Autónoma de Madrid que impidió dar una charla a Felipe González y a Juan Luis Cebrián, actos que se han producido en numerosas ocasiones a lo largo de estos años, se ha convertido en un número circense mediático que no debió ocupar más que un espacio razonable, proporcional a la trascendencia de los hechos. Sin embargo, ha copado durante varios días portadas, informativos televisivos y de radio, editoriales, debates y artículos de opinión, y todo ello con un solo fin: criminalizar a Podemos.
La opinión mediática ha sido unánime: los estudiantes que boicotearon la charla de Cebrián y González en la Universidad Autónoma de Madrid son "fascistas". Ya no son energúmenos, ni exaltados, ni radicales, como en las anteriores ocasiones, ahora son fascistas. A las portadas de la prensa de la derecha tradicional que van por libre se suma con una vehemencia inusitada su nueva incorporación, el diario El País, ya que su presidente era uno de los dos ponentes. Todos coinciden en mayor o menor grado en que detrás de las protestas está Podemos así que ya saben, dos cosas iguales a una tercera son iguales entre sí. Ya tenemos la consigna a seguir: Podemos representa al nuevo fascismo.
Antes, estas acciones llevadas a cabo por un grupo de jóvenes universitarios no tenían mayor recorrido. Ahora sí. Son de una trascendencia capital. A los carteles del acercamiento de presos se les llama pancartas pro-ETA. A las alusiones al terrorismo de Estado, difamaciones. A los tumultos, violentas agresiones de las que, por cierto, nadie salió herido.
El PSOE se ha encargado de inhibir los millones de votos que pedían el cambio (...)
Toca la hora de la pedagogía con la que los que se llaman socialistas deben explicar al personal las cosas de la "alta política", es decir, convencer a la gente de que no son recaudadores de votos de la derecha aunque el efecto sea el mismo.
Toca pedagogía y a los líderes de Podemos buscarse un abogado, como a los 300 sindicalistas pendientes de juicio para los que piden cárcel: Fernández Díaz, con la abstención del PSOE, sigue de ministro al frente de su policía política.
¡Y la gente votó mayoritariamente cambio!" 


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