jueves, 6 de octubre de 2016

Eurobobismo

 Entrevista a Ramón Franquesa (Plataforma por la salida del euro):

"Respecto a los bancos, cuanto mayor es su dimensión más responsabilidad tienen. Y no quiero decir que los bancos españoles sean totalmente inocentes. Pero la que dirigió las inversiones especulativas desde Alemania hacia nuestro país, fue precisamente la banca alemana privada. Por tanto ellos son los grandes responsables de nuestra crisis inmobiliaria, los que introdujeron un capital especulativo que provocó el alza de precios de los productos inmobiliarios. Y ello, en un contexto en que los salarios en España tendían a la baja. Llegaban capitales de todo el mundo, pero sobre todo alemanes y en menor medida de Francia. Se pensaba que los pisos eran una inversión segura, y que nunca bajarían los precios.
-¿Tiene el gigante alemán los pies frágiles?
Que tiene los pies de barro es evidente, pero es un gigante, porque el Deutsche Bank ha acabado utilizando al Banco Central Europeo para su propósito. Tenemos un BCE que, primero, ha provocado una brutal recesión con el argumento de que no podía haber déficits presupuestarios; tampoco podía cubrir con emisión monetaria la deuda de los países más duramente golpeados por la crisis. Pero después, cuando las cuentas de los grandes bancos se mostraron hinchadas, falsificadas, llenas de agujeros y deudas, el BCE no tuvo ningún problema en emitir miles de millones de euros para rescatarlos. Ocurrió con el Deutsche Bank, Dexia y otros, también los españoles, lo que sucede es que las inversiones están cruzadas entre ellos. Se trata de bancos que apostaron su dinero en inversiones que no podían devolverse, y tampoco las podían cubrir con las exigencias de solidez que impone el mismo sistema bancario (...)
-El brexit ha sacudido con fuerza el consenso europeo durante los últimos meses. La libra esterlina ha llegado a caer hasta los niveles más bajos en tres décadas y la primera ministra británica, Theresa May, anuncia que en menos de seis meses comenzará el proceso de desvinculación de la UE. ¿Qué es lo más relevante del brexit?
Lo más destacado es el “no” de la población y demostrar –como lo están haciendo- que hay vida fuera de la Unión Europea. Todo el argumento de que Inglaterra se iba a derrumbar aparece como una falacia. Era la construcción (falsa) de la amenaza por abandonar un barco que, en el fondo, se está hundiendo. En el proceso de brexit irrumpen diferentes fuerzas: conservadoras, nacionalistas que sueñan con un pasado colonial…y aparece también la izquierda. Los sindicatos, en especial los industriales y mineros, se dan cuenta de que dentro de la Unión se hallan comercialmente desprotegidos, y se les quitan las competencias de la gestión monetaria sin que se establezca una unidad fiscal ni de derechos sociales. Esta situación provoca el derrumbe del estado social en Inglaterra (...) El brexit también supone una amenaza a la línea de flotación del TTIP (...)
-El periodista, cofundador de ATTAC y colaborador de Le Monde diplomatique Bernard Cassen, plantea un rechazo libre comercio, que contrapone a los derechos humanos y a la conservación del planeta. ¿Estás de acuerdo? ¿Qué opinas de la “desmundialización” como principio?
El comercio es un factor que en principio me parece positivo, siempre que esté a favor del desarrollo de la economía y de las sociedades. Lo que en cambio es un producto envenenado, tóxico, es el comercio sin ninguna regulación. Que se pueda comerciar libremente entre dos países que se ajustan a un mismo marco legal y de derechos es positivo, porque cada uno se especializa en aquello que puede producir mejor. Sin embargo, el libre comercio entre un país que permite el trabajo infantil y otro que no, es provocar que al final trabajen los niños en el país que en principio no lo permite (...)
-¿Qué relevancia atribuyes entonces a las iniciativas que plantea Unidos-Podemos como el trabajo garantizado, la renta mínima para el rescate ciudadano o los programas “keynesianos” de gasto?
Son medidas correctas, el problema es cómo van a financiarse cuando estás atado de manos a un banco central que controla la emisión monetaria, y que no te va a permitir emisiones dirigidas al rescate de las personas o la creación de puestos de trabajo; además va a inundarte con una moneda que va a servir para rescatar a los bancos. ¿Qué estamos viendo con los miles de millones de euros que el BCE ha inyectado en el Deutsche Bank y los bancos privados europeos? No han servido para estimular la actividad económica ni siquiera para sacarlos de la recesión, porque los bancos se han dedicado con ese dinero a especular de nuevo: contra los estados, la deuda pública y con los nuevos productos financieros artificiales; además, para mantenerse en un círculo de beneficios ficticios. En definitiva el banco central ha decidido rescatarlos, en lugar de que las entidades tuvieran que responder con sus activos y sus propios recursos al desastre donde se metieron (...)
-“Para demasiados intelectuales de izquierda es una grosería cuestionar la actual Unión Europea”, afirmaste hace unos meses…
El problema actual entre los intelectuales de izquierda, de derecha y en general, es un excesivo sometimiento a la idea de Europa como noción de “progreso”. Esto se ha convertido en una idea falsa. Pudo ser cierta en los años 80, porque veníamos de una dictadura y nos acercábamos a un modelo de Europa que era muy distinto del actual. Pero hoy, la UE es el instrumento para la destrucción del estado del bienestar y, por tanto, hemos de romper con ese “eurobobismo” que asocia ser europeo con mostrarse de acuerdo con la Unión Europea (...) Pensar en estos momentos que el sistema monetario es reformable y que se trata de buscar una mayoría distinta en el Parlamento, implica situarnos en un camino sin salida. Primero, porque las contradicciones van a estallar mucho antes de que se produzcan esas mayorías suficientes en una Europa con cada vez más diferencias entre sus territorios. Además, si se produce la ruptura se planteará un euro de dos tiempos o velocidades, para que el sistema bancario se asegure de que la deuda continúe siendo válida y la seguimos pagando. Romper con el euro implica, por tanto, contar con un instrumento para cuestionar la deuda ilegítima"





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