Como detalla Intermon Oxfam (no sus ejecutivos capitalistas) en el libro Mujeres, hay muchos lugares en guerra donde las mujeres son violadas a diario, del Congo a Siria: es y siempre ha sido un arma de guerra para aterrorizar poblaciones. Por ejemplo no pueden contarlo luego, al volver a su aldea con los víveres, porque las repudiarían.
Al contrario de lo que opina nuestra derecha, todo feminismo que se pretenda universal debe partir siempre del No a la Guerra, fuente antropológica de todo patriarcalismo y subordinación femenina: lo mismo que contra el clasismo y racismo propios del sistema explotador que sufren la mayor parte de mujeres en el mundo.
"Un tribunal militar israelí imputó 12 delitos a la adolescente tras el incidente en que abofeteó a un soldado del ejército sionista después de que este entrara al patio de su casa.
Gracias a que su familia filmó los acontecimientos, las imágenes de su resistencia dieron la vuelta al mundo.
Tamimi es una de las tantas menores de edad arrestadas por el ejército sionista con el propósito de ser «interrogadas» sobre supuestas actividades ilegales. Portavoces del ejército confirmaron que sobre Ahed pesa la acusación de «agredir a un soldado».
«Ella discutió con las Fuerzas de Defensa sionistas porque le habían disparado a su primo Mohammad, de 15 años», según contó su padre. La versión israelí es que estaban «tirando piedras».
Según el Comité para Asuntos de los Presos Palestinos, el número de palestinos detenidos por las fuerzas de seguridad israelíes, desde que el presidente estadounidense Donald Trump declarase a Jerusalén como capital de Israel el 6 de diciembre pasado, se elevó a 610, entre ellos 170 menores.
La joven vive en Nabi Saleh, a 20 kilómetros de Ramallah, en la Cisjordania ocupada. Asegura que quiere que los vean como luchadores, no como víctimas. «Ahed dice que hace lo que cualquier niño palestino, pero ella es filmada», expresó su padre a través de una nota en el diario Haaretz.
«Yo no quiero que me identifiquen como víctima, y no le voy a dar a sus acciones el poder de definir quién soy y seré. Yo elijo decidir por mí misma como ustedes me verán. No queremos su apoyo por unas lágrimas fotogénicas, sino porque elegimos la lucha y la lucha es justa. Esta va a ser la única forma que dejaremos de llorar algún día», escribió el padre reproduciendo palabras de Ahed.
Tamimi ya es una heroína internacional de la causa palestina y luego de su detención también apresaron a su madre y prima.
El arresto de la familia Tamimi fue como el fuego que esperaba la pólvora dormida de la comunidad internacional para reaccionar. Desde hace días están inundadas las redes sociales de mensajes que piden la liberación de madre, hija y prima, bajo las etiquetas #FreeAhedTamimi y #LibertadAhedTamimi.
El presidente palestino, Mahmud Abás, llamó al padre de Ahed, Basem Tamimi, militante de Al Fatah, y elogió a la familia por «el papel clave» en las protestas que se realizan en su pueblo contra la ocupación israelí y los asentamientos, según un comunicado oficial.
«No puedo pensar en el futuro porque me lo impide la ocupación israelí. Cuando iba a jugar por las calles, el ejército entraba y comenzaba a disparar», expresó la joven.
La campaña internacional por la liberación de Ahed Tamimi es una nueva bandera contra la política imperialista en Medio Oriente y pone en evidencia los crímenes cometidos por el régimen sionista"
"Hay quienes se preguntan, incluso, si el caso habría adquirido la misma notoriedad si Ahed no tuviera el pelo rubio y alborotado, los ojos verdes, y si su apariencia e indumentaria no fueran tan occidentales. Si tuviera la piel aceitunada y usara hiyab o ropas largas y oscuras, ¿habría despertado la misma empatía en la opinión pública? (...) Hay profesionales del derecho y de la salud mental que insisten en denunciar el impacto demoledor que tiene sobre las víctimas, las familias y las comunidades, que niñas y niños de 12 o 13 años (y también menos) sean arrestados por soldados armados a guerra, que irrumpen con violencia en sus hogares en medio de la noche para arrancarlos de la cama y llevárselos con rumbo desconocido, con amenazas, golpes y malos tratos; que se los mantenga incomunicados/as, a menudo sin alimento y privados del sueño, durante días, sometiéndoles a interrogatorios prolongados y violentos, sin acompañamiento legal ni familiar –violando estándares internacionales relativos a la detención de menores, como la Convención de los Derechos de la Niñez, ratificada por Israel−; que se les juzgue en tribunales militares (el único país del mundo donde eso ocurre), adonde llegan vistiendo uniforme de prisioneros, engrillados y esposados; donde los ‘jueces’ son militares de un ejército de ocupación que los considera enemigos que deben ser neutralizados, y que por ello tienen una tasa de condena del 99 por ciento. En un claro ejemplo de apartheid, los menores (y adultos) israelíes son juzgados en tribunales civiles que ofrecen las garantías del debido proceso; incluyendo los colonos judíos que viven ilegalmente en Cisjordania, mientras sus vecinos palestinos son sometidos a jueces militares. La detención de menores es una práctica permanente en Palestina. Responde a una política deliberada del poder colonial ocupante: no solo aplastar la resistencia, sino más aún: aniquilar a las jóvenes generaciones palestinas, en una apuesta por ganar la guerra demográfica que obsesiona a Israel, pues las proyecciones indican que la población árabe crece más aceleradamente, amenazando así la hegemonía del ‘Estado judío’. En un proyecto colonizador de asentamiento como el sionismo, donde la población nativa no tuvo nunca otro destino que la limpieza étnica, la niñez y la juventud palestinas son una amenaza que debe ser eliminada. Ese objetivo se implementa de dos formas: el asesinato y la cárcel. Las ejecuciones sumarias y arbitrarias de jóvenes palestinos/as es una constante, y las cifras lo ilustran. Desde 2005, seis grandes ataques sobre Gaza mataron al menos a 1000 niñas y niños. Recordemos que en 2014 Israel asesinó a 2.200 personas en 51 días de bombardeos sobre Gaza, entre ellas más de 550 niñas y niños. Y desde el año 2000, Israel asesinó a más de 1800 niñas y niños palestinos. Si agregamos la juventud mayor de 18 años, las cifras suman varios ceros"