miércoles, 24 de febrero de 2016

Ondas gravitacionales de los 30


Cincel instantáneo del presagio,
augurios de ayer en cada comisura irónica,
el descubrimiento en segunda persona 
de las ondas gravitacionales. 


Yanis Varoufakis:

"Desafortunadamente, las semejanzas son muy fuertes. Piensa en ello. En los años 20 tuvimos un periodo de mucho crecimiento, los “felices años 20” –‘ragtime’ en los Estados Unidos–, que se basaba en la creación de una moneda común, uniendo muy distintas economías, hacia una moneda común basada en el patrón oro con tipos de cambio fijos. Eso creó un flujo masivo de capital, de dinero, de los países prósperos hacia los países deficitarios, que creó una apariencia de crecimiento y los mercados bursátiles evolucionaron, se acuñó dinero privado, se creó esa ilusión de un nuevo paradigma. Esto colapsó en 1929, con la implosión de Wall Street. Cuando creamos el euro, es como si estuviéramos copiando el patrón oro, era exactamente el mismo modelo, el modelo fallido de los años 20 se replicó en el corazón de Europa. Inmediatamente después de eso, hubo un tsunami de capital que llegó a España, empujando los precios de las casas hacia arriba, dando a España, Portugal, Grecia, Irlanda una falsa ilusión de crecimiento. Y luego vino el colapso. Nuestro 1929 ocurrió en 2008. Y poco después de eso, la moneda común de nuestra era, el euro empezó a fragmentarse, y esa es la historia. Y ahora Europa está fragmentándose igual que en los años 30.
Igual que en los años 30 hay un aumento de la xenofobia, del racismo, nuevos muros, nuevas divisiones en las mentes y los corazones, entre nuestros pueblos y en el interior de nuestros pueblos. Si no lo paramos, como se intentó sin éxito en los años 30, empezando aquí en España con las Brigadas Internacionales; si no tenemos brigadas internacionales paneuropeas y democráticas en Alemania, Finlandia, Eslovaquia, Grecia, España, vamos hacia una repetición de la historia no como una farsa –como dijo Marx–, sino como una distopía (...)
No se puede seguir más tiempo la línea de la devaluación interna. No se puede simular la devaluación de la peseta, con recortes más profundos en las pensiones, en los subsidios y en los salarios. Se puede hacer, pero fracasará. Porque si se hace eso, por supuesto, los ingresos se reducirán, igual se consiguen robar algunos puestos de trabajo más de Italia o Francia creando más problemas para esos países que son parte de la UE, pero lo que te aseguro es que la deuda no se va a reducir. No es que no vaya a descender, sino que esa deuda va a crecer en el ámbito privado y en el público. Éste es un impasse. La más utópica idea que he oído en mi vida es que España puede recuperarse a través de la perpetuación de las políticas actuales. Así es que el nuevo Gobierno, sea el que sea, tendrá que abordar la deuda privada de manera diferente, tiene que encontrar la manera de estimular inversiones, algo que no se está haciendo. No hay interés en inversiones en España, lo que hay es un pequeño boom del consumo, a causa del aumento de la deuda privada, y ese empobrecer al vecino robando algunos trabajos en la industria automovilística"

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