miércoles, 21 de diciembre de 2016

Recordatorios

  Feliz 2017 a todos, aunque venga con curvas. A Ángeles, maestra. A J. Luis en estos momentos difíciles. A mi vanguardista jefa de estudios preferida. Y a M. B. siempre.

"El Bosco
 
Un condenado caga monedas de oro.
Otro cuelga de una llave inmensa.
El cuchillo tiene orejas.
El arpa ejecuta al músico.
El fuego hiela.
El cerdo viste toca de monja.
En el huevo, habita la muerte.
Las máquinas manejan a la gente.
Cada cual en lo suyo.
Cada loco con su tema.
Nadie se encuentra con nadie.
Todos corren hacia ninguna parte.
No tienen nada en común, salvo el miedo mutuo.
—Hace cinco siglos, Hieronymus Bosch pintó la globalización—comenta John Berger"


"Quiéreme mucho

Los amigos de Adolf Hitler tienen mala memoria, pero la aventura nazi no hubiera sido posible sin la ayuda que de ellos recibió.
Como  sus  colegas  Mussolini  y  Franco,  Hitler  contó  con  el  temprano beneplácito de la Iglesia Católica.
Hugo Boss vistió su ejército. Bertelsmann publicó las obras que instruyeron a sus oficiales.
Sus  aviones  volaban  gracias  al  combustible  de  la  Standard  Oil  y  sus soldados viajaban en camiones y jeeps marca Ford.
Henry Ford, autor de esos vehículos y del libro El judío internacional, fue su musa inspiradora. Hitler se lo agradeció condecorándolo.
También condecoró al presidente de la IBM, la empresa que hizo posible la identificación de los judíos.
La Rockefeller Foundation financió investigaciones  raciales y racistas de la medicina nazi.
Joe Kennedy, padre del presidente, era embajador de los Estados Unidos en Londres,  pero  más  parecía  embajador  de  Alemania.  Y  Prescott  Bush,  padre  y abuelo de presidentes, fue colaborador de Fritz Thyssen, quien puso su fortuna al servicio de Hitler.
El Deutsche Bank financió la construcción del campo de concentración de Auschwitz.
El  consorcio  IGFarben,  el  gigante  de  la  industria  química  alemana,  que después pasó a llamarse Bayer, Basf o Hoechst, usaba como conejillos de Indias a  los  prisioneros  de  los  campos,  y  además  los  usaba de  mano  de  obra.  Estos obreros esclavos producían de todo, incluyendo el gas que iba a matarlos.
Los  prisioneros  trabajaban  también  para  otras  empresas,  como  Krupp, Thyssen, Siemens, Varta, Bosch, Daimler Benz, Volkswagen y BMW, que eran la base económica de los delirios nazis.
Los  bancos  suizos  ganaron  dinerales  comprando  a  Hitler  el  oro  de  sus víctimas:  sus  alhajas  y  sus  dientes.  El  oro  entraba en  Suiza  con  asombrosa facilidad, mientras la frontera estaba cerrada a cal y canto para los fugitivos de carne y hueso.
Coca-Cola inventó la Fanta para el mercado alemán en plena guerra. En ese período, también Unilever, Westinghouse y General Electric  multiplicaron allí sus  inversiones  y  sus  ganancias.  Cuando  la  guerra  terminó,  la  empresa  ITT recibió  una  millonaria  indemnización  porque  los  bombardeos  aliados  habían dañado sus fábricas en Alemania"


Eduardo Galeano. Espejos 

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