jueves, 8 de enero de 2015

Y 2015 para continuar

 

* Amenaza alemana de expulsar a Grecia de la UE, bajo el pretexto falso de farol de que ya no es peligroso para la UE. Las bolsas europeas caen en rojos. Y solo cuando salen representantes de la UE advirtiendo que no existen institucionalmente mecanismos de expulsión, vuelven a recobrarse. ¿Esta incongruencia no la analiza José Carlos Díez en El País? Como explica Vicenç Navarro, Alemania no puede renunciar a cientos de miles de millones sin que sus bancos incurran en problemas. 
No digamos ya el caso español, una porción explosiva del PIB de la Unión.


No se pierdan además el resultado de los vaticinios de J C Díez como asesor de Zapatero cuando pinchaba la burbuja. No ha dado ni una hasta hoy:

"La revista catalana Cafèambllet, en diciembre de 2014, ha publicado un extenso artículo que muestra los diagnósticos y pronósticos de este personaje, contrastándolos con los datos empíricos que muestran hasta qué grado tal individuo ha errado en su práctica profesional. Veamos algunos ejemplos, contrastando lo que predijo y lo que ocurrió:
En El Mundo escribió el 09.06.2006 que “la probabilidad de ver una caída significativa del precio de la vivienda es cercana a cero”. Datos: según el Instituto Nacional de Estadística, desde 2007, el precio de la vivienda cayó nada menos que un 36%.
En Economía Exterior, en abril de 2007, escribió que “se tiene que contrarrestar el mito de la burbuja inmobiliaria en España”. Predeciblemente la patronal de la construcción distribuyó ampliamente dicho diagnóstico como parte de su campaña para “desmitificar los mensajes negativos que afectan a la confianza del comprador… No hay ningún peligro de que los precios bajen”. Datos: los precios bajaron y mucho.
En Cinco Días, el 22.11.2009, escribió que “los precios han tocado fondo. La demanda de viviendas se está recuperando”. Datos: los precios continuaron bajando.
Todos los datos empíricos, fácilmente accesibles, muestran lo profundamente erróneos que fueron sus diagnósticos. La realidad era opuesta a lo que el Sr. Díez pontificaba. La burbuja inmobiliaria fue una realidad muy fácil de predecir (como algunos de nosotros así hicimos), y cuando explotó creó un desastre. Más tarde, el Sr. Díez intentó ridiculizar aquellas voces críticas – como lo hace ahora – que vaticinábamos que las políticas públicas que se estaban siguiendo nos llevaban a una situación muy negativa, realidad que este economista mediático continuó negando. En Cinco Días el 06.12.2009 escribió que “los escenarios apocalípticos de seis millones de parados, con tasas de desempleo del 25%, están siendo refutados por la realidad”. Los datos: España entró en recesión el año 2008, de la cual salió brevemente en el segundo trimestre de 2010, para entrar de nuevo en el 2011. En 2012 se alcanzó el 26% de paro, con 6,2 millones de parados"
* Santiago Alba: "No es que uno no pueda hacer daño escribiendo y dibujando -enseguida hablaremos de esto-; es que escribir y dibujar son tareas que una larga tradición histórica compartida sitúa en el extremo opuesto de la violencia; si se trata además de la sátira y el humor, nadie nos parece más protegido que el que nos hace reír. En términos humanos, siempre es más grave matar a un bufón que a un rey porque el bufón dice lo que todos queremos oír -aunque sea improcedente o incluso hiperbólico- mientras que los reyes sólo hablan de sí mismos y de su poder. El que mata a un bufón, al que hemos encomendado el decir libre y general, mata a la humanidad misma. También por eso los asesinos de París son fascistas. Sólo los fascistas matan bufones. Sólo los fascistas creen que hay objetos no hilarantes o no ridiculizables. Sólo los fascistas matan para imponer seriedad. Pero hay un tercer elemento de horror que tiene que ver menos con el acto que con sus consecuencias. Ahora mismo -lo confieso- es el que más miedo me da. Y es urgente advertir de lo que nos jugamos. Lo urgente no es impedir un crimen que ya no podemos impedir; ni tampoco condenar asqueados a los asesinos. Eso es normal y decente, pero no urgente. Tampoco, claro, espumajear contra el islam. Al contrario. Lo verdaderamente urgente es alertar contra la islamofobia, precisamente para evitar lo que los asesinos quieren -y están ya consiguiendo- provocar: la identificación ontológica entre el islam y el fascismo criminal. La gran eficacia de la violencia extrema tiene que ver con el hecho de que borra el pasado, el cual no puede ser evocado sin justificar de alguna manera el crimen; tiene que ver con el hecho de que la violencia es actualidad pura, y la actualidad pura está siempre preñada del peor futuro imaginable. Los asesinos de París sabían muy bien en qué contexto estaban perpetrando su infamia y qué efectos iban a producir."
http://rebelion.org/noticia.php?id=194053



No hay comentarios:

Publicar un comentario