“En los países democráticos no se percibe la naturaleza violenta de la economía, mientras que en los países autoritarios lo que no se percibe es la naturaleza económica de la violencia”
Bertolt Brecht

"Hay que aprender de los errores del siglo XX y superarlos. El capitalismo no lo ha hecho. Los socialistas deben hacerlo"
Tariq Ali

"La cuestión no es mercado sí o mercado no, es qué espacio tenemos que concederle al mercado para que tenga efectos positivos y qué espacio tenemos que quitarle para que no tenga efectos negativos"
César Rendueles ("Capitalismo canalla" antídoto para "Los enemigos del comercio" de A. Escohotado)

"Los poderosos siempre han perseguido a los alfabetizadores, a los que paraban las balas con columnas de periódico, a los que hacían escudos con libros cargados de metáforas y razones. También a los que han hecho visibles a los invisibles, a los que enseñan a decir no con una sonrisa y también a los que enseñan desde el monte a recordar que no hay que vivir de rodillas"
J.C. Monedero

Qué son los PsyOps: "Los daños que causan las PsyOps [Operaciones Psicológicas] se reflejan en la aparición de cambios en el plano cognitivo y mental (...) Toda operación militar, y por tanto toda operación psicológica, tiene que contar con una cadena de mando. El análisis detallado de los mensajes a través de Twitter y Facebook ha permitido descubrir «nodos de red», o sea estados mayores implicados en la operación. Estos están entrenados en el uso de métodos de control de las multitudes para crear una situación de contagio entre individuos de diferentes medios y orígenes. De esa manera, los estados mayores logran localizar fácilmente los «repetidores de opinión», o sea los individuos que influyen sobre los demás. Los especialistas pueden entonces optar entre informarlos sobre el proyecto o mantenerlos en la ignorancia de lo que está sucediendo"
Valentin Vasilescu (experto en inteligencia militar)

"Gozamos de tres bienes de valor incalculable. La libertad de conciencia, la libertad de palabra y la prudencia de no usar nunca ninguna de las dos". Mark Twain.


martes, 23 de octubre de 2018

Filosofía para qué


"El espejismo del camino hacia la libertad se convierte en un nuevo camino -más sutil- hacia otra forma de esclavitud. Un camino al que, nos tememos, la Filosofía puede ayudar si es entendida acríticamente como “pensamiento crítico”. Nuestra segunda razón para pensar que la afirmación de la UNESCO ha de ser matizada es más pedestre. El currículo sobrecargado y, en el caso de 2º de Bachillerato, los exámenes de acceso a la universidad, impiden dar a la materia cualquier enfoque crítico. Respecto a lo primero, es cierto que el Ministerio de Educación ha declarado “que el currículo español está sobrecargado y es excesivo”, pero la situación actual hace imposible -si se quiere cumplir la ley a pies juntillas- dejar espacio al alumnado para el análisis crítico de los temas que se tratan en el aula. Si se quiere “cumplir con el temario”, las clases acaban siendo todo menos un debate crítico y reflexivo y se convierten en una retahíla de teorías descontextualizadas y faltas de sentido para el alumnado. La costumbre de evaluar los conocimientos a través de exámenes memorísticos tampoco ayuda, desde luego. Un problema que se agrava en relación a la Historia de la Filosofía, respecto a la cual hay que sumar el hecho de que si no tratas tal historia según el modelo dominante reflejado en los libros de texto, el alumnado no tiene garantías de que sus respuestas serán bien valoradas en las pruebas de acceso a la universidad.
Una perspectiva crítica respecto a lo que es y ha sido la Filosofía y un cambio profundo en lo que consideramos “aprendizaje” y en los métodos de evaluación utilizados -si consideramos necesario “evaluar” al alumnado- se nos antojan como únicos caminos posibles para superar estos límites pedagógicos. 
¿De qué “pensamiento crítico” estamos hablando?
Pero, ¿qué papel juega en nuestras sociedades lo que habitualmente se entiende por “pensamiento crítico” como para que partidos políticos de claras raíces autoritarias -junto a otros más o menos progresistas- aboguen ahora unánimemente por su presencia en la escuela a través de la Filosofía?
En una sociedad -y una escuela- individualista como la nuestra el pensamiento crítico refleja en muchas ocasiones más un acto de afirmación de la propia individualidad frente a lo colectivo que un elemento que nos una en la lucha contra el pensamiento dominante. No se busca, por tanto, la construcción de una subjetividad teórica -y mucho menos práctica- desde la que, colectivamente, construir alternativas a las ofrecidas por el poder. Se busca, más bien, la glorificación de la individualidad como elemento diferenciador respecto al resto de la masa, impidiendo el desarrollo real de alternativas colectivas cuya potencialidad sea creíble por la ciudadanía.
A este respecto, Zygmunt Bauman nos advertía en Modernidad líquida (1999) que en la actualidad “estamos quizá mucho más ‘predispuestos críticamente’, más atrevidos e intransigentes en nuestra crítica de lo que nuestros ancestros pudieron estarlo en su vida diaria, pero nuestra crítica, por así decirlo, ‘no tiene dientes’, es incapaz de producir efectos en el programa establecido para nuestras opciones de ‘políticas de vida’”. De tal manera que la “individualización” nacida del pensamiento moderno desemboca en “la corrosión y la lenta desintegración del concepto de ciudadanía”.
El espíritu crítico es, por tanto, seña de identidad de nuestras sociedades, pero entendido de tal manera que sirve más para la desafección respecto de la posibilidad de construir colectivamente un futuro diferente que para la construcción real del mismo.
La vuelta de la Filosofía a las condiciones previas a la aprobación de la LOMCE es, sin duda, una buena noticia. Pero, lejos de suponer un cambio profundo en las estructuras de poder que operan en la escuela, puede ayudar a afianzarlas si consideramos que el “pensamiento crítico” es su terreno “natural” y exclusivo. Este debería ser la seña de identidad de todo proceso educativo si la escuela quiere dejar de adoctrinar en las verdades eternas (de cualquier tipo) en las que se sustenta el poder. Hasta qué punto el Estado tiene verdadero interés en que eso suceda es desde luego muy cuestionable.
Mientras tanto, y a pesar de los peligros y dificultades, seguiremos tratando a la Filosofía no como no una disciplina académica ni mucho menos como una asignatura concreta, sino como un modo colectivo de enfrentarse al poder, de ser, como decía Nietzsche, “la mala conciencia de su época”."

https://www.elsaltodiario.com/el-rumor-de-las-multitudes/sobre-la-filosofia-en-las-aulas-una-perspectiva-critica

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