sábado, 7 de febrero de 2015

Deudas


Haber destapado la caja de los truenos en Ucrania de parte de la OTAN, ansiando los extensos campos de cereales ucranianos.
Haber apoyado un golpe de Estado neofascista. Acusar luego a Rusia de agresiva por apoyar a los ucranianos que no se adhieren a dicho golpe de estado, y sancionarla.
Y acojonarse al final con la posibilidad de una guerra al lado cuando EEUU ordena enviar más armas al gobierno golpista, hasta arrastrarse diplomáticamente ante Putin.
Esta es la retardada Alemania que lidera Europa. Ahora entiende que no quiere una guerra en Ucrania. Desde luego que Putin sabe bien a qué únicas razones atiende Alemania para volverse razonable.
Da mucha confianza esta Europa germánica. No se entiende la insolencia griega, y las que vendrán detrás.


A la misma velocidad con que EEUU dice empezar a entender los vínculos entre Arabia Saudí y el yihadismo mundial.
Parece ser que el 11-S ya arrojaba alguna pista, solo que Irak se les puso en el camino.
Fueron a Irak a multiplicar el huevo de la serpiente, luego a Siria con el apoyo europeo. Y ahora les pica el Estado Islámico, a la vez obstáculo y coartada para su expansión geoestratégica en Oriente Medio.
Así suele operar la prevención performativa típicamente imperial.
Y ahora a intensificar vigilancias y recortes de derechos para protegernos de lo más turbante. Diga Orwell.


Varofaukis le recuerda a Alemania los resultados de obligar a un país a una economía de guerra, y sus resultados. Cuando vuelva a Grecia se encontrará con el nazismo como tercera fuerza del Parlamento.
Alemania no querer entender nada.
Nadie obligó tampoco a los bancos alemanes a invertir en riesgosas burbujas u otros bancos tramposos de otras oligarquías.
Cuando a los contribuyentes alemanes les trocaron deuda privada en deuda pública como en todas partes, haciéndoles acreedores de una deuda que era deuda bancaria privada, no se soliviantaron.
A la mierda, que decía Fernán-Gómez.





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