martes, 20 de septiembre de 2016

El gran terrorismo


Gregorio Morán:

"El Congreso de EE.UU. ha aprobado que cualquier ciudadano afectado por el mayor acto terrorista cometido en su país, el derribo de las Torres Gemelas el 11 de septiembre del 2001, pueda iniciar una demanda con todas las de la ley contra Arabia Saudí, por probada responsabilidad en la masacre, dado que 15 de los 19 terroristas que participaron eran ciudadanos saudíes y fueron amparados por su Estado. (Ya nos han advertido que el presidente Obama vetará la decisión, al tratarse del aliado y sicario más eficaz para la política de EE.UU. en la zona) .
¿Usted conocía esta bestialidad, que no por intuida deja en ridículo todas las boberías que los medios de comunicación barajaron durante años para cubrir a los culpables y apelar a supuestas conspiraciones internacionales? Silencio absoluto. Ni un comentario. La confirmación de que hay terroristas business class y pringrados low cost (...)
Ocurre en mayor grado con la guerra en Siria. Aunque lleva cinco años y medio, prácticamente no le pilló a Xavier porque empezó durante la primavera del 2011 y a él le quedaba poco más de un año de vida. ¿Por qué empezó? Estados Unidos, animado por Israel, que es el país más peligroso de la zona, deseaba por enésima vez fabricarse otra derrota. Desde la Segunda Guerra Mundial, militarmente, jamás ha ganado una batalla; la de la Guerra Fría se la regalaron. Primero fue invadir Afganistán, que el presidente Bush “el tonto”, a diferencia de su padre “el listo”, probablemente no sabía ni dónde quedaba, y se metieron en un avispero del que no saben cómo salir, a menos que lo hagan a las bravas, como los rusos. ¡Ahí os quedáis! Imagínense invadir el país probablemente más difícil del planeta sólo porque buscan a un hombre, Bin Laden, que por cierto vivía y cómodamente en Pakistán, aliado de EE.UU.
Luego fue Irak. Sería imposible relatar, a menos de hacer un libro, las barbaridades tácticas y estratégicas cometidas. Decisión final: las agencias tienen la orden no escrita de ocultar Irak. A menos de atentados mayores, es decir, tres planos de las grandes cadenas televisivas, nadie sabe a ciencia cierta qué pasa en Irak, y los pobres y temerarios periodistas que se internan, conocen como nadie el desdén absoluto hacia su trabajo.
No sé quién fue el imbécil que se inventó lo de la primavera árabe. No hace falta hablar de Egipto, otro secreto de las pirámides. Pero lo que se hizo en Libia, amparado por esa casta corrupta de los intelectuales franceses con Bernard-Henry Lévy a la cabeza, supera la desvergüenza. Convendría llevarles allí ahora y que convivieran con su obra. Liquidaron a Gadafi para cubrir los fondos basura de la clase dominante francesa. Y de un sátrapa aventado como era Gadafi se pasó a un país inexistente; un territorio que volvió a las tribus, pero no a las antiguas, sino a las nuevas, formadas a partir del tráfico de droga, de armas y de esclavos.
Pero donde se llega al delirio es en el caso sirio. EE.UU. y Rusia han decidido el pasado lunes, en Suiza, parar la guerra. Es decir, su guerra. La que inició una vez más Estados Unidos y que no supo terminar. Rusia no estaba dispuesta a otra experiencia como la de Irak. Quitarle un aliado tradicional en la zona para dejarlo luego hecho un erial. Y decidieron que Asad, el dictador –¿hay alguno en la zona que no lo sea?– no debía caer. Y entonces se produce lo más sorprendente. Después de más de cuatro años de guerra entre el Gobierno de Asad, Estado Islámico –apoyado hasta ayer por EE.UU. y sus agentes Arabia Saudí y Dubái, el de las camisetas de fútbol– y las diversas filiales de Al Qaeda, empieza un fenómeno resaltado y con razón por todos los medios de comunicación del mundo: los refugiados.
Nadie que yo sepa hasta ahora –¡Batalla, ilumíname!– ha explicado por qué explota en un año la invasión de refugiados. Hacia Europa, no hacia Arabia Saudí y los países del golfo Pérsico. Buscan, con todo derecho, una vida mejor en Europa. Pero estamos en el año quinto de una guerra. ¿Antes no había refugiados? En general, y la guerra civil española es un paradigma, los refugiados los formaban los perdedores.
¿De qué bando son perdedores esta pobre gente que aguantó cinco años de guerra?
Con toda probabilidad serán sirios, un país que tenía 22 millones de habitantes, que perdió casi medio millón en la guerra y del que están emigrando más de la mitad de lo que quedaba. Aquí tiene que haber una explicación que ayude a entender, no el éxodo, que se explica por sí solo, sino por qué de pronto toda Europa se encuentra ante un hecho inesperado que desmorona las estructuras políticas y amenaza la estabilidad del continente. ¿Saben ustedes cuántos centenares de expertos, a precio de vellón de oro, tiene cada Estado europeo para analizar los acontecimientos y las probabilidades de lo que suceda? ¿Estaban sordos, mudos o conchabados?"



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