viernes, 26 de mayo de 2017

Atrapados por la trama


Manuel Monereo:

"La corrupción ya es una gangrena. Descompone a los partidos y se vuelve sistémica. No solo aquí, sino en casi todas partes de esta Europa alemana del Euro. La corrupción es la otra cara de la norteamericanización de la vida pública y señala el dato más característico de nuestra época, la supremacía de los grandes oligopolios privados sobre la política, que expresa una contradicción cada vez más acentuada entre capitalismo y democracia. Norteamericanización significa el paso del pensamiento único a la política única, a la homogeneidad creciente de las fuerzas políticas, al declive de la oposición y al fin de los grandes partidos obreros de masas. Norteamericanización significa el fin de la especificidad europea y la subalternidad cultural, política y militar a los Estados Unidos de Norteamérica (...)
El término trama tiene que ver directamente, no con la corrupción en general, sino con el “mecanismo único” que relaciona poderes económicos con los grandes medios de comunicación, la clase política y lo que se ha llamado las cloacas del Estado, es decir, la privatización de los servicios de seguridad del Estado. La trama ha existido siempre, de una u otra forma ha estado ahí fijando límites, vetando política y criminalizando a aquellas fuerzas que eran consideradas como un peligro para su inmenso poder. Lo nuevo, lo específico de esta fase es que ahora pretende dirigir directamente la política, fijar la agenda e impulsar un nuevo orden económico y social que, por definirlo de alguna forma, lo llamaríamos una democracia limitada y oligárquica para una sociedad basada en la desigualdad, la pobreza y la exclusión social. No hay que engañarse. Aquí, como en todas partes, lo que se quiere imponer es el fin del movimiento obrero organizado, de los grandes sindicatos y partidos de masas, el fin, sin matices, de la izquierda en un sentido fuerte y radical. Objetivo: impedir el cuestionamiento político y cultural del desorden económico neoliberal capitalista.
Cuando hablamos una y otra vez de que no existe en puridad una derecha y una izquierda que defina campos políticos y programáticos reales, nos referimos a que solo existe derecha, una derecha que pendulea entre un extremo y otro y una izquierda –la socialdemocracia en sentido amplio- que tiende a convertirse en la otra cara de la derecha, en un bipartidismo cada vez más perfecto entre republicanos y demócratas, entre liberales y conservadores; en definitiva, entre una derecha que lo es y una izquierda que apenas es un nombre, un símbolo y una tradición agotada (...)
El otro dato es que se quiere desvelar lo que cada día se vive en el Congreso y en el Senado. Hay un acuerdo real entre las tres grandes fuerzas (PP, Ciudadanos y el PSOE) con el objetivo de neutralizar a Unidos Podemos e impedir la alternativa. El tripartito dominante convive con una supuesta oposición cada vez más formal y que practica el viejo arte de “hacer como que” se está en contra, de “hacer como que” hay diferencias cuando en realidad se comparten las grandes políticas y solo se diverge en lo accesorio, en lo parlamentariamente presentable. Cuestiones como el techo de gasto o el CETA definen muy bien los campos con la presencia, de nuevo, de nuevo, de los viejos aliados representativos de las burguesías vasca y catalana. Independencia ¿de qué? ¿para qué?
Decía el siempre joven Mariátegui que los grandes conflictos sociales se viven individualmente. Están, por así decirlo, en nuestra cabeza como posibilidad y como alternativa. Hay siempre una dimensión individual en la acción social que aparece una y otra vez cuando tenemos que optar y participar en elecciones colectivas. Las personas saben perfectamente que estamos viviendo una época de involución civilizatoria, de cambio a peor, de inseguridad ontológica y de miedo al futuro. Sí, el miedo como componente del momento histórico que vivimos. Los que mandan, la trama, trabajan con el miedo, lo cuidan, lo miman y lo hacen parte central de su estrategia. En los pocos momentos en los que tenemos recogimiento y capacidad de pensar, este miedo aparece como resignación, como aquello de “más vale malo conocido”. El problema es que lo que cada vez nos da más miedo es la vida que tenemos, la vida que viene, el malvivir que nos dejan"

http://rebelion.org/noticia.php?id=227106


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