domingo, 8 de mayo de 2016

Libre comercio de esclavos


Serge Halimi (Le Monde Diplomatique):

"Los manifestantes franceses reunidos por el movimiento Nuit Debout esperan que una “convergencia de las luchas” les permita extender su audiencia a participantes menos jóvenes, menos titulados, e insertarse en una dinámica internacional. Uno de sus temas de actuación podría favorecer ese doble objetivo: el rechazo a los tratados de libre comercio (...)
Ahora bien, desde el final de la Segunda Guerra Mundial, el imperio estadounidense ha desempeñado un papel central en la liberalización de los intercambios. Con respecto a este tema, el acuerdo fue casi absoluto entre los sucesivos inquilinos de la Casa Blanca, demócratas o republicanos, de John Kennedy a Ronald Reagan, de George W. Bush al presidente Barack Obama. Y de repente, la locomotora liberal se detiene.
Obama no convenció con su discurso de que “las empresas que sólo buscan salarios bajos ya se han ido”. Porque los acuerdos comerciales precedentes ya tenían que aportar empleos en abundancia y buenos salarios… Así pues, no resulta sorprendente que hombres tan distintos como Donald Trump y Bernie Sanders hayan lanzado ataques electorales criticando dichos tratados. Esto obligó a Hillary Clinton a renegar del apoyo que otorgaba al TPP cuando era secretaria de Estado de Obama. Y François Hollande también estaría dispuesto a cambiar su parecer acerca del TTIP, cuya firma quería acelerar hace dos años…
Los obreros que, chantajeados con el desempleo y con las deslocalizaciones, han sufrido una reducción de sus salarios ya no están solos cuando rechazan el libre comercio. Los ecologistas, los agricultores, los consumidores se han unido a ellos. Y los empleados del sector público, incluso los bomberos, también se movilizan. Hasta tal punto que un dirigente patronal estadounidense no puede creerlo: “Ninguno de ellos compite con las importaciones, pero su sindicato se muestra solidario con los otros”. El de los empleados del sector público ha comprendido que no lograría defender durante mucho tiempo los puestos y los sueldos de sus dos millones de miembros si los de los otros empleados se siguen viniendo abajo. Y los bomberos saben que el reemplazo de las empresas que pagan impuestos por terrenos baldíos industriales recortará los presupuestos municipales, lo que pondrá en peligro muchas de sus instalaciones. En definitiva, existe la convergencia de las luchas con respecto a esta cuestión y ya ha cosechado sus primeros éxitos"

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