domingo, 23 de marzo de 2014

22-M bis



Casualmente las cargas empezaron a tiempo para abrir los telediarios, una hora antes del plazo otorgado de legalidad y rompiendo justamente el momento de clímax de concordia, fiesta y orgullo de Colón. Esta vez no había sotanas ni fanáticos vírgenes de ojos en blanco clamando al cielo, y por eso.
Seguiremos sin saber quiénes eran los encapuchados, porque a los robóticos se les olvidaba misteriosamente desenmascararlos antes de dejarlos marchar, mientras que a los cientos de miles que querían marchar pacíficamente estaban allí para impedírselo violentamente.
Las portadas se confabulan al unísono en despreciarlos numéricamente, pese a equipararse a las Marchas del No a la guerra, y resaltar la violencia de unas decenas sin mencionar el origen en unas cargas incendiarias, como enésimo ejercicio de explosión controlada para dar coartada a la acción policial descontrolada.
Olvidan la presencia de observadores internacionales que destilarán informes de esta resaca de barbarie.
Olvidan qué pasó entre el 11-M y el 14-M cuando las mentiras gubernamentales y de la prensa afín, que hoy es toda, pero trascendidas por la prensa internacional, indignaron a la población y los desbancaron del poder.
Olvidan que Madrid sigue moviéndose, y que todo esto lo denunciarán hoy mismo sus altavoces tras las asambleas. La verdad de las imágenes pulula efervescente por youtube.
Olvidan siempre que la verdad siempre tiene billete de vuelta, por lejos que la exilien de ida sus viejas razzias guerracivilistas. Es decir, contra los civiles.



 

Reedición superadora del espectacular grito masivo de hace años No a la Guerra, solo que ahora barrida la gente de las grandes portadas como molestas hormigas.
No a esta guerra en casa contra todos nosotros. No a su propaganda de guerra usurpando el lugar de la información, hoy abierta en grandes canales, aplastada por viejas prensas y maniatada en monstruosas cadenas a la deuda de destrucción masiva. Precisamente esa contra la que ayer se enervaba titánico el nervio cívico de calles sin que resonara sino solo en sordina, excepto en la bullente web.
Al contrario, se trata ahora de abocar a sus sociedades al ostracismo y las andanadas de antidisturbios, de reconvertirlas en las sociedades de la luxación, de la represión digital sobre cualquier ojo crítico que se atreva a ver demasiado.
Primero desatendieron el grito democrático colectivo de las víctimas de esta dictadura financiera, y justo después se muere Suárez. Pero les vale igual de bien como coartada para soslayar el asunto.
Tanto que deberían tener cuidado para que su fuerza simbólica de fin de época no acabe por engullirlos y grabarlos en piedra 2.0 para el museo de la infamia.






2 comentarios:

  1. La muerte de Suarez les vino de perilla para semi enterrar la noticia de la Marcha.
    Poco a poco se va minando un sistema inútil para la mayoría, pero utilísimo para cuatro ladrones que manejan todos los resortes del poder.
    Antes de caer harán lo que sea necesario: nada bueno para el pueblo. Lo sabemos.
    Bicos.

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  2. Bicos, y a por ellos que son cada vez menos aunque más poderosos, por lo que debemos ser cada vez más...

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