sábado, 11 de febrero de 2017

Vista alegre


Esta es la España mofa de los corresponsales extranjeros. La de las explicaciones de Cospedal sobre Bárcenas y de las medallas policiales a vírgenes de madera que dan la vuelta al mundo como risa general. 
Donde las estafas de las eléctricas llegan a su apogeo en la ola de frío, mientras muere gente por la pobreza energética. Y Rajoy nos dice que ya lloverá. Y una vez más cuela como explicación, ¡y funciona! ¡El país del festival del humor continuo! Y como en 1984 de Orwell lo borran rápidamente de la memoria colectiva, la memoria de pez orwelliana de la mayoría. Y la agenda mediática pasará a otra cosa, estilo los trajes de reyes magos de Carmena o los titiriteros del terror, ¡y funciona! 
Cuando no las cloacas policiales inventarán informes falsos contra las nuevas formaciones que votan esos millones informados que aún quedan aquí, a los que criminalizar. Y los grandes medios las propalarán, sin retractarse nunca. Porque es gratis.
Desde el 11M en que jueces y policías españoles, servicios secretos marroquíes y ETA montaron una conspiración que incluyó al parecer llevar cadáveres congelados a Leganés donde nunca hubo islamistas suicidas ¡y los mismos periodistas siguen allí, porque somos tan oligofrénicos que no tienen ni que molestarse en cambiarlos de vez en cuando, sigue funcionando! 
Así de bien se hizo la Transición respecto a la conciencia e inteligencia política de los españoles. Fue un exitazo. Democracia alta calidad. 
La broma en serio, que dijo Stendhal sobre el fundamentalista Bossuet. 
La risa. Si no fuera porque es trágico, y lo será para cada vez más gente (empezando por los campos de concentración que llaman CIEs donde muere gente y no sale, las vallas con cuchillas y los asesinados en el mar a balazos de goma: y de ahí en adelante, nuestros niños y abuelos pobres, etc). Pero visto lo visto, no tiene remedio, solo nos queda la risa amarga.
O ejecutan otro chiste imposible como la defenestración de Sánchez en el PSOE para instalar de facto la Gran Coalición y seguir haciendo las mismas cosas desde los consejos de Administración del IBEX35 , y avalando los abusos increíbles de la oligarquía sobre la gente -bancos y pisos, constructoras y autopistas rescatadas, Iglesia e impuestos, patriotas suizos, etc- sin parangón en la Europa desarrollada a la que dicen que debemos parecernos ¡y funciona! 
Las explicaciones que nos dan hasta hoy, desde que nos convencieron de que las grandes deudas que estamos pagando eran las del sector público y el estado del bienestar, son putos chistes malos ¡y han funcionado! La segunda ya tal, no es preciso más. Ni siquiera han tenido que inventarse sofisticadas mentiras, para solaz y recreo de la prensa europea, porque no hace falta ¡funciona siempre!
Una risa de país. Eso sí, somos unos putos crack en Twitter, porque seguimos siendo el país del que se reía Cervantes por no llorar. Visto lo visto, solo nos queda la esperanza en las nuevas generaciones. Y resulta que dos millones de los más listos se han ido y no les dejan votar. Futuro asegurado, dadas las tendencias mundiales en Europa o EEUU. Y se quedan los que van a encontrar pobreza, precariedad y abusos de todo tipo ¿cuántos terminarán de nazis? 
Para echarse unas risas, hasta que los próximos años coronen lo que ya anuncian los esquemas básicos de los 30 que se repiten -ultraliberalismo, crack financiero, políticas de "austeridad" excepto financiera, fascismos, conflictos mundiales- y ya estaban en los libros de Historia de bachillerato que nunca calaron en el español medio.
Cuando se ponga jodido y toque irse.
Pero qué coño, ya lloverá.



Manuel Monereo:

"Podemos cambió la agenda política, desafió profundamente a la oligarquía dominante y modificó un sistema de partidos que había asegurado férreamente la gobernabilidad de España. El bipartidismo fue una forma, un modo de organizar el poder político al servicio de los grupos económicamente dominantes, que se aseguraban el control sobre el Estado y se beneficiaban enormemente del gasto público. En el centro, la corrupción.
Conviene detenerse un momento sobre la significación del bipartidismo. En España se dio, como en otros países, un fenómeno que tiene mucho que ver con la crisis de las izquierdas y, específicamente, de la socialdemocracia. La derecha española ha sido a lo largo de los años cada vez más de derechas, marcadamente neoliberal y con vinculaciones muy fuertes con una todopoderosa Iglesia Católica. El PSOE ha sido, en muchos sentidos, el partido del régimen cumpliendo un triple papel: garantizaba la modernización capitalista, se alineaba con los intereses de los grupos de poder económico y obtenía un enorme consenso en las clases trabajadoras. La clave era que se impidiese, costara lo que constara, el surgimiento de una fuerza política que pudiera competir con el PSOE, le obligara a negociar un programa más a la izquierda y le presionara para cambiar, entre otras cosas, un sistema electoral, que como es sabido, beneficia a los dos grandes partidos.
Podemos consiguió lo que la izquierda de Julio Anguita no fue capaz: construir una fuerza política que le disputaba la hegemonía al PSOE. Esto puso en crisis al sistema de partidos y al propio régimen. Como antes indiqué, durante muchos años el régimen logró un gran consenso social en torno al crecimiento económico, la ampliación de derechos y una Unión Europea garantía de prosperidad y de futuro. Este fue el discurso dominante que entró en crisis con las políticas de austeridad practicadas tanto por el PSOE como por el PP. El bipartidismo, no solo perdió legitimidad, sino que fue percibido como un obstáculo al cambio político en el país y a su regeneración democrática. La población percibió con toda claridad que la clase política estaba sometida a los intereses de la oligarquía financiera, que rescataba bancos y empresas, y que degradaba las condiciones de vida y de trabajo de las mayorías sociales.
La fase que se abría expresaba una lucha extremadamente dura entre los que defendían una propuesta de regeneración y de ruptura democrática y aquellas fuerzas que, de forma más o menos explícita, estaban organizando un proyecto de restauración acorde con la división del trabajo que se iba imponiendo en la UE. España se fue convirtiendo en un país económicamente cada vez más dependiente, subalterno políticamente y con una democracia limitada y sin soberanía. El modelo productivo que se fue profundizando y definiendo por las políticas de crisis se basaba, para incrementar la competitividad, en una devaluación permanente de la fuerza de trabajo, en la degradación sistemática de los derechos laborales y sindicales, y en una sustancial disminución de un Estado social que nunca fue muy fuerte en este país.
Podemos no es un partido, es un movimiento democrático con raíces sociales profundas y con una componente plebeya que le da una singularidad en el mapa político europeo. Hay muchos Podemos y su vertebración programática, organizativa y territorial será difícil. Los poderes lo saben. Nunca ha habido una tregua para Podemos, ha sido combatido más como enemigo que como adversario político, con un objetivo claro: que no se consolide como proyecto político y social alternativo. Cada conflicto interno es sobredimensionado y convertido en crisis, cada diferencia entre los dirigentes aparece como inicio de una ruptura. En el centro, siempre en el centro, demoler al secretario general Pablo Iglesias"

 http://rebelion.org/noticia.php?id=222813


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