sábado, 31 de enero de 2015

Marcha por el cambio y cambio por la marcha.


El genial Varoufakis sabe jugar a la estrategia MAD (destrucción mutua asegurada) como buen Minotauro en el laberinto europeo. El fundamento desde el que Grecia puede negociar como un igual en dignidad.
Y sabe que está Rusia.
Su cuestionamiento de la legitimidad democrática de la Troika, antológico.
Me sigue pareciendo que entregarle a la derecha el Ministerio de Defensa explicita esa línea roja que concierne tanto a la oligarquía griega como a la OTAN, que no proyecta hoy por hoy traspasar.
Pero sabe que ahí está Rusia.



La Marcha del Cambio pone muy nerviosa a la derecha madrileña. Cifuentes apuesta ahora por la seguridad de guante blanco y el entendimiento con los manifestantes, en tiempos preelectorales.
Doña Aguirre apostaba por ilegalizarla. O en su defecto aplicar la habitual siembra de palos para poder seguir tildando a los manifestantes de filoterroristas.
Pero ¿a quién beneficiarían esta vez las tácticas parapoliciales reventadoras y represivas tan usadas hasta hoy? Ni a Cifuentes ni a Podemos. Y parece que hay sol en Sol.
Que transcurra pacífica y festivamente añadirá prestigio organizador a sus organizadores.
Lo suficientemente astutos para organizarse en la perspectiva de visibilizar cualquier intento de reventarles el acto colectivo.

Que quizás también pueda servir para que Podemos cambie en favor de posibles convergencias. 
Lo ha hecho con Ganemos en lo municipal en Madrid, plaza esencial. Magnífico. 
Pero también hacia IU en las autonómicas. 
Madrid, donde IU se quiebra por momentos, caso aparte.

 




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