martes, 5 de enero de 2016

Roscón de Reyes


Susana la fontanera se postula como la solución de España. Aparatosa mujer de aparato, autoritaria tan implacable como lacaya fiel a los poderes constituidos, socia de Ciudadanos. 
Quien pretenda ligarla a una futura gran coalición en las próximas elecciones, a las que trata de forzar al acorralado PSOE de Sánchez y en las que ella sea el cartel de la mano de los Botín, solo pretende dañarla sin fundamento.
Una pieza a la vista de todos: convencida no obstante de que ella rescatará al partido a partir del impulso entusiasta de tantos electores traicionados. Se va a inflar a votos de simpatía en el resto de España, incluido su cortijo andaluz.
Es tan bruta que seguro que le sale bien. Me refiero a la nación.



Mas no se va.
Rajoy no se va.
Que sean los electores a ambos lados del Ebro los que vayan abandonando antes.
Sánchez se resiste, Susana espumarajea en nombre de todos los andaluces a los que ansía dejar en la estacada en agradecimiento.
Pablo Iglesias teme a Colau porque él tampoco quiere irse nunca, menos aún antes de haber llegado todavía. 
Garzón que se iba, se queda. Y volverán las mareas.
Como sentenciaba Carlos Herrera, desde París con horror: amanece, siempre amanece. Que en este país no es poco, sino demasiado.



Magnífico el desenlace de las CUP en un acceso de democracia. Algo inaudito en esta unidad de destino en lo oligárquico. En esta farsa de país vomitada de Palacios Reales bien atados y Tribunales Constitucionales penales hoy desactivados. 
Se le desmonta la gran baza al trío de la gran coalición, incluyendo a un C´s de disolución controlada. Siempre les quedará lo social. 
Y toca escuchar a ese 85% de catalanes que demandan un referendum: Podemos enseña el camino contra ambos nacionalismos desbocados.



Jolgorio y emoción. Al fin incluso el optimismo. Solo como país ingobernable para el IBEX y la Troika recobraremos  alguna dignidad.
Imposible de cualquier otra forma.



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