domingo, 15 de noviembre de 2015

Orwelliana de terror


Esto es la guerra, declara el cínico gobierno francés que primero alimentó y armó a la bestia, para pasar luego a bombardearla desviándose habitualmente hacia las posiciones de El-Asad. Se cumple el principio de Orwell: ahora la mayoría pasará a comportarse como si la guerra acabara de empezar, con esta cruel declaración armada contra nuestros valores pacíficos y democráticos mediante centenares de muertos en París. Lo que justificará reavivar el totalitario estado de vigilancia y recortes de libertades del post 11-S. El 95% de víctimas musulmanas de este mismo yihadismo cayendo a plomo a diario desde hace años, la mayoría civiles incluyendo muchos niños, jamás han existido. Qué decir del número mucho mayor de víctimas del terrorismo occidental desde Irak hasta Siria. Hace unas semanas el yihadismo tiró abajo un avión de pasajeros ruso en represalia al bombardeo ruso en Siria. Y así lo contó nuestra prensa sin demasiado horror. Pero no, el bombardeo francés no cuenta. Todo comienza ahora.

La izquierda francesa debería proponer una manifestación en contra del gobierno que, alentado por EEUU, decenas de links demuestran que admitió en su momento armar al Estado Islámico. Lo que la masiva propaganda orwelliana ya nos ha hecho olvidar como en 1984. El mismo gobierno que resolvió el ataque al Charlie Hebdo con más bombardeos sobre Siria, con estos previsibles efectos, así como piensa responder igual a esta agresión para prolongar el miedo y otorgar razón a los atacantes cuando afirman que ambos bandos luchan para no dejar vivir en paz a las distintas poblaciones. Algo de memoria debería llevar a la población francesa a condenar también a EEUU y su pleno apoyo a Arabia Saudí, el foco de irradiación del neosalafismo yihadista desde los años 80 de la era Reagan hasta el reciente Daesh o ISIS. En su origen conformado por salafistas excarcelados de Arabia Saudí a tal efecto.

En cambio, oiremos la marsellesa y a ese mismo gobierno abanderándola delante de una multitud bajo la bendición de EEUU, a sabiendas del refuerzo de la ultraderecha de Le Pen que todo ello traerá consigo. Si algo quieren los atacantes es precisamente eso, alimentar la islamofobia y el hostigamiento a las poblaciones musulmanas europeas con el fin de nutrir su propio semillero de resentimiento reclutable, además de castigar la impiedad traidora de haberse adaptado al modo de vida del enemigo occidental. Lo mismo que han procurado dejar un pasaporte de refugiado sirio, para que entremos al trapo y criminalicemos a las otras víctimas de nuestras guerras mutuas de terror. Y se lo vamos a brindar con creces, en un momento de ascenso muy preocupante de la ultraderecha por toda Europa. Que, como en los años 30 del ascenso de  fascismo y nazismo, dirime una crisis financiera de la peor manera posible, socialmente catastrófica.



En España pocos españoles saben que la base de Morón de la Frontera es clave desde hace meses en las intervenciones de EEUU por decisión del gobierno Rajoy, y que eso nos coloca en primera línea de fuego yihadista. A los niños no se les informa de las cosas de mayores. Tímido quedó The New York Times al hablar de escasa calidad democrática de la prensa en España, como si ellos pudieran alardear de independencia, aunque eso le haya costado la colaboración con el endeudado El País. Que respondió señalando la deuda del NYT, diez veces menor. Qué nivel, Maribel.


 

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