martes, 19 de abril de 2016

Educación corporativa



"De esto se trata la llamada reforma educativa, este es el nuevo desplazamiento de la colonialidad del poder, que desde sus documentos “ecuménicos” internacionales reproducidos viralmente en documentos regionales y locales imponen por la vía del precepto “modernización” el imaginario del servilismo educativo.
La estandarización en sí misma es el triunfo de la pedagogía instrumental que en términos generales nos habla de educar por competencias y habilidades, en su universo no aparece la crítica, sino la “comprensión”, la “adaptación” y la “flexibilidad”. Lo terriblemente perverso es que los documentos de la reforma educativa hablan desde hace 26 años de “inclusión”, que no es más que un mito discursivo de que el “excluido” vaya a la escuela, pero después vuelva a la marginalidad, con políticas focalizadas para mantenerlo en esa condición. O la llamada “calidad” educativa, que pone su foco en los “resultados” instrumentales.
Todos esos conceptos también vienen de los organismos internacionales, sus fundaciones empresariales y de grupos o sociedades civiles que se han trasformado en la intelligentsia de la educación global (...)

Un artículo de David Brooks, publicado hace poco más de tres años nos informa lo siguiente:

De pronto, la educación pública se ha vuelto un nuevo ‘mercado’, gracias a las reformas impulsadas durante la década pasada.
Una conferencia de inversionistas interesados en el sector educativo con fines de lucro (Capital Roundable For Profit Education Private Equity Conference), en julio del año pasado, afirmó que `la educación es ahora el segundo mercado más grande de los Estados Unidos, valuado en 1.3 billones de dólares’.
Empresas como Pearson (la cual fue investigada por invitar a legisladores a viajar por el mundo justo antes de que tomaran decisiones sobre el otorgamiento de contratos para exámenes) y el Fondo Becas McKay, creado por Jeb Bush, el hermano del presidente que promulgó las reformas educativas que tanto interesan al sector privado, han visto cientos de millones de dólares en negocios.
El economista Jeff Faux reporta que el multimillonario Rupert Murdoch, dueño de Fox News, el Wall Street Journal y el imperio News Corp, afirmó que ‘la industria de la educación’ estadounidense representa una ‘oportunidad’ de 500 mil millones de dólares para los inversionistas. 
Al desviar flujos grandes de dinero existentes del sector público al privado, esto creará nuevas iniciativas con fines de lucro que podrían ser capitalizadas y transformadas en acciones bursátiles y otros ‘instrumentos financieros’. 
Más allá de esto, los contratos multimillonarios para sistemas de evaluación, desde bancos de datos, computación, exámenes, guías de evaluaciones, servicios de apoyo para mejorar las calificaciones y sistemas on line de instrucción, ya están enriqueciendo a todo tipo de empresas, desde Microsoft (la de Gates) a Pearson y Kaplan, entre otras.
(…) Bill Gates, a través de su Fundación Bill y Melinda Gates, ha usado sus masivos recursos para definir en gran medida sobre educación (…) ha sido el principal impulsor de reformas federales y estatales que se centran en la evaluación de maestros y escuelas con base en los resultados de los exámenes estandarizados, la promoción de escuelas privadas y semiprivadas (escuelas chárter) y la aplicación de soluciones de mercado a lo que ha tachado de ser un sistema ‘fracasado’.
Su fundación es la organización ‘filantrópica’ más grande en el sector de educación pública. Gates lo ha logrado financiando desde agrupaciones promotoras de políticas educativas, think tanks, medios especializados, universidades, líderes académicos y periodistas, hasta programas de televisión y películas de Hollywood” (...)

Es imprescindible cerrar este capítulo II de La educación en la era corporativa con otra cita de Noam Chomsky: “En los últimos 25 años, ha habido un ataque generalizado a la solidaridad, a la democracia, al derecho social o a cualquier cosa que interfiera con el poder privado; son muchos los objetivos. Uno de esos objetivos es indudablemente el sistema educativo (…) Un sistema público de educación se basa en el principio de que unos se preocupan por los otros (…) Hay un gran esfuerzo por debilitar todo eso, en tratar de privatizar las aspiraciones para así controlar totalmente a la gente (…) el debilitamiento de la concepción de solidaridad y cooperación, eso es lo que radica en el ataque al sistema de escuelas públicas, el ataque a la seguridad social, el esfuerzo por bloquear cualquier forma de sistema nacional de salud (…) todo ello es parte general de crear un orden socioeconómico bajo el control del poder privado"

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