martes, 13 de enero de 2015

Libertad de expresión




La impagable propaganda hecha al vídeo de Facu Díaz con la intención de zaherir a Pablo Iglesias recordará a muchos que la definición del PP como organización delictiva procede de los jueces de la Gürtel y la Púnica, si hasta la rehabilitación de su sede se hizo en negro.

Bienvenida sea.

 
 

El gobierno que alienta esta denuncia o la Ley Mordaza se va a París a manifestarse por la libertad de expresión.

Tuit genial leído en Público: Un conservador español es aquel que ahorra en Suiza, se va a abortar a Londres y a manifestarse en París.

 


Precisión: el humor nunca es neutro ideológicamente.

Charlie Hebdo hubiera sido un medio más coherente con su línea de trabajo y más ecuánime si hubiera abundado en sátiras del estilo de Yahvé con gorrito ultraortodoxo y larga barba blanca desprendiendo en vez de caspa fósforo blanco o metralla sobre niños palestinos.

Al parecer había muy poca sátira contra el terrorismo israelí, según he leído.

El humor nunca es ideológicamente neutro. Tras sus presencias y ausencias en sus viñetas late un presupuesto ideológico sobre qué es terrorismo y qué no lo es. Esto es innegablemente ideológico.

Nadie merece ser ejecutado por sus sátiras, ni siquiera los periódicos daneses xenófobos donde comenzó este asunto de las viñetas. En esas estamos todos los que repudiamos cualquier terrorismo.

Ahora veamos el siguiente caso:

Un analista recordaba aquella portada del Charlie en que un joven egipcio masacrado se parapetaba tras el Corán y comprobaba que era una mierda porque no detenía las balas. El articulista se pregunta qué hubiera pasado si esos días alguien hubiese satirizado al director de la revista masacrado parapetado tras la revista y diciendo que era una mierda porque no detenía las balas.

Creo que la indignación e incluso ira popular por aquí hubieran sido monumentales. Más cercanas a lo que oigo a mi alrededor musulmán respecto a las viñetas de lo que querríamos admitir. Pero casi la totalidad de ellos sería incapaz de dispararles por ello. Otra cosa distinta pueden ser los marginados de origen argelino, humillados franceses de tercera generación fácilmente reclutables por ese nuevo monstruo nuestro creado en Siria e Irak o por nuestra vieja Al-Qaeda.

Hubiera sido una indudable cerdada tal viñeta. ¿Y no lo era la viñeta respecto a los jóvenes demócratas masacrados por la dictadura egipcia? La libertad de expresión no quita lo valiente de admitir esto. Por mi parte añadiré que esa viñeta en cuestión sostenía su humor sobre un simplismo ideológico, típico y muy erróneo: considerar que los masacrados en el mundo árabe lo son por la dependencia de sus creencias religiosas, y no por las dictaduras y terrorismos alimentados por el expansionismo geoestratégico occidental.

Si el mundo árabe no ha atravesado su propia Ilustración recuerdo que no es por el Corán: la Biblia no nos lo impidió a nosotros. Sino porque nuestras políticas imperiales y poscoloniales allí lo han impedido durante muchas décadas. De las Afganistán o Argelia socialistas a hoy. 

Y en ellas seguimos.

¿Creemos que no estamos en guerra solo porque tratamos de provocarlas lejos y confinarlas allá, y que no salpiquen acá? ¿En la era global? ¿En serio?

Simplemente el enemigo que hemos creado allí hace jugar a su favor el racismo de facto aquí, en nuestras desiguales sociedades de la prosperidad. La islamofobia rampante en Europa, ese es su mejor aliado para seguir haciendo daño aquí, multiplicando sus reclutables.
 
 
 

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