domingo, 4 de enero de 2015

2015 para empezar




Alemania que empiece por pagar la deuda contraída con Grecia desde la invasión nazi, en lugar de tanto chantajear a la democracia. Casualmente esta empezó en Grecia.

Juncker que se dedique a responder de la enorme corruptela fiscal de las transnacionales europeas de la que es responsable.

El ascenso de la xenófoba ultraderecha europea no ha merecido hasta hoy apenas presión del gobierno financiero de la UE, como que contaran con ellos para próximos tiempos socialmente revueltos.

El enemigo innombrable son los partidos de izquierda socialdemócrata auténtica, ahora que por fin habían domesticado a los partidos socialdemócratas nominales como el PSOE o el PS de Hollande, que se va a comer con patatas el premio de Piketty.

Es un síntoma claro que los nombres se hallen desplazados mucho más a la derecha que la realidad política europea.

Los destructores de la democracia europea llaman peligro contra la estabilidad democrática a las mayorías que empiezan a articularse políticamente en los países del sur europeo.

 

Rajoy impertérrito desenrolla leyes con concertinas policiales contra la protesta social, por si acaso muchos no creen en su final de la crisis.

Dice que el PP es la garantía en la lucha contra la corrupción. A fin de cuentas son ellos quienes saben quiénes y cómo lo hacen. Muy cierto.

Por eso caen jueces y mandos policiales uno detrás de otro cada vez que pretenden hacer su trabajo al respecto.

Como indica el filósofo Fernández Liria, el problema es que en este país hay mucha gente queriendo hacer su trabajo y el gobierno se lo impide, empezando por los inspectores de Hacienda que demandan recursos desde hace años contra el fraude, y siguiendo por médicos, profesores, cuidadores sociales, y un largo etc.

 

Grecia debería devolver intereses de la deuda en forma de armamento que los alemanes les obligaron a seguir comprando incluso en tiempos de rescate. ¿Y para qué? Siniestro interrogante.

España debería tomar ejemplo respecto a sus inflados presupuestos militares para que el ministro y sus secuaces industriales hagan negocio.
 



EEUU insiste en alimentar la nueva guerra fría contra Rusia desestabilizando el arco europeo, que era el que le faltaba, e incluso mundial con su guerra económica del precio del petróleo precipicio abajo. Una solución beneficiosa a corto plazo para EEUU, geopolítica y económicamente, pero globalmente desastrosa a medio plazo.

El ritmo lo marca un régimen tan respetuoso con los derechos humanos como Arabia Saudí. Ese país espantoso que nunca aparece mencionado cuando se mira con lupa a Cuba. A la propia EEUU de las revueltas raciales ni siquiera hace falta lupa para mirarla.

Lo mismo los países aliados en Suramérica de las grandes matanzas civiles, sean Méjico o Colombia. El problema es Venezuela.

Maduro ha tardado en tomar el camino que le sugería el prestigioso economista Mark Weisbrot para regular el problema de las divisas, pero lo ha hecho. Veremos en los próximos tiempos qué país está más en crisis, si la refulgente España de Rajoy deseosa de volver a votarles para autodestruirse socialmente, o la Venezuela que sufre el chantaje vil del petróleo junto con Rusia o Irán, cuya recesión se canta jubilosa en El País de las ultraderechas latinoamericanas.


 

No hay comentarios:

Publicar un comentario