lunes, 23 de marzo de 2015

Derrota pedagógica del cambio




Tenían razón las encuestas en promedio. Solo el 20% de votantes vota en Andalucía a Podemos e IU. Ocho de cada diez votantes andaluces vota por que la pobreza, la precariedad, la emigración juvenil o los desahucios se queden como están desde la maniobrabilidad autonómica. PP y Ciudadanos no lo impedirán.
Los andaluces dejan el mismo gobierno, pero esta vez sin contrapeso de la izquierda.
El éxito dada la coyuntura hubiera sido un gobierno del PSOE que tuviera  que retratarse apoyándose en Podemos-IU, o en el PP. No ha habido arrestos, el mantra de la estabilidad de lo mismo ha ganado al riesgo de atar tan en corto y por la izquierda al arraigado y encostrado PSOE.
Adiós a la combatividad contra los bancos, como la denuncia contra el euríbor o las medidas antidesahucios, adiós a la renta básica para los más pobres o al banco de alimentos. Siguen ganando los bancos de siempre.
No desfallezcamos. En Grecia tuvo que llegarse a una catástrofe social aún peor que la andaluza o española para que ganara Syriza. La gente es lenta y conservadora bajo el influjo del aparato mediático. Cuatro años más de lo mismo, en caso de que el bipartidismo también resistiese y pactase en las generales, y las próximas serán otra cosa muy distinta. El espectáculo social puede ser dantesco para entonces. A Teresa Rodríguez a coro con IU le incumbe hacer resonar estos años la oposición socialmente combativa, incluyendo apelar a ese 33% de abstención, para aspirar al gobierno en las siguientes. El PP solo puede sacar de esto una oposición amigable con el PSOE que refuerce la idea del gran pacto para las generales u otras comunidades, y debilitar así a Pedro Sánchez. Eso también favorecerá a Podemos.


Alguno explica hoy que trazar planes contra estos males sociales flagrantes es vender humo y carecer de ideas, y los votantes así lo han castigado. Este ha sido, en efecto, el gran triunfo discursivo del bipartidismo. Como si PP, PSOE o Ciudadanos se hubieran presentado repletos de ideas frescas para combatir la emergencia social. Que debiera haber sido el centro del debate, pero que los medios eclipsaron de lleno con la parafernalia electoral de siempre.
Quiere decirse que la mayoría de votantes piensa en las claves mediáticas impuestas, las cuales borraron a Podemos de la escena y auparon a Ciudadanos en estas elecciones.
Esas son las ideas que han ganado.


Veremos cuánto cuenta para las generales descubrir a lo largo del año en Andalucía que todo sigue igual en la tendencia social a peor. El castigo al PP muestra que los andaluces achacan la mayor parte de sus males al gobierno central. Eso permanecerá. La extrapolación termina si suponemos que en las generales los andaluces voten de forma distinta en el caso de Pedro Sánchez, y Podemos sustraiga buena parte de esos votos. Parece ser la tendencia. Quizás tampoco los andaluces quieran el bipartidismo resiliente en el gobierno central, y allí arriesguen más. Siguen siendo la mayor bolsa de votantes nacional, y será una clave.
Pero Podemos central debería hacer autocrítica sobre su techo real de electores, y la táctica. Adquirir realismo y humildad. Si no hacen frente de izquierdas, clamando contra la emergencia social ahora que hablar solo de ellos se ha agotado como táctica a favor, el establishment y los medios todavía pueden encargarse de neutralizar su posible victoria a fines de año.
Que Andalucía les sirva de lección.





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