sábado, 2 de abril de 2016

Recordatorios de primavera



Ya es primavera en el corte francés. Y los indignados franceses miran a España. 
España mira cómo se empantana el extremo-centro en su propia ingobernabilidad ganada a pulso social, aderezada de ese déficit anti-austeritario del pasado año que ha facilitado el crecimiento del PIB y que vuelve a pintar en bastos ordoliberales próximamente, mientras los medios culpan a Podemos de dicha ingobernabilidad. 
Santa ingobernabilidad que tan nerviosa pone a las elites europeas y nacionales: el mejor resultado hasta ahora de aquella indignación, que afuera sigue apreciándose en su importancia como hito histórico europeo, justo al contrario que en nuestros sesgados aparatos político-mediáticos caseros:


Rafael Poch (La Vanguardia):

"Como en toda Europa, la involución social francesa data de 30 años. Algunos fechan su inicio en 1983, cuando Mitterrand cambió su programa común de izquierdas por la desregularización neoliberal. El caso es que hace mucho tiempo que la vida social se degrada en Francia. Como en todas partes, la teología dominante afirma que el problema de la economía francesa tiene que ver con el exceso de Estado y de gasto social. El bombardeo mediático de esta idea, así como la escuela que ha creado a lo largo de toda una generación, son considerables, pero ya en 2005, con el referéndum contra la Constitución Europea, los franceses dijeron no, por más que su voluntad fuera olímpicamente ignorada. En todo caso, muchos sueñan ahora con un despertar. Con la idea de un vaso colmado, cuya última gota —el proyecto de ley laboral— comienza a desbordar para dar lugar a una de esas erupciones sociales francesas. Frédéric Lordon, el principal panfletista de moda de la izquierda de la izquierda local, repite estos días en sus intervenciones que si Francia peta se llevará por delante las instituciones existentes. Yannis Varufakis apunta, y tiene razón, que sin una Francia rebelde y despierta, no habrá cambio en Europa. La huelga general del día 31 deberá dar la medida de todo eso. La juventud ha estado más bien ausente de las discretas movilizaciones sociales francesas, pero el día 9 algo se movió. Llama en especial la atención la ausencia del sujeto, precario y marginado de las banlieues. Sin que ese sujeto aparezca en la calle, el cambio se quedará en sueño"




Eric Toussaint:
"Bajo ciertas condiciones el impago de parte de un gobierno estatal-nacional es una de las prioridades. Es una de las primeras medidas que tiene que tomar un gobierno en un país que se enfrenta a un grave problema debido al pago de deuda (...) 
Eso tiene que ser parte de un plan integral que abarque medidas como el control de capitales, toma de control de los bancos por parte del gobierno para su socialización, medidas tributarias progresistas fuertes: reducir los impuestos pagados por la mayoría de la población, en especial para los más pobres, eliminar impuestos de consumo de productos y servicios prioritario (electricidad, comida, agua, etc. ; hasta unas ciertas cantidades), y subida de impuestos fuerte para los más ricos, sobre todo el 1%. También creación de empleo e incentivos para la producción prioritaria, en especial a sectores para la transición ecológica. También es importante promover circuitos cortos entre productores y consumidores, incrementar empleo público, p.e. en salud, educación, cuidados sociales, dependencia, discapacidad, servicios para aliviar el trabajo de las mujeres, de apoyo a las tareas de crianza, etc. Por último se me ocurren medidas de distribución del trabajo, como la reducción del horario y aumento del salario mínimo.
La auditoría e impago hacen parte de un plan integrado. Incluso integra el lanzamiento de una moneda complementaria (...)
La izquierda debe identificar cuál es el punto más importante para luchar contra el capitalismo financiarizado. Esto es: la extorsión ejercida a través de las relaciones acreedor-deudor. Si se entiende esto será posible trabajar juntos alrededor de estos objetivos. De las experiencias que he vivido sacó una lección: es sumamente importante mantener la presión del movimiento deuda sobre los partidos de izquierdas. En el caso del Estado español es fundamental el papel de la PACD, sobre el futuro de los gobiernos del cambio, y sobre el futuro de Podemos e IU, si son parte de un gobierno (...) El éxito de estas organizaciones de izquierdas pasa por cuestionar la deuda. Si dan la espalda al movimiento de la deuda acabarán aplicando políticas de derechas, como sucedió en Brasil, Grecia y en otros muchos sitios"




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