viernes, 2 de diciembre de 2016

Cosas de niños (y del comercio mundial sin regulación)



EL NIÑO YUNTERO (MIGUEL HERNÁNDEZ/SERRAT. IMÁGENES DE MONTXO ARMENDÁRIZ



RADIOHEAD: ALL I NEED: CAMPAÑA CONTRA LA ESCLAVITUD INFANTIL DE LA MTV





Eduardo Galeano (Patas arriba: la escuela del mundo al revés):

"en los basurales de la ciudad de México, Manila o Lagos, juntan vidrios, latas y papeles, y disputan los restos de comida con los buitres;
se sumergen en el mar de Java, buscando perlas;
persiguen diamantes en las minas del Congo;
son topos en las galerías de las minas del Perú, imprescindibles por su corta estatura y cuando sus pulmones no dan más, van a parar a los cementerios clandestinos;
cosechan café en Colombia y en Tanzania, y se envenenan con los pesticidas;
se envenenan con los pesticidas en las plantaciones de algodón de Guatemala y en las bananeras de Honduras;
en Malasia recogen la  leche  de los  árboles  del  caucho,  en jornadas de  trabajo  que  se extienden de estrella a estrella;
tienden vías de ferrocarril en Birmania;
al norte de la India se derriten en los hornos de vidrio, y al sur en los hornos de ladrillos;
en Bangladesh, desempeñan más de trescientas ocupaciones diferentes, con salarios que oscilan entre la nada y la casi nada por cada día de nunca acabar;
corren carreras de camellos para los emires árabes y son jinetes pastores en las estancias del río de la Plata;
en  Port-au-Prince,  Colombo,  Jakarta  o  Recife  sirven  la  mesa  del  amo,  a  cambio  del derecho de comer lo que de la mesa cae;
venden  fruta  en  los  mercados  de  Bogotá  y  venden  chicles  en  los  autobuses  de  San Pablo;
limpian parabrisas en las esquinas de Lima, Quito o San Salvador; lustran zapatos en las  calles de Caracas o Guanajuato;
cosen ropa en Tailandia y cosen zapatos de fútbol en vietnam;
cosen pelotas de fútbol en Pakistán y pelotas de béisbol en Honduras y Haití;
para  pagar  las  deudas  de  sus  padres,  recogen  té  o  tabaco  en  las  plantaciones  de  Sri Lanka y cosechan jazmines, en Egipto, con destino a la perfumería francesa;
alquilados por sus padres, tejen alfombras en Irán,  Nepal y en la India, desde antes del amanecer  hasta  pasada  la  medianoche,  y  cuando  alguien  llega  a  rescatarlos,  preguntan: 
«¿Es usted mi nuevo amo?»; 


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