domingo, 30 de octubre de 2016

De Rufián a rufianes. Orwelliana II


Indignación de diputados del PSOE y periodistas televisivos tanto en la Sexta Noche como Antena3 o TV1 ante el espectacular, ácido y desternillante discurso de Gabriel Rufián de ERC. No pude parar de reírme, lo reconozco. Lo mejor que se ha oído en el Parlamento. Para una vez que sigo un debate de investidura completo, mereció la pena.
Rasgadura de vestiduras general por el honor herido de los honorables diputados. En política solo importan las formas dentro de los códigos de conducta impuestos por las honorables élites. La verdad no importa un carajo. Porque ninguno de esos indignados periodistas ni políticos pudo resaltar ni una sola mentira en las palabras de Rufián. Fueron verdades como puños. ¿No les gustaron los modos? 
Lo cierto es que, en cambio, nadie se indignó por los testimonios que enarboló: por ejemplo el de esa votante socialista de toda la vida que fregaba suelos por cuatro euros la hora, y que ahora lloraba ante la traición. Ningún resumen televisivo volvió a mencionarla. Tampoco repitieron las palabras de Iglesias cuando habló de esa España joven y moderna que sufre en precario o tiene que irse del país, que defiende los servicios públicos porque no puede permitirse educación o sanidad privada como sus honorables señorías. Ningún periodista lo comentó ni en la Sexta ni en ningún lado. No salió en ningún resumen. Nadie lo volvió a resaltar.
Es que cuando la verdad no interesa a señorías ni periodistas, lo llaman demagogia y lo eliminan de los noticiarios.
El humor de Rufián fue tan demoledor que hasta se vio a Rajoy descojonarse cuando le enfocaron, pero ningún periodista, ni Escolar ni ninguno, lo resaltó. Estaban tan indignados según los códigos de buena conducta servil, que no veían. Como incidía Groucho Marx con fingida indignación de presidente de Libertaria en Sopa de ganso, tan aplicable a tanta ceguera ideológica: "¿A quién va a creer usted, a mí o a sus ojos?"   
Coincido con Errejón, que lo aplaudió, en que ERC es impresentable cuando se alía con la antigua CIU para intentar echar a Ada Colau de la alcaldía de Barcelona. Por ejemplo. Por mucha transversalidad que alegue en el proces catala, también  ellos taparon recortes y corrupción de la vieja CIU. Es lo único que le cabe alegar a este PSOE contra sus palabras de ayer: y tú más. Pero la verdad sigue siendo la verdad.
Es que realmente lo de Rivera es cuñadismo neoliberal. Para devolverle a Iglesias la gracieta de Google sobre su incultura política, Rivera terminó su intervención con una intrascendente cita sacada de Google de J. F. Kennedy. Si Rivera hubiera leído por ejemplo a Chomsky, sabría quién fue realmente Kennedy, el de la ofensiva secreta sobre Vietnam del sur: no olvidemos el napalm que los dejaba literalmente en los huesos en pocos minutos.  
¿Es que realmente el propio Felipe González señor X no tuvo reparo en reconocer hace días implícitamente haber obtenido mejores resultados electorales que Sánchez "pese a todo lo que hicimos en el País Vasco"?
Por cierto, enésima declaración de apoyo a las víctimas de ETA con fines partidistas por parte del PP. ¿Qué pensará la familia de Nekane, de dos años, junto a decenas más de muertos por las bombas que los GAL pusieron allí y en Navarra, cuando nunca se les menciona en tales declaraciones institucionales? Si ETA era una banda terrorista impresentable, nadie lo niega ya, el problema es que a los asesinos de Nekane, a los torturadores de cientos en Intxaurrondo, a los secuestradores de Segundo Marey, de los miles de torturados aún en dependencias policiales en España que todos los años denuncia Amnistía Internacional, en especial en los CIE, los pagamos todos nosotros con nuestros impuestos: al contrario que la desalmada ETA, estos sí que nos hacen cómplices del terrorismo estatal. Por cierto, como el coronel Galindo que apenas cumplió una mínima parte de condena y luego fue premiado por Interior.
¿Y qué pensarán los cientos de familias de víctimas del yihadismo en el 11-M cuyo recuerdo no interesa al PP, a los que los humilló y ninguneó sistemáticamente (pregunten a la amenazada de muerte Pilar Manjón)? Y quien dice esto vio morir a vecinos en Vallecas o la destrucción en la plaza de República Argentina en directo. Pero también en Atocha.
Por parte de un partido fundado en democracia por los adalides del terrorismo fascista, que asesinó y represalió a millones en otros 40 años como en los que ETA mató a mil, y que se niega, no ya a honrarlos en declaraciones institucionales, sino ni siquiera a desenterrarlos de cunetas, a cientos de miles de asesinados por defender la democracia.
Y además, en esta España que sigue siendo la de Machado en que diez cabezas embisten y solo una piensa, negarse a incurrir en esta burda trampa de declaraciones selectivas lo convierte a uno en terrorista según el PP y Ciudadanos, que no tuvieron problema en endilgarle a voces el adjetivo a los de Unidos Podemos.  
Eso es la única España decente, según ellos. El resto somos terroristas.
Porque Orwell, pese a luchar contra el golpe fascista en Cataluña, no llegó a ver la España actual: hubiera sacado oro en sus reflexiones sobre el poder de la manipulación de las conciencias en este país de millones de zombies ideológicos guiados por hordas de acomodados analistas de una ceguera épica.
Eso que Chomsky llamó "el problema de Orwell" en sus célebres Conferencias en Managua. El poder desactivador de la propaganda sobre nuestros propios ojos y oídos. 
Quizás por eso, para los antiguos griegos, el sabio solía ser literalmente ciego, tal que Homero, Tiresias o el propio Edipo tras su desgracia. ¡Total, para lo que nos hacen ver...!

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