lunes, 9 de febrero de 2015

Sociedades de la información


Mira que avisó hace días Pascual Serrano, ay mi editorial de El País de hoy. Pero ya era tarde.
http://www.eldiario.es/zonacritica/presentar-ejercito-venezolano-disparando-manifestaciones_6_352474759.html


Citizen Four de Laura Poitras. El traje Snowden del emperador que nos devino transparentes.


Ahora la derecha española se acuerda tan cariñosamente de la pobre anciana estafada bancaria. Porque lo suyo es que bufe a los griegos empobrecidos, no a quienes invirtieron su dinero en grandes operaciones de riesgo con las que obtuvieron enormes beneficios.
Poner a las víctimas contra las víctimas, tal es la buena fe del gobierno alemán y la corrupta tecnocracia europea. Y su mejor argumento. 

Varoufakis lo ha explicado muy bien en Alemania: los contribuyentes alemanes rescatan a sus propios bancos desde la banca griega (o española).
Los mismos que exigen al gobierno griego que cumpla sus obligaciones en forma de reparaciones de guerra, porque sus financieros la cagaron invirtiendo en burbujas y otras oligarquías tramposas.

¿Cuándo toca que oligarquías empresariales y financieras paguen por sus errores, tanto bancos acreedores como deudores, en lugar de las poblaciones? ¿No sería eso lo auténticamente ortodoxo?


Montoro tiene al Ministerio entero inspeccionando declaraciones de Renta de Podemos, a ver quién más la hizo mal. Ahora dice Gestha que incluso podrían tener que devolverle buena parte de lo ingresado a Monedero.
Como para poder ocuparse del tal Falciani y su malhadada lista de grandes defraudadores. Aunque ahora que Falciani se une a Podemos, quizás sí podría convenir inspeccionarlo de puertas abiertas a él también. 

¿Para qué si no sirve un Ministerio de Hacienda, y además controlar la deuda de los grandes rotativos (no digamos ya canales públicos)?
No sea que el imaginativo El Mundo vaya a adelantarse inventándose las cuentas bancarias y ganancias de Falciani.

En el 11-M, la M podría ser de Monedero. Nuestros Woodwards seguirán informando. 
Por desgrecia




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