jueves, 1 de octubre de 2015

Escenarios



Eric Toussaint:

"No se ha impuesto al sistema financiero privado ninguna medida que permitiera evitar el estallido de nuevas crisis. Los gobiernos, así como las diferentes autoridades encargadas de velar por el respeto de las reglamentaciones y su mejora, han atrasado en el tiempo o han suavizado enormemente las pequeñas medidas anunciadas en 2008-2009. Ha proseguido la concentración bancaria y también las actividades de riesgo. Los 15 a 20 mayores bancos privados de Europa y los Estados Unidos han seguido implicados en diferentes escándalos en relación con los préstamos tóxicos, los créditos hipotecarios fraudulentos, la manipulación de los mercados de cambio, la manipulación de las tasas de interés (en particular el Libor), la manipulación del mercado de la energía, la evasión fiscal masiva, el blanqueo de dinero del crimen organizado, etc. Las autoridades se han contentado con imponer multas, generalmente muy pequeñas en relación con los delitos cometidos y su impacto negativo sobre las finanzas públicas, por no hablar del deterioro de las condiciones de vida de centenares de millones de personas en todo el mundo (...)
Bancos que han sido nacionalizados con grandes gastos a fin de proteger los intereses de sus grandes accionistas privados son vendidas de nuevo a precios de saldo al sector privado, como el Royal Bank of Scotland en el Reino Unido en 2015. El salvamento de RBS había costado 45 000 millones de libras, su reprivatización provocará probablemente una pérdida de alrededor de 14 000 millones de libras. Es también el caso de SNS Reaal y de ABN Amro en los Países Bajos, de Allied Irish Banks en Irlanda o de una parte del difunto Banco Espirito Santo en Portugal. Las pérdidas para las finanzas públicas son enormes.
La política del BCE ha evolucionado en la forma pero no en el fondo. La institución basada en Francfort se ha lanzado a partir de principios de 2015 a una política activa de quantitative easing (expansión cuantitativa) comprando títulos a los bancos privados europeos cada mes por un montante de 60 000 millones de euros. El BCE compra a los bancos productos estructurados que les anima a producir. Les compra igualmente obligaciones bancarias (covered bonds) y títulos de deuda soberana de los países que aplican políticas neoliberales. Al mismo tiempo, el BCE presta a los bancos privados a una tasa del 0,05% (tasa en vigor desde septiembre de 2014).
La FED ha puesto término a la política de quantitative easing llevada a cabo entre 2008 y 2014. No compra ya títulos hipotecarios estructurados a los bancos. Ha anunciado desde comienzos del año 2014 que procederá por primera vez desde 2006 a una subida de las tasas de interés. En principio, esto debería tener lugar antes de finales de 2015. Pero las potenciales repercusiones negativas para la economía del país la llevan a dudar. En efecto, una subida de las tasas de interés atraerá masivamente capitales a los Estados Unidos, lo que encarecerá el dólar contra las demás monedas y disminuirá las exportaciones estadounidenses dada la atonía del resto de la economía mundial. Además, numerosas empresas privadas corren el riesgo de encontrar graves problemas de refinanciación de sus deudas. Sin olvidar que el coste del reembolso de la deuda pública aumentará mecánicamente. Aunque esto cuente poco en las dudas de la FED, hay que añadir que el impacto sobre las economías emergentes será muy negativo pues masas considerables de capitales las abandonarán y serán transferidas hacia los Estados Unidos con la intención de lograr mayores rendimientos y mayor seguridad.
Las políticas seguidas tanto por los bancos centrales como por los gobiernos no han relanzado la inversión productiva. Las grandes empresas privadas están sentadas sobre montañas de liquidez a un lado y otro del Atlántico. Para las empresas no financieras europeas, esto representa más de un billón de euros (1 000 000 000 000 €) que, en lugar de ser utilizados para aumentar las inversiones y la producción, permanecen en la tesorería de las empresas. Las empresas utilizan masivamente sus beneficios para comprar sus propias acciones en Bolsa a fin tanto de mantener las cotizaciones al alza (o impedir su bajada) como de proporcionar a los accionistas copiosos ingresos. Al mismo tiempo, la parte de los beneficios que sirve para remunerar a los accionistas bajo la forma de dividendos continúa aumentando, lo que refuerza por supuesto la tendencia a no invertir.
Está completamente claro que la política de los gobiernos y de los bancos centrales alimenta una burbuja especulativa en los mercados bursátiles. Esta burbuja puede estallar en cualquier momento. Ya ha comenzado en China en 2015 y se producirá en un momento u otro en Europa y en los Estados Unidos"






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