lunes, 25 de abril de 2016

De la colonización mental ubicua


El filósofo Alberto Santamaría (entrevista):
 
""Cuando se habla de compromiso político de los artistas, en el arte político, siempre pensamos que es de la izquierda. Partimos de que la que es doctrinaria y la que está comprometida es la izquierda".
"La derecha tiene un activismo cultural muy fuerte que parece invisible y que se basa en las formas de narrar, de contar, de semantizar y que tiene como objetivo vaciar de sentido las palabras" para resignificarlas. Una estrategia de la derecha de la que nos contagiamos con excesiva facilidad –"incluso los llamados partidos emergentes que ya hablan de emprendedores…" y que logra, por ejemplo, que "los políticos hayan conseguido que pensemos que hablar de cultura es hablar de IVA o de industrias culturales, pero la verdad es que ellos no dejan de hablar de cultura en cada una de sus intervenciones".
´Paradojas de lo cool', un conjunto de ensayos tan breves como incisivos, se fija en lo que no se ve –"el problema jamás está en lo que se ve"-, en ese robo semántico y cuestiona términos como "cultura", "creatividad", "calidad", "indígena" o "terrorismo"… pero va más allá al poner el foco de sus críticas en "lo cool". "Lo cool toma todas las técnicas del arte transformador, político, y lo convierte en fetiche. Es una forma de hacerle el juego al neoliberalismo que necesita rejuvenecerse, mostrase atractivo y lo cool le ayuda. El mundo cool supone una apropiación de las herramientas de muchos movimientos contraculturales y convierte la producción cultural en algo 'divertido'". Es lo que Alberto Santamaría denomina "Alta Cultura Descafeinada":
"La palabra creatividad no entró en el diccionario de la RAE hasta 1984. La palabra en inglés aparece estabilizada en 1950. Es importante recordar eso porque pensamos que la "creatividad" estuvo ahí desde siempre, pero no. Lo que es increíble es cómo las grandes instituciones y los bancos se han apropiado de la palabra creatividad para llevarnos a lo cool. En realidad, lo que logran es eliminar el poder transformador de la creatividad. Se ve en la educación, ahí, con el argumento de la creatividad, andamos despolitizando a los niños y a las niñas, que son animales políticos por su naturaleza. La creatividad, según esa narrativa, es mancharte las manos con pintura, pero no cuestionar o dudar sobre lo que les rodea.
La Fundación Botín es un ejemplo de este robo. Habla todo el tiempo de la creatividad y de las emociones, llega a decirnos, en su página web, que estamos adocenados. Nos venden las emociones siempre que éstas no sean políticas.
Otro ejemplo es cómo las universidades se alejan de su sentido y son tomadas por las empresas privadas. No se puede investigar sin apoyo de una empresa… de alguna manera las universidades privadas se han convertido en una subcontrata del sector privado""



No hay comentarios:

Publicar un comentario